24/9/11

El desaparecido Cine Capitol


Hace más de 30 años que el simpático y castizo cine de la calle Panaderos cerró sus puertas sin que nadie se haya dignado a dedicarle el más mínimo recuerdo por lo mucho que supuso en los días en que no había televisión ni nada de nada en el mundo del espectáculo asequible o casero con que pasar las horas tediosas de las interminables tardes invernales. El ir a “Capi” un día a ver una película del Oeste y una comedia americana, bien pertrechados de pipas o “cacagüeses”, era una verdadera solución al problema para entretener al aburrimiento y las ganas de merendar en los tiempos del gasógeno, la cartilla de racionamiento, del riche más negro que el alma de Judas para todo el día y las labores de “picao” al cuadrado de la Tabacalera o de los “Ideales”, a los que se les llamó como suprema alabanza “caldo de gallina”.



Programas dobles con documentales de la UFA de la Segunda Guerra Mundial, con contraluces de torpedeamientos de barcos mercantes, piquetes y alambradas, bombardeos espeluznantes y lanzamientos masivos de paracaidistas alemanes desde un trimotor, fueron el “introito” de cada día como embocadura macabra de las películas que, entre el triscar de las pipas y el crugido de los “cacagüeses”, íbamos contemplando sentados en las duras butacas de Capitol, que eran un símbolo y un punto de apoyatura para el recuerdo de la dureza de la vida de aquellos días que no debíamos olvidar por la grandiosa fantasía de los salones que veíamos a través de la pantalla.


El Capitol, se inauguró en el otoño de 1931, con una película sonora, por supuesto, y hablaba en español, cosa no muy frecuente por entonces, que ustedes recordarán y que se titulaba “Su noche de bodas” y en la que hacían las delicias de los espectadores Miguel Ligero, con su proverbial gracia y simpatía, y la elegante y guapa Imperio Argentina, quien con su voz de cristal cantaba aquello de: “Recordar las dulces horas del ayer/Recordar aquella noche loca…”.
También en Capitol, puesto que teatro era, se hicieron representaciones de comedia y zarzuela, así como variedades.
Hubo también, revista en Capitol, desfilando por allí vedettes como Conchita Paez en “La pipa de oro”.
Pintado de color azul fue Capitol en sus primicias, con acomodadoras jóvenes, gentiles y agraciadas que con educación y destreza atendían al público con sus uniformes también azules y primorosamente hechos.
El Capitol quería ser el reflejo, al modo popular, del teatro Calderón. Si en el teatro Calderón se celebraban por carnavales grandes bailes de máscaras para la alta burguesía, el Capitol no se quedaba atrás y los organizaba para las clases más modestas. Pero el Calderón siempre ganaba en calidad, en cantidad y en recursos y artificios teatrales.
Poco a poco el querido cine de la castiza calle de Panaderos, se fue deteriorando como la salud de un enfermo a quien no se pone adecuado remedio hasta que el mal se hace incurable, acabando con su existencia. Nadie se acuerda de los viejos ni de lo viejo, por eso nadie nos hemos acordado del Capitol de otros días y a bullicio de su existencia jacarandosa, simpática y popular, acompaña hoy el silencio interminable del olvido.

Fuente:
-Valladolid en la nostalgia. (Angel Allué). ISBN: 84-86047-39-0
AMBITO EDICIONES
-Aire de Siglos - José Delfín Val
Imprime este artículo

8 comentarios:

Terefer dijo...

Yo, que tampoco soy tan mayor, ni mucho menos, jejeje.. recuerdo de muy pequeña ir con mi padre a las sesiones dobles.. entrabas a oscuras, y el acomodador con su linterna te buscaba ese sitio especial... recuerdo las pelis de "los llamaban Trinidad", allí vi "colmillo blanco" también las de los hermanos Marx ... y también recuerdo como se podía fumar, y mi padre se salia al ambigú a tomarse una copita de brandy y yo me quedaba allí, con mis caramelos tan feliz... no pasaba nada... era solo diversion. Nosotros viviamos en Colmenares e ibamos mucho.
También recuerdo el cine Matallana... podías un día hacerle un pequeño recuerdo?

Loly Rodriguez dijo...

si , recuerdo perfectamente el cine Capitol , he tenido la suerte incluso de conocer a la señora Rosario,vecina de mi madre ,y dueña del cine.
Tengo 47 años y parece que fue el otro día cuando estuve allí viendo Le llamaban Trinidad, recuerdo
perfectamente las butacas del cine,
incluso la entrada a la sala, y gracias a su articulo me ha refrescado mas la memoria ,es como si no hubiese pasado el tiempo...¡ uf! que de cosas han cambiado.

Adanero dijo...

En que zona de la calle Panaderos se encontraba este cine?

Tarsicio Longombardino dijo...

Los que pasamos de los 50 nos recorríamos todos los sábados y domingos los cines de los barrios. Recuerdo que junto al cine había un obrador donde vendían las obleas que se rompían al peso y nos daban un bolsón de ellas por dos pesetillas. También recuerdo una tienda en que las "milhojas" eran graaaaandes y buenísimas. Ahora vivo en Ourense, pero cuanto echo de menos los pasteles de Valladolid. Mi madre y mis tías hacían colecta los domingos para ir a por la "milhojas". Qué tiempos, éramos niños y no nos importaba nada más que ser felices, hasta que fuimos creciendo y tomando conciencia. El cine de mi barrio (las Batallas) fué el Matallana. Cuando iba a por la leche a la vaquería de la Celsa, siempre pasaba por el cine para ver las fotos que ponían de las películas. Es algo que lo tengo grabado en mi memoria y que me trae muy buenos recuerdos. Salud a todos mis paisanos. Carlos. Ferroviario. Ourense.

Miguel Alcover dijo...

A Adanero le digo que el Cine Capitol estaba situado en la acera de la derecha entrando desde la Plaza de España y no muy lejos de ésta, frente al actual Mercado del Campillo que en aquel tiempo estaba en la Plaza de España, el cine estaba un poquito mas adelante es decir, prácticamente frente a la calle de los Hostieros. Si la memoria no me falla creo recordar que la calle Divina Pastora no existía todavía cuando yo tenia ocho o nueve años, que es la época en la que en ese cine subí a su escenario para recibir un diploma escolar de fin de curso. Yo en aquella época iba al Colegio de La Sagrada Familia regentado por unos frailes de no recuerdo que orden, que estaba situado en la calle de Pedro Lagasca, situada un poco mas adelante en la acera izquierda de la misma calle Panadros. En aquel funesto colegio en el que solo existía un pequeño patio con un pilón y un grifo para hacer el recreo, recuerdo que en invierno hacía tanto frío que estábamos deseando de que terminara, de salón de actos ni hablar, de ahí que la entrega de premios de fin de curso la hicieran en el Capitol.
En la foto superior se ve la fachada muy deteriorada, supongo que el cine a juzgar por el modelo de los coches que se ven debería haber cerrado años atrás, me parece recordar esos tres portones pintados de azul.

Anónimo dijo...

Yo lo recuerdo. Vivia casi enfrente. Esa confluencia de calles (Panaderos-Hostieros-Vega)era muy carismatica, con el antiguo mercado de El Campillo y la Marquesina ocupando la esquina de Panaderos/Vega, donde hoy se encuentra la plaza; las librerias, las fruterias, los colmados, los bares como El asturiano y otro mas en la calle Vega cuyo nombre no recuerdo ahora, la angostura de esas calles por las que apenas podia pasar un coche...

Anónimo dijo...

no recuerdo haber entrado nunca en el capitol ya que yo vivo el las delicias pero si me acuerdo de el creo que estaba donde ahora hay una tienda de electrodomesticos enfrente del campillo pero es una pena la perdida de todos los cines de barrio que existian por aquella epoca lo bien que se pasaba los fines de semana en familia

jorge.she dijo...

Se hubicaba en el portal 4-6. En frente del campillo.
Yo vivo ahi :)

 
Subir