29/6/10

El edificio del Seminario Diocesano

Por Enrique García Martín
En el año 1956, la Universidad de Valladolid, pasó a interesarse por los terrenos que ocupaba el Seminario Mayor de la calle de Sanz y Forés por la proximidad a la Facultad de Medicina y al Hospital Provincial con la intención de edificar allí nuevas instalaciones universitarias. Para ello, el 19 de julio el Rector de ella, ofrece al arzobispo García Goldáraz una permuta del terreno del Seminario por una finca propiedad de la Universidad denominada "Ribera de Leca" y del edificio a medio construir del Colegio Mayor "Felipe II", cuyas obras llevaban paralizadas siete años, y que se encontraba próxima al Seminario Menor". Una vez aceptado el trato, comenzaron a surgir imnumerables problemas de tipo administrativo que retrasaron el acontecimiento de la permuta cuatro arios, lo que provocaba la impaciencia del Arzobispo que mostraba sus quejas en multitud de cartas enviadas a todos los ministerios relacionados con el tema, llevándose a la práctica, finalmente, el 24 de noviembre de 1961.
Una vez efectuada la permuta de terrenos, había que reiniciar las obras del Colegio Mayor "Felipe II", que, como se ha dicho, llevaban siete arios paralizadas según el proyecto original realizado el ario 1941 por el arquitecto Constantino Candeira Pérez. La continuación de la obra y su adaptación para Seminario fue dirigida el año 1962 por los arquitectos Isaías Paredes Sanz y Angel Ríos Gómez con un presupuesto de 44.848.411 pts. Para recaudar esta cantidad, el Arzobispado recurrió a todo tipo de colectas. Así, el 24 de febrero de 1963 el Arzobispo exhorta con "una apremiente llamada a favor del nuevo Seminario Mayor".


El 1 de marzo del mismo año se inicia la primera campaña "pro-seminario" consistente en premiar con un viaje a Lourdes al muchacho o muchacha que más limosnas recogiera a favor del Seminario. Aún así, el día 8 del mismo mes, el mismo periódico publicaba que la conservación de ambos seminarios, Menor y Mayor, hacía que los gastos se disparasen y que, debido a ello, lo que aportaban los alumnos no cubría el 40% del presupuesto y las ayudas recibidas hasta ese momento sólamente llegaban al 50% de dicho presupuesto. Debido a la insuficiencia de medios económicos, el 14 de marzo del mismo ario se inició una campaña de repartición de sobres por las casas de la ciudad que serían posteriormenre recogidos por "algunas señoras" provistas de tarjeta-autorización, pues surgieron algunos desaprensivos que pasaban a recogerles sin tener nada que ver en el asunto, mientras que en los barrios de Delicias, Rubia, Pajarillos y Pilarica eran recogidos por miembros de la J.O.C. Sin embargo, la campaña más eficaz fue la iniciada el 13 de marzo de ese mismo año de 1963 y que se denominó "campaña de celdas": esta consistió en que cada persona que quisiera colaborar en la construcción del edificio debería pagar 10.000 ptas por cada celda o habitación que quisiera. Con ello, se construirían las 224 celdas de los Seminaristas además de la Capilla y utensilios de culto, Biblioteca, Salón de Actos con sus accesorios (butacas, escenario...), Sala de Visitas, Sala de Recreo para los días de lluvia, Hogares de Seminaristas, Secretaría de Estudios, Aulas, Sala de Música, Utensilios de Enfermería, Gabinete de Física y Química, y Museo de Historia Natural. Como recuerdo peremne, cada celda o departamento llevaría en su exterior el nombre del misterio del Señor, de privilegio o advocación de la Virgen que eligiera el donante así como su nombre, cartela que las habitaciones continuan conservando en la actualidad.

A todas estas aportaciones se unieron 8.000.000 que aportó el Cabildo de la Catedral y 20.000.000 que dio la Santa Sede. Al mismo tiempo el Gobernador General del Banco de España hizo un préstamo de 20.000.000 de pts. añadiendo el Ministro de Justicia que además habría que dedicar más cantidad de dinero para la "inacabada catedral herreriana". Finalmente, y con las facilidades que dio la empresa "Agromán" para el pago de 9.000.000 de pts. la obra fue finalizada y el edificio inaugurado solemnemente el 3 de mayo del año 1965 con la asistencia del Prefecto de la sagrada Congregación de Ritos, Cardenal Lacarra, y del Ministro de Justicia, Señor Iturmendy, como ya era habitual. Su arquitectura obedece al estilo "escurialense" que fue rescatado en los primeros años del Régimen de Franco como símbolo de "arquitectura imperial", cuyo principal exponente es el Ministerio del Aire de Madrid en el cual el Seminario está claramente inspirado. La fachada consta de tres torreones, uno en cada extremo y otro en el centro. En alzado muestra semisótano, planta baja, entreplanta, cuatro plantas más y ático. En el ario 1970 se vio ampliado por laboratorios, aseos y sala de juegos. Finalmente, la primera planta se vio alterada en el año 1976 al ser adaptada para aulas del Seminario Menor que vendría a ocupar el mismo edificio junto con el Mayor al disminuir el número de seminaristas de ámbos, aspecto que presenta en la actualidad.
En la actualidad alberga el Colegio Mayor de Castilla y León


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-Fuente: Edificios históricos del Seminario Diocesano de Valladolid. Enrique García Martín

28/6/10

El aterrizaje del Concorde en Villanubla

Foto: Rafael Alvarez Cacho. http://usuarios.multimania.es/ralvarezcacho/

Publicado en El Norte de Castilla el 27-06-2010
Hace nueve años que el 'Concorde' dejó de surcar los cielos. El primer avión supersónico comercial no pudo superar los efectos de la crisis aérea provocada por los atentados del 11-S y las compañías Air France y British Airways empezaron a perder a los viajeros del 'pájaro blanco' dispuestos a desembolsar alrededor de 5.000 euros por billete. A la lista de sus ilustres pasajeros -Margaret Thatcher, la reina de Inglaterra y el Papa Juan Pablo II, entre otros- se unieron el 1 de julio de 1988 los nombres de 400 castellanos y leoneses que, gracias a los llamados 'viajes sociales' de la cooperativa azucarera Acor, pudieron sentir en primera persona la sensación de volar a 2 .405 kilómetros por hora.
Su destino no era en aquella ocasión Nueva York, sino la isla de Gran Canaria. Para ello, Acor destinó alrededor de treinta millones de las antiguas pesetas. «Acor pasa la barrera del sonido», rezaba un anuncio de media página en EL NORTE DE CASTILLA del 5 de julio de 1988. «Siguiendo una carrera más rápida que la del Sol, a dos veces la velocidad del sonido, han volado hacia Canarias nuestros socios con el único fin de que puedan disfrutar también de las técnicas aeronáuticas más avanzadas del momento», decía el texto que acompañaba aquel titular.
Y así fue. 200 socios y trabajadores de la cooperativa vallisoletana subieron al 'Concorde' el 2 de julio de 1988 en el aeropuerto de Villanubla -100 en un vuelo por la mañana, y otros 100, por la tarde- para iniciar una estancia de once días en la playa del Inglés. A su llegada al aeropuerto de Gran Canaria, otros 200 cooperativistas que ya habían disfrutado de sus vacaciones en la isla se subieron al mismo 'pájaro blanco', también en dos turnos, rumbo a Valladolid.
Una noche en Villanubla
«Cuando aterrizamos recuerdo que nos quedamos esperando allí una hora para ver despegar el avión. El despegue era lo que más no había impresionado, así que todos queríamos ver cómo salía. Parecía que iba a necesitar mucha más pista de la que había y salió sin apenas utilizar un trozo pequeño», recuerda José Luis Muñoz, uno de los privilegiados socios de Acor que tomó uno de aquellos dos vuelos Valladolid-Gran Canaria del 'Concorde Sierra Delta' de Air France.
Aunque el primer viaje del Concorde desde Valladolid no saliera hasta la mañana del día 2 de julio, la tarde anterior la nave ya aterrizó en el aeropuerto de Villanubla. «Expectación y curiosidad en Villanubla ante el aterrizaje de un Concorde», titulaba EL NORTE DE CASTILLA en su portada del 2 de julio de 1988. «Varios centenares de personas se congregaron desde primeras horas de la tarde para presenciar de cerca este moderno aparato que, por primera vez, aterrizaba en el aeropuerto de Villanubla y la quinta en toda España», se podía leer en el artículo con el que se abría la sección de Valladolid aquel día. «La presencia de un 'Concorde' en Valladolid creó ayer expectación y curiosidad en Villanubla, a cuyo aeropuerto y sus inmediaciones se trasladó numeroso público, que dio lugar a que en algunos momentos se organizase un verdadero embotellamiento en la carretera de León», describía el redactor que cubrió la noticia para este diario.

En la portada del Norte de Castilla del 2 de julio de 1988 se hacía mención del destacado acontecimiento.

«Lo que mejor recuerdo es la expectación que había en el aeropuerto de Valladolid con tanta prensa. Parecía que iba a viajar el Príncipe o el Rey», rememora Mari Cruz Torres, otra de las afortunadas cooperativistas que viajó en uno de aquellos cuatro vuelos del 'Concorde'. «El avión era muy elegante, estrechito y muy largo. El viaje fue tan rápido -en hora y media ya estábamos en Canarias- que no nos dio tiempo a enterarnos de mucho, pero el ruido de los motores lo recuerdo muy bien», explica esta socia de la localidad salmantina de Cantalapiedra.
Una pieza de museo
Aquel avión, el 'Sierra Delta', descansa hoy en el Hall Concorde del Museo del Aire y el Espacio de la localidad francesa de Le Bourget, junto al primer prototipo (001) F-WTSS. La última noticia publicada hace tan sólo unos días en la prensa sobre este modelo es que sus cuatro motores Rolls Royce serán sometidos a unas primeras pruebas para intentar poner otra vez en el aire este avión supersónico. Uno de los objetivos del Grupo británico Salvar al Concorde (SCG), de quien parte esta iniciativa, es que un vuelo del 'Concorde' tenga lugar en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
«Hoy marca la fecha más crítica en la historia del 'Concorde' desde que fue retirado hace casi siete años», dijo Ben Lord, vicepresidente de SCG, a finales de mayo, cuando dio a conocer esta noticia.
En Valladolid, el 'Concorde' ya había hecho historia 22 años antes cuando, por primera vez, tomaba tierra en el aeropuerto de Villanubla. Eusebio Peláez fue otro de los socios agraciados con uno de estos viajes 'relámpago'. «No recuerdo mucho de aquel viaje, sólo que se iba muy bien y muy rápido. También me acuerdo de que el piloto nos dijo que iba a dar una vuelta más despacio por encima del Teide para que pudiéramos verlo desde el aire. Pero por muy despacio que quisiera ir, con lo rápido que era ese avión fue muy difícil ver nada», cuenta este vallisoletano de Villanueva de Duero.
El 14 de junio del 2003, el 'Concorde', con matrícula F-BTSD (con el número de serie 13), despegó por última vez del aeropuerto de Roissy (París) en dirección a Le Bourget. Antes de aterrizar efectuó un vuelo en bucle sobre el Atlántico. A continuación, el general Marc Alban, director del Museo del Aire, recibió a Jean-Cyril Spinetta, presidente de Air France, que entregó oficialmente al museo este avión. El 'Sierra Delta' entró en la flota de la compañía el 9 de mayo de 1980 y tiene en su posesión el mayor número de récords: el récord de velocidad comercial alrededor de la Tierra hacia el oeste, en octubre de 1992, y el récord alrededor de la Tierra en sentido inverso, en agosto de 1995. Realizó 11 vueltas al mundo. En total, este aparato voló 12. 974 horas y realizó 5.136 vuelos.

-Fuente: Nortecastilla.es

http://aerovalladolid.blogspot.com/

26/6/10

El Teatro Carrión


En los años de la posguerra reaparece el arquitecto de origen ovetense Ramón Pérez Lozana (1889-1954), con este relevante edificio destinado a teatro inaugurado un 25 de marzo de 1943, que según sus dueños –los hermanos Carrión- era la más suntuosa sala de Valladolid. “La octava mujer de Barba Azul”, con Gary Cooper y Claudette Colbert, contribuyó a dar brillo a la premier.
Reconstruido tras sufrir un incendio en el año 1956, cuenta con dos plantas, para la misma sala. Parte de la fachada y la escalera interior están consideradas como patrimonio histórico. Un teatro con historia, reformado hace pocos años y con una acústica excelente.



El edificio enlaza con una vieja tradición que ha dejado buenas muestras en la ciudad, afortunadamente conservadas, en la centuria anterior: teatro Lope de Vega (1861) y Calderón (1863), ambos de Jerónimo de la Gándara o el Teatro Zorrilla (1884), de J. Ruiz Sierra.

Entrada principal del teatro en el año 1967

El teatro Carrión posee menos pretensiones que cualquiera de los citados, y una más discreta, aunque céntrica, localización.


Es una arquitectura moderna, sin llegar a poder definirse de racionalismo estricto, que obliga a poner las agujas históricas de los primeros años cuarenta en una franja horaria histórica concordante con los ensayos compositivos y de lenguaje de tres lustros antes.


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23/6/10

Breve historia de la Policía Municipal de Valladolid


Guardia de la Sección de Caballería, de principios del S.XX

Foto: Sala- Museo de la Policía Municipal cortesía de Javier Yañez

'Qué lejanos los tiempos románticos, plácidos y amables donde el mantenimiento del orden urbano era un simple problema doméstico', relata un cronista municipal de los primeros años del franquismo en alusión a la creación muchos años atrás de la génesis de la actual Policía Municipal. Aquel cuerpo, constituido bajo el nombre de Partida de Capa en 1826, estaba formado por 16 hombres 'autorizados para hacer guardar, ya de día ya de noche, el orden y la quietud pública de este honrado vecindario'.
Dicha partida, establecida por el entonces Capitán General de Castilla la Vieja y presidente de la Real Junta de Policía, D. Prudencio Guadalfara Aguilera - Duque de Castroterreño, se convertiria años despues en una incipiente Guardia Municipal, aprobándose su creación por el pleno del Ayuntamiento el 29 de Diciembre de 1856, siendo sus componentes iniciales un Jefe y ocho Guardias. En 1952 vuelve a cambiar la denominación del Cuerpo, por el actual de Policía Municipal. Por todo ello podemos afirmar, que la actual Policía Municipal de Valladolid es la segunda mas antigua de España.


Foto: Sala- Museo de la Policía Municipal, cortesía de Javier Yañez

De aquella Partida de Capa solo queda ya el recuerdo, y de los medios que utilizaba la posterior Guardia Municipal (1898-1979), es decir, el coche de San Fernando hasta 1947 y bicicletas desde entonces hasta 1960, solo nos quedan como testimonio las fotografías históricas que algunos agentes conservan.
Corría 1944 cuando el alcalde Fernando Ferreiro Rodríguez no reparó en gastos -369.478 pesetas en cinco años, al cambio 2.221 euros- para modernizar el cuerpo y duplicar su plantilla hasta los 228 agentes en 1949. Nada que ver con las cifras que maneja ahora la actual corporación de Francisco Javier León de la Riva -casi 24 millones de euros solo en el 2009 para 489 policías locales.

Carnet Profesional de los años 30
Donación de un particular a la Sala Museo de la Policía Municipal, cortesía de Javier Yañez

Sus misiones de entonces (la Sección Ciclista creada en 1947 fue el germen diurno -por la noche 'iban a pata'- de la actual Policía de Barrio) ya se asemejaban en cierto modo a las actuales, como muestran tres significativas instantáneas de los años cincuenta, sesenta y setenta donde aparecen guardias municipales mandando parar un carro en la calle Regalado, interviniendo en la colisión frontal de dos seiscientos frente a San Benito o regulando la salida del fútbol en el viejo estadio de la calle Ultramar.




Con el paso de los años, aquella primera Policía Local fue adquiriendo poco a poco sus medios actuales, como recogen algunas de las fotografías de la época en las que aparecen los dos primeros motoristas -el sargento Iglesias y el agente Polo, ambos ya jubilados-, la primera grúa (1961), las primeras motocicletas 'modernas' (unas vespas de 1963) o las cuatro primeras mujeres que accedieron al cuerpo en 1972.

Sección motorizada de la Policía Local en formación.
Sin fecha. AMVA Serie Asociación de la Prensa (121x90 mm). Sig. U 288.
Figura de bronce homenaje a los Policias Municipales, sita en la calle María de Molina

Los datos comparativos entre la actividad policial del Valladolid de 130.000 habitantes de 1949 (2.749 servicios y 179.965 pesetas de recaudación de multas en cinco años, es decir, 1.080 euros) y la de la capital actual de 317.000 vecinos en el 2009 (94.208 intervenciones y más de 2.000.000 euros en multas) no dejan lugar a dudas sobre la evolución de un cuerpo que abandonó los pedales hace más de medio siglo y ha incorporado ahora modernos sistemas de navegación GPS en sus patrullas.

En 2009 la policía municipal estrenó nueva uniformidad

A pesar de la modernización que ha llevado a cabo el parque automovilistico, ciertos modelos de vehículos oficiales van pidiendo a gritos la jubilación

Ya decía el cronista de 1949 que 'la complejidad que entraña la vida actual, el aumento de la población y el progreso traen como consecuencia irremediable, al lado de numerosas ventajas, un aumento de la infracción punible'.
En 2011 se publicará un libro que tratará sobre la historia de este cuerpo, con motivo de la conmemoración del 185 aniversario de la creación del mismo.

El polémico multacar


-Fuente: Terra Actualidad



-Policía Municipal. Memoria 2009

Mi agradecimiento a Javier Yañez por su colaboración y la información y fotografías aportadas.

22/6/10

La desaparecida harinera El Palero. De fábrica a museo.

Situada en la finca de Vistaverde, a orilla del Pisuerga, la última fábrica que aquí existió se asentaba sobre una primitiva que ya funcionaba en 1846, cuyos dueños eran R. y P. Pardo, los cuales reforzaron las 3 ruedas hidráulicas con un generador de vapor.
La fábrica se creó en 1912, adosada a la primitiva que es usada como almacén. Se construyó según planos suministrados por Daverio Henrici, S.A.


Hacia 1930 la propiedad de la fábrica pasó a Eugenio Pardo, hijo y sobrino de los primitivos dueños -Ramón y P. Pardo- hasta 1956-57 en que la razón social pasa a ser de Hijos de Eugenio Pardo S.A.
En los años cuarenta se construye una nave de almacén de carga y grano con sótano para ampliación de la maquinaria y un cuerpo de silos.
En 1975 el edificio sufre un grave incendio que provoca su ruina

De la primitiva fábrica solo se conserva la fachada principal que ahora forma parte del Museo de la Ciencia

La fachada (de la cual se conserva la principal) era de ladrillo macizo de asta y media y, con ocho ventanales altos en el almacén de carga. Los huecos de las ventanas van separados por pilastras de ladrillo adosadas a fachada, que en cubierta se transforman en pináculos. Destaca sobre todo la riqueza de los dinteles de los huecos: arcos de medio punto y rebajados, así como la mezcla de ambos, que realzan la perfecta simetría de la fachada.
En el lugar que ocupaba la fábrica en 2003 abrió sus puertas el Museo de la Ciencia de Valladolid, creado por iniciativa municipal.
La elaboración de los primeros proyectos para convertirlo en Museo de la Ciencia es paralela a la aprobación definitiva del Plan Parcial para el Sector 22 “el Palero” en septiembre de 1992; plan parcial que asumirán tanto el PGOU de 1997 como el de 2004.


Como recuerdo de su pasado como fábrica de harinas, el Museo de la Ciencia recoge un área dedicada a la molinería harinera tradicional, enmarcada dentro de una sala de actividades educativas para los más pequeños.
-Fuente: Las fábricas de harina en la provincia de Valladolid. (Miguel A. Carrera de la Red)
ISBN: 84-404-6267-0
-Fuente: http://harineras.blogspot.com/
-Fuente: http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-247.htm

17/6/10

El Colegio San Juan de la Cruz. Un estercolero en el centro de la ciudad.


El antiguo grupo escolar San Juan de la Cruz de la calle Cardenal Torquemada, frente al Río Hortega, continúa en estado de ruina después de once años de tiras y aflojas entre el Ayuntamiento y los vecinos. Unos por otros y el colegio sin barrer, tanto que las instalaciones acogen ahora un uso muy distinto al educativo que tuvo un buen día después de que indigentes y toxicómanos hubieran forzado la puerta principal para campar a sus anchas por las destartaladas aulas y pasillos del desmejorado centro.


Las lúgubres estancias del viejo templo del saber juvenil son ahora un estercolero de consecuencias imprevisibles -léase plagas, infecciones,...- que ha superado en los últimos años varios incendios, alguno de ellos intencionado, en unas clases en las que los colchones sustituyen a los pupitres.
El fuego ha conseguido que el negro sea el color predominante en un inmueble de dos plantas en el que cuesta encontrar un cristal entero, un marco de las ventanas e, incluso, un radiador.
Hace seis años el Ayuntamiento, tapió puertas y ventanas para evitar que el colegio se convirtiera en una alternativa al albergue municipal de García Morato. En la actualidad, la acumulación de colchones, ropa y toda suerte de enseres dicen más bien lo contrario.


Las pintadas en las paredes y en las escasas pizarras que permanecen en el colegio dan fe también del uso compartido que tuvo un bloque que se cae literalmente a cachos.
La ausencia de una decisión firme sobre el futuro del centro educativo de La Rondilla parece haber condenado al San Juan de la Cruz a desaparecer del paisaje urbano de la entrada principal del barrio desde la Rondilla de Santa Teresa.


En fechas recientes el alcalde Fco. Javier León de la Riva manifestó que el consistorio está en conversaciones con el INSS, que ha mostrado su interés por este edificio. La intención del Ayuntamiento es cedérselo mediante compensación económica o permuta, aunque hubiera preferido en principio una actuación similar a la de Arca Real llegando a un acuerdo con un supermercado, pero no parece que les convenza a los vecinos que ya paralizaron la intención de Sacyl de instalar allí un ambulatorio, y tienen claro que tampoco quieren un centro comercial. La propuesta de los vecinos de construir un aparcamiento subterráneo de 300 plazas para descongestionar el entorno, además de levantar un centro de día para mayores, sigue en la mente de la asociación que representa los intereses del barrio. El colectivo dice que la pérdida de aparcamientos y el envejecimiento del barrio avalan sus propuestas.


Es obligación de los gestores públicos y de las gentes que constituyen una colectividad mantener símbolos identitarios y demostrar que se pueden ir readecuando los edificios a fines nuevos para que el paisaje urbano no tenga que sufrir el trauma de perder una referencia perfectamente reutilizable.
Además, el San Juan de la Cruz se constituye, donde está, en una especie de “puerta” urbana del barrio, pues por aquí se accede a La Rondilla si se viene desde el casco histórico tan próximo: plaza de San Pablo. Y qué mejor tarjeta de presentación que un viejo edificio público y de trazas tan propias y características del barrio en el que se está entrando: materiales (ladrillo), color, proporción y coherencia con el entorno urbano, como es este caso.
Lo que está claro es que nadie, a buen seguro, volverá a pisar el suelo pulido que un día tuvieron las aulas y despachos que acogieron a profesores y alumnos hasta su cierre definitivo en 1999.



Cronología
Septiembre de 1999
La falta de alumnos lleva a Educación a decidir el cierre del colegio San Juan de la Cruz de la calle Cardenal Torquemada, en La Rondilla.

11 de octubre del 2001
Un proyecto municipal prevé la construcción de un aparcamiento subterráneo de 300 plazas en el subsuelo del viejo centro escolar y de un centro de día para mayores -propuesta acogida con satisfacción por la asociación vecinal.

21 de febrero del 2003
Los vecinos acusan al Ayuntamiento de incumplir su promesa tras enterarse de que Sacyl había pedido usar el inmueble para abrir el centro de salud de San Pablo.

29 de noviembre del 2003
Primera protesta vecinal frente al centro escolar para reclamar la construcción del aparcamiento.


8 de junio del 2004
El Consistorio rechaza el proyecto de centro de salud de Sacyl.

25 de octubre del 2004
El Ayuntamiento tapia puertas y ventanas para evitar la entrada de indigentes y jóvenes al interior.

11 de marzo del 2005
El Consistorio ofrece el suelo para albergar una superficie comercial.

2 de abril del 2005
Nuevas protestas vecinales para pedir el aparcamiento subterráneo y el centro de día. Las movilizaciones continuaron hasta fin de año.

8 y 27 de junio del 2005
Se producen los dos primeros incendios en aulas usadas de habitación por indigentes.

A pesar del tapiado y enrejado de puertas y ventanas siempre es posible encontrar o "forzar" algún acceso al interior del edificio.


9 de junio del 2006
Tercer fuego en una habitación ocupada de nuevo por indigentes.

16 de abril de 2010
Un grupo de vecinos del barrio de La Rondilla participa en la 'fiesta reivindicativa' organizada por la asociación vecinal para reiterar su petición de que el antiguo colegio San Juan de la Cruz se convierta en un espacio útil para el barrio. La asociación recuerda que hace ya mucho tiempo que el colegio se quedó vacío y que el paso del tiempo y la «desidia del Ayuntamiento han hecho que el deterioro del edificio sea más que evidente».

04 de agosto de 2016
Las máquinas derriban el colegio San Juan de la Cruz, con el objetivo de despejar el terreno para construir una delegación de la Seguridad Social. Ni la presión vecinal ni las peticiones de Manuel Saravia, teniente de alcalde, han hecho cambiar la posición de Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social, quien ya ha señalado repetidas veces que legalmente era imposible parar el derribo por cuanto no existía base para revocar una decisión cuyo expediente ya estaba cerrado al no haberse producido ningún cambio desde que se aprobó la demolición.




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-Fuente: Nortecastilla.es, 20minutos.es y Federación de asociaciones de vecinos de Valladolid

15/6/10

El Monumento a los Heroes de Alcántara

Son prácticamente nulas las referencias documentales que tenemos de este grupo escultórico. Sin embargo conocemos sus avatares y la génesis del proyecto por los datos que aparecen en la obra sobre Benllliure escrita por C. de Quevedo.
En los Libros de Actas aparece sólo en 1924 la comunicación de que, tras la entrevista con el director de la Academia de Caballería, se muestra la satisfacción por parte del Ayuntamiento de las buenas disposiciones de aquél para levantar en la Plaza de Zorrilla un monumento a los héroes de Alcántara.


La iniciativa partió del arma de Caballería, nombrándose una comisión que iniciara las gestiones. Se abrió una subscripción e inmediatamente se hizo la propuesta a Mariano Benlliure (1826-1947) para que fuera él quien realizara el proyecto.
La cantidad recaudada fue menor de lo que se esperaba y eso hizo que se tuviera que variar la primera idea de Benlliura, el grupo definitivo fue de menor tamaño, excesivamente pequeño para su emplazamiento, pues se pierde en la gran avenida, hecho fácilmente comprobable por conservarse la maqueta original en el Museo Militar de Madrid.

Inauguración del monumento

La fórmula del conjunto es, como la mayoría de las suyas, grandilocuente. Sobresale en el modelado el detallismo, que hace olvidar incluso que el material usado es el bronce y el virtuosismo técnico. Representa cinco jinetes con uniformes de distintas épocas de la Caballería, desde el que era usual cuando se creó con Felipe IV la Caballería de Flandes, hasta el más modesto de la campaña de Marruecos, que había desencadenado la erección de este monumento,van colocados sobre un bloque de granito pulimentado en el que van las fechas de los hechos salientes. Se pretende, de alguna manera, exaltar en este regimiento a la Caballería española.
En un primer momento se pensó colocarlo en el interior de la Academia pero se desistió inaugurándose el 25 de junio de 1931 en su definitivo emplazamiento del Paseo de Zorrilla, delante de la Academia. Al acto asistió el propio Benlliure.

-Fuente: Desarrollo urbanístico y arquitectónico de Valladolid (1851-1936). María Antonia Virgili Blanquet.
-Fuente: Monumentos Civiles de la Ciudad de Valladolid. J.J. Martín González

14/6/10

Desaparición de murallas y puertas

Vista de la Puerta del Puente desde la Plaza de Bartolomé

A lo largo de los siglos, el progresivo desarrollo demográfico agravará la falta de espacio en las ciudades, facilitando el que éstas procedan al derribo de sus murallas en busca de espacio sobre el que expanderse.
En Valladolid las últimas murallas se construyen en el siglo XVII. Comprendía el recinto la zona edificada y tuvo cuatro puertas, agregándose luego cinco portillos. No se destruyen posteriormente por falta de espacio sino que paulatinamente van cayendo; en 1944, cuando Narciso Alonso Cortés evoca el estado de la ciudad cien años antes, dice que “tenía el recinto cuatro puertas, aunque claro es ya no había murallas”, ello viene ratificado por un documento de 1850, encontrado en el archivo municipal, en el que se da la relación “del estado en que se hallan las cercas y murallas del resguardo de esta ciudad”, en él se ve con claridad que lo que quedaba apenas se podía denominar muralla.
A lo largo de esta segunda mitad de siglo se procederá a la demolición de las puertas y portillos todavía existentes. De 1858 es el expediente sobre el derribo de las Puertas del Puente Mayor. La causa a la que se aduce es fundamentalmente su mal estado y que carecía de utilidad alguna su permanencia allí.
A este le sigue el arco de Santiago, cuyo derribo será más conflictivo puesto que en palabras de Alonso Cortés, “podía calificarse del más vallisoletano”. Se había construido en 1626, en sustitución de la primitiva puerta del Campo, en la calle Santiago entre las antiguas de Alfareros y Boariza (Mª de Molina). Era de estilo greco-romano pero sin gran mérito artístico; tenía en la parte alta y sobre el arco una hornacina rectangular, con la efigie de San Miguel Arcángel, por la parte del Campo Grande y por la calle Santiago una imagen de la Virgen.

Arco de Santiago

En 1861 comienzan las primeras dificultades a causa del obstáculo que suponía para la circulación de carruajes al estar en sitio tan céntrico. El 14 de Enero de este año se recibe en el Ayuntamiento un informe del Regidor D. Martín Sanz en el que se propone o la construcción de dos arcos laterales para que puedan pasar los peatones y si no es viable esto que se demoliera.
A raíz de esto se pide consejo a Bellas Artes y se recogen opiniones de vecinos dando su parecer; en un principio predomina la opinión negativa, defendida por la Hermandad de Nuestra Señora de San Lorenzo y por un número considerable de vecinos, piden no se estime el proyecto de demolición y se respete el arco “como monumento de decoración arquitectónica, como recuerdo histórico y como edificio que sostiene en su cima una capilla dedicada al culto de la Virgen”.
A pesar de todo ello el arco se ve cada vez más como un obstáculo y en 1864 se recibe ya la R.O. autorizando su demolición. En sesión de 21 de mayo se lee para que se propongan los medios más a propósito para realizarlo; se pide al arquitecto Municipal que redacte las condiciones facultativas y económicas y una vez elaboradas, se aprueban en su totalidad en el mes de Junio.
Antes de proceder al derribo el Arzobispo da orden al párroco de la Iglesia de Santiago para que se haga cargo del modo más conveniente de las imágenes, gestiones que por el interés general popular que suscitaban vemos recogidas en el Norte de Castilla de estos días.
Una vez ultimadas todas estas cosas se derriba el arco con gran pesar del pueblo vallisoletano. No son pues exactas las fechas que da García-Valladolid de 1862 para el recuerdo del derribo y 1863 para el inicio de éste; como hemos visto no es hasta el año siguiente cuando se realizará.
Unos años después, en 1873, se demolerán las Puertas del Carmen, también llamadas de Madrid y algunos de los portillos construidos. Las razones son idénticas en todos ellos, la necesidad de facilitar el tránsito y en el caso de las Puertas del Carmen también el “dar ensanche y hermosear la población”.
La primera propuesta para el derribo de estas puertas es ya de 1854, junto al proyecto de construcción de una entrada en la nueva carretera de Madríd, se piensa también en el derribo de “todo el edificio de piedra que constituye la entrada por la carretera antigua, dejando sólo un portillo bien decorado”.

Puerta del Carmen

Ninguna de las dos cosas prospera, quizás porque siempre se habían considerado aquellas puertas, construídas en 1780, como las más notables y ricas en valor artístico de toda la ciudad.
Posteriormente vuelve a plantearse y el Ayuntamiento decide que se realice el derribo, resolviendo que se llevase a cabo mediante contrata. En Noviembre de 1873 la comisión de obras informa sobre la necesidad de que no se haga así “considerando que debe hacerse la demolición de las referidas puertas de suerte que se conserven las numerosas preciosidades artísticas que hoy ostentan en sus fachadas y esto no puede conseguirse fácilmente ejecutando la obre por contrata y sí por la administración.
Votado el dictamen se rechaza por una pequeña mayoría volviendo el asunto a la comisión para que redactase las condiciones a fin de contratar en subasta la demolición de las expresadas puertas.
La urgencia y la seguridad del Ayuntamiento respecto a la necesidad del derribo, contrasta con la prudencia de la Comisión de Monumentos Artísticos; ésta propone que el Ayuntamiento nombre unos representantes para estudiar conjuntamente las ventajas y los inconvenientes de esta obra, alegando un triple aspecto, científico, artístico y económico. Algunos concejales quieren desestimarlo, mientras otros apoyan el aplazamiento del derribo hasta que se vieran las razones que daba respecto al mérito histórico o artístico que las puertas pudiesen tener.
Es curioso resaltar que, aunque posteriormente se señale siempre el valor de estas puertas, así García.-Valladolid se lamenta del derribo “que no tuvo en cuenta ni respetó el inmenso valor artístico que representaban”, en aquel momento la mayoría de los concejales defiende que ni bajo el punto de vista, ni histórico tenían nada de notables, apoyándose para ello en testimonios de Matías Sangrador, “que solo cita el año que se construye sin referir nada acerca de su mérito” y de D. A.Ponz que, según exponen, al referirse a ella la ridiculiza en su construcción: “aunque es nueva no la hallé correspondiente a lo que piden estos edificios, así en la forma como en la robustez característica de las entradas de las ciudades. Encima corre un balaustre y antepecho que para nada ha de servir y en el medio han colocado una estatua de Su Majestad, lugar inapropiado para ella pues semejantes alturas sólo parecen figuras alegóricas”. De estos testimonios deducen que “hay que convenir en que vale muy poco y no merece la pena conservarla”, terminando por proponer su derribo por administración y cuanto antes posible.
Junto a su poco valor se señala también la necesidad “para poder hermosear la población por esta parte, haciendo de las afueras de las puertas un extenso boulevard como existe en otras poblaciones de importancia”.
No hay ninguna duda por tanto de la conveniencia de la obra y tras esta sesión se iniciará ya el derribo de estas puertas.
Como ya hemos señalado antes, también en este año se derriban las Puertas de Tudela, la puerta denominada de “La Feria” y el Portillo del Prado.

--Fuente: Desarrollo urbanístico y arquitectónico de Valladolid (1851-1936). María Antonia Virgili Blanquet.

12/6/10

Ladrillos de sabiduría

Instituto José Zorrilla

R.Gris
Valladolid cuenta con multitud de centros educativos de la primera mitad del siglo XX con el ladrillo como base de su edificación
Entre 1920 y 1936, la arquitectura escolar fue ideada y redactada por la Oficina Técnica de Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública. Durante estos años, se ejecutaron proyectos de escuelas estatales y se inspeccionaron multitud de edificios y locales para destinarlos a la enseñanza primaria, tanto públicos como privados.
Este impulso en la construcción de nuevos centros de enseñanza dejó en Valladolid un amplio repertorio de colegios edificados por el mismo patrón, con el ladrillo como base de las edificaciones. La política educativa del Gobierno de la II República intentó acabar con la situación de analfabetismo que reinaba en todo el territorio nacional, ya que la penuria educativa y el penoso estado de las escuelas era una realidad latente.
La mayoría de los centros educativos de Valladolid estaban ubicados en edificios inapropiados, alquilados por el Ayuntamiento vallisoletano a particulares. Tan sólo entre 1903 y 1907 vio la luz la construcción del emblemático Instituto José Zorrilla, con un proyecto del arquitecto Teodosio Torres. Pero Valladolid no permaneció ajena al movimiento que, a partir de la ley Cortezo (aprobada en 1095), se dejó sentir en todas las capitales de provincia españolas para conseguir un número suficiente de centros escolares de nueva planta.
Sin embargo, como era habitual en aquellas épocas la falta de recursos económicos obligó al Ayuntamiento vallisoletano a apretarse el cinturón y acometer el plan de la forma más prudente posible. Se encargó al arquitecto municipal, Juan Agapito y Revilla, el proyecto de los modelos de escuelas, pero «desgraciadamente se quedó sólo en eso, en proyectos porque nunca fueron construidos».

Colegio Macías Picavea

A partir de 1927 se inició en Valladolid una segunda fase de construcciones escolares «motivada por la colaboración entre el propio Ayuntamiento y el Estado». Al mismo tiempo, la capital gestaba el edificio más importante que se edificó en la capital durante los primeros 30 años del siglo XX. Se trataba de la Escuela Normal de Maestros y Maestras (el actual colegio García Quintana), que se llevó a cabo entre los años 1927 y 1930 de la mano del arquitecto Antonio Flórez. Este edificio se convertirá en un referente para los futuros proyectos que la Oficina Técnica lleve a cabo en la ciudad del Pisuerga.
Gracias a la colaboración existente entre las administraciones fue posible la firma de un convenio de colaboración para la construcción de nuevos grupos escolares. La corporación local debería ceder los locales y además aportar el 35 por ciento del coste de la construcción, mientras que la Oficina Técnica se encargaría del resto del presupuesto.

Colegio García Quintana

En el año 1928, el arquitecto Joaquín Muro se encontraba al frente de los planes escolares de la Oficina Técnica en Valladolid y bajo su mando se proyecto la Escuela Graduada para niños y niñas más conocida en la actualidad como grupo escolar Miguel de Cervantes, en el barrio de Las Delicias. Pero además, como arquitecto escolar de la provincia vallisoletana fue el autor de numerosos proyectos como los grupos escolares Cervantes (1928), Manuel B. Cossío (1931), Pablo Iglesias (1931), Joaquín Costa (1932) y Fructuoso García (1932), según refleja el libro Aquellos Colegios de Ladrillo del autor Francisco Javier Rodríguez.

Colegio Ponce de León

El primer solar en el que se decidió construir el primero de una serie de cinco grupos estaba enclavado en el barrio de Las Delicias, mientras que los restantes centros educativos también fueron emplazados a las afueras del recinto urbano. De esta forma, el grupo Miguel de Cervantes se tuvo que realizar en una parcela irregular que forzó a Joaquín Muro a componer un edificio en forma de U compuesto por seis clases de niños y seis más de niñas con sus correspondientes dependencias auxiliares.
El siguiente proyecto redactado por Joaquín Muro fue el Manuel B. Cossío, que se aprobó en vísperas del advenimiento de la II República. «El programa era más completo que el anterior, ya que a las seis clases de niños y las seis de niñas se añadía ahora la cantina escolar y dos talleres para los trabajos manuales y para las labores». Su altura era de dos plantas, pero posteriormente en el año 1963 respetando el proyecto original se añadió una tercera. En la actualidad, este grupo escolar se ha convertido en el Colegio Ponce de León.
En 1931 nace también el grupo del barrio de La Victoria - después denominado Pablo Iglesias y en la actualidad Gonzalo de Córdoba- con dos plantas de tipología lineal, que se divide en tres cuerpos, central y dos extremos. La división por sexos de las clases no responde a las alturas, sino que cada sección se distribuye a los lados, con una clara ruptura en el centro.
Contaba con cuatro clases para niños y otras cuatro para niñas hasta un total de 348 alumnos. En 1932, el edificio fue ampliado a petición del Ayuntamiento para construir un pabellón destinado a dos clases de párvulos y una cantina escolar. «El presupuesto total, de las dos fases, ascendió hasta las 447.716 pesetas, con un coste por alumno de 895 pesetas».

Colegio Isabel la Católica

En 1932, se llevaron a cabo otros dos grupos escolares. El primero fue el denominado Joaquín Costa (en la actualidad es el colegio Isabel la Católica) ubicado en un solar irregular limitado por el Puente Mayor y la calle Imperial. El centro escolar está compuesto en forma de V. Y es que el conjunto fue edificado en, al menos, cuatro fases debido a problemas financieros y administrativos que afectaron al desarrollo de las obras.
Antes del comienzo de la Guerra Civil, vio la luz el proyecto escolar de la calle Padre Claret (el último de los proyectados por Joaquín Muro) el 20 de octubre de 1932, aunque las obras no finalizaron hasta 1943 debido al comienzo de las hostilidades. «La irregularidad es la marca predominante del edificio debido a los numerosos cambios que sufrió el proyecto durante los años de posteriores al conflicto». Finalmente, adoptó forma de U con cuatro plantas, sótano, baja, primera y ático.
Mismo patrón de ladrillo. Este fue el último centro educativo que se levantó enteramente de ladrillo, aunque durante los años posteriores también se edificaron varios inmuebles con partes de ladrillo, como el Instituto de Enseñanza Obligatoria Juan de Juni, que nace en el curso 1987-88, como décimo Instituto de Bachillerato de la capital y el Colegio Marista La Inmaculada, construido cuando la primitiva Provincia de Anzuola toma la decisión de abrir una obra en Valladolid en 1943 y en el verano de 1944 se consigue la aprobación del nuevo colegio La Inmaculada y en octubre de este mismo año comienzan las clases.
En definitiva, la capital vallisoletana cuenta con multitud de centros educativos repartidos por toda la ciudad que tienen en el ladrillo la sabiduría de su edificación .

-Fuente: El Día de Valladolid Digital
 
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