29/7/10

Un O.V.N.I. sobre Valladolid. El avistamiento de 1965.

La Plaza Mayor mostraba este aspecto en aquella época. Montaje digital

Eran aproximádamente las cuatro de la tarde del 16 de septiembre de 1965. En la Plaza Mayor de Valladolid habían comenzado a reunirse numerosas personas que fijaban su vista en los cielos. A una altura aproximada de 9000 pies (2740 m) parecía evolucionar un artefacto gigantesco de forma triangular que era totalmente desconocido para las miles de personas que también lo vislumbraban desde otros rincones de Castilla. Los cálculos que se realizaron posteriormente estimaron que su altura llegaría a los 23000 metros (1).
En ese mismo instante, el piloto civil Heliodoro Carrión sobrevolaba Tordesillas. Eran las 17:35 horas cuando, en su pequeña radio, sonaban las palabras nerviosas de los controladores del cercano aeropuerto de Villanubla. "Hemos detectado un artefacto brillante y triangular entre las poblaciones de Villanueva de los infantes y Tudela de Duero...", repetían una y otra vez.


Con gran arrojo, el piloto se situó a la altura indicada y emprendió rumbo hacia el ovni para vivir una inolvidable experiencia. "Me situé debajo del aparato. Era blanquecino y parecía oscilar lentamente, como un péndulo, girando en ocasiones sobre sí mismo. Posteriormente, observé la presencia de un reactor DC-8, posiblemente de la línea Lisboa-París, que pasaba muy cerca del triángulo. Era increible [...]; aquello tenía una envergadura tres veces superior a la del avión."


La noticia fue publicada en la primera página del diario El Norte de Castilla (parte inferior de la portada)


En esos mismos instantes, el padre dominico Antonio Felices, experto en Astronomía y sacerdote del monasterio vallisoletano de Arcas Reales, salía al patio central avisado por varios testigos que, atropelladamente, requerían. Montó de inmediato su potente telescopio de 180 aumentos, con la ayuda de un compañero y se dispuso a mirar por el visor: allí aparecía un impresionante aparato metálico y triangular que estaba bamboleándose ligeramente de un lado a otro. "Calculamos que debía tener un kilómetro cuadrado de superficie."

Teófilo Álvarez y Francisco Rodriguz, profesores del seminario de Valladolid, que viajaban en motocicleta hacia la población de Trapa de Dueñas (Palencia), tambien fueron "acompañados" por el misterioso artefacto. Lo mismo ocurría en poblaciones distantes como Noriaga o Boecillo, donde centenares de personas salieron intrigadas a las calles y caminos para contemplar el inusual fenómeno. Algunas de ellas, como Nemesio Platón, de setenta y tres años, o Severiano Gómez, de setenta y cinco, no dudaron en afirmar a la prensa: "Sentimos inquietud, pero no miedo [...]. ¡Nos están acostumbrando a cosas tan raras los científicos!



Según coincidieron todos los testimonios, el objeto desapareció de un modo fulgurante, como si se "apagara" repentinamente, sumiendo a toda la región en una comprensible duda: ¿Qué habían tenido sobre sus cabezas durante más de hora y media? ¿Cómo fue capaz de esfumarse de aquel modo?
La aparición del ovni triangular produjo un fuerte impacto en la prensa nacional. El corresponsal de la revista Semana, desbordado ante la cantidad de testigos, realizó un cálculo sorprendente: trescientas mil personas habían sido testigos del paso de un artefacto triangular sobre los cielos de la vieja Castilla. Una cifra récord que volvía a colocar el asunto de los ovnis en lo más alto de la palestra informativa española.






25/7/10

La estatua de Felipe II

La estatua es un duplicado de la que fundieran los Leoni para Felipe II, y que sería trasladada a Madrid, con otras obras del taller milanés en 1564. Pertenece al primer periodo de producción para la corte española y representa al monarca idealizado como un héroe.
El original madrileño, remata en la actualidad el eje entre el Patio de Armas del Palacio Real y La Almudena.
El lugar elegido en Valladolid para situar la copia de bronce de los Leoni se justifica por sí mismo: frente a la casa donde naciera el monarca en 1527. Sin embargo, su posición en la plaza tiene más que ver con el magnífico telón de fondo que crea el arbolado, sobre el que la escultura se recorta, que con las relaciones que pudiera plantear con los significativos edificios que conforman la plaza.
El efecto teatral de cedro de Líbano se completaba en origen con un estanque a los pies de la escultura. La plantación posterior del estanque obligó a duplicar la altura de la peana siguiendo la arraigada tradición vallisoletana de variar los pedestales de las esculturas de la que no se libraron ni Zorrilla, ni Cervantes ni el propio Conde Ansúrez.


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Fuente: Guía de Arquitectura de Valladolid. Juan Carlos Arnuncio Pastor.
ISBN:84-85022-66-1

El puente de Puente Duero


Se sitúa sobre una antigua vía romana citada en el itinerario Antonino, la que desde el Puerto de la Fuenfría, en Navacerrada, alcanzaba Simancas. Si bien es cierto que el emplazamiento, en un cómodo vado, puede ser romano, no se puede atestiguar que parte alguna de la obra lo sea. El puente ha mantenido su importancia desde la época medieval por ser también paso por la Cañada Real Leonesa Oriental de ganados, y en la Edad Moderna, cuando unía Valladolid y las villas de Medina y Olmedo, y posteriormente con la capital Madrid.


La construcción actual, totalmente de sillería irregular caliza, se orienta de norte a sur con pronunciadas rampas de acceso, y consta de 3 arcos y dos pilas datables en diferentes épocas.
La parte más antigua es la pila y estribo del lado norte, unidos por arco apuntado. Puede datarse este conjunto como de época medieval, con trasdós irregular en el arco y base de tajamar y espolón escalonada.



En época posterior, posiblemente en el cambio del siglo XVI-XVII, se elevarían tajamar y espolón hasta la rasante dejando apartaderos. Del siglo XVIII parece la gran pila y arco sur. El arco central fue volado, como los de toda la comarca, en la retirada francesa después de la derrota de Los Arapiles siendo reconstruido hacia 1850, fecha en la que se abrirían las embocaduras y se rectificaría la rasante haciéndola más horizontal. Pero en el grabado de la primera mitad del siglo XIX (Souvenirs Pittoresques) se aprecia un pontón de madera en la rotura del arco y una torre con cierto aire militar junto al estribo norte, donde estuvo la iglesia del pueblo.


Su estrechez no permite el cruce sobre él de dos vehículos, y el trazado en alzado del tablero, en lomo de asno, impide la visión de un extremo desde el otro, por lo que es necesaria regulación por semáforos para el paso.
El 5 de septiembre de 2002 entró en funcionamiento la variante de la población correspondiente a la carretera C-610, que en parte coincide con la Ronda Super-Sur de Valladolid, y que incluye un nuevo puente sobre el Duero, por lo que el tradicional ha quedado únicamente para tráfico local.


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-Fuente: Guía de Arquitectura de Valladolid. Juan Carlos Arnuncio Pastor. ISBN:84-85022-66-1

-Ver el artículo: Puente Duero, un barrio entre pinares

21/7/10

Las Cartillas de la Catedral de Valladolid


Por Luis Resines [Profesor del Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid]
Las cartillas de Valladolid son un frágil documento, del que se conocía su existencia, pero escaseaban los datos sobre ellas e incluso el objeto en sí era un desconocido para el clero, y curiosamente las personas que más sabían del tema estaban relacionadas con el mundo de la enseñanza.


Tras una profunda investigación en el archivo de la inacabada Catedral de Valladolid conocí la importancia que tuvieron estas cartillas de doctrina, no sólo desde el punto de vista de la catequesis, sino también desde el aprendizaje a leer y escribir de generaciones y generaciones de personas. Estas cartillas surgen como consecuencia de una petición del Cabildo vallisoletano al rey Felipe II, solicitando la autorización para imprimirlas en exclusiva, de forma que sirvieran como financiación a las obras de la nueva catedral.
El privilegio que autorizaba la impresión en exclusiva de las cartillas tiene fecha del 23 de septiembre de 1583 y ya en diciembre de ese mismo año aparecerán las primeras, indicándonos la seguridad que tenían de su concesión y cómo todo estaba ya dispuesto. En el privilegio se dice que debían contratar imprentas en cinco ciudades: Salamanca, Madrid, Sevilla, Burgos y por supuesto Valladolid, con la intención de difundirlas de forma masiva por todo el reino de Castilla, de manera que todo el mundo pudiera utilizarlas para aprender a leer y a escribir, al tiempo que conocían la doctrina. Las cartillas se fueron imprimiendo con muchas dificultades: se debía contratar a intermediarios que gestionaran la impresión en las distintas ciudades, y como era de esperar siempre hubo falsificadores por lo que se necesitaba un control muy preciso y unas sanciones severas que evitaran la pérdida de unos ingresos fundamentales en la financiación de la Catedral. Estas cartillas se estuvieron imprimiendo durante más de dos siglos y medio, desde 1583 a 1844 y, gracias a la documentación que se conserva en el archivo de la catedral, se ha podido precisar la cantidad impresa: ¡70 millones de cartillas!.


Estamos ante el principal instrumento para que los ciudadanos de los reinos de Castilla y América, mediante un método sencillo, claro y barato, aprendieran a leer, a escribir –si lo precisaban-, la doctrina más elemental como son las oraciones, incluido el ayudar a misa en latín y finalmente la tabla de multiplicar como remate a un aprendizaje básico y muy útil para esas épocas. Los objetivos de estas cartillas se resumen en tres, difundir el conocimiento de la doctrina, cultivar al pueblo y financiar una gran obra arquitectónica, la catedral de Valladolid. Al ser un producto que generaba ingresos, pronto surgieron cartillas falsas, por lo que desde el primer momento aparecerá en la portada una firma a mano para autentificarlas como legítimas. A pesar de ello, se ha calculado que aproximadamente se realizaba una falsificación cada diez años. De los 70 millones que se imprimieron solamente se han conservado veinte cartillas.

La catedral de papel. Historia de las Cartillas de Valladolid
Libro del profesor Dr. D. Luis Resines Llorente
El D. Luis Resines se embarca en un estudio exhaustivo del tema. Hace una historia muy pormenorizada, analiza los aspectos sociales y económicos, explica su relevancia cultural e importancia religiosa. De forma detallada revisa veintisiete cartillas que se fueron sucediendo, desde la primera de 1583 hasta la de 1818, así como otras cartillas falsas que se publicaron.
La obra recoge una reproducción fotográfica de algunas de las cartillas. Además, la de 1752 se adjunta con el libro en reproducción facsímil. Todo un detalle del Servicio de Publicaciones de la Diputación de Valladolid que ha realizado un excelente trabajo. Hacer click sobre la portada:





17/7/10

Día de Reyes sangriento. El atentado contra el café "El largo adios" de Valladolid

El café El Largo Adios en la actualidad

Sobre las seis y media de la tarde del seis de enero de 1981, tres jóvenes de unos 17 o 18 años irrumpieron en el bar -El largo adiós-, conocido en Valladolid por la ideología progresista de su propietario, y en el que anteriormente se habían producido enfrentamientos y atentados protagonizados por elementos extremistas de derecha. Tras romper los cristales de la puerta y del escaparate del bar, penetraron en el establecimiento e inmediatamente procedieron a disparar sobre los clientes (unes 30 personas), que corrieron a parapetarse detrás de las mesas y del mostrador.

El café El Largo Adios en la actualidad

Jorge Simón Escribano, estudiante de quinto curso de derecho, resultó gravemente herido durante el tiroteo. La policía trasladó al herido al Hospital Clínico, donde un equipo de urgencia le Intervino quirúrgicamente para extraerle un proyectil. Posteriormente hubo de ser intervenido de nuevo. Fuentes médicas informaron que el herido tenía alojada una bala en la columna vertebral, que pudo afectar a la movilidad de las extremidades inferiores y que presentaba heridas de diversa índole en la cabeza y el pecho.

Así publicó la noticia "El Norte de Castilla" al día siguiente del atentado

Una llamada anónima a la redacción de El Norte de Castilla atribuyó el atentado a los -Grupos Revolucionarios Armados-.; (el mismo que el mes de noviembre anterior lanzó varios coctales Molotov contra la sede de ese mismo periódico, que quedó completamente destruida). La voz anónima finalizó su mensaje con un. ¡Arriba España!-. Se sabe que Jorge Simón Escribano estuvo vinculado al Partido del Trabajo de España; aunque familiares del herido manifestaron que en ese momento no militaba en ningún partido político y fue alcanzado casualmente por los disparos.

Autores y gestación del atentado

Alfonso Milans del Bosch Jordán de Urriés, de 24 años, legionario y sobrino del ex general condenado por el intento golpista del 23 de febrero de 1981, fue condenado a cuatro años y cinco meses de prisión por su intervención en el atentado ultraderechista contra este bar. Alfonso Milans fue sido considerado autor de un delito de asesinato frustrado y otro de tentativa de incendio, pero se le aplicó la atenuante de ser menor de edad en la fecha del atentado.

El Largo Adios en el año 1978 (Foto: AMVA)

El 3 de mayo de 1984, la Audiencia Nacional ya había condenado a los ultras Luis Alfonso Esteban Rebollo y Francisco José García Ruiz por el asalto al bar. Alfonso Milans del Bosch fue condenado a indemnizar, conjuntamente con los otros dos ultraderechistas condenados anteriormente, con nueve millones de pesetas a la víctima. Los hechos probados de la sentencia de 1984 fueron recogidos en la nueva sentencia, que precisaba que Alfonso Milans del Bosch fue el jefe del grupo que dirigió la denominada "operación de castigo", que tenía el doble objetivo de atentar contra la vida de drogadictos y afiliados a organizaciones de izquierda y de causar daños en el bar, que según los condenados los acogía.


La operación, fue preparada a las doce de la mañana de ese día, y a las seis de la tarde, los ultraderechistas se reunieron en las escalinatas de la catedral, próxima al bar. Al poco rato, y de acuerdo con el plan convenido, Milans del Bosch dio la señal de puesta en marcha a los acordes de un himno elegido como contraseña. Al llegar al bar, simultáneamente, García Ruiz rompió las cristaleras con una barra de hierro enguantada y Alfonso Milans del Bosch arrojó precipitadamente al interior una botella que contenía gasolina. Milans se olvidó de encender la mecha, y por eso, al romperse la botella, la gasolina se derramó, pero no llegó a prenderse. Mientras tanto, Esteban Rebollo realizó varios disparos hacia el interior del local, a través de otra cristalera, que alcanzaron a Jorge Ignacio Simón, entonces estudiante de Derecho y deportista, que era desconocido para los agresores y no estaba significado por sus ideas políticas. Una de las balas le produjo hundimiento craneal, aunque no llegó a afectarle el cerebro, y la otra se le incrustó en la quinta vértebra, lo que le produjo paraplejia irreversible, con pérdida de movimientos en la pierna derecha y le causa dolores al andar. Después de la agresión Milans y su grupo se dieron a la fuga y se reunieron más tarde en la cafetería Oxford. Los miembros del grupo fueron localizados y detenidos al poco tiempo, aunque Milans consiguió huir y fue declarado rebelde. El 15 de abril de 1986 estaba alistado en el tercio Alejandro Farnesio de la Legión, con base en Ronda, y comunicó a sus superiores jerárquicos que él era la persona que había intervenido en el atentado contra el bar El Largo Adiós, por lo que fue puesto a disposición del juez.

-Fuente: La Vanguardia (08-01-1981). El País (12-02-1988).
-Fotografía de Jorge Simón obtenida del Norte de Castilla (09-01-1981)

14/7/10

La Plaza del Rosarillo


Se la denominó primitivamente plazuela de la Piñolería, o piñonería. Pero lo que ha dado el título actual a la "Plaza del Rosario" es "el Rosarillo".


Desde tiempos muy antiguos la cofradía de San Cosme y San Damián tenía un hospital en la plazuela de la Piñolería, además de una ermita, que cedió a los monjes de San Basilio en 1499 por habérseles quedado arruinada la iglesia, del otro lado del Pisuerga.

El hospital, así como la iglesia de la cofradía, eran muy humildes y, del mismo modo la ermita.
Gracias a una donación del obispo de Segovia Don Juan Arias Dávila se reconstruyó la iglesia y se reformó y amplió el hospital (año 1499), construyendo la curiosa portada que daba a la plazuela (y trasladada posteriormente al calle San Juan de Dios). Vease: "El hospital y la iglesia del Rosarillo"

Fué acreciéndose la cofradía y aumentándose el hospital paulatinamente, hasta que en 1602 se le unió el hospital del Rosario. Entonces empezó a llamarse "el Rosarillo" y se hizo una iglesia nueva. La plazuela recibió ya el título "del Rosario" y la inmediata, calle del Rosario", constando así en el plano de Bentura Seco de 1738. (1)

Portada de la Casa Natal del Padre La Puente (Hacía esquina con la calle San Blas)



Tal como puede observarse en estas fotografías antiguas era la Plazuela del Rosarillo, como podrían atestiguar todavía muchos vallisoletanos. Pero salvo el nombre, todo ha sido arrasado, y su estado actual bastaría para justificar que Valladolid es la ciudad más deteriorada de España.


Sin guerras, sin terremotos, sin avenidas torrenciales, la Plazuela ha desaparecido a manos del conturbenio del mal gusto con la prosperidad repentina, de la ignorancia satisfecha de sí misma y remachada por la insolencia del poder y el palurdismo del rascacielos sobre el alvéolo del palacio o del antiguo hospital de Nuestra Señora del Rosario.(2)


La plaza según el plano de Bentura Seco de 1738


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10/7/10

El asilo de la caridad

El Asilo estuvo en un inicio en la calle Pi y Margall. En la casa nº 32 de esta calle se reune en 1907 lo que había sido la antigua Tienda-Asilo y el Asilo de la Mendicidad. Sin embargo el edificio no reunía las condiciones debidas y en 1911 se inician las gestiones para construir otro.

Colocación de la primera piedra el 22 de septiembre de 1911.
Foto: Norte de Castilla

El presidente del asilo firmando el acta de colocación de la primera piedra. Foto-Diario ABC

La casa de Pi y Margall no se derribará hasta 1919 cuando ya se habían finalizado las obras del nuevo Asilo y llevaba un año funcionando.
El Norte de Castilla recoge la noticia de la colocación de la primera piedra del nuevo asilo. En el artículo que publica se transcribe íntegra el acta, que decía así: "Colocación de la primera piedra del edificio para Asilo de la Caridad, Institución benéfica dedicada a la extinción de la mendicidad que se construirá en terrenos cedidos para este fin por el Excmo. Ayuntamiento entre las calles de Chancillería, Gondomar y Empecinado.


El solar que ocupó fue donde primitivamente estuvo instalado el edificio que cobijó a los Huérfanos del Colegio de Santiago. Al ser notorio el mal estado de la construcción y correr rumores de la posible traslación del colegio a Zaragoza, se decide por parte del Ayuntamiento instalarlo en unos locales pertenecientes a Caballería. El primitivo colegio se derribó y en octubre de 1910 el Ayuntamiento decide cederlo gratuitamente para Asilo.

Comedor del Asilo. 1933
Foto: Norte de Castilla

El edificio es todo él en su exterior de ladrillo, aunque no sigue el autor un estilo definido. La inauguración fue en plenas ferias de la ciudad el 23 de septiembre de 1918 y en los artículos que se publican en los periódicos locales se califica de higiénico y confortable. En los años siguientes se adquieren solares contiguos y se finalizan obras pendientes como las de la cocina. En las décadas de los 50 y 60 se reparan la galería y se restauran las paredes, siendo evidente las deficientes instalaciones de muchos servicios. En el año 1962, el antiguo Asilo de la ciudad cambia de nombre por “Residencia Nuestra Señora del Carmen”, cuya tutela pertenece a la Asociación Vallisoletana de Ayuda a la Ancianidad y a la Infancia ASVAI, nombre actual que adoptó en 1972. Entonces se decide la total renovación del edificio.

Reparto de juguetes en el Asilo en el año 1933
Foto: Norte de Castilla


Daños causados en la techumbre de la fachada de Chancillería por el incendio del Asilo,
recogido por El Norte de Castilla el 1 de diciembre 1933



El retoño del Asilo, la Residencia de Nuestra Señora del Carmen, supone haber tocado fondo y empezar a ilusionarse con una nueva meta: la mejora asistencial de los ancianos acogidos, pues, mirando al vecindario, habría que responder al naciente problema de la tercera edad. Lo que singulariza a la Asociación Vallisoletana de Ayuda a la Ancianidad y a la Infancia, el nuevo jalón histórico desde primeros de enero de 1972, es comenzar arropada por las señas de identidad legadas por el Asilo.

Patio de la residencia en la actualidad

Los fines para los que se constituyó ASVAI se realizan en el centro “Residencia Nuestra Señora del Carmen” en Valladolid, así como también en el resto de la ciudad y su provincia por medio de la Fundación Social ASVAI, gracias al trabajo que realizan cotidianamente las religiosas, los directivos, voluntarios, profesionales, personal y colaboradores.


Todos ellos han hecho posible que las ideas surgidas hace más de cien años, sean hoy en día una palmaria realidad, con el ferviente deseo y propósito de continuar otros tantos años. Tenemos la seguridad de que siempre existirán personas necesitadas de ayuda que le será aportada por otras que tienen un “corazón de oro” para dedicarse a la asistencia de los demás.


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-Fuente: Desarrollo y urbanismo arquitectónico en Valladolid (María Antonia Virgila Blanquet)

6/7/10

La tienda del señor Leandro


Desde el pequeño pueblo de Matilla de los Caños, a seis kilómetros de Tordesillas, lugar donde la familia poseía una tienda de comestibles, llegaron a Valladolid en 1898 los hermanos Alejandro, Joaquín y Leandro Medrano González, quienes en unión fraterna instalaron una tienda de comestibles en la calle de la Estación de nuestra ciudad.

Dibujo de Miguel Ángel Sória

Pasados unos años cada uno de los hermanos buscó independientemente la solución de su vida. Leandro decidió permanecer en el barrio de San Andrés e instaló su propio negocio en la calle del Nogal, próxima a una finca rústica, propiedad de D. Miguel Alvarez Sánchez, situada en la esquina de la entonces Travesía de San Luis y la calle de la Asunción, donde en 1910 se edificó el inmueble en el que se fijó su domicilio y en el que estableció su negocio el "Señor Leandro", como fue conocido por todos los vecinos del citado barrio y para quien el propietario de la tienda de comestibles siempre tenía dispuestas, durante las fiestas del patrón del barrio, su sabrosa limonada acompañada de mantecados o pastas y que seguían al tradicional acto de "las hogueras".

El señor Leandro cuando aún regentaba el establecimiento

El local en la actualidad

En nuestros días, salvo las necesarias obras de mantenimiento, la vieja tienda de comestibles sigue manteniendo su casi centenario aspecto (incluída su fresca bodega) decididamente conservada y mantenida por su hija Dª. Clotilde Medrano Rogero, ayudada por su madre D. María Petra Rogero Gil, quienes continúan la lucha iniciada por un vecino de Matilla de los Caños que llegó a nuestra ciudad hace más de cien años.



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