15/2/10

El Arco de Ladrillo se desmontará de noche en 11 bloques para restaurarlo.


Alberto Alcover/ DIARIO DE VALLADOLID/EL MUNDO
El monumento del Arco de Ladrillo se erigió a la entrada de Valladolid hace poco más de siglo y medio para conmemorar la llegada del ferrocarril de carbón. Su singularidad lo ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad y allí seguirá como estandarte del futuro desarrollo urbanístico tras una compleja obra de desmontaje y rehabilitación, que obligará a fragmentarlo en once bloques.
Se trata de una compleja obra de ingeniería, no por el hecho de cortar el mítico arco en "pequeños" trozos de 20 toneladas cada uno, sino porque esta tarea se compatibilizará con el tráfico ferroviario a pocos metros del peligrosas catenarias por las que circulan miles de voltios.
Todos estos condicionantes en llevado a la consultora Eypo Ingeniería, contratada por Valladolid Alta Velocidad para el diseño del proyecto del desmontaje del Arco de Ladrillo, a proponer como solución que el grueso de las obras se desarrollen de noche, en los momentos en los que Renfe limite la circulación y permita cortar el suministro eléctrico a la catenaria.


El procedimiento normal a la hora de desmontar un arco, bien sea de piedra, de hormigón o de ladrillo como es este caso, es afianzarla con unos andamios. Esto se hace porque cuando se elimina el primer bloque, la estructura deja de trabajar y se provocaría el desplome del completo. Sin embargo, en este complejo caso, en el que los trenes deben seguir pasando hasta la estación del Campo Grande, los andamios no se pueden colocar debajo.
Por este motivo, la consultora Eypo ha diseñado dos complejas estructuras paralelas al arco, una a cada lado, con forma de pórtico, que dejan una ventana de aproximadamente 25 metros de ancho y ocho de altura, suficientes para garantizar el paso de los trenes.


La estructura contará con unos cables que sujetarán unas bases metálicas que simulan bandejas sobre las que descansarán los once fragmentos en los que se dividirá el Arco de Ladrillo. De esta forma se evita el hundimiento de la estructura y posibilita la movilidad necesaria para retirar cada fragmento del bloque de ladrillos.
El material de la estructura está aún por definir puesto que debido a la proximidad con el tendido eléctrico complica las labores. Cabe destacar que en las tres líneas ferroviarias normales la tensión es de 3000 voltios, pero se dispara hasta los 25000 en el caso de la alta velocidad. Por esta razón, el armazón en lugar de metálico tendrá que ser de plásticos resistentes para evitar las descargas inducidas. Una vez desmontados, los trozos del Arco de Ladrillo se almacenarán en una nave o al aire libre hasta que llegue el momento de su recuperación y posterior montaje.


A simple vista -y con todos los avances técnicos que existen- parece sencillo que el arco se pueda cortar en pedacitos (de 20 toneladas), pero ¿como se vuelve a formar el arco? Otra vez para la técnica no hay nada imposible. Aunque ya no está recogido en el proyecto inicial, la idea es utilizar un sistema similar a los legos y los tentes; es decir, ensamblarlo con unas partes salientes que se conseguirían introduciendo entre ellas gruesas barras de acero y la ayuda de potentes pegamentos que conseguirán un perfecto ensamblaje entre todas ellas.
En la actualidad, los técnicos de Valladolid Alta Velocidad trabajan con Renfe y Adif para tratar de coordinar los trabajos y encontrar los "huecos" en los horarios ferroviarios que permitan desarrollar todo el trabajo sin peligro de un accidente eléctrico. Cabe recordar que los AVE no circulan por las noches, pero si numerosos convoyes de mercancías.

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