29/12/10

El grabado Market Place


“Market-Place. Valladolid” es una lámina en aguafuerte, ofrecida en la obra Picturesque Europe, aparecida en Londres, por Cassel, 1876-1879. Es un serial de vistas europeas, donde figuran las españolas. El grabado corresponde al inglés Charles Whymper (24x16,4 cm). Eran los primeros momentos en que ya están proyectados los tres mercados de hierro. Por esta razón la lámina es de un notable valor informativo. El emplazamiento es real. La torre de la Antigua es exacta; al fondo se percibe la de San Martín. La iglesia de las Angustias aparece forrada de edificios añadidos. Lo pintoresco, pero no menos real, son las escenas de mercado. Una carretilla con cántaros; hombre y mujer portando recipientes con agua, indican necesidades habituales. Vendedores custodiando la mercancía, expuesta en el suelo, un carro, un burro, casuchas y tenderetes, todo compone una simpática escena, tremendamente rústica, conforme a una visión hecha “cliché” fuera de nuestras fronteras. No hay sino ver el aire andaluz de los hombres cubiertos con sombreros redondos de ala ancha. Con todo es una de las láminas más bellas de todo el repertorio vallisoletano.

-Fuente: Valladolid, grabados y litografías. ISBN: 84-505-8215-6

26/12/10

Un ilustre corsario vallisoletano

Fotomontaje cortesía de José Miguel Travieso ( http://domuspucelae.blogspot.com)

Cuantas veces habremos pasado por la calle Pedro Niño de esta ciudad y nos habremos preguntado: ¿Quién fue este hombre? ¿En qué época vivió? ¿Qué méritos hizo para que se le dedicara una calle?
Todo lo que usted quiso saber sobre Don Pedro Niño y no se atrevió a preguntar, lo encontrará en las siguientes líneas. De momento, sepan que el conde Pero Niño fue corsario por el Mediterraneo occidental al servicio del rey Enrique III, enemigo de los también corsarios catalanes que constituían la armada del Papa Luna, a quienes vapuleó.
Tras aquella misión, y ya metidos en juerga, asaltó a navegantes judíos y musulmanes contrarios a la corona de Castilla en el siglo XV del rey llamado “El Doliente”. Don Pero Niño fue un corsario noble, leal y bueno. Porque si el corsario tiene mala fama, es porque se le confunde con el pirata, el bucanero o el negrero; y no es lo mismo. El pirata es un bandolero del mar. El bucanero era un pirata del Caribe, preferentemente, dedicado al tráfico de seres humanos, con preferencia negros, a los que vendía como esclavos. Y el corsario era aquél que actuaba por cuenta de la corona y contra los enemigos del rey.


La fuerte amistad entre el rey y el vasallo nace cuando ambos nacieron y se dio una circunstancia que les unió aún más: la madre de Pero Niño, Inés Lasa, ejerció en palacio como ama de cría del recién nacido y futuro rey. Y por ese servicio se le otorgó el señorío de Cigales para su esposo, Juan, convirtiendo a Pero en “hermano de leche” del rey y futuro heredero de Cigales. Nada extraño, pues, que don Pero, de doncel, le hiciera algún favorcillo a su “rey lechero”.
También es conocido por ser el protagonista de El Victorial o Crónica de Pero Niño (h. 1436), biografía escrita por el alférez bajo su mando Gutierre Díez de Games e importante obra de la literatura hispánica medieval en su género.
Asimismo, su historia está vinculada a la tradición piadosa de Valladolid por un célebre milagro, transmitido oralmente, en el que resucitó su hija Guiomar (La historia aparece narrada con detalle en la "Historia de Valladolid" de Juan Antolínez de Burgos (1887), obra en la que también se puede encontrar toda la genealogía de don Pedro Niño.

El Victorial

La razón por la que tiene una calle con su nombre (la denominada antiguamente “Atrio de San Lorenzo” que baja al hilo de la fachada de la iglesia, hasta el Paseo de Isabel la Católica), ofrece otros curiosos argumentos.
A principios del siglo XVI, el ya conde Pero Niño dio dineros bastantes para que la iglesia de Sant Llorente (actual Iglesia de San Lorenzo) de entonces fuese derribada y se levantara una nueva torre, a cambio de que él y su herederos “pudiesen ser enterrados bajo las gradas del altar mayor, en una sepultura que solo tuviera un bulto”. Esa escultura funeraria estaba en un sitio donde molestaba mucho, y mandó ser retirada por alguien que ignoraba que el personaje allí enterrado había puesto cuartos para levantar el templo.
En San Felices de Buelna (Cantabria), lugar del que fue su primer conde, se construyó la Torre de Pero Niño.


-Fuente: Aire de siglos. (José Delfín Val). ISBN: 84-95389-82-7
-Fuente: José Miguel Travieso (http://domuspucelae.blogspot.com)

23/12/10

La iglesia de la Victoria


El desaparecido convento de Nuestra Señora de la Victoria fue el segundo que fundó la Orden de los mínimos de San Francisco de Paula en Castilla la Vieja. Se establecieron en 1544 en la ermita que existía al otro lado del Puente Mayor dedicada a San Roque, compartiendo su uso con los cofrades. En 1595 los frailes adquirieron la propiedad de todo el edificio.
El licenciado Hermano de Villafañe, oidor de la Chancillería, fundó en el convento un colegio para estudio de artes, cuya dotación fue aumentada por doña Luisa del Val antes de 1585.
En 1602 el Conde de Ribadavia, adelantado mayor del reino de Galicia, cumpliendo las disposiciones testamentarias de doña Ana de Zúñiga, se comprometió –por vía de patronato- a construir de nuevo la capilla mayor de la iglesia conventual que había de servir como panteón a la difunta. De los planos se encargó Pedro de Mazuecos pero el proyecto no se llevó a cabo.
Fue en 1613 cuando el arquitecto Francisco de Praves sio la traza definitiva para la capilla mayor, conservando el resto del templo su estructura primitiva que se cubría con madera. Para la obra se señaló como plazo una duración de cinco años y el arquitecto se comprometió a ejecutarla por 10.000 ducados.

Antigua iglesia, cuya fachada se conserva en el nuevo templo

En 1717 se arruinó la parte antigua del templo y en 1722 el arquitecto Matías Machuca acometió la “nueva reedificación que se había arruinado en la iglesia y capillas de dho convento”. El mismo arquitecto dirigía en 1725 “la nueva obra que se ha de ejecutar en la fachada del quarto de mediodía” del convento, concluyéndose la fachada de la iglesia hacia 1730, única parte que se ha conservado del antiguo convento, adosada al nuevo templo que sustituyó al destruido en 1964.
Aunque la fachada se ha atribuído al mismo Matías Machuca, su carácter conservador y geométrico así como su claridad compositiva no concuerdan con otras obras de Machuca, existiendo la posibilidad de que fuese diseñada por algún fraile arquitecto perteneciente a la misma orden.


Para la torre y campanario del convento hacían en 1651 una campana los maestros Juan de Toca y Melchor de la Maza y en 1749 se colocaba el Santísimo “en su retablo nuevamente dorado”.
El convento fue desmontado por las tropas francesas en 1812 y en 1861 después de servir su templo como ayuda de parroquia a la de San Nicolás, se erigió en parroquia independiente. El nuevo templo se inauguró el 12 de marzo de 1967.


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-Fuente: Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. Parte Primera. (Juan José Martín González y Jesús Urrea Fernández).

17/12/10

La casa más antigua de Valladolid


La casa ubicada en la confluencia de las calles de Rúa Oscura y Macías Picavea (antes de Cantarranas) fue la única que resistió al incendio de 1561, el cual se inició en las inmediaciones de la misma. Se considera que es el edificio civil más antiguo de la ciudad, construído a finales del siglo XIV.



El edificio consta de local comercial mas tres pisos de altura. Se encuentra junto a la iglesia de la Vera Cruz, aunque pertenece al número 2 de la calle Rúa Oscura. En 1999 el Ayuntamiento subvencionó un lavado de cara de su fachada (la cual estaba enfoscada con cerca de 8 centímetros y el yeso se caía a diario, provocando riesgo para los viandantes) pero su estructura original presenta deficiencias al no haberse reparado en muchos años. De momento no consta que el consistorio tenga intenciones de reforzarla.


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Fuente: El Día de Valladolid (27-12-2002)

-Artículo relacionado: Una teoría para dos argollas

15/12/10

La antigua plaza de la Red

En el plano de Bentura Seco aparece la plaza de la Red detrás del antiguo Ayuntamiento

Detrás del Ayuntamiento, la Rinconada fue una zona objeto de reedificación después del año 1561, a causa de haber sido afectada por el incendio que se inició en la esquina de la calle de Platerías con Cantarranas.
Constituye un espacio amplio cuyo nombre proviene de la serie de rincones o corrales que hubo, en épocas pasadas, donde se depositaban los productos que los comerciantes foráneos traían a vender a la villa del Pisuerga.
Dentro de la Rinconada había otra placeta, la Red, lugar destinado a la venta del pescado, y una hermosa fuente del viaje de Argales que entró en funcionamiento en 1618, tras muchas vicisitudes; hay también pilones y abrevaderos para el ganado.
La Red era un lugar destinado a la venta del pescado fresco. Allí estaban instaladas una serie de tablas o casetas para exponer el producto a la venta. Era el único mercado autorizado, aunque también se vendió pescado en la Redecilla, al final de la calle de Francos.

Esta placa de bronce en el suelo señala la antigua plaza de la Red

Era un lugar muy típico dentro del ámbito de la Rinconada, que el vulgo conocía por las “cinco llagas”, por ser cinco las casetas donde se vendía el pescado.
Se hicieron diferentes arreglos, siendo los más importantes los de 1673 y 1689. En la primera de estas fechas el conjunto de puestos de la Red experimentó una reestructuración para dotarle de las mismas comodidades que tenían las Carnicerías y proveerle de algunos bancos con respaldo.
De la obra hecha en 1689 disponemos de la traza y condiciones presentadas por José Gómez, para llevar a cabo la reparación “de las tablas en que se pesa el pescado fresco y remojado”. Se trataba de un gran puesto que comprendía cinco tablas. Esta estructura permaneció idéntica en líneas generales hasta 1781.

-Fuente: Urbanismo y arquitectura de Valladolid en los siglos XVII y XVIII. (Mª Dolores Merino Beato) ISBN: 84-505-8706-9

13/12/10

La inauguración del monumento a Onésimo Redondo


Se han cumplido 50 años de la inauguración del monumento a Onésimo Redondo. El hecho de que se encuentre en el estado en que se encuentra es la demostración más clara de los rencores que todavía subyacen en nuestra sociedad y de lo polarizado que está el tema político. Con esto no estoy reivindicando su rehabilitación (Dios me libre), me refiero a que el hecho de que a lo largo de estos últimos decenios, desde la instauración de la democracia, ninguna administración local haya tenido el valor de rehabilitarlo o demolerlo convierte a este monumento en el ejemplo más claro de lo dividida que está nuestra sociedad. Deberíamos pararnos a pensar en ello y reflexionar. Ya va siendo hora de pasar página.
Y ahora vamos a recordar qué ocurrió ese día.

La inauguración del monumento
Más de sesenta mil personas, entre las que figuraban unos veinte mil falangistas, a los que se unieron los llegados de muchas provincias de España, estuvieron presentes en la inauguración del monumento homenaje a Onésimo Redondo sobre el alto del cerro de San Cristóbal, a cinco kilómetros del centro de la capital vallisoletana.


Eran las seis y media de la tarde del 25 de julio de 1961, Francisco Franco coronaba el Cerro de San Cristobal, acompañado en su coche por el ministro secretario general del Movimiento, don José Luis Ruiz. En otro coche seguía el ministro de Información y Turismo, don Gabriel Arias Salgado y diversas autoridades.


Despues de ser cumplimentado por el ministro de Agricultura y demás personalidades, Franco pasó revista a la compañía del regimiento de Infantería San Quintín, que le rindió honores.
Seguidamente ocupó la tribuna presidencial acompañado del ministro secretario general del régimen, el de Agricultura y el de Información y Turismo; arzobispo de la diócesis, capital general de la Región, gobernador civil de la provincia y primeros y segundos jefes de las Casas Militar y Civil.

El monumento en la actualidad

El arzobispo de la diócesis, doctor García Goldáraz efectuó la bendición del monumento de 31 metros de altura, en la que sobre una amplia escalinata, se levantan, en bronce, las esculturas de Onésimo Redondo y de un campesino, un obrero, un estudiante y un combatiente, dando fondo al conjunto un emblema de Falange de 16 metros de altura. A continuación el Gobernador Civil y el Ministro de Agricultura pronunciaron sus respectivos discursos.
A continuación habló el ministro secretario general del Movimiento y por último lo hizo Jefe del Estado.
El monumento fue derribado en febrero de 2016.  El grupo escultórico, cuyo peso ronda las seis toneladas, fue desmontado para su posterior traslado temporal a un almacén del Ministerio de Cultura situado en Alcalá de Henares, y su ubicación definitiva en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.

Así lo vieron en el noticiario NODO




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-Fuente: Diarios ABC y La Vanguardia (25-07-1961)

11/12/10

Iglesia de Nuestra Señora del Pilar


La iglesia de Nuestra Señora del Pilar, popularmente conocida como la Pilarica, es un templo parroquial de culto católico. Construido a principios del siglo XX, está considerado el mejor ejemplar de templo neogótico de Valladolid y su provincia.

Historia
Se sitúa en el noreste de Valladolid, en un barrio surgido durante el siglo XIX por la llegada de inmigrantes a la ciudad debido a su industrialización, al lado de la vía del ferrocarril Madrid-Irún. Como la parroquia más cercana, la Magdalena, se encontraba a cierta distancia, se pensó en construir una nueva iglesia para este barrio. A principios del siglo XX, el arquitecto Teodosio Torres realizó un proyecto de nuevo templo que no se llevó a cabo. Sin embargo, en 1906, Tadea Prado, viuda de Rafael Cano, Catedrático de Derecho en la Universidad de Valladolid, costeó en su totalidad la construcción de la iglesia.

La iglesia de la Pilarica en los años 70 con el paso a nivel a la derecha,tan unidos a la vida y la historia del barrio

Fue diseñada por el arquitecto municipal Juan Agapito y Revilla, conservándose los planos por él firmados en el Archivo Municipal. Las obras se realizaron deprisa y con fidelidad a los planos. El 12 de octubre de 1907 era consagrado el templo. Muy poco después se formó una explanada delante del edificio derribando algunas modestas viviendas, a la que se le dio el nombre de plaza de Rafael Cano. En un principio, el templo no tuvo categaría de parroquial, siendo iglesia anexa a la de la Magdalena. En 1968 se estableció la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar.
Es Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1994 y todo el edificio fue intensamente restaurado en 1999.

Descripción
La iglesia, de estilo neogótico, posee planta de cruz latina de una sola nave de cinco tramos con crucero, manifestado tanto en alzado como en planta, y ábside poligonal. Está construida con ladrillo sobre un zócalo de piedra de sillería en caliza. Los motivos decorativos se realizan en estuco y cemento.
En el exterior, destaca la fachada principal, con la puerta de entrada al interior, sobre la que se halla una ventana con tracería gótica, coronándose con una espadaña de formas ojivales de dos huecos. En los laterales, los tramos de la nave se separan por potentes contrafuertes entre los que se encuentran las ventanas que iluminan el interior, con arco ojival y parteluz. En los hastiales de los cruceros nos encontramos una fachada similar a la principal, aunque sin puerta de acceso ni espadaña.

La iglesia antes de su rehabilitación

En el interior, las bóvedas de crucería sencilla que cubren la iglesia se apean sobre pilares adosados al muro con columnillas de capitel vegetal, tomadas del estilo gótico. Las ventanas ojivales que dan luz al interior poseían en su origen vidrieras de colores con motivos geométricos, aunque muchas han desaparecido y han sido sustituídas por vidrios blancos. En el ábside, cerrando el presbiterio, se encuentra un retablo neogótico de madera, que acoge el sagrario, coronado por una imagen de la Virgen del Pilar. Detrás del retablo se encuentra el espacio dedicado a sacristía. A los lados del presbiterio hay dos sitiales, también neogóticos, que se rematan con una esbelta aguja. Sobre el tramo de los pies se halla el coro alto.


La razón de que tanto la totalidad del templo como su mobiliario sean neogóticos es que en aquel momento se pensaba, gracias a los trabajos de Eugène Viollet-le-Duc, Augustus Pugin y John Ruskin, que el gótico era el estilo más apropiado para realizar templos por su espiritualidad y sinceridad. Las referencias de este edificio hay que buscarlas tanto en la tratadística de arquitectura en la época como en los templos cristianos levantados en el siglo XIX y principios del XX en Reino Unido, Francia y Alemania.


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-Fuente: Wikipedia

8/12/10

La Historia de Valladolid de Sangrador como seña de identidad vallisoletana


Por María José Redondo Cantera (Departamento de Historia del Arte. Universidad de Valladolid).
La Historia de Valladolid, de los acontecimientos que habían tenido lugar en ella, de sus monumentos y de sus gentes, ya había sido abordada por ciertos eruditos y aficionados en los siglos XVII y XVIII, desde Antolínez a Beristain.
Tras el tímido precedente de Francés de Alaiza, la primera publicación del siglo XIX que se ocupó de la Historia de la ciudad con una amplitud y un rigor pre-científico, fue la de Sangrador y Vítores. Este último buscó el patrocinio municipal en 1849 para asegurar la edición de su "Historia de la muy noble y leal ciudad de Valladolid desde su más remota antigüedad hasta la muerte de Fernando VII (1851-1854)". El Ayuntamiento aceptó la oferta del historiador y se suscribió con cien ejemplares, pues consideró que era una obra “importante a esta población y de la cual carecía”. A pesar del apoyo económico prestado al autor, las autoridades municipales temieron que Sangrador no llevara a término su libro, porque su interés no rebasaba las fronteras de lo local. Con el fin de estimularle, acordaron concederle una medalla. En la solicitud de la correspondiente autorización a la Reina, incluyeron un encomio tanto de Sangrador como de Valladolid, pues “esta ciudad digna por tantos títulos de figurar en la historia, y que tantos y tan nobles recuerdos ha legado, carecía de una especial que… recordara a sus habitantes fue llamada siempre a figurar entre las más principales y dignas.
La condecoración le fue impuesta al historiador el ocho de junio de 1851, año en el que apareció el primero de los volúmenes de su libro.
A diferencia de Francés de Alaiza, que se había ocupado exclusivamente del pasado, Sangrador no dejó de manifestar su conciencia de pertenecer a un monumento de encrucijada histórica, por lo que no eludió historiar el pasado reciente ni incluir referencias al tiempo presente, que conocía muy bien por haber sido el autor del artículo “Valladolid” en el Diccionario de Madoz pocos años antes. En el solemne acto de entrega de la medalla en el Ayuntamiento, el historiador finalizó su discurso con una loa sobre el desarrollo agrícola, comercial, industrial, demográfico y urbanístico del Valladolid contemporáneo y sobre el que se preveía que tuviera lugar en un futuro inmediato, tema que había centrado el capítulo XXXV de su libro.

Condecoración impuesta a D. Matías Sangrador

Por su parte, para el Ayuntamiento vallisoletano de aquellos años la Historia de Sangrador adquirió el valor de uno de los símbolos más significativos de la ciudad y obsequió con ella a personajes insignes en los momentos más destacados. Cuando Valladolid fue declarada Sede Metropolitana en 1857, la corporación municipal, en un gesto de agradecimiento a su intervención como Delegado Apostólico encargado de la tramitación de tal asunto, envió al obispo de Palencia un ejemplar del libro, lujosamente encuadernado en terciopelo y decorado con las armas de Valladolid y del Episcopado, ambas labradas en plata. Meses más tarde, con motivo de la visita de Isabel II a nuestra ciudad, se regalaron varios libros de la Historia a cronistas y a algunos miembros de su séquito y se intentó obsequiar a la Reina con otro ejemplar singular, esta vez impreso en “papel vitela”, pues existía la creencia, equivocada, de que se había hecho una tirada especial en ese material.

-Fuente: Valladolid, historia de una ciudad. (ISBN:84-86808-74-X)

6/12/10

La Calle Claudio Moyano

Se llamó antes de Alfareros y era el límite de la segunda muralla, dentro del barrio de Santa María. Perteneció al barrio de los moriscos, y allí hubo algunas alfarerías, comprobadas en el siglo XV.

Antigua para de taxis de la calle Claudio Moyano

Como ha sido corriente, se la varió de título por el de calle de Claudio Moyano, en sesión del Ayuntamiento de 30 de Enero de 1902, recordando que Don Claudio Moyano y Samaniego se había doctorado de ambos derechos en Valladolid, de que en nuestra Universidad desempeñó la cátedra de Instituciones civiles y al año siguiente la de Economía política, fue capitán de la milicia, Alcalde constitucional de Valladolid en 1841, rector de la Universidad y diputado a Cortes por nuestra provincia.

Don Claudio Moyano


Pocos años después fue nombrado rector de la Universidad de Madrid (1850) y ministro de Fomento, por tres veces, en 1853, con el general Lersundi como presidente; con Narváez, en 1856, y con Arrazola, en 1864. Había nacido en Bóveda de Toro o Fuente de la Peña (Zamora) el 30 de octubre de 1809 y falleció en Madrid (donde se le erigió una estatua) el 7 de marzo de 1890. Su Ley de enseñanza fue su obra de más prestigio, y seguida hasta tiempos muy modernos.


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3/12/10

La desaparecida Iglesia y Convento de los Mostenses


En el solar que hoy ocupa el colegio García Quintana, antigua Escuela Normal, estuvo otro de los conventos desaparecidos de Valladolid, el de Premostratenses de san Norberto, vulgo Mostenses. La iglesia de los “Mostenses” fue el último de los templos conventuales en construirse (finales de siglo XVIII) de los actualmente desaparecidos, y su estilo correspondía a un barroco recargado y caduco que fue calificado por sus contemporáneos como birria de primer orden. Tan poco afecto motivó que, tras la exclaustración, el edificio fue usado para los destinos más variopintos, incluido el de almacén de los más diversos géneros, como el grupo escultórico de Colón que fue guardado aquí cuando se le rescató de viajar a Cuba hasta que se montó en la plaza de su nombre. Se derribó en 1916.

-Fuente: Rincones con fantasma. (Juan Carlos Urueña Paredes). ISBN: 84-95389-97-5

30/11/10

Una teoría para dos argollas

La argolla de la confluencia con la calle Macías Picavea

Al inicio de la calle Platerías en la esquina con la calle Macías Picavea, antes de Cantarranas, en la denominada Casa de la Aldaba (que no Casa de las Aldabas, de la que ya se ha escrito en este blog) existe colgada de la pared una cadena de hierro de la que pende una argolla. Asimismo, al otro extremo de la calle, en la plaza del Ochavo, existe otra de iguales características de la que la leyenda cuenta que pendió la cabeza del Condestable Don Alvaro de Luna ejecutado el 22 de junio de 1453. Este extremo es con toda probabilidad erroneo y fruto de la leyenda ,atribuyéndose a estas argollas entre otras hipótesis la función de atar el palio que se colocaba en las procesiones, especialmente el Corpus.

La argolla de la Plaza del Ochavo

Pero la teoría más verosimil y menos conocida es la de Canesí Acevedo, en la que nos cuenta que con motivo del incendio que sufrió Valladolid en el año 1561 se concedió la exención de soldado o de carga concejil a los mercaderes de paños o a los moradores

"desde la esquina de la calle Cantarranas, en la que hoy se ve un pedazo de cadena dorada pendiente, hasta la entrada del Ochavo",

y a la regalía de los plateros de poder

"echar cadena, que cerraba la calle de noche y por la parte del Ochavo otra, para que no pudiese entrar la justicia en seguimiento del que se refugiase allí",

aunque señala que esta última gracia ya está derogada. Como hemos visto Canesí señala que la cadena de la Casa de la Aldaba era dorada, no sabemos si de oro macizo, si así era no nos extraña que durase poco tiempo y fuese sustituída por la de hierro que existe en la actualidad.

27/11/10

"Álbum de Valladolid" de Joaquín Díaz

Descarga el libro completo en formato PDF haciendo click sobre la imagen

Recoge 112 imágenes de la ciudad entre 1874 y 1950
En este libro Joaquín Díaz González reúne 112 historias ciudadanas y provinciales del Valladolid de entre 1874 y 1950 plasmadas a través de fotografías que recogen imágenes "familiares" para el autor.
A través de más de un centenar de páginas el libro, se acerca a espacios incluso ya desaparecidos de la ciudad como los pabellones de la Universidad de Valladolid o uno de los claustros del antiguo edificio, el salón Pradera o el templete ubicado en Recoletos.


Pero, de manera especial, el "álbum de recuerdos" de Díaz reúne a personas, anónimas y no, testigos de la época y, en muchas ocasiones, protagonistas de la vida social: Lamberto Santiago, propietario de la camisaría Inglesa de la calle Santiago y habitual de las instantáneas de la época; universitarios, profesores y alumnos del Instituto Zorrilla, alumnas de las Francesas, participantes en 'raids' con coches a motor de explosión, el ingeniero vallisoletano Isidro Rodríguez con Alfonso III en la Feria de Barcelona, los primeros fotógrafos, comerciantes e industriales y los integrantes de la Cámara de la Propiedad Urbana.
Además, de la selección realizada por Díaz se han "salvado" los teatros Lope de Vega y Calderón, la iglesia de las Comendadoras de Santiago, los colegios de San José y El Salvador, la Academia de Caballería, la Universidad, el pasaje Gutiérrez, la biblioteca del Colegio de Santa Cruz, el Ayuntamiento, la plaza Mayor o el mercado del Val, informa ep.


Los pueblos cuentan con un apartado especial en la publicación, que recupera para el recuerdo el "rollo" de la justicia de Aguilar de Campos, el antiguo edificio del Ayuntamiento de Íscar y el de Nava del Rey, el arco del Ajújar de Medina de Rioseco, la celebración del Corpus en Olmedo, alumnos de un colegio de Medina del Campo y de Palacios de Campos, el osario de Wamba, el interior de la iglesia de San Cebrián de Mazote durante su restauración y con el antiguo pozo en medio o el festejo del Toro de la Vega de Tordesillas.

Vestidos por la cabeza
La portada recoge un espectáculo lúdico desarrollado en 1907 en la plaza de toros al que acudieron cientos de personas con la cabeza cubierta --"la gente de todas las clases sociales se caracterizaba por lo que llevaba en la cabeza"-- además de los Infantes mientras que la primera página reproduce un escudo "muy raro" encontrado en una postal de 1902-1903 con la corona real y que figura como el que se usaba en aquel momento para representar Valladolid.
La idea del libro surgió de un proyecto para estudiar la ciudad "desaparecida" promovido por Díaz, Jesús Urrea y María Antonia Fernández del Hoyo y que, debido a sus múltiples compromisos, se ha transformado en un álbum de recuerdos de Díaz y de fotografías de buena calidad que narran "historias particulares".


Las fotos de la época han sido cedidas por personas o, en otros casos, forman parte de la colección del etnógrafo --acaba de hacerse con un lote "buenísimo" del Club de Tenis Arco de Ladrillo--, quien las ha recopilado para mostrar la ciudad de finales del siglo XIX y mediados del XX.
"Es un libro de historias ciudadanas y provincias más histórico que nostálgico", reconoció el músico, quien calificó de "amable" un libro conformado en su mayoría por obras inéditas y "nada espontáneas" ni retocadas que en muchos casos se han salvado de una desaparición segura --algunas fueron rescatadas de un sobrado a punto de tirar una casa--.


En este sentido, explicó que las grandes colecciones fotográficas no desaparecen pero sí las familiares debido a que, durante años, muchas personas no han sabido interpretar el valor de ese patrimonio, necesario para estudiar y mostrar la realidad doméstica y cotidiana de las personas y las ciudades.


-Fuente: Diario Crítico

25/11/10

Los patios olvidados


Por María Sánchez Agustí
En el pasado, Valladolid no fue una villa cualquiera. Desde muy temprano, antes de ostentar la categoría de ciudad, se convirtió en lugar predilecto de los reyes, que establecieron en ella su residencia durante largos periodos de tiempo. Fue, también, asiento de importantes instituciones como la Real Chancillería, el Tribunal de la Inquisición o la Universidad. Esto motivó que un elevado número de casas nobiliarias y funcionarios de alto nivel erigieran aquí, principalmente en los siglos XV y XVI, sus palacios. En todos ellos, el elemento principal que los diferencia de otras viviendas urbanas más modestas es un patio.



¿Para qué sirven?
El patio actúa como elemento organizador del espacio. A su alrededor se disponen las diversas dependencias domésticas, garantizando la intimidad de la vida familiar a la vez que las estancias reciben luz y ventilación. También era el lugar destinado al abastecimiento de agua, pues en su centro solía instalarse el pozo.

¿Qué forma tienen?
Normalmente son de planta cuadrada, aunque en algunos casos presenten forma irregular para adaptarse a la trama urbana. Esto ha sido interpretado como un triunfo de los intereses comunes de la ciudad sobre los particulares de las clases privilegiadas.

Palacio Arzobispal

¿Cómo son los elementos que los definen?
Hay ejemplos de patios porticados en sus cuatro lados, pero más abundantes son aquellos en los que uno o incluso dos aparecen cegados. Las columnas o los pilares con la planta “de ochavo”, son los elementos más utilizados para la sujeción del segundo piso, que puede apoyarse directamente sobre ellos o a través de un sistema de arcos. Este segundo piso puede presentar también arquerías pero en muchos casos aparece cerrado y con ventanas.
Las características constructivas y ornamentales de los patios fueron variando a lo largo del tiempo de acuerdo con los gustos estéticos de los grupos sociales, por lo que, a través de ellos, podemos apreciar los diferentes estilos artísticos imperantes en la ciudad según los momentos: gótico, renacentista, herreriano…

Palacio de Fabio Nelli

¿Cuántos había?
Quizá el número de cuatrocientas casas-palacio que referencia Pinheiro a comienzos del siglo XVII, resulte algo exagerado, pero indudablemente este esquema de ocupación configuró importantes áreas del tejido urbano de Valladolid.
En 1948 el profesor Martín González documenta unas 140 casas con patio, contabilizando las que ya habían desaparecido y las existentes en esa fecha.

Palacio Pimentel (Diputación)

¿Qué ha pasado con ellos?
A partir de 1605, con el traslado definitivo de la Corte a Madrid, la ciudad se sume en una profunda crisis. La mayoría de los nobles cierran sus casas y se aposentan en la capital. Los palacios son abandonados o convertidos, con el transcurso de los años, en casas de inquilinos de escaso nivel social.
Su grandeza y magnificencia impedían al propietario, que vive en la corte, vender o alquilar el edificio entero, por lo que sus espacios se tabican y subdividen para se alquilados a mayor número de familias posible.
Los patios nobiliarios, pues, se transforman en patios de vecindad, comenzando un largo camino hacia el deterioro y la utilización degradante de su espacio: habitaciones añadidas, encerraderos, tabiques entre columnas, tendederos…Poco más de una docena ha logrado sobrevivir junto con el edificio del que forman parte y constituyen una parcela importante del patrimonio monumental de la ciudad (Palacio Arzobispal, Palacio de Pimentel (Diputación), Palacio de Fabio Nelli…) pero la mayoría ha sucumbido a la piqueta demoledora del desarrollismo sin dejar huella.

C/ Guadamacileros nº 9

Algunos, más “afortunados” han sido engullidos por una especulación urbana más “respetuosa” que los ha conservado, englobándolos en las nuevas edificaciones. Así, respetados pero olvidados, los antiguos patios de las casas nobiliarias, no cumplen la función para la que fueron creados, pero constituyen un elemento artístico de gran valor y, sobre todo, una fuente documental de primer orden para el conocimiento de nuestro pasado urbano. Merece la pena, por tanto, que realicemos una pequeña excursión a través de ellos.

-Fuente: Valladolid para pensar. Tesoros al descubierto. María Sánchez Agustí. ISBN: 84-87473-21-0

23/11/10

La Calle Juan Mambrilla


Conocida hasta tiempos recientes con el nombre de Francos. Fue una de las primeras calles en formarse extramuros de la primera cerca, en tiempos del Conde Ansúrez. Su nombre se ha puesto en relación con la procedencia de las gentes que allí se establecieron, franceses que habían venido a ayudar a Alfonso VI en la toma de Toledo.

Convento de las Salesas


Sin embargo, parece más probable que se debiera a la exención de tasas y franquicias que en aquellos primeros momentos debieron de gozar sus vecinos, al hallarse extramuros de la ciudad.

Palacio de los Zúñiga


En los siglos siguientes la calle siguió gozando de gran importancia. En ella estuvo el Tribunal de la Inquisición y de ella salió D. Álvaro de Luna con destino al cadalso. Casi toda ella estaba ocupada por casas nobiliarias.


De todo este pasado sólo quedan dos palacios, el de los Zúñiga y el de los Mudarra (Salesas) y una buena cantidad de portadas de medio punto de buena cantería, englobadas en edificios modernos. Así y todo, paseando por el tramo que conserva el trazado antiguo, recientemente peatonalizado, podemos retrotraernos con facilidad a tiempos pasados y comprender el papel jugado por este espacio en la historia urbana.


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-Fuente: Valladolid para pensar. Tesoros al descubierto. María Sánchez Agustí. ISBN: 84-87473-21-0

22/11/10

La reja de la catedral de Valladolid en Nueva York



Por José Miguel Merino de Cáceres

Nos remontamos a 1919 cuando un magnate de la prensa americana llamado William Randolph Hearst, entre otras cosas alcanzó la fama por su afición desmedida por poseer cuantos más objetos posibles, llegando sus riquezas a ser portentosas. Adquirió compulsivamente palacios (construyó un castillo de 240.000 acres en San Simeon, estado de California) y obras de arte, muchas de las cuales nunca llegaban a salir de sus envoltorios, con monumentos y antigüedades del viejo mundo, sobre todo españolas, y todo rodeado de jardines, paseos, estanques etc. hasta un zoológico, intentando superar el lujo y belleza de todo lo hasta entonces conocido.
En España se puso en contacto con Arthur Byne arquitecto Norteamericano entendido de arte y que no dudo en suministrarle a su patrón cuantas piezas quisiera para su sueño. Así viajaron de España a América centenares de piezas ignorando la legislación española en materia artística y aduanera. Decenas de artesanos, fuentes, puertas, ventanas, pórtalas, columnas, esculturas, sillerías de coro, mobiliario vario, rejas, fachadas, bóvedas, etc...

Catedral de Valladolid. Reja de la nave mayor. Fotografía anterior a 1929, procedente del archivo de Hearst (cortesía de C.W. Post Center, Long Island University)


En 1925 le proporciono la pieza mas importante de todo el conjunto expoliado, el monasterio cisterciense de Sta. María de Sacramenta y en 1931 el de Oliva. Tras largo abandono en un almacén, fueron torpemente construidos en Miami. Sobre la reja de hierro forjado de Valladolid; el 25 de abril de 1929 Byne le envió informes a su patrón sobre la reja remitiéndole la fotografía y explicando;….

"la reja construída a principios del siglo XVIII cerraba el coro, pero durante una reforma que tuvo lugar fue retirada y apilada en una cripta. Yo la he comprado y traído a Madrid. Convenciendo al obispo, considero que el precio es barato y además esta en mi poder y no es preciso rondar un año alrededor del obispo y su cabildo. Con la carta de aceptación envié la reja a Valencia al puerto de embarque. La fotografía no es buena pero la reja esta ricamente decorada y dorada y en absoluto es fría o clásica, esta forjada en hierro macizo, los capiteles están bellamente logrados y las cresterías floridas. Se la mando al puerto de Nueva York, es una magnifica pieza. Dos detalles que añadían interés a la reja eran los pulpitos, uno al lado del evangelio y otro al de la epístola. Estaban bellamente labrados con ricos doseles dorados pero al ser estrictamente rituales y caros los he apartado del lote."

Parece ser que a Hearst nunca le intereso la reja y posiblemente jamás llego a verla directamente. Ésta quedo almacenada en los depósitos de Hearst en el Southerm del Boulevard del Bronx neoyorquino, allí se recibían y almacenaban las piezas y antigüedades del magnate.

La reja en el Museo Metropolitano de Nueva York.

Miles y miles de piezas se amontonaban en los dos inmensos almacenes de New York, cuando en 1942 se inicio el proceso de liquidación de las colecciones. Y allí se encontraba nuestra reja y permaneció unos años hasta que en 1956 el Metropolitan de New York se hace con ella, con la intención de canjearla al gobierno Español por el ábside de la arruinada iglesia de S. Martin de Fuentidueña en Segovia.

La reja en el Museo Metropolitano de Nueva York.
Fotografía obtenida de http://domuspucelae.blogspot.com

Incluyeron en el canje, los paneles de S. Baudelio de Berlanga, un cuadro del Greco y cuarenta platos hispano-moriscos. Al final las autoridades españolas seleccionaron las pinturas sorianas y la reja perdió la oportunidad de volver a España. En 1957 quedo instalada en el Metropolitan Museo; seriamente mutilada y desvirtuada. Por razones de espacio, fueron eliminados seis balaustres del total de que constaba y no fue incluido el escudo episcopal que figuraba sobre la puerta de acceso. Un letrero explicativo lacónicamente dice que al colocar el nuevo retablo de la catedral de Valladolid en los años 20, la reja “ya no era necesaria”.

-Fuente: José Miguel Merino de Cáceres, catedrático de Historia de la Arquitectura. UPM



Vídeo cortesía de José Manuel Martín


 
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