27/2/11

Germán Gamazo

Germán Gamazo y Calvo (Boecillo, 27 de mayo de 1840 - Madrid, 22 de noviembre de 1901 ) fue un abogado y político español. Fue ministro de Fomento durante el reinado de Alfonso XII, cartera que volvería a desempeñar junto a las de Hacienda y de Ultramar durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena.
Tras estudiar Derecho en la Universidad de Valladolid se trasladó a Madrid donde ejerció de abogado en los bufetes de Manuel Silvela y Manuel Alonso Martínez para luego independizarse y montar un despacho propio.
Militante de la Unión Liberal iniciará su carrera política siendo elegido diputado por Valladolid en las elecciones de 1871, escaño que volvería a obtener en los dos siguientes procesos electorales, alejándose de la vida política en 1873 al proclamarse la I República. Con la Restauración vuelve a ser elegido en las elecciones de 1876 como miembro de un grupo centralista capitaneado por Manuel Alonso Martínez y participa en los trabajos de redacción de la Constitución de 1876. Tras incorporarse a las filas del Partido Liberal de Sagasta, participará en las sucesivas elecciones celebradas hasta 1901 siempre por la circunscripción vallisoletana.
Defensor de los intereses del proteccionismo del trigo del campo castellano. Cuñado de Antonio Maura, fueron aliados políticos.
Fue ministro de Fomento entre el 9 de enero y el 13 de octubre de 1883 en un gobierno Sagasta, periodo en el que tuvo que hacer frente al gran revuelo político que provocó su decisión de suprimir unas tasas en las tarifas ferroviarias.
También ocuparía la cartera de ministro de Ultramar entre el 27 de noviembre de 1885 y el 10 de octubre de 1886 con el mismo presidente de gobierno, aboliendo durante su mandato el patronato de las Antillas, una forma de semiesclavitud.
Gamazo se distanció de Sagasta en el periodo de 1887-1888 cuando varias facciones liberales dejaron de estar bajo el control del presidente. No llegó a romper con él, participando en el “ministerio de notables” como ministro de Hacienda entre el 11 de diciembre de 1892 y el 12 de marzo de 1894, mientras que su cuñado Maura ocupaba la carteral de Ultramar. En esta etapa se produjo la Gamazada, revuelta institucional y popular de Navarra en contra de su pretensión de suprimir su régimen fiscal foral, asimilándolo al general. Esta supresión no se llegó a aplicar porque Gamazo y Maura salieron del gobierno por la reactivación de la guerra en Cuba en 1894.
Entonces ya formaba un grupo claramente constituido con Maura, que promovían el proteccionismo, el saneamiento de la Hacienda y medidas autonómicas para Cuba. Aun así aceptó volver al gobierno con Sagasta ocupando entre el 18 de mayo y el 22 de octubre de 1898 nuevamente la cartera de Fomento.
Separado definitivamente del Partido Liberal, fundó el periódico El español, dirigido por Sánchez Guerra.
Antes de morir estaba preparando con Maura la fusión de su partido con el Partido Conservador de Francisco Silvela. Su cuñado Maura fue continuador de su obra ideológica.

24/2/11

La calle Santa Clara

La calle en la actualidad

La situación del monasterio de religiosas de Santa Clara, uno de los más antiguos de la orden, pues se le supone fundado por una compañera de la santa, dió motivo al epígrafe de la calle y aun del barrio, uno de los más antiguos de la villa fuera de las murallas y aún de la segunda, que pasaba por la hoy calle de Gondomar. Hasta la época de la Dictadura de Primo de Ribera se llamaba calle de Santa Clara desde la de Gondomar hasta la de Linares; entonces se la acortó en su limitación y termina en la calle Cerrada y Real de Burgos.

La calle en los años 60
Foto: Antonio Nieto (1968)

Próximo a esta última calle, y de su lado, hubo una cruz de piedra que desapareció hace muchísimos años.
La fecha más antigua en la que se cita la "calle de Santa Clara", es de 29 de septiembre de de 1560, lo que no quiere decir que antes se la llamase de otra manera. "Plazuela de Santa Clara" se nombraba desde Real de Burgos a Santa Clara.
En las dos fotografías que aquí exponemos se aprecia de manera elocuente el gran cambio experimentado por esta calle en los últimos 50 años. Es un claro reflejo de la transformación sufrida por una ciudad víctima de la especulación inmobiliaria y de la edificación incontrolada.


Ver mapa más grande




22/2/11

El Convento de las Salesas


Se establece en el siglo XIX. A mediados del siglo pasado deseó fundar un convento de la Orden de la Visitación en Barcelona doña María Manuela Peguera y Pedrolo, baronesa de Rocafort, pero no obtuvo apoyo para lograrlo. Noticioso de ello el muy ilustre señor don José Rubio, canónigo de la catedral de Valladolid, hizo llegar a la baronesa el deseo de que la fundación se implantara en esta ciudad. Se pretendía incluso traer para la fundación a religiosas del convento de las Salesas Reales de Madrid, a cuya orden se acogía la comunidad vallisoletena. Se aceptó la proposición del canónigo Rubio, dando las autorizaciones necesarias el cardenal de Toledo, a cuya diócesis pertenecía Madrid, y el arzobispo de Valladolid, que a la sazón era don Luis de la Lastra. El 11 de diciembre de 1860 efectuaron la salida de Madrid para establecerse en Valladolid, la madre superiora, madre M. Manuela Vietiz, y las religiosas Francisca Javiera Fornet, María Isabel Canterac, María de Chantal Verdugo, Francisca González y María Francisca de Paula Armendariz. Ocuparon primitivamente unas dependencias en el monasterio de Santa Clara, pero en 23 de abril de 1862 pasaron a ocupar el monasterio de las Comendadoras de Santa Cruz, en la calle Santiago.


La comunidad se dedicaba a la enseñanza de la juventud femenina; pronto establecieron un pensionado. Isabel II dio oficialmente el dicho monasterio a las Salesas, pero la revolución de 1868 destronó la reina, dejó sin efecto la donación, siendo expulsadas del edificio las religiosas, que buscaron refugio en el convento de las Huelgas Reales. En 1869 retornaron a las Comendadoras de Santa Cruz, pero en 1886 pasaron a ocupar un edificio que se habían hecho fabricar en el Prado de la Magdalena, utilizando para ello el dinero obtenido por la venta del monasterio de las Comendadoras realizado a las Dominicas Francesas, recientemente instaladas en Valladolid y que se dedicaban a la enseñanza. Pero este nuevo edificio surgió aquejado de achaques, especialmente la humedad, sin duda ocasionada por le paso inmediato del río Esgueva. Por esta razón dejan este edificio, que después de resultar saneado fue ocupado por las madres concepcionistas de Jesús y María. Las Salesas compraron el Palacio de los Mudarra, situado en la calle de Francos, hoy Juan Mambrilla.


La adquisición se hizo, mediante subasta, de la entonces propietaria, doña Clotilde Arellano y Orduña, efectuándose la compra el 25 de septiembre de 1888. El 22 de mayo de 1889 la Comunidad ya ocupaba este edifico. Pero se procedió a una ampliación, mediante solares adquiridos a otras propiedades y sobre todo de la derribada Casa de Colón. El arquitecto Teodosio de Torres haría, en 1907 esta ampliación.


Ver mapa más grande


-Fuente: Monumentos Religiosos de la ciudad de Valladolid. (Juan José Martín González y Fco. Javier de la Plaza Santiago). ISBN: 84-505-5518-3

19/2/11

El Museo Pedagógico de Ciencias Naturales de Valladolid


Por Roberto Matesanz Gascón
Fundado en 1966 por Jesús María Hernando Cordovilla. Fue por entonces cuando su fundador, del que ahora lleva el nombre, organizó en una de las salas de la Escuela Normal de Magisterio (actual Colegio García Quintana) un exposición con piezas aportadas por los alumnos universitarios. En principio de carácter temporal, la colección, ampliada y mejorada, constituyó el germen del actual Museo ubicado en la Plaza de España.


Don Jesús María Hernando siguió siendo hasta su fallecimiento el "alma" de la institución, desarrollando una labor abnegada, desinteresada y polifacética, ya que igual se encargaba de adquirir piezas para el Museo que de guiar las visitas, pasando por de preparar vitrinas y carteles o atender a su administración. Pero sería injusto olvidar que siempre contó a su lado con una colaboradora con no menos virtudes que él: su mujer, Dña. María Huelmo, que si no ha alcanzado igual notoriedad entre los conocedores y visitantes del Museo que D. Jesús María es debido sobre todo a su innata modestia y discreción, que la aparta de todo interés por que se reconozcan sus méritos.


Hoy en día el Museo depende orgánicamente de la Facultad de Educación de la Universidad de Valladolid. Fallecido su fundador en la primavera de 1993, la dirección del Museo pasó a Dña. Mercedes Buendía, profesora en la propia Facultad de Educación, quien lo dirige desde entonces. Sin embargo, ello no obsta para que Dña. María Huelmo, viuda de Don Jesús María Hernando y activísima colaboradora del mismo como ya hemos apuntado, lo visite de forma regular, preocupándose y colaborando en lo referente a su funcionamiento. Ambas cuentan para ello con la ayuda que prestan dos auxiliares de servicios de la Universidad de Valladolid y, de forma más o menos accidental, con la colaboración desinteresada de algunos amantes de las ciencias naturales. Durante estas casi tres décadas de existencia el Museo ha ampliado notablemente el número de sus piezas, a lo cual han contribuido de forma importante un número elevado de donantes (los primeros de los cuales son recordados de forma cariñosa en un cuadro de honor situado en la entrada). De este modo, los fondos con que cuenta hoy el Museo se cuentan por miles, aun cuando un buen número de ellos estén aun por inventariar.


Este elevado número de piezas se distribuye por una quincena de salas, conformadas con criterios esencialmente científicos y pedagógicos. Así, nada más entrar se visita la Sala I, que lleva el nombre de Don Fernando López de Mendigutía y que está dedicada a vertebrados inferiores. En esta sala los peces, anfibios, reptiles y procordados se ubican de forma lógica según sus órdenes, clases, géneros y especies y además su estudio "de visu" se ve completado con esquemas filogenéticos, maquetas de sus órganos y aparatos internos, rótulos con su distribución geográfica y modo de vida, etc. Las salas sucesivas, igualmente, están dedicadas a otras tantas personalidades científicas y constituidas por grandes temas de las Ciencias Naturales (Geognosia, Biología, Aves, etc.), con profusión de esquemas, mapas y maquetas.


El espíritu del Museo radica en su función eminentemente pedagógica, pero ello no debe obstar para señalar el elevado valor y vistosidad así como la rareza de algunas de sus piezas. Por ejemplo, la del pez vela pescado en aguas de Acapulco y donado al Museo por D. Martín Vivero Nogueral. O la llamativa cabeza humana reducida por los jíbaros de la cuenca amazónica que se expone en la sección arqueológica. Otros fondos han sido objeto de estudio principal en la elaboración de tesis doctorales, caso de la importante colección de dientes de Hipparion (un pariente de los actuales caballos que vivió durante el Mioceno, hace millones de años) que se halla en la Sala de Paleontología; o de los dos cráneos de gorilas de llanura del Africa Occidental, estudiados por un joven investigador del Museo de Ciencias Naturales de Madrid (según el cual eran los mejores que había visto tras visitar todos los museos peninsulares). Pero en realidad, detrás de cada pieza se esconde todo un universo de anécdotas, de significado y de historia cuya mera enumeración sería prolija en exceso; es imposible resumir en unas líneas la historia de cómo y por qué fue donado un cisne por uno de los alcaldes de Valladolid, lo que sentía Félix Rodríguez de la Fuente por el halcón de la Sala V, cómo llegó al Museo la valiosa colección de perlas de la Sala III o aún simplemente hacer la relación de especies representadas en el Museo que de forma lamentable ya están (o casi) extinguidas, o de los minerales que ya son muy difíciles de encontrar tras el auge coleccionista de los últimos años.


Con las limitaciones que impone la economía en unos tiempos de austeridad, el Museo sigue renovándose de forma paulatina. De hecho, hace poco se ha informatizado y en la actualidad se está estudiando la posibilidad de su remodelación y ampliación e incluso la conveniencia de un posible traslado a otras instalaciones universitarias, más adecuadas para acoger una institución de estas características. Pero mientras se adopta una decisión, el Museo Pedagógico de Ciencias Naturales sigue su andadura en la Plaza de España.
En la actualidad las visitas se realizan por grupos (previa concertación de visita llamando al propio Museo) de martes a viernes por la mañana. Mientras que los interesados en verlo de forma individual o bien acompañados de familiares o amigos pueden hacerlo todos los sábados de 11 a 13 horas, siendo la entrada gratuita. Este horario sólo se altera cuando se hacen exposiciones monográficas, eventos durante los cuales suelen ampliarse considerablemente los horarios de apertura. Dicho sea de paso, algunas de las exposiciones realizadas, como la de la Colección de Minerales de Iberdrola y la de la Colección de Artrópodos (en su mayoría mariposas) de D. Rafael Cítores, han gozado de una amplia aceptación por parte del público, algo por lo demás lógico si tenemos en cuenta la enorme calidad que atesoraban ambas colecciones.


Decir por último que pese a las limitaciones espaciales, presupuestarias y de otro tipo que constriñen la actividad del Museo, éste cuenta con una notable afluencia de visitantes, ya que en los últimos años el número de éstos se ha situado en torno a los diez mil por curso académico. Cifra respetable sobre todo si tenemos en cuenta la escasa publicidad con que cuenta este Museo.

Horarios de Visitas: Sábados 11 a 13 horas.
E-mail: museo.ciencias.naturales@uva.es
Ubicación: Plaza España 7 (Colegio García Quintana). 47001 Valladolid.
Teléfono: 983211609
www.uva.es


Ver mapa más grande

17/2/11

El antiguo Banco de Valladolid

Billete de 2000 reales emitido en 1857

Con la ley de 28 de enero de 1856 se fundó el Banco de España, el primer banco oficial. El mismo banco dispuso al propio tiempo que en cada localidad pudiera crearse un establecimiento de emisión. Así venían compartiendo el privilegio de emisión en sus respectivas localidades. Los pioneros fueron el Banco de Barcelona y el Banco de Cádiz, fundados el 1 de mayo de 1844, como sucursal del banco de Isabel II. Tuvo primero el nombre de Banco Español de Cádiz. A consecuencia de la fusión de los bancos de San Fernando e Isabel II, se convirtió en Banco de Cádiz en 1846.
Los bancos provinciales no tardaron en extenderse por toda España, comenzando por Málaga, que desde 1844 gestionaba su creación y vio cumplido sus deseos seis meses después de aprobar la ley. Hasta 21 bancos de emisión, incluyendo el Banco de España, llegaron a crearse.



El Banco de Valladolid
Se fundó el 27 de julio de 1857, emitiendo billetes por valor de 15.500.000 reales. Realizó una sola emisión con fecha 24 de agosto de 1857, con los 6 valores habituales. Estos billetes de gran belleza fueron impresos en Inglaterra, en papel de color afiligranado, de alta calidad, teniendo igual formato para todos los valores, pero distintas marcas al agua. Están impresos en calcografía y los reversos son en blanco. En el centro superior del billete contiene dos escudos, el de Castilla y el de Valladolid, coronados, de los que parten unas banderolas con el epígrafe del Banco. El dibujo del anverso es igual para todos los valores, tienen dos matrices de comprobación por entalonamiento, pero dispuestas en ángulo recto. A principios de 1858 ya había emitido más de 7 millones de reales en billetes, que fueron elevándose, hasta alcanzar la cifra máxima de 15 millones en 1862, cifra que se mantuvo durante los años siguientes.
La vida del Banco de Valladolid se desarrolló muy dificultosamente por la competencia que el hacían las Sociedades de Crédito. Éstas quebraron al fin en 1866, pero dejaron al Banco en muy mala situación. Hasta que la ley del 26 de abril de 1870 dispuso su disolución y liquidación.


-Fuente: Jaume Reinal Boix. www.numisma.org

14/2/11

De cuando Carlos V quiso partir de Valladolid

Carlos I de España y V de Alemania

En la primavera de 1520 el futuro Carlos V planificaba su viaje a Alemania con objeto de hacerse coronar emperador. El reino vio con disgusto los preparativos de este viaje: todos veían en la ausencia de Don Carlos el principio de grandes inquietudes; las ciudades de mayor importancia de Castilla le enviaron sus diputados para hacerle variar de propósito; pero ni esto, ni los ruegos y tiernas súplicas de sus vasallos fueron susceptibles de alterar sus planes. Era el 5 de marzo de 1520, cuando Carlos V quiso salir de Valladolid, la ciudad se creyó desamparada y trató de impedirlo. Canesi escribió:

“…Y sublevados con esta confusión, sin entenderse, un cordonero, portugués de nación, otro dicen pretinero, vecino de esta ciudad, viendo que el César marchaba, sin atreverse nadie a suplicarle se detuviese, subió a la torre de la parroquia de San Miguel y tocó la campana que llamaban del concejo, que la solían tocar en tiempo de guerras y rebatos y armas que se daban, y la tocó con tanta prisa que, como los del pueblo lo oyesen, sin discurrir ni saber para qué, tomaron las armas…”

Los ciudadanos (Sangrador dice que unos cinco mil hombres armados) llegaron a la puerta del Campo e intentaron retener al emperador, pero no pudieron hacer nada contra su guardia y Carlos V abandonó Valladolid. La ciudad quedó turbada y avergonzada por lo ocurrido y su cólera fue implacable al buscar culpables:

“…mitigado aquel furor popular, hizo la justicia información de quién tocó la campana o lo mandó, mas no pudo ser hallado el portugués…; mas por entonces lo pagaron otros por él pues a unos cortaron los pies, a otros azotaron, otros salieron desterrados y los confiscaron sus bienes, a otros los demolieron las casas y a un platero honrado le azotaron porque se le probó había recibido unas cartas del portugués…”

Las campanas de la Antigua Iglesia de San Miguel alertaron a los habitantes de Valladolid de la marcha de Carlos V.
Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes. Rincones con Fantasma ISBN: 84-95389-97-5


También estuvieron presos otros muchos, incluidos los tres clérigos que atendían San Miguel, y mal se las hubieran visto si no fuese porque el emperador mandó que los soltasen y que no se volviese a hablar del tema. La hizo buena el portugués con atreverse a tocar la campana.



12/2/11

La Casa del Sol ( Palacio del Conde de Gondomar)


Situada en la calle de Cadenas de San Gregorio. Tras albergar a las religiosas Oblatas hoy es propiedad del Estado y está adscrita al Museo Nacional de Escultura. Se construyó por los años de 1539, como nos indican las cifras que figuran en la portada. La casa se hacía para Don Juan de Leguizamo, alcalde de Corte y miembro del consejo de S.M.


A finales del siglo XVI pasaba a pertenecer a Don Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar, quien en 1612 encargó la conclusión del edificio bajo la supervisión del arquitecto Francisco de Praves, a la vez que concluyen el vecino templo de San Benito el Viejo, cuyo patronazgo ostentaba su familia. El nuevo propietario mandó poner sobre el balcón principal sus blasones, con un sol por remate.


El escudo sabemos se estaba labrando en 1601, como nos lo indica una carta de 21 de abril que publicara Sánchez Cantón. El Conde de Gondomar fue diplomático de prestigio, sirviendo de embajador español en Francia e Inglaterra. Reunió en su casa una espléndida biblioteca, que fue muy alabada en su época. Canesi da extensas referencias.



De la casa se conserva completa la fachada. Se dispone de forma apaisada, con dos torreones en los extremos, de sobria figura. Está labrada esta fachada con piedra caliza de los páramos. Presenta numerosas ventanas y balcones.


La portada principal tiene arco de medio punto, y se flanquea por dobles columnas y ristras de frutos, de estilo muy burgalés. La decoración es del más puro estilo plateresco, repitiéndose en el balcón. En el interior, algunas habitaciones conservan frisos platerescos.


Ver mapa más grande


-Fuente: Monumentos civiles de la ciudad de Valladolid .(J.J.Martín González)
ISBN: 84-500-8464-8

9/2/11

La antigua Casa de la Mancebía de Valladolid

Aseo de prostitutas en el siglo XVI

Próxima a la Puerta del Campo. Allí vivian en común las llamadas "mujeres enamoradas" o "buenas mujeres". En un romancillo de Germania del siglo XVI aparece mencionada como "la gran putería".
Desde mediados del siglo XV estuvo regida por la cofradía de Nuestra Señora de la Consolación y la Concepción, que con los fondos que obtenía ayudaba a pobres y huérfanos.
Ocupó el solar donde más tarde se construyó el Hospital de la Resurreccion (donde hoy se levanta la Casa Mantilla), porque en 1533 la Cofradía del Resucitado instaló allí el centro sanitario.


El 6 de marzo de 1499 un regidor de Valladolid llamadao Monroy ordenó:
"...que ninguna ramera ni muger enamorada públicamente, sea osada de tener mugeres o moza so pena de cien azotes y que ninguna moza o muger de hasta cuarenta años sea osada de a vivir con las dichas rameras e mugeres enamoradas, so las dichas penas".
Hubo una orden en 1520 prohibiéndoles salir de la casa para hacer tratos en las calles o en los mesones. Al cerrarse esta casa fue trasladada fuera de la Puerta de San Esteban, saliendo de la villa a la derecha, en una casa que allí levantó el Ayuntamiento. De todas formas, debió de haber varias Casas de Mancebía.

6/2/11

El antiguo Monasterio de Santa Ana (Actual Hotel AC)

La fachada antes de su restauración

A tres kilómetros al oeste de Valladolid, junto a la ribera derecha del Pisuerga, en bello paraje, se levantaban los restos del monasterio de Santa Ana de la Flecha. Por separado se hallaban lo que era la iglesia y la parte conventual. De la primera no hay sino la portada, constituida por un arco de medio punto, de piedra, con escudo episcopal en la clave y una inscripción encima que reza:

“Don Pedro Perez Peron fundó esta iglesia año de 1150 Don Niculas Valdes de Carriazo su descendiente y único patrón della siendo Obispo de Guadix la rredifico año de 1613”

Con ello se aclara a quién corresponde el escudo de la portada. Es cuartelado y asoma bajo él la cruz de Santiago.
El edificio del convento respondo a palta cuadrada. Es de ladrillo, salvo la portada –adintelada- que está labrada con piedra. Sobre el balcón central se ve un escudo episcopal, y en él la fecha de 1781. Se corona con espadaña, de formas planas. Entrando en el zaguán, a mano derecha, estaba el oratorio. El patio es de amplias proporciones. El cuerpo bajo presenta arquería de medio punto, con bello despiezo de ladrillo, montada sobre pilares de piedra. El piso superior presenta ventanaje. En el centro del patio puede verse un hermoso brocal de pozo, con su armadura de piedra constituída por dos columnas toscanas soportando dintel, de donde pendía la soga para estraer el agua. Admira esta arquería popular, con sabor de granja agrícola.

Fachada del Priorato de San Pedro situada frente al monasterio

LOS BIENES ARTÍSTICOS, EL PRADO DISPERSO
Aludir también a la existencia de otros bienes que pertenecieron al Monasterio del Prado y que desde su origen estuvieron diseminados, constituyendo por sí mismo núcleos aislados de interés formal que estimamos conveniente tener en cuenta en esta ocasión. Nos referimos al Priorato jerónimo de la Flecha y a la casa que poseía el monasterio en la calle Sámano, en el barrio de San Martín, para vivienda y archivo de quien regentaba una escribanía de cámara de la comunidad, en la Real Chancillería de Valladolid.

Patio del monasterio en abandono antes de su restauración

El que fuera priorato de la Flecha, situado en la carretera de Salamanca (pk 128), a tan solo 2 Km del propio Monasterio del Prado, tiene su origen en la compra hecha por el Monasterio del Prado, en 1457, de la propiedad que en este lugar poseía D. Gonzalo de Guzmán, señor de Tordegalindo. Consistía ésta en cuatro ruedas de aceñas con sus casas, sotos, pesquera, arboledas, rio, fuentes, riberas, viñas y tierras, por todo lo cual pagó 220.00 maravedies.

Patio del monasterio despues de su restauración y conversión en hotel

En 1546, siendo prior Fray Juan de Alzolares, la comunidad jerónima ratificó sus derechos sobre los pastos del término de Arroyo en donde “el citado monasterio tenía casas pobladas y otras fincas de tiempo inmemorial”. Así mismo aquel año los frailes labraron una casa dotada de granero y oficinas y al año siguiente “se comenzó la recreación de dormir los frailes en esta casa, porque antes no se dormía en ella”. Subsistió este edificio hasta el priorato de Fray Antonio de Córdoba quien en 1667 se concertó en nombre de toda la comunidad, con el maestro de la obra Juan Tejedor Lozano para que hiciese la casa “la granja que llaman la flecha”. En ella también trabajaron el carpintero. Felipe Guerrero y el albañil Francisco Monje, que se encargó de levantar “la mitad de la casa de recreación que se llama La Granja y Flecha que el monasterio ha resuelto fabricar de nuevo”.

Patio del monasterio antes de su restauración

La necesidad de la fabricación de papel para abastecer a su importante imprenta, en la que editaban como es sabido la bula de Santa Cruzada, obligó a los frailes a construir y mantener diversos molinos, uno de los cuales –el más valioso-, aprovechando la corriente del río Pisuerga, lo instalaron en La Flecha. Este último había pertenecido originalmente al mayorazgo fundado por Don Iñigo López de Mendoza y Doña María de Bazán y al iniciarse e siglo XVII se hallaba arruinado, ciucunstancia que aprovecharon los jerónimos para adquirirlo en 1706, junto con otras propiedades.


Allí se hicieron obras de importancia en 1745 en las que intervino como sobremaestre Fray Manuel de la Purificación. En 1751, cuando se elaboró el Catastro del Marqués de la Ensenada, se afirmaba que además del molino de papel, los frailes poseían en la Flecha “una aceña o molino harinero con cuatro ruedas…y que inmediata a dicha aceña hay un canal de pesca”.
Este fue uno de los motivos por los que la comunidad necesitó disponer de una vivienda suficientemente capaz para albergar a los frailes encargados de la administración y manipulación del citado molino y de las propiedades agrícolas que disfrutaban en el término de Arroyo, además de utilizar el priorato “para hospedar a los monjes en los días de recreo”.

Actual fachada del hotel AC Palacio del Santa Ana

Probablemente el edificio que, a punto de arruinarse en su totalidad, ha llegado hasta nuestros días se levantó como respuesta a la reclamación que el marqués de Camarena la Real interpuso al monasterio en 1776 sobre la posesión de determinados terrenos en el lugar del Arroyo. Sería entonces cuando se sustituiría la construcción anterior por otra, parte levantada en 1781, según reza en el escudo del Monasterio de Santa Ana que campea sobre la fachada. La nueva acusa la sencillez propia de una residencia campestre, construida con ladrillo, salvo su portada adintelada que fue labrada en piedra, y de no ser por la presencia de una espadaña podría pensarse que se trata de una casa de labranza.
Su edificio responde a una planta cuadrada, articulada en torno a un patio central –a manera de claustro- de amplias proporciones, cuyo cuerpo bajo posee arquerías de medio punto montadas sobre pilares de piedra y el piso bajo presenta ventanaje. En el centro del patio se conserva un hermoso brocal de pozo con su armadura de piedra organizada por dos columnas que soportan dintel rematado por pirámides, de trazado muy clásico. Las funciones de granja, huerta y vergel se completaban con otros edificios destinados a cuadras, palomar, panera, corrales, etc.
Sobre la titularidad de la capilla que poseía este priorato existen dudas, pues si bien Madoz en 1847 habla de la granja de San Pedro de la Flecha, en cambio Ortega y Rubio la denomina Santa Ana de la Flecha. Puede ser que ambos autores tuvieran razón pues situada, a muy pocos metros, sus paredes y encima de cuyo arco de piedra de sillería, estaba tallada la siguiente “Don Pedro Perez Peron fundó esta iglesia año de 1150 Don Niculas Valdes de Carriazo su descendiente y único patrón della siendo Obispo de Guadix la rredifico año de 1613”

Sobre el balcón central se ve un escudo episcopal, y en él la fecha de 1781

Como no se sabía la advocación a la que había estado dedicada la ermita se planteaba también la posibilidad de que hubiese sido cualquiera de los dos santos citados. Sin embargo gracias a que el erudito D. Rafael Floranes copió, en 1782, otra inscripción existente en una capilla de la antigua Colegiata vallisoletana, desmantelada en el siglo XVIII para “idear allí paneras y otras oficinas”, enfrente del atrio de la Iglesia de la Antigua, se puede solucionar esta duda. La citada inscripción afirmaba de manera concluyente que “D. Nicolás Valdés de Carriazo, caballero de Santiago, capellán de Felipe II y III, prior del convento de San Marcos y provincia de León, descendiente del fundador de esta capilla y señor y patrón de ella y de la iglesia de San Pedro de la Flecha extramuros de esta ciudad, la reparó en este año de 1609”.
El conjunto de La Flecha constituyó en el pasado un excelente ejemplo de asociación entre una explotación agrícola y otra de carácter industrial, inscritas ambas en un marco paisajístico donde el agua y la vegetación alcanzaban una síntesis de belleza poco común actualmente en las inmediaciones del casco urbano”.

En la actualidad y tras ser restaurado, el que fuese monasterio de Santa Ana alberga el Hotel de cinco estrellas AC, Palacio de Santa Ana. A pesar de que la mayor parte del inmueble se encuentra ubicado dentro del término municipal del Ayuntamiento de Valladolid, la puerta principal de acceso al hotel está dentro del término de Arroyo de la Encomienda, por lo que oficialmente el edificio pertenece a dicho Ayuntamiento.

4/2/11

La cruz de Santiago...de San Pablo


La cruz a la que nos referimos ya no está donde estuvo originalmente, pero sigue estando en la ciudad. Esta cruz, en la que se aprecian muy claramente varias veneras o conchas, símbolo de Santiago peregrino, en la actualidad se encuentra frente a la fachada de la iglesia de San Pablo.


Pero fue labrada para el atrio de Santiago, donde estuvo muchos años y de donde fue trasladada, tras haber presidido el posible cementerio que hubiera antiguamente. No olvidemos que la calle Héroes del Alcazar se había llamado antes calle de la Tumba. Esta es la justificación de las conchas labradas en una cruz de piedra frente a una iglesia dominicana.
Las piedras y el hierro, a veces, tienen memoria histórica.

-Fuente: Aire de Siglos (Selección de Articulos) . José Delfín Val. ISBN:84-95389-82-7 y 84-96186-05-9


2/2/11

El barrio de Parquesol

En esta fotografía de principios de los años 80 puede verse detrás del Estadio José Zorrilla (todavía en construcción) el cerro en el que se levantaría el barrio.

Parquesol es uno de los barrios de la ciudad de Valladolid. Fue creado por el promotor Antonio Alfonso, cuyo chalet inacabado se puede observar desde la Avenida de Salamanca, en la década de 1970. Las primeras viviendas fueron construidas a principios de 1980 y desde mediados de la década de los 80, el promotor inmobiliario Marcos Fernández adquiere parcelas para seguir construyendo y creando a su vez la Inmobiliaria Parquesol.
Se encuentra en lo alto del Cerro de la Gallinera, al Suroeste de la Ciudad, rodeado por cuatro importantes vías de tráfico, que son la autovía del Puente Colgante, la Ronda Oeste, la Ronda Sur, y la avenida de Salamanca.Las principales vías de entrada y salida del barrio son la calle Doctor Villacián por el este, la calle Ciudad de la Habana por el sur, y la calle Profesor Adolfo Miaja de la Muela por el norte.

En esta fotografía tomada 25 años despues de la anterior podemos ver el espectacular
cambio experimentado en el Cerro de la Gallinera
(P. Elías / A. Municipal) Fuente: 20minutos.es

Es un barrio con una densidad relativamente elevada, con un predominio de la edificación en torre y bloques de ordenación abierta, con 12 y 14 plantas de altura media, junto con promociones de baja densidad, de viviendas adosadas y de 2 ó 3 plantas.
Fue nombrado el barrio con más juventud de Europa (ya que contaba con la mayor tasa de natalidad del continente).
Fue bautizado como "Ciudad Parquesol" ya que su construcción estaba alejada del casco urbano y se convertía en el primer espacio residencial de la ciudad pero sin estar como barrio suburbial unido al centro histórico. Parquesol han pasado de 4.169 vecinos empadronados el 1 de abril de 1986 a los 26.015 que había registrados el 1 de enero de 2006. El mayor crecimiento se produjo entre 1991 y 2001, coincidiendo con el mayor periodo de concesión de licencias en la zona.
Hay dos Iglesias, una llamada Cristo Redentor y la otra posteriormente construida llamada Nuestra Señora de Prado.
El barrio cuenta con seis centros educativos, que son los siguientes: Colegio Público Francisco Pino, Colegio Público Profesor Tierno Galván, Colegio Público Marina Escobar, Colegio Público Ignacio Martín Baró, Instituto de Enseñanza Secundaria Parquesol e Instituto de Enseñanza Secundaria Julián Marías. También se encuentra el centro “Hospital Psiquiátrico Doctor Villacián.”
Además, cuenta con dos asociaciones de vecinos.
Tambien cabe destacar la Asociacion deportiva del barrio, el C.D Parquesol.



Una ciudad del siglo XXI, el balcón de Valladolid (1)
Cuando hace 25 años comenzaron a levantarse los primeros edificios en Parquesol, sólo una persona era capaz de imaginar en lo que se iba a convertir aquella paramera verde.
Era su creador, el constructor Marcos Fernández, cuya empresa dio nombre al barrio y su persona, a una plaza.
Desde entonces, no ha transcurrido un solo día en el que un grupo de obreros no se afane en la construcción de un nuevo edificio. Incluso hoy en día, y aunque los solares que quedan se cuentan con los dedos de una mano, la imagen todavía se repite.
Pero el ladrillo no sólo ha sido protagonista en el pasado, su color rojizo destacará siempre en cualquier fotografía que se desee tomar de Parquesol, lo mismo que las sorprendentes dimensiones de sus edificios, sus amplísimas avenidas, sus anchas aceras, sus empinadas cuestas.

La vía principal
Precisamente, la mayor inclinación la encontramos en la avenida Doctor Villacián y su continuación por Hernando de Acuña. Ésta es la vía más importante del barrio, la que lo atraviesa y divide y la que lo conecta con el viejo Valladolid. Porque Parquesol es, aunque haya zonas posteriores, el exponente de una ciudad del siglo XXI, con sus ventajas y sus inconvenientes, con la tranquilidad que se respira, pero con la frialdad que transmite. En ella es difícil encontrar a diario a alguien que pasee relajado, porque en sus calles predominan los coches aparcados o en movimiento, pero escasean los peatones.
Hoy sigue siendo, pese a sus bares, sus comercios, sus bancos, un balcón de Valladolid, una ciudad dormitorio con muchos niños, que quizás dentro de otros 25 años no sólo dormirán, como sus padres, sino vivirán y disfrutarán de ella.

Zonas verdes, locales vacíos
Parquesol es el barrio con más extensión de zonas verdes, aunque sus vecinos se quejan de que las pueden aprovechar poco, ya que la mayoría se sitúan en laderas empinadas que lógicamente no son para el uso y disfrute. Vacíos también están aún muchos locales de los edificios, pese a que poco a poco se han ido llenando de comercios y establecimientos.


Ver mapa más grande



 
Subir