27/2/10

La desaparecida Plaza del Bolo de la Antigua

Joaquín Martín de Uña
DURANTE ocho siglos Valladolid había conservado su trazado medieval, encorsetado por sus cercas y los ramales del Esgueva, y únicamente había sufrido una importante alteración en su urbanismo como consecuencia del incendio de 1561. La cubrición de los ramales del río y la creación de los primeros barrios ocupados por trabajadores, marcaron un cambio en los planos que apuntaron hacia la actual configuración de la villa del Pisuerga.
Posiblemente, con las modernas tecnologías, sea posible reconstruir la historia de las calles y plazas a lo largo de los más o menos dilatados períodos de sus historias. Sin duda la reconstrucción más difícil será la del primitivo caserío ceñido por la cerca anterior al señorío del conde Ansúrez, (incluido el alcazarejo) siguiéndola en dificultad la recuperación gráfica de la zona delimitada por la catedral, Fuente Dorada, plaza del Ochavo, y San Pablo, en la que habrán de incluirse los desaparecidos Palacio de los Almirantes de Castilla, Plazuela Vieja y Corredera de San Pablo, entre otros edificios de significativa importancia en la historia vallisoletana.

En el plano de Bentura Seco (con B) se aprecia el discurrir del Esgueva
por lo que posteriormente fue la Plaza del Bolo de la Antigua

El grabado de la Antigua, al que se refiere un 'recuerdo' anterior pone de manifiesto la evolución de la plaza que fuera conocida como del Bolo de la Antigua. La primera referencia gráfica al espacio referido (El plano de Bentura Seco en 1738), aparece como un solar de forma irregular en el que su mitad es un arco de circunferencia, y en el que el Puente de Magaña colindaba unos metros con la calle de las Angustias.


En él, el cauce de la Esgueva desaparece a la altura de la torre de la iglesia y reaparece en el citado puente, mientras desde la torre de la iglesia parte un murete en línea recta, que sería sustituido por un grupo de casas.

La castiza plaza del Bolo de la Antigua donde aparece, entre edificaciones desaparecidas,
la fuente que le dio nombre. (A.M.V.Serie Asociación de la Prensa de Valladolid. 323-1)

En la ilustración que vemos en la parte superior del artículo, el fondo de la plaza aparece cerrado por edificios. El de mayor altura parece corresponder al existente, pero con una extensión doble a la actual, ocupando la mitad del mismo el ancho del primer tramo de la calle de la Solanilla, pues aparece con cuatro filas de ventanas y balcones. Ahora solo tiene dos filas de ventanas.

En la actualidad

En el dibujo aparece el lateral derecho del claustro románico reforzado por un murete que sobrepasa su tejado y se une al apeo que tuvo la torre antes de la restauración del templo. Una mujer con una cesta se dirige hacia la plaza del Bolo de la Antigua, que aparece como una construcción regular, con un torrejón sobre la primera casa de la actual calle de la Solanilla. Los bajos de los edificios cuentan con soportales, mientras que en la esquina, en la parte desaparecida del referido edificio, dotada de un balcón corrido, dos ventanas y dos bohardillas, un gran cartel anuncia un 'Almacén de quincalla'.

Cubierto el cauce, y con él los puentes que lo cruzaron, reposa bajo el asfalto de
las calles cuyos trazados coinciden con los que fueran dos ramales del entrañable río.
(Colección Joaquín Martín de Uña).

El dibujo de Serra muestra un aspecto desconocido de un lugar entrañable en cuyo entorno se asentaron un cementerio, edificaciones destinadas a vivienda, (desaparecidas en su mayoría), así como la plaza porticada a la que se refieren estos apuntes y que hoy lo ocupan amenos jardines.

-Fuente:Norte de Castilla .es

25/2/10

Las arcas reales

Arca principal del primer abastecimiento de aguas a Valladolid

El viaje de Aguas de Argales es una captación y conducción de aguas del siglo XVI, que tenía por objeto el abastecimiento de la ciudad de Valladolid. El inicio de la toma tiene lugar en el pago de Argales, a cinco Kilómetros de Valladolid, y todo el recorrido se produce en paralelo con el desnivel de las terrazas aluviales que conforman el río Pisuerga, de tal forma que durante el propio viaje se hace captaciones a la capa freática, bien a través de ramificaciones de las Arcas, bien a través de la propia conducción.


Hasta la realización de esta obra, la ciudad cubría sus necesidades de agua a través de aguadores que tomaban el agua del río Pisuerga saliendo al río por el portillo, que por eso recibe el nombre de "de los aguadores", y vendían el agua por las calles. Además Valladolid contaba con numerosos pozos o fuentes particulares que se abrían en los corrales o jardines de las casas. Esto es posible gracias a la situación de nuestra ciudad, entre ríos, lo que hace que la capa freática este muy alta, al ras del suelo, por tanto no es infrecuente encontrarla en edificaciones de cimentación más profunda. Finalmente encontramos una curiosa forma de abastecimiento, los "pozos de nieve", estos consistían en profundas bodegas donde se almacenaba nieve traída durante el invierno desde Segovia, permitían refrescar el agua y mantener los alimentos durante el verano. Esto demuestra lo precario del suministro de aguas en muchas ocasiones.


Los pozos estaban repartidos por diferentes zonas de la ciudad como los conventos y las casas de algunos nobles. El comisario encargado del abastecimiento de nieve cuidaba de mantener los pozos y charcas en buenas condiciones para la época de recogida, vigilaba la cantidad disponible en cada momento y buscaba nuevos terrenos donde poder hacer depósitos de hielo.



La historia de las arcas reales se remonta a 1440 cuando Juan II dona la finca de Argales a la comunidad de San Benito que proyecto traer el agua desde sus manantiales en la finca hasta el monasterio de la ciudad. Además se penso en convertir el pago de Argales en casa de recreo.
En el siglo XV se levantaron dos conducciones.

Conducción del agua

Una area de caños de cerámica y madera de pino llevaba el agua desde el manantial de Argales hasta el monasterio de San Benito, y otra desde los manantiales de la Huerta de las marinas (Cercana a Argales) que llevaba el agua hasta una fuente y un lavadero en las inmediaciones de la Puerta del Campo, (Calle Santiago y Plaza de Zorrilla) pero tanto su caudal, escaso e irregular, como las precarias condiciones con las que el agua llegaba a la ciudad no solucionaron el problema de abastecimiento público en una ciudad que en 1561 tenía 41.913 habitantes.


Las pestes del siglo XVI incitaron a Felipe II a conseguir un acuerdo entre el monasterio y el Regimiento (el Ayuntamiento) para realizar una traída de agua con calidad sanitaria a la ciudad. Se decía que las aguas del Pisuerga eran perjudiciales para la ijada, los riñones y la orina. En mayo de 1587, cuatro años después de la disposición de Felipe II, los monjes ceden al ayuntamiento el derecho de la conducción de aguas del manantial de Argales hasta la villa corriendo los gastos a cargo del Ayuntamiento. A cambio la ciudad se comprometía a conducir el agua hasta el monasterio.
En la redacción de la obra colaboraron los ingenieros cortesanos Benito Morales y Francisco de Moltalbán bajo la supervisión del rey, que redacto un documento donde se proponías posibles lugares para la colocación de las fuentes, y de Juan de Herrera, arquitecto de la catedral de Valladolid y del Escorial entre otros. Este último participó directamente a requerimiento del Ayuntamiento en 1584 y 1584 recibiendo 1.000 ducados por su trabajo. En la ejecución participaron varios arquitectos. Entre ellos, Alonso de Tolos, Francisco de Praves y Diego de Praves, el más destacado discípulo de Herrera y autor del arca principal. El agua llega a Valladolid en 1603 pero no comenzará a ser consumida hasta 18 años después.


El proyecto inicial tenía proyectadas 8 fuentes con el objetivo de cubrir el abastecimiento público. Estas estarían dispuestas en la Puerta del campo (Calle Santiago y Plaza de Zorilla), Gallinería Vieja (Fuente Dorada), Rinconada, Plaza del almirante (Calle de las Angustias), Chancillería, Santa María (Plaza de la Universidad), Prado de la Magdalena y Puerta de Santiesteban (Arrabal de San Andrés).
El Arca Real principal fue concluida en 1589, con el escudo de Felipe II y una leyenda labrada en la piedra que dice:

"REINANDO LA MAGESTAD DEL REI DON PHILLIPE II. NUESTRO SEÑOR ACABO ESTA ARCA VALLADOLID, SIENDO CORREGIDRO DELLA CON GARCIA BUSTO. Año de 1589".

La falta de presupuesto supuso la reducción a tan solo tres fuentes, pero en cambio se permitió a algunos nobles introducir las canalizaciones en sus casas, como es el caso de Don Rodrigo Calderón de la casa de las Aldabas (Teresa Gil) o Don Pedro de Molina en sus casas de la calle del Campo (Santiago). Algunos monasterios como los de Portacelli, Comendadoras de Santa Cruz, Recoletas Agustinas, San Francisco o Nuestra Señora de la Laura también gozaron de este privilegio.


Evidentemente estas variaciones con respecto al proyecto inicial supusieron un beneficio de los más ricos y poderosos. El pueblo, representado por sus mujeres, acudía a las fuentes públicas, haciendo cola, con su cántaro al hombro, que posteriormente se guardaría en la cocina. Llegaba a los lavanderos o a la orilla del río, con su banco de madera para lavar y su balde de ropa, que luego tendía al sol y sujetaba con piedras para que el viento no la arrugase.
El Agua de Argales permaneció en activo hasta nuestro siglo a través de fuentes como la de Fuente Dorada, situada en lo que antiguamente recibía el nombre de " Plaza de la Gallinería Vieja". Recibe su nombre actual a mediados del siglo XVII por una bola y una aguja de bronce doradas que adornaban la fuente. A lo largo del tiempo la fuente ha sufrido diversas transformaciones. Además de Fuente Dorada el manantial de Argales suministraba agua a través de otras fuentes como la de Rinconada, situada detrás de la Plaza Mayor, la del Campo Grande
localizada en la puerta del campo, el Caño de Argales que da nombre a una céntrica plaza de nuestra ciudad, o la fuente de la calle de la Estación, en las tapias del ferrocarril, frente a Panaderos
El recorrido total de las conducciones medía 6 kilómetros y medio. Se construyeron diferentes tipos de arcas, un total de 33 de las que sólo conservamos 13, cuya función era recoger y regular el agua, dotarla de presión, filtrar sus impurezas y salvar los desniveles. Las arcas están construidas en piedra, tienen la planta cuadrada o rectangular, una puerta adintelada y cubierta apiramidada o a dos vértices. Una pequeña ventana se abre en la cara norte para permitir la renovación de aire y mantener estable el nivel de temperatura. La conducción situada en los aledaños del casco urbano tiene una bóveda de cañón, a la manera romana. Resulta interesante comprobar las proporciones de las arcas, que se inscriben en los sistemas dimensionales y compositivos del Renacimiento.
El manantial de Argales fue clausurado en 1974 cuando la Jefatura Provincial de Sanidad califica sus aguas como no potables. Termino así el suplicio del ayuntamiento que se había visto obligado a reparar demasiado habitualmente las arcas ya que además de las roturas naturales del uso algunas personas rompían las ventanas y puertas con el propósito de robar agua obligando al Regimiento a reparar todas las ventanas y puertas de las Arcas, como ocurrió en 1796.


Las Arcas Reales fueron el principal método de abastecimiento de la ciudad hasta el siglo XIX. Es en este siglo cuando con el aumento de la población de la ciudad y las nuevas necesidades surgidas, se opto por comunicar el Duero y el Pisuerga con un canal de 30 kilómetros , además de utilizar el agua del canal de Castilla ya en el siglo XX con la llegada de la industria del automóvil.
El conjunto fue declarado Monumento Histórico-Artístico nacional por Real Decreto de 2 de abril de 1982.
Entre 1999 y 2003 el Ayuntamiento invirtió mas de un millón de euros en adecentar esta obra de ingeniería cuyas piezas fundamentales son ahora un monumento a las pintadas, a la basura acumulada en su interior y a la maleza salvaje que las recubre.

-Fuente: http://centros5.pntic.mec.es/ies.las.salinas/alumnos/julian_barrios/arcas.html

23/2/10

Calle del Doctor Cazalla


Una vez ejecutados los autos de fe celebrados en Valladolid en 1559, la inquisición no se conformó con terminar con la persona de Agustín Cazalla, sino también con la memoria de su familia y de los lugares en los que habitaron. Sus casas fueron derribadas y sus suelos sembrados de sal, erigiéndose un paredón de piedra que contenía un letrero manifestador de su delito y pena. Una inscripción que rezaba:

“El Santo Oficio de la Inquisición condenó a derogar y asolar estas casas que eran del Dr. Cazalla y de Dª Leonor Vibero, su mujer porque los hereges Luteranos se juntaban en ellas a hacer conventículos contra nra Stª fe católica en 21 de mayo de 1559”

Vale la pena indicar que Leonor Vivero se trataba de la madre del Dr Cazalla y no de su esposa. A la calle se la denominó posteriormente “Del Rótulo de Cazalla”.

Lugar donde se supone se situaba la casa de los Cazalla
Fotocomposición de Juan Carlos Urueña Paredes. (Rincones con fantasma ISBN: 84-95389-97-5)


Ese rótulo, maltratado por los muchachos y por la acción de los agentes atmosféricos, fue renovado en 1766 introduciendo ciertas variantes relativas a la confusión sobre el parentesco existente entre Agustín y Leonor.

El rótulo de la casa de los Cazalla.
Fotocomposición de Juan Carlos Urueña Paredes. (Rincones con fantasma ISBN: 84-95389-97-5)


Como Calle del Rótulo de Cazalla constaba en el plano de Bentura Seco

Extinguido el tribunal de la Inquisición y en principio de época constitucional, acordó el Ayuntamiento en el año 1820 hacer desaparecer la inscripción y nombre de la calle del Rótulo quedando la misma como calle del “Dr. Cazalla”.


El sitio donde estuvo el rótulo correspondía al un hueco muy reducido, cerrado con una tapia, entre el antiguo Cuartel de Caballería y la antigua botica de la plazuela de San Miguel (en la esquina).
En la actualidad la casa señalada con el nº 4, en su extremo más próximo a la plaza de San Miguel, ocupa el solar de las casas de donde salieron tantas personas como fueron quemadas en el auto de fe de 1559.


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Fuente: Las Calles de Valladolid. Autor: Juan Agapito y Revilla


21/2/10

Los coches "de Punto" y los primeros taxis.

Parada de coches "de punto" en la Plaza Mayor, de 1900, que ofertaba sus
servicios junto a los revolucionarios tranvias. (Colección Joaquín Martín de Uña)

A medida que nuestra ciudad fue creciendo y las distancias, si bien no excesivamente alejadas "del centro", se hicieron molestas debido al acusado extremismo de nuestra meteorología, se planteó la conveniencia de establecer un sistema de transporte para particulares que estuvieran dispuestos a pagar el precio de su comodidad. Surge así el servicio de los llamados "coches de punto" o "al punto" cuyo nombre obedecía a que sus servicios eran contratados en el lugar donde se encontraban situados los vehículos, que era el punto de referencia para establecer el precio de los desplazamientos contratados.

Numerosos taxis, casi todos los que había entonces en Valladolid,
alineados en la calle de Claudio Moyano. (Valladolid Cotidiano. Jose Miguel Ortega Bariego)

En cuanto a los traslados se efectuaban dentro de la ciudad, variando su importe si el destino era el Cuartel Conde Ansúrez, la Plaza de Toros y el Campo Hípico, el Canal de Castilla, el Cementerio o la Rubia.
Estos coches lucían en sus faroles una letra "C" si estaban destinados a Carreras y una "H" si lo estaban a servicios cortos.

Angel de la Fuente fue el titular de la licencia con el nº 135.
En la fotografía posa junto a su mujer al lado de su Seat 1400
(Fotografías cortesía de Jorge de la Fuente)


El Seat 800 de Angel de la Fuente sustituyó al viejo 1400.
Todavía este vehículo lucía el color negro característico de los taxis de aquella época,
hablamos de mediados de los 60

Cuando el automóvil comenzó a implantarse y los "tiros de caballos" fueron sustituidos por la "tracción mecánica", los coches de Punto fueron sustituidos por los primeros y renqueantes modelos de Peugeot, Fiat o Renault. Los puntos de estacionamiento se transformaron en "paradas de taxis" y los coches fueron sustituidos, primero por los chauffer's y más tarde por los taxistas. Publicado el Código de la Circulación y generalizada la apertura de gasolineras en los centros de población importantes -si bien es cierto que con un horario limitado al principio-, los servicios públicos "del Taxi" extendieron su radio de acción a cualquier lugar donde los usuarios quisieran trasladarse.
En el año 1946, Valladolid rondaba ya los 120.000 habitantes, así que no deja de resultar llamativo el dato de que en esa época tan solo trabajaran, según el departamento de licencias del Ayuntamiento, 25 taxis en la ciudad, por lo que a cada vehículo le correspondían casi cinco mil potenciales clientes. Pura estadística. La realidad era tan distinta que buena parte del día los coches permanecían aparcados en las paradas y los taxistas de tertulia o leyendo el periódico en el bar más próximo. La economía no estaba para fiestas y solo en casos especiales se recurría al alquiler de un taxi.

Por acuerdo municipal, los automóviles destinados al servicio público se pintaron
de color blanco para su mejor identificación y mayor seguridad.
(A.M.V. Serie Asociación de la Prensa de Valladolid 622-1)


La antiguas paradas de la Plaza Mayor, Fuente Dorada, Hostal Florido, de la Estación del Norte o de San Bartolomé -Puente Mayor-...constituyeron los primeros establecimientos de ese sistema tan necesario y apreciado y en el cual los vehículos utilizados pasaron de su puesta en marcha a fuerza de golpes de manivela al encendido electrónico; de los molestos coches con "transportines" a los cómodos asientos; de las velocidades punta de 30 Km/hora a la rapidez y automatismo de los taxis actuales. Eran grandes, negros y ruidosos. La mayoría con estribo para acceder a un interior espacioso en el que podían acomodarse con holgura cuatro personas. Eran casi todos coches extranjeros, preferentemente Citroen, porque la marca francesa fue una de las primeras en exportar a nuestro país, en los felices años veinte.

Parada de la calle Duque de la Victoria

Es de justicia el reconocimiento y agradecimiento de los vallisoletanos a estos trabajadores cuya entrega, en muchas ocasiones, va más allá del simple transporte de viajeros.

-Fuente: Valladolid, una ciudad contada. (Joaquín Martín de Uña)
Editado por el Ayuntamiento de Valladolid.
ISBN: 84-95389-01-0

-Fuente: Valladolid Cotidiano (1939-1959). (José Miguel Ortega Bariego)
ISBN: 84-95917-40-8

19/2/10

Calle de Expósitos

Fachada que da a la parte trasera del Palacio de Fabio Nelli

Escoltada en su entrada por dos antiguos palacios –la Casa Señorial de los Valverde y el palacio de Fabio Nelli-, esta vieja calle se remonta al primer caserío vallisoletano. Ya Antolinez de Burgos, primer historiador conocido de la ciudad, nos dice cómo en el siglo XIV se le denominaba “cal de la Puente” (calle del Puente) y conducía, a partir de la cerca donde terminaba, al Puente Mayor.

En el Plano de Bentura Seco de 1738, figura como calle del Puente

Los dos palacios citados no fueron los únicos que tuvieron su emplazamiento en la angosta calle, puesto que, hasta una Orden dada por el rey Don Alfonso XI el día 4 de marzo de 1333, aquí estuvo situada la Casa de los Linajes, lugar de reunión de las diez familias más importantes de Valladolid que, agrupadas en los linajes de Tovar y de Reoyo, se juntaban para elegir los cargos públicos que anualmente debían dirigir los destinos de los ciudadanos (regidor, procuradores de Corte, etc.) y que eran nombrados en le Iglesia Mayor.

Escoltada en su entrada por dos antiguos palacios –la Casa Señorial de los Valverde
y el palacio de Fabio Nelli-, esta vieja calle se remonta al primer caserío vallisoletano

Según el historiador Matías Sangrador, el soler que ocupara esta edificación coincide con el lugar en el que se levantaron una casa de baños y un juego de pelota. En el libro Las Calles de Valladolid, de Juan Agapito y Revilla, se recoge el cambio del título original por el de calle del Río, nombre que mantuvo hasta que por acuerdo municipal de 10 de febrero de 1894, se rotulara con el nombre actual, por conducir al antiguo Hospicio, antes Palacio de los Condes de Benavente y hoy Biblioteca Pública de Valladolid.


La calle conserva su primitiva nobleza, avalada en su acera derecha por el ala izquierda de palacio Fabio Nelli. Partiendo de la torre, esta fachada ocupa dos terceras partes de la acera y en ella se abren varias ventanas protegidas por verjas forjadas, así como un artístico farol cercano a una antiestética puerta de chapa.
La acera izquierda aloja hasta doce portales de diversas casas, con una altura máxima de cuatro plantas y bajos, así como diversos negocios.




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Fuente: Valladolid, una ciudad contada. (Joaquín Martín de Uña)
Editado por el Ayuntamiento de Valladolid. ISBN: 84-95389-01-0

15/2/10

El Arco de Ladrillo se desmontará de noche en 11 bloques para restaurarlo.


Alberto Alcover/ DIARIO DE VALLADOLID/EL MUNDO
El monumento del Arco de Ladrillo se erigió a la entrada de Valladolid hace poco más de siglo y medio para conmemorar la llegada del ferrocarril de carbón. Su singularidad lo ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad y allí seguirá como estandarte del futuro desarrollo urbanístico tras una compleja obra de desmontaje y rehabilitación, que obligará a fragmentarlo en once bloques.
Se trata de una compleja obra de ingeniería, no por el hecho de cortar el mítico arco en "pequeños" trozos de 20 toneladas cada uno, sino porque esta tarea se compatibilizará con el tráfico ferroviario a pocos metros del peligrosas catenarias por las que circulan miles de voltios.
Todos estos condicionantes en llevado a la consultora Eypo Ingeniería, contratada por Valladolid Alta Velocidad para el diseño del proyecto del desmontaje del Arco de Ladrillo, a proponer como solución que el grueso de las obras se desarrollen de noche, en los momentos en los que Renfe limite la circulación y permita cortar el suministro eléctrico a la catenaria.


El procedimiento normal a la hora de desmontar un arco, bien sea de piedra, de hormigón o de ladrillo como es este caso, es afianzarla con unos andamios. Esto se hace porque cuando se elimina el primer bloque, la estructura deja de trabajar y se provocaría el desplome del completo. Sin embargo, en este complejo caso, en el que los trenes deben seguir pasando hasta la estación del Campo Grande, los andamios no se pueden colocar debajo.
Por este motivo, la consultora Eypo ha diseñado dos complejas estructuras paralelas al arco, una a cada lado, con forma de pórtico, que dejan una ventana de aproximadamente 25 metros de ancho y ocho de altura, suficientes para garantizar el paso de los trenes.


La estructura contará con unos cables que sujetarán unas bases metálicas que simulan bandejas sobre las que descansarán los once fragmentos en los que se dividirá el Arco de Ladrillo. De esta forma se evita el hundimiento de la estructura y posibilita la movilidad necesaria para retirar cada fragmento del bloque de ladrillos.
El material de la estructura está aún por definir puesto que debido a la proximidad con el tendido eléctrico complica las labores. Cabe destacar que en las tres líneas ferroviarias normales la tensión es de 3000 voltios, pero se dispara hasta los 25000 en el caso de la alta velocidad. Por esta razón, el armazón en lugar de metálico tendrá que ser de plásticos resistentes para evitar las descargas inducidas. Una vez desmontados, los trozos del Arco de Ladrillo se almacenarán en una nave o al aire libre hasta que llegue el momento de su recuperación y posterior montaje.


A simple vista -y con todos los avances técnicos que existen- parece sencillo que el arco se pueda cortar en pedacitos (de 20 toneladas), pero ¿como se vuelve a formar el arco? Otra vez para la técnica no hay nada imposible. Aunque ya no está recogido en el proyecto inicial, la idea es utilizar un sistema similar a los legos y los tentes; es decir, ensamblarlo con unas partes salientes que se conseguirían introduciendo entre ellas gruesas barras de acero y la ayuda de potentes pegamentos que conseguirán un perfecto ensamblaje entre todas ellas.
En la actualidad, los técnicos de Valladolid Alta Velocidad trabajan con Renfe y Adif para tratar de coordinar los trabajos y encontrar los "huecos" en los horarios ferroviarios que permitan desarrollar todo el trabajo sin peligro de un accidente eléctrico. Cabe recordar que los AVE no circulan por las noches, pero si numerosos convoyes de mercancías.

13/2/10

El Hospital Militar


Por Joaquín Martín de Uña
Los avatares de estas instalaciones hospitalarias se remontan a 1835, consecuencia de las exclaustración, cuando se determinó la utilización del convento e iglesia del Carmen Descalzo como hospital militar y almacén respectivamente. La historia del referido convento, demolido en su totalidad el año 1930, llevaba ya, casi cuatrocientos años de andadura. Este hospital fue generalmente reconocido, tanto por la profesionalidad de los servicios médicos como por la calidad de sus instalaciones.

Antiguo convento del Carmen Calzado


Vista posterior del antiguo convento

Fue construido en terrenos cedidos a la comunidad del Carmen Calzado por D. Diego Salcedo y su esposa María de Menchaca en el año 1522. Dichos terrenos estaban situados en lo que es el actual Campo Grande.

En esta representación del siglo XIX se aprecia claramente en la parte inferior el convento del Carmen Calzado.

Las necesidades hospitalarias hicieron precisa la construcción del edificio actual, que fue construido siguiendo los planos elaborados por el Comandante de Ingenieros Adolfo Pierrad –autor de los planos de nuestra Academia de Caballería- y la obra fue entregada, el día veintinueve de diciembre de 1933, a la Comandancia de Ingenieros que, a su vez, dio traslado a la Comandancia de Sanidad.



Vista aerea en la que podemos ver en la parte inferior el desaparecido convento
de Sancti Spiritus y en la superior al otro lado del Paseo de Zorrilla el actual Hospital Militar

En 1997 la Junta de Castilla y León compró el Hospital Militar al Ministerio de Defensa por 2200 millones de pesetas. El acuerdo garantizaba el uso sociosanitario del inmueble poniendo fin a año y medio de contactos y especulaciones en las que se llegó a plantear su uso como sede de las Cortes regionales.





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Fuente: Valladolid, una ciudad contada (Joaquín Martín de Uña)
Editado por el Ayuntamiento de Valladolid.
ISBN: 84-95389-01-0

11/2/10

Juan de Juni

Introducción a la obra de Juan de Juni
Juan de Juni será, junto con el precursor Alonso Berruguete, el gran representante de la nueva escultura española que se desarrollará a lo largo de todo el s.XVI. De origen francés (en este siglo España se convertirá en centro de atracción para artistas de diversos países), su asentamiento hacia 1530 en Valladolid dará como resultado el refuerzo del foco castellano, en lo que a escultura se refiere.

Frente al nerviosismo e ímpetu propios de la obra de Berruguete, en Juni se aprecia un desarrollo centrípeto de las fuerzas vitales que animan a los personajes y, sobre todo, un estilo muy estudiado, pudiéndose decir que, en sus composiciones, grandes, rotundas y angustiosas, el Manierismo español encontrará su mejor presentación.

Biografía de Juan de Juni

Procedente de la localidad borgoñona de Joigny (a partir de cuya castellanización se cree debió formarse el apellido "Juni"), no será hasta comienzos de la década de los años treinta cuando se le pueda situar en España. Existen pocos datos conocidos acerca del periodo anterior a dicha fecha (su nacimiento se sitúa hacia 1507), aunque suele aceptarse la hipótesis de que su formación, de carácter local, debió de completarla con una estancia en Italia.

En 1533 se sabe que está en León, trabajando en el convento de San Marcos, instalándose, ya a finales de década, en Valladolid, ciudad en la que llevará a cabo la mayor parte de su producción (trabajará de forma sistemática en retablos e imaginería procesional) y donde morirá en 1577, pudiendo considerarse de esta manera su obra como característica del bajo Renacimiento español (a pesar de su procedencia francesa).

El aprecio de su calidad como artífice queda demostrado por la gran cantidad de encargos que desarrolló en la época (se dedicará sobre todo a escultura religiosa, como venía siendo norma hasta el momento); así, a lo largo de la segunda mitad (aproximadamente) del s.XVI trabajará en el magnífico Santo entierro de Cristo procedente del convento vallisoletano de San Francisco, en el retablo mayor de la iglesia de Santa María la Antigua (hoy en la Catedral de Valladolid) o en la imagen de La dolorosa para la Iglesia de las Angustias de la misma ciudad, entre muchos otros.

El Santo Entierro

Existe, además, una faceta de Juni no excesivamente conocida como es la de su versatilidad a la hora de emplear diferentes materiales como base para sus creaciones: madera, piedra (en San Marcos de León) e, incluso, barro cocido (caso del grupo realizado para la iglesia de San Francisco de Medina de Rioseco) serán empleados en función de las necesidades o exigencias que se impondrán a lo largo del desarrollo de la obra.


Principales obras de Juan de Juni

Quizá una de las piezas de mayor calidad, éxito y complejidad realizadas por Juan de Juni sea el Santo Entierro de Cristo (1541-1544), proyecto funerario elaborado en su momento para una capilla ubicada en el desaparecido convento de San Francisco de Valladolid (hoy día se puede admirar en el Museo Nacional de Escultura). Encargado por el obispo de Mondoñedo, fray Antonio de Guevara, habría formado parte de un retablo situado en dicha capilla, ocupando la parte inferior del mismo.

En esta pieza, intensamente dramática, son apreciables los orígenes borgoñones de Juni, la influencia de Della Quercia en el tratamiento de los paños y plegados (así como en la representación de un verismo que no elude la crudeza) y el conocimiento de la obra de Miguel Ángel. De este último tomará prestado su sentido monumental de la proporción (característica que le acompañará a lo largo de toda su producción, puesto que Juni va a ser un enamorado de "lo gigante"), además de algunas expresiones de los rostros (debió de conocer el grupo escultórico del Laocoonte).

Cristo de la Expiración

Conjunto de distribución clásica, en él la figura de Cristo se erige en eje central (expresivo y compositivo), estableciéndose a partir del mismo los personajes secundarios en un ritmo simétrico. Estas figuras corpulentas en posiciones giradas ("interpelando" al espectador) y retorcidas sobre sí mismas, además de los anchos rostros contraídos por la pena, se suman a la teatralidad inherente a todo el conjunto, confiriéndole un sentido que va más allá del Manierismo y antecede de algún modo el Barroco (a pesar de la fuente clasicista en la que se inspira).

Importantísimo va a ser en la producción de Juan de Juni el uso que de la policromía hará, consiguiendo reforzar por medio de la misma el dramatismo impreso a las diversas escenas, pudiéndose apreciar dicha utilización, en este caso, en el rostro del cristo muerto así como en las llagas y heridas que cubren su piel.

De esta manera, teatralidad, expresionismo, acabados muy estudiados (cada obra será cuidadosamente preparada y ejecutada) y monumentalidad van a ser características comunes en la producción de Juan de Juni (además, por medio de la misma, realizará una aportación de nuevas iconografías a la escultura del momento).

Retablo mayor de la Catedral de Valladolid, procedente de la

iglesia de La Antigua, realizado por Juan de Juni.

Merece la pena destacar de la totalidad de su obra, junto con este santo entierro, la pieza de La dolorosa, también llamada Virgen de los cuchillos, por la excepcional calidad con la que consigue plasmar el sentimiento de angustia y dolor de la madre de Cristo. Esta obra, una de las más famosas de Juan de Juni y que posteriormente servirá de modelos para otros pasos, será un encargo realizado por la cofradía de la iglesia de la Virgen de las Angustias de Valladolid (su datación aproximada se corresponde con la década de 1560).

Es ésta una imagen exenta ejecutada para ser vista desde distintos puntos, de un gran tenebrismo escultórico y que va a recoger todo el manierismo pro-Barroco propio de la obra de Juni (pliegues en los paños, encarnados, rostro expresivo, rotundidad…) por medio de una técnica extremadamente depurada puesta al servicio de la transmisión de la emotividad (siempre contenida en última instancia, consumiéndose en el interior de los personajes).

-Fuente: http://www.arteespana.com/juandejuni.htm

 
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