31/3/11

La maldición del Teatro Zorrilla


A mediados del siglo XX comenzó a debilitarse una antigua superstición vallisoletana que, convertida en tabú, se había mantenido en torno al Teatro Zorrilla desde el mismo momento en que fue construido por el arquitecto Joaquín Ruíz Sierra en 1884.
Según el testimonio de personas que vivieron en años precedentes a 1950, sobre el teatro, que había sido levantado encima de las ruinas del que fuera desde la Edad Media el mayor complejo conventual franciscano de Valladolid, pesaba una maldición: en el momento en que el aforo del teatro fuese ocupado por completo, la sala sería pasto de las llamas.
La idea caló como consecuencia del sentimiento de profanación que suponía haber convertido un espacio sagrado, con enterramientos incluidos, en una sala destinada a espectáculos mundanos y de variedades. Hoy día, el temor producido por aquellas creencias puede producir cierta hilaridad, pero lo cierto es que, en actitud preventiva, durante décadas en la taquilla del teatro, incluso después de que en la sala se inaugurara el 16 de octubre de 1930 el cine sonoro en Valladolid, se estuvo evitando la venta de determinadas butacas para no tentar a la fatídica amenaza, tan irracional como fantástica.


Es posible que sobre estos temores, en parte fundados en el riesgo de los modos de iluminación, del atrezzo y de los endebles materiales constructivos del teatro decimonónico, pesara el recuerdo de una vieja leyenda que tuvo por escenario justamente ese lugar, un caso alucinante protagonizado por legiones de diablos en las dependencias de aquel enorme convento de San Francisco.
Siguiendo una costumbre implantada desde el siglo XIII, fue habitual la realización de enterramientos en el interior de los templos y conventos que, en el caso del mencionado San Francisco de Valladolid, llegaron a ocupar todas las capillas de la iglesia y del claustro, apareciento el suelo repleto de un vasto conjunto de losas con sus correspondientes inscripciones. Junto a los enterramientos de frailes franciscanos, aparecieron otros pertenecientes a distintos linajes que compraban sus capillas funerarias con deseo de prestigio social e inmortalidad, no faltando la presencia de sepulcros de algunos miembros de la familia de Enrique II, con lo que el templo adquirió, de alguna forma, cierto rango de panteón real.
Entre las sepulturas del pavimento, dos de ellas, que representaban a un hombre y una mujer, llamaban la atención por carecer de inscripción significativa. En torno a una de ellas se forjó, a principios del siglo XVII, la leyenda del Convento de San Francisco, cuyo protagonista es un celebre jurista cuyo nombre se ignoró en las crónicas, posiblemente debido al impactante suceso ocurrido tras su óbito. Pero esta historia la conoceremos en un posterior artículo.

-Fuente: El Sepulcro del Conde Ansúrez y otras historias desconocidas de Valladolid. (Elefantus Books. SE-8416-2010)


29/3/11

Las desaparecidas aceñas del Pisuerga

Fotografía cortesía de la web Domus Pucelae

Por Joaquín Martín de Uña
Cuando el uso del cauce de los ríos comienza, a finales del siglo XIX, a utilizarse como productor de energía eléctrica, se amplió la utilización de su fuerza natural en un cometido que igualaba en importancia a los tradicionales batanes y aceñas que desde épocas inmemoriales facilitaron la elaboración de tejidos y de harinas. En nuestra ciudad, los cauces del Pisuerga y de los dos ramales del Esgueva tradicionalmente estuvieron bien surtidos tanto en batanes (que en algún caso derivaron al final de su existencia en fábrica de papel) como en molinos de cereales o aceñas.
De las aceñas históricamente conservadas (según los trabajos de los investigadores María Francisca Represa y Eduardo González), las más antiguas fueron las conocidas como Aceñas del Puente, de San Benito o de los Frailes, cuya existencia era ya conocida en 1375, junto a la relación de otras de menor importancia situadas en los ramales de la Esgueva.
En el citado año, las aceñas eran propiedad de María del Corral, antes de pasar a ser propiedad de las monjas de San Quince, quienes a mediados del siglo XV se quejaban de que estaban viejas y mal reparadas, ya que el río las inundaba todos los años.

Fotografía: Nortecastilla.es

No era raro que la propiedad de dichas aceñas fuera compartida por varios propietarios y se sabe que durante los siglo XV a XVII fueron propiedad de los frailes de San Benito y de los religiosos Trinitarios que compartían la molienda de granos y un batán que funcionaba un día a la semana, así como que entre 1548 y 1550 se abrió en la pesquera una compuerta de 5,88 metros para permitir el paso de naves de pequeño calado en uno de los intentos de hacer navegable nuestro río mayor.
En 1655, las aceñas del Pisuerga pertenecían a la Trinidad Calzada, que encomendó al carpintero Antonio Pérez la reparación de las ruedas Gordilla y Flaquilla. Desde la margen izquierda del río y salvando un brazo desaparecido, se accedía a las aceñas por medio de un puentecillo de madera que en 1738 se sustituye por otro de piedra con tres ojos. Al año siguiente una crecida del río arrastró el tejado de las aceñas.




Video extraído de la serie El Pisuerga pasa por... (Planetazul Producciones)

Por el catastro de Ensenada se sabe que las aceñas tenían una producción media entre otras de la provincia, pues producía al año 100 cargas de harina y el batán 1.500 reales de beneficios. En 1822, y afectada por el Trienio Liberal y la desamortización de Mendizábal, la orden de San Benito cobra 178.600 reales al ser adjudicadas en subasta a Santos Rávago, alcanzando la subasta la cantidad más elevada en la pérdida de las propiedades benedictinas.
Herencias (Juan Antonio Rávago), arrendamientos (Manuel Martín Curiel de San Felices), gestión conjunta (con su problemas por la utilización de aceñas y batán) y subarriendos se suceden en el tiempo.
En 1875, las aceñas se utilizaron para elevar hasta la ciudad el agua del río hasta que se construyó el Canal del Duero. El paulatino deterioro parece que se inició en 1883, en que desaparece su casilla central, hasta que en 1902 García Valladolid da fe de que se encontraban ya en ruinas, ruinas que han ido desapareciendo en el transcurso de los años hasta nuestros días en que es difícil conocer cómo fueron unas de las construcciones más antiguas y útiles de nuestra ciudad.



-Fuente: http://www.nortecastilla.es/20091026/valladolid/batanes-acenas-20091026.html

26/3/11

Las caminatas a San Nicolás


Nicolás era hijo de padres ricos muertos en una peste. Hacía uso de sus riquezas para mitigar desgracias ajenas. Dos ejemplos milagrosos: A un padre que pasaba por años malos y pensaba empujar a sus tres hijas a la prostitución para salir del bache le fue regalando bolsas de oro con las que iba casando, bien, a sus “vástagas”.
Cuando Nicolás fue elevado a la silla obispal de Mira, una mujer, a la que había brindado importantes beneficios y favores, salió tan contenta de casa para asistir al acto, que no se dio cuenta de que dejaba cerca del fuego de la cocina a un hijo pequeño, que murió abrasado. Cuando lo supo Nicolás, pidió que se lo llevaran y, tras rezar unas oraciones, le devolvió el niño sano y salvo a su madre.
Nicolás, que murió hacia el año 345, tiene en Valladolid mucho predicamento. Mucha mano, santa y benefactora a juzgar por las miles y miles de personas que acuden desde hace muchos años a la iglesia de San Nicolás pidiéndole algunos necesarios favores.

Iglesia de San Nicolás

Los favores de San Nicolás se pueden obtener de una forma muy simple: caminando. Es decir, haciendo lo que se llaman las “caminatas a San Nicolás”.
Las “caminatas” consisten, como su nombre indica, en caminar desde el domicilio del devoto peticionario que solicita al santo algún favor de difícil consecución, hasta el templo del santo en la plaza de la Trinidad. Conviene, para la buena marcha del (negocio) milagro, que el desplazamiento se haga en riguroso silencio, para mayor mortificación y sacrificio, no pudiendo cruzar palabra con persona amiga. Han de ser tres lunes consecutivos con una oración común, y reiteración de la petición en los dos primeros lunes. Y ya en el tercero, se insiste por tres veces con esta frase: “Señor San Nicolás, vengo por mi petición” (una especie de “qué hay de lo mío”, en lenguaje paralitúrgico); se reza una alabanza, una oración y se vuelve uno/a caminando a casa (el silencio continuará siendo benefactor) en al seguridad de que la petición se cumplirá. San Nicolás de Bari no ha defraudado jamás a las vallisoletanas.

Yo bien sé que mi confianza
no ha de salir defraudada

y que veré despachada
mi ferviente petición; pues calmarás
la aflicción
de esta alma atribulada

-Fuente: Aire de Siglos (Selección de Articulos) . José Delfín Val. ISBN:84-95389-82-7 y 84-96186-05-9

24/3/11

La Plaza del Milenio


La Plaza del Milenio, constituye una singular iniciativa para convertir el estacionamiento de Usos Múltiples y alrededores en un innovador espacio público, dentro de los criterios del urbanismo sostenible, que albergará un aparcamiento subterráneo y un pabellón para diversas funciones, además de la plaza y otros elementos.
El proyecto, ejecutado por la empresa Sacyr-Vallehermoso, tiene un coste de 10.872.108 euros, más IVA. Pretende reflejar el avance del Valladolid del siglo XXI mediante la creación de este espacio emblemático, en el que intervienen arquitectos, ingenieros, paisajistas y creativos, entre otros.
La superficie comprende unos 7.500 metros cuadrados, que acoge un aparcamiento disuasorio en superficie de 214 plazas. El Plan General de Ordenación Urbana considera este lugar como equipamiento con uso compatible para estacionamiento. Algunas de las ideas más relevantes de la intervención son las siguientes:

- Creación de un nuevo espacio público libre, muy próximo al centro de la ciudad (siete minutos a pie de la Plaza Mayor), para esparcimiento y zona de ocio de los ciudadanos.

- Mayor integración del río Pisuerga a su paso por este lugar, al actuar en la margen izquierda y hacer del puente de Isabel la Católica una infraestructura ecosostenible.

- Alumbrado público nuevo, de baja contaminación lumínica y notable ahorro energético, programable para distintos escenarios según los usos.

- Creación de un edificio polivalente que albergue espectáculos, acontecimientos y otras actividades, a partir del pabellón recuperado de la Expo de Zaragoza.

- Integración del vehículo eléctrico y la bicicleta.

- Presencia de energías renovables tanto de origen solar como eólico.

El estacionamiento subterráneo, dispondrá de fuente para la recarga de baterías de vehículos eléctricos y estará distribuido en dos plantas, con un total de 402 plazas. Además de la tarifa propia de rotación, habrá una específica de tipo disuasorio, de 2,20 euros por la mañana y 1,8 por las tardes.



Ahorro energético
Todo el espacio está diseñado con criterios de ahorro energético y destaca por la amplitud de sus plazas, mientras que la decoración y el acabado interior de sus paredes, además de la señalización, anticipa el diseño que se verá arriba.
El pabellón utiliza la estructura procedente de las Exposición de Zaragoza de 2008, que obtuvo el Ayuntamiento de Valladolid mediante un concurso público. Como se ha podido reciclar, se ha logrado un considerable ahorro en esta instalación, que tiene un carácter polivalente y permite albergar conciertos, exposiciones, actuaciones teatrales, proyecciones de cine...
El Ayuntamiento reservará el uso del recinto en determinados momentos del año, ya sean carnavales, concursos gastronómicos, SEMINCI, Feria del Libro, Padel Protour, exposiciones...

La Plaza del Milenio durante la fase de construcción

Aforo para 2.500 personas de pie
La cúpula del Milenio, que cubre el pabellón, tiene una superficie de casi 1.700 metros cuadrados, mientras que el aforo previsto se establece en 1.250 personas sentadas ó 2.500 de pie. Alrededor del mismo se instalarán diversos espacios de juego, mientras que sobre la ribera del río surgirá una pradera. Todo el mobiliario urbano (fuentes de agua potable, papeleras, luminarias, bancos...) destaca por su integración con la arquitectura del pabellón.

La cúpula del Milenio en la fase final de construcción

La plaza en superficie, dispone de un espacio wi-fi, en tanto que a la orilla del río hay un surtidor con un chorro con más de quince metros de altura, a modo de geyser fluvial, como un elemento que resalte la importancia del Pisuerga como eje urbano de Valladolid, y que se puede contemplar desde los miradores.

La plaza durante la fase final de construcción

La presencia de energías renovables ocupa un lugar prioritario dentro del proyecto, al instalarse seis aerogeneradores silenciosos, y 140 metros cuadrados de placas de vidrio fotovoltaico en el puente de Isabel la Católica, como reflejo del desarrollo de una obra limpia de una escasa huella ecológica. Estos elementos generarán al año 22.600 kw/h, según las previsiones, con un ahorro de emisiones de CO2 a la atmósfera de 12,66 Tn. Finalmente, conviene mencionar la creación de cuatrocientos metros de carril bici de nuevo trazado.

-Fuente: http://www.valladolidinternacional.es/



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22/3/11

Ricardo Macías Picavea

(Santoña, 1847-Valladolid, 1899) Escritor español. Está considerado como uno de los portavoces del regeneracionismo. Su libro El problema español (1891) inauguró la corriente de análisis sociológico del «problema de España». Es también autor de poemas, de ensayos y de las novelas naturalistas El derecho de la fuerza y Tierra de Campos (1888).

Obras de Ricardo Macias Picavea:
Publicó un manual elemental de gramática latina, un compendio de geografía, varios cuentos y dos novelas, así como artículos políticos en un periódico republicano de Valladolid que llegó a dirigir, La Libertad (1881). Estuvo en el Ayuntamiento Republicano de Valladolid desde que fue elegido conceja en 1891 hasta que abandono voluntariamente en 1895 en reacción a lo que el llamo acomodamiento del republicanismo a la Restauración. Macías defendió un modelo orgánico de sociedad que reafirmaba el papel fundamental de los cuerpos intermedios (familia, municipio, provincia, región y corporaciones) frente al individualismo russoniano. Quiso una reforma agraria y recomendó un tipo de acciones tan civilizadas como la desobediencia civil. También defendió el Darwinismo contra los ataques de los neocatólicos.
El problema nacional. Hechos, causas, remedios (Madrid, 1899), se sitúa en la línea regeneracionista cuya máxima figura fue Joaquín Costa. Macías planteaba problemas y apuntaba soluciones concretas que, en parte, pretendían situarse por encima de las meras ideologías. Parte Macías de un cierto optimismo: las limitaciones geográficas y raciales de los españoles son superables mediante la educación y el abordaje de cuestiones económicas estructurales como la del aprovechamiento de los recursos hídricos.


Lo más interesante de El problema nacional es su abordaje crítico del caciquismo político imperante, y el desenmascaramiento de la ficticia democracia implantada por Cánovas. Pero también hace un análisis del sistema educativo. Para él la enseñanza es libresca y memorística, sin práctica ni experimentación en laboratorio, sin crítica de fuentes; no hay interés por cómo se hace la ciencia: "eso no se enseña en España"... Los estudiantes viven fuera de sus casas, sin ninguna disciplina, sin vida corporativa, disipados, holgazanes, armadores del escándalo y frecuentadores de garitos. Huelgas y vacaciones constantes. Los profesores dejan un momento la clínica o el bufete y explican la materia a un grupo numeroso, aburrido, indiferente; por la tarde al paseo... Y después, antes de los exámenes todo se remedia con un manual y el programa de la asignatura. Los padres presionan y piden carreras fáciles... Los manuales quizá no son caros, tampoco obligatorios, pero son buena expresión del nivel existente, salvadas las excepciones: "Doctrinas arqueológicas, teorizaciones de invención arbitraria, errores increíbles, ignorancias inexplicables, lenguaje sin arte, y aun sin gramática...". Los datos estadísticos sobre los costes públicos de la enseñanza -mínimos- completan su crítica. En sus recetas sobre las universidades, señala que bastan cuatro centros, todos con el doctorado, completos; con laboratorios, museos y bibliotecas, ejercicio constante de los alumnos; cursos normales y otros especiales por catedráticos, agregados y ayudantes; disciplina sobre la vida de los escolares, vigilancia de hospedajes, corporaciones de estudiantes para el estudio y trabajo, excursiones, juegos y deportes.
Es, en tono menor, el diagnóstico de Costa en Oligarquía y caciquismo. Fue el autor además de Apuntes y estudios sobre la instrucción pública y sus reformas 1882, Geografía elemental. Compendio didáctico y racionado 1895, La muerte de Cervantes, La mecánica del choque y El derecho a la fuerza. Es también autor de poemas y de ensayos y como narrador se le enclava dentro del Naturalismo por sus novelas El derecho de la fuerza y Tierra de Campos (1888), que pasaron prácticamente desapercibidas, y donde, con gran amenidad, hace gala de un fino y agrio humor. Est aúltima está ambientada en las crisis agrarias de los años ochenta, aunque parte de lugares conocidos como Medina de Rioseco, se sitúa en un lugar imaginario llamado Valdecastro, supuestamente situado a medio camino entre Urueña, Tiedra y Mota del Marqués (que llama Mauda en la novela). El protagonista de la novela es Manuel Bermejo, que regresa a su tierra para iniciar una aventura regeneradora basada en la explotación racional y científica de la tierra. Sus numerosos artículos periodísticos han sido recogidos por Fernando Hermida de Blas.

19/3/11

La Plaza Mayor, el gran ruedo de la tauromaquia


En la Plaza Mayor se han desarrollado toda clase de alegrías populares, torneos, justas, acontecimientos políticos, sociales, bodas reales, nacimientos de príncipes, honor de reyes, sucesos religiosos y muy especialmente, todo lo que al toreo se refiere en sus múltiples manifestaciones, desde lo más trivial, las capeas primeras, hasta las fastuosas corridas reales de toros con toda su suntuosidad. En todo caso, había que preparar la plaza para adaptarla a la corrida que se celebrase.
El modelo como se preparaban las corridas de toros en la Plaza Mayor era de dos maneras: cerrando entre poste y poste de las casas, pues tenían soportales, con maderas gruesas que impidieran el escape de los toros por entre ellas y no fueran de fácil rotura si remataba el ganado en las tablas. La obra de cerrar la plaza había de hacerse por cuenta y cargo de los dueños o vecinos de las casas y hasta con sanciones para ellos si daba la mala suerte de que un toro se escapase del enjaulado.


El otro modo de cerrar la plaza, era el sencillo y movible de atajar los espacios que conviniere con los carros que obligaban a traer de aldeas o pueblos próximos de la jurisdicción del concejo, multando y apresando a los alcaldes de ellos que incumplieren la obligación.

Carlos V lanceando un toro en la plaza de Valladolid

No hubo tablados hasta que se estrenó en los toros de Santiago del año 1500 el “cadalso” para los señores que constituían el Regimiento (el Ayuntamiento). (Se llamaba cadalso a la especie de tribuna o rellanado de madera, más o menos cercano al borde de la barrera para presenciar el espectáculo.
Posteriormente se hicieron barreras por cuenta del Regimiento “desde el pasadizo de San Francisco la una, y por de la calle de Santiago, la otra. Más tarde se hicieron tablados en regla y hasta toriles en forma, que venían a caer por la calle de Jesús, de hoy. Posteriormente los tablados rodeaban la plaza y llegaban las gradas hasta muy cerca de los pisos principales de las casas.
Sobre todo en las grandes solemnidades, se alquilaban las ventanas y balcones a precios que solían ser de acuerdo con la categoría del espectáculo, pregonándose por adelantado el importe de los mismos y castigándose, a veces fuertemente, el incumplimiento de la orden. También se prohibía que no se dejase subir a los tejados para ver las fiestas, so pena de cárcel o multa.

Torneo en la Plaza Mayor

Tras el incendio que sufrió la ciudad en 1561, hubieron de trasladarse las corridas temporalmente, a la plaza que se levantaba cerca de la Puerta del Campo, que era la entrada al mismo por la calle de Santiago. Allí se acotaba el terreno necesario cerca de dicha Puerta. Para llegar a ella los toros, debían recorrer el trayecto desde el lugar donde estaban encerrados, cercano al Hospital del la Resurrección, quizás en el propio matadero de la calle del Rastro, pasando por la Puerta del Campo y calle de Santiago hasta llegar a la plaza. Lo despejado del lugar hacía necesario acotar el terreno para evitar desgracias en caso de desmandarse los toros. A tal efecto se construía, con maderas una especie de callejón para el tránsito de las reses.
Desde finales del siglo XVIII, las corridas de toros no se daban ya en la Plaza Mayor, por los obstáculos e inconvenientes que ocasionaban a la población, siendo uno de los principales el inutilizar la parte más frecuentada comercialmente, por los tablados que se formaban apoyados en las partes bajas de las casas, cerrar bocacalles, toriles, etc.

Fuente: Valladolid en la historia taurina (Emilio Casares Herrero). ISBN: 84-7852-109-7

16/3/11

Valladolid, 1602. La primera inmersión de buceo documentada



Jerónimo de Ayanz

La posibilidad de estar un tiempo prolongado bajo el agua era uno de los problemas que más había preocupado a los inventores renacentistas, incluido al propio Leonardo da Vinci. Los equipos de buceo de la época, basados en el principio de la campana neumática, sólo permitían estar bajo el agua un tiempo muy limitado, debido al deficiente sistema de renovación del aire.


Jerónimo de Ayanz y Beamount resolvió el problema al incorporar dos conductos diferentes: uno para la aspiración del aire y otro para la expulsión, que se acomodaban a la respiración humana por medio de válvulas. Esto permitió acoplar este mecanismo a diferentes equipos de bucear, como campanas, trajes de buzo e incluso a unas barcas cerradas que podían descender y ascender dentro del agua como unos submarinos.


Diseñó también equipos de bucear autónomos que podían acoplarse al pecho o a la espalda de los buceadores, lo que les permitía trabajar bajo el agua. La finalidad de estos aparatos era la de rescatar tesoros de los barcos hundidos en el mar y la de extraer las perlas de los ostrales que eran muy abundantes en algunos puntos de América. Esta labor era realizada, sin ningún instrumento, por buceadores negros que estaban expuestos a múltiples accidentes.



Extracto de la serie "El Pisuerga pasa por..."(Planetazul Producciones)

Para demostrar la bondad de sus aparatos, Ayanz hizo una demostración el 6 de agosto de 1602 en el río Pisuerga en Valladolid, entonces sede de la corte, a la que asistió Felipe III y numerosos expectadores que contemplaron con admiración cómo se sumergía un buzo con el nuevo equipo de Ayanz y cómo salía al cabo de más de una hora, sin que tuviese la menor molestia. Y si no permaneció más tiempo a tres metros de profundidad fue porque el monarca se aburrió y ordenó que emergiera. Podemos decir que se trata de la primera inmersión de un buzo documentada.

-Fuente: Las relaciones entre Portugal y Castilla en la época de los descubrimientos ...
Escrito por Ana María Carabias Torres

14/3/11

Descubrir el Pisuerga a su paso por Valladolid



Planetazul producciones realizó en 2007 el documental "El Pisuerga pasa por...", una serie de reportajes para conocer mejor el río que atraviesa nuestra ciudad.
Este es el hilo conductor de los documentales que televisión Valladolid emitió, una idea original de Aniano Gago, con la dirección comercial de Marian Martín, guiones de Luis Ángel Largo, José Alberto Torrecilla y Tomás Hoyas, realización y fotografía de Enrique Amigo, montaje y postproducción de Felipe Hernández e imágenes aéreas de Grea-t.
Una apuesta por dar a conocer desde dentro del río todo lo que sucede en la ciudad, con locuciones amenas e imágenes dinámicas se trata de dar a conocer al espectador los aspectos de su entorno y el respeto al medio ambiente.
Comenzando por su historia, con documentos visuales de las primeras embarcaciones que surcaron sus aguas, sus usos y anécdotas, con opiniones de historiadores y arqueólogos iremos adentrándonos en sus orígenes y la construcción de sus diez puentes.
Otro capítulo versa sobre las tradiciones religiosas, la romería fluvial, la semana santa, etc.
Como no, navegaremos en el barco: leyenda del Pisuerga, haciendo un recorrido por eventos y gastronomía de la mano de conocidos personajes de la vida vallisoletana.
El Valladolid moderno, con actuaciones como el puente de la condesa Eylo, la reconstrucción del edificio Duque de Lerma, el museo de la ciencia y el puente de la hispanidad cercano a la televisión, y es que: “el Pisuerga pasa por…”, nombre de los programas con los que remamos en barca o piragua aprendiendo la flora y fauna de esta gran zona verde que tenemos la suerte de poder disfrutar y que debemos mantener limpia, en colaboración de los “amigos del Pisuerga” y los pescadores locales.
Cerraremos esta relación de episodios, con un viaje nocturno, con puentes y monumentos iluminados, dando una imagen bucólica a sus aguas.
Si quieres ver el resto de documentales de esta interesantísima serie visita mi Canal de Youtube en el siguiente enlace: Vallisoletvm Youtube.
Agradezco a Enrique Amigo la información aportada sobre esta serie.

11/3/11

La muerte de "Peterete"

Solo para efectos ilustrativos
Obra del famoso pintor taurino Carlos Ruano Llopis


El 30 de mayo de 1897 se lidió en la plaza de toros de Valladolid una corrida muy dura de Victoriano Angoso, especialmente el toro “Espartero”, un negro bragao que sembró el pánico en el ruedo y que, según el gacetillero de la época, “tenía tantos años que podría ser contemporáneo de Noé”.
El banderillero “Peterete” se había arreglado con José Centeno para entrar en su cuadrilla por 50 pesetas y ese día estrenó un terno corinto y oro de segunda mano que le había comprado a un novillero cordobés, cansado de esperar una gloria que no llegaba nunca. También “Peterete”, que entonces contaba 24 años de edad, seguía esperando el triunfo y por eso siempre que podía, intentaba lucirse en la brega para que algún empresario le diera la oportunidad de encabezar un cartel.
Y eso es lo que hizo aquel día, extralimitarse en sus funciones, exponer más de lo necesario en un recorte siendo alcanzado en la pierna por un toro que después de pasarle de pitón a pitón, le lanzó al aire para, tras una vuelta de campana, caer pesadamente en la arena. Inmóvil, apoyada la cabeza sobre el costado y manando abundante sangre, “Peterete” fue trasladado a la enfermería de la plaza en medio del pánico que se había apoderado del público, aunque no faltó el gracioso que le gritó desde el tendido: “No te asustes, que no es ná”, sin imaginar que apenas le quedaban diez minutos de vida.


Los doctores Díez, Serrano y Cantalapiedra, vieron que tenía una tremenda cornada en la pierna izquierda pero como el torero se quejaba más del cuello, inspeccionaron la zona cervical y comprobaron con espanto que se había roto la médula y estaba en las últimas. Tanto que llamaron al capellán de la plaza, que era también párroco de San Lorenzo, para que le diera la extremaunción, algo que solo se administraba cuando alguien estaba más allá que acá.
“Peterete”, que se llamaba Cayetano Panero y había nacido en Toro, vivía desde hace algún tiempo en Valladolid, en una habitación alquilada de la fonda “El Sol”, en la calle de Santiago. Uno de sus amigos íntimos, con el que compartía sueños y partidas de dominó, Anastasio Castilla, entró en la enfermería y al ver el cuerpo sin vida de su compañero de fatigas, se abrazó a él llorando desconsoladamente.
Una desgarradora escena, de profunda simbología taurina, que hubiera quedado para la historia de ser otros los protagonistas, pero “Peterete” era un peón de segunda fila y Castilla un novillero que apuntaba pero que tampoco llegó a nada. El propio Anastasio Castilla unto a otros compañeros se encargó de trasladar a las diez de la noche el cadáver en un cortejo humilde y tétrico por las calles oscuras desde la plaza hasta el depósito del hospital.
Allí le cubrieron con la camisa que llevó en su última tarde a la espera del entierro que fue sufragado por suscripción popular. Después se supo que “Peterete” había confesado al dueño de la pensión que el día antes de la corrida, al regresar de la plaza tras haber visto el ganado, se cruzó con un quincallero que le ofreció su mercancía. El hombre era tuerto, un pésimo presagio para las gentes del toro pese a que el infortunado Cayetano no tenía fama de supersticioso, más bien de valiente aunque escaso de conocimientos para ejercer tan arriesgada profesión.
La de “Peterete”, fue la primera y única víctima mortal de la nueva plaza porque aunque en 1903 fue gravísimamente corneado otro banderillero, Antonio Romero “Romerito”, éste murió veinte días después en Madrid, adonde se empeñó en ser trasladado para recibir una mejor atención.

-Fuente: El templete de música (Jose Miguel Ortega Bariego). ISBN: 978-84-96864-13-9

8/3/11

La antigua Iglesia del Carmen de las Delicias


Por Luis de Frutos
Durante los primeros años del siglo XX (1905-1907) los cambios en la estructura física del barrio de las Delicias, implantados sin ninguna clase ni esplendor, de manera rudimentaria comienzan a ir cubriendo las necesidades primarias de los habitantes del lugar. La presencia de Las Delicias como núcleo urbano es evidente, y sus habitantes empiezan a ser tenidos en cuenta por algunas instituciones. A la apertura de una escuela van a seguir de inmediato la construcción de una capilla, la instalación en algunas calles de alumbrado público, y la implantación de un fielato para tributar por las mercancías. Estas elementales mejoras son otro pequeño avance en la irregular consolidación del barrio.

La Capilla del Carmen
La importancia humana que va adquiriendo la población, obliga al Arzobispado a considerar la creación de una parroquia que evite las dificultades que entraña la dependencia eclesiástica que tienen los vecinos al pertenecer a San Andrés y San Ildefonso; dos parroquias que a malas penas pueden atender dignamente a los fieles de su jurisdicción, la primera por el elevado número de feligreses que la componen, y la segunda por la enorme extensión que abarca. Sin embargo, la falta de recursos económicos hace que el Arzobispado simplemente pueda habilitar como Capilla una casa construida al inicio de la calle Alejandro Tranque (actual calle Julio Ruiz de Alda), en el lado derecho, junto a la amplia pradera que se extiende hacia la calle Canterac y las tapias del castillo.
Nombrado capellán de la misma el presbítero Félix González, esta pequeña Capilla paliaría sólo parcialmente las necesidades de los fieles al servir únicamente para oficiar la Santa Misa; no obstante, desde el principio produjo verdadera devoción en los vecinos, acudiendo las jóvenes que debían casarse fuera del barrio, a ofrecer a la Virgen del Carmen de Las Delicias el ramo de flores de desposada.
La pequeña Capilla del Carmen, pronto resulta insuficiente para acoger al número de feligreses que regularmente acuden al sagrado recinto a cumplir sus obligaciones religiosas; por otro lado, la extensión, densidad de población y constante incremento de personas en el barrio requieren una parroquia propia que evite los desplazamientos a San Andrés o San Ildefonso para recibir los Sacramentos.
El Arzobispado adquiere parte de un solar y las naves de la antigua fábrica de resina de la Sociedad Gutiérrez y Yimirra. El 20 de marzo de 1911, ante el notario de la ciudad Rafael Serrano y Serrano se firma la escritura de compra-venta.
El dinero presupuestado por el Arzobispado para realizar las obras de construcción de la nueva Parroquia no son excesivos, limitándose a adecuar la nave principal de la fábrica construida en adobe, levantar en la fachada principal un campanario, comprar bancos y adquirir el material necesario para oficiar la Misa.
El 10 de enero de 1914, el Arzobispo dirige una instancia al Ministro de Gracia y Justicia para elevar el expediente formado según el Derecho general de la Iglesia y el Concordatorio de España. El ministerio incluye en el proyecto del Presupuesto formado para 1915 a la nueva Parroquia del barrio de las Delicias, debiendo ser inaugurada la misma el 1º de enero del año 1915.

Inauguración de la Parroquia
El viernes 1 de enero de 1915, la nueva Parroquia, un humilde edificio de adobe encalado, clasificada de término, con ecónomo y coadjutor para el servicio parroquial, abre sus puertas al culto. La primera inscripción realizada en los libros parroquiales se efectúa el 4 de enro de 1915, corresponde a la defunción de José Vela Agudelo, de 44 años de edad. La inauguración oficial de la iglesia parroquial se efectuó el martes 2 de febrero de 1915, oficiando de pontifical el Arzobispo José María de Cos, asistido por Carlos María de Cos.

Incendio y destrucción de la iglesia
En el año 1936 la iglesia era una continua fuente de gastos en reparaciones, y una constante pesadilla para el que fuera párroco en aquellos días don Mariano Miguel López , que, cada vez veía menos factible su deseo de construir una parroquial acorde con las necesidades del barrio, entre otras razones, porque a la efímera y relativa paz de los años veinte había sucedido una convulsiva estaba enfrentada a menudo con la religión.

Primer incendio
En medio de una situación muy tensa en el país, en la madrugada del domingo 22 de marzo de 1936 se produce un incendio en la iglesia del Carmen, afectando parcialmente a la parte posterior y techumbre. Efectuada por el párroco la correspondiente denuncia, el Juzgado incia las primeras diligencias el mismo domingo por la mañana, concluyendo la policía que el fuego había sido intencionado, no llegando a practicarse ninguna detención.

Iglesia del Carmen después del incendio. Agosto de 1936

Segundo incendio
Empeora la situación social, la tarde del viernes 17 de julio de 1936, en plena verbena del Carmen, cuando los jóvenes del barrio se dirigían al baile, a través de la radio se conoce el pronunciamiento de una sublevación militar, ocupando en pocas horas las calles los soldados. En la madrugada del 18 de julio, el panadero Tola, en su tahona de la Plaza del Carmen, al ver el resplandor de un fuego procedente de la iglesia, corrió a llamar a don Mariano en su cercana casa de la calle Embajadores para darle la noticia del incendio. Casi abriéndose paso entre las llamas, el párroco consiguió atravesar el recinto para salvar el Sagrario.
Iniciado el fuego por cuatro puntos a la vez, las vigas de madera no tardaron en desplomarse destruyendo el interior del edificio. Don Mariano no perdería un momento en recurrir a las autoridades civiles y eclesiásticas en busca de una solución a la parroquia.

La iglesia actual
Los deseos del párroco Don Mariano Miguel López se vieron cumplidos el 05 de julio de 1942 con la apertura (aún sin terminar de la nueva Iglesia del Carmen). Se finalizó el 03 de abril de 1949.



Actual iglesia del Cármen

Fuente del texto y fotogtrafías relativo a la antigua iglesia: Las Delicias : mi historia del barrio / [Luis de Frutos]. Editorial:[S.l. s.n.], [2001] (Valladolid : Sever-Cuesta). ISBN: 84-607-2304-6

7/3/11

El Banco de España en Valladolid


MÁS DE DOS SIGLOS DE HISTORIA
La historia del Banco de España se remonta al 2 de junio de 1782, con la fundación del Banco Nacional de San Carlos. En 1829, se crea el Banco Español de San Fernando, que se fusiona con el Banco de Isabel II en 1847.
El Banco Español de San Fernando se rebautiza con el nombre de Banco de España en 1856. El Decreto Ley de 1874 concede al Banco de España el monopolio de emisión de billetes en todo el territorio nacional, ofreciéndose la opción a los bancos que hasta el momento disfrutaban de ese privilegio de permanecer como bancos comerciales, sin facultad de imprimir billetes, o de integrarse en la red de sucursales del Banco de España.
La Ley de Ordenación Bancaria de 1921 confía al Banco de España la inspección de la banca privada y establece un tipo de interés preferente para las operaciones de redescuento con otros bancos.
En 1962 la Ley de Ordenación de Crédito y la Banca reconoce al Banco de España la competencia para ejecutar la política monetaria. Con la llegada de la democracia, el Banco completa su configuración como banco central, plenamente responsable de la política monetaria y de la supervisión del sistema bancario, primero con la Ley de Órganos Rectores, de 1980, y, más tarde, con la Ley de Autonomía de 1994.

Interior del Banco de España en Valladolid

EL BANCO DE ESPAÑA Y EL EUROSISTEMA
El 1 de enero de 1999, el Banco de España, junto con los bancos centrales de los Estados miembros de la UE que adoptaron el euro como moneda única, transfieren sus competencias en materia de política monetaria al Eurosistema, autoridad monetaria de la zona del euro. Las decisiones de política monetaria comienzan a tomarse de forma conjunta en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE). Desde entonces, el Banco de España como Banco Central Nacional participa en la definición y ejecución de la política monetaria, cuyo principal objetivo es la estabilidad de precios. El Gobernador del Banco de España es miembro del Consejo de Gobierno del BCE.
El Eurosistema, formado por el BCE y los Bancos Centrales Nacionales de los países que han adoptado el euro, posee el derecho exclusivo de autorizar la emisión de billetes en euros.

EL BANCO DE ESPAÑA, SUPERVISOR DEL SISTEMA BANCARIO
El Banco de España es el supervisor del sistema bancario español y, como tal, vela por la solvencia y el cumplimiento de la normativa de las entidades de crédito y otras entidades y mercados sometidos a su supervisión, desarrollando normas,recabando información, analizando datos, proponiendo recomendaciones y tomando medidas correctoras o sancionadoras, si son necesarias.

HISTORIA DEL BANCO DE ESPAÑA EN VALLADOLID
El Banco de España, tras serle concedido en 1874 el monopolio de emisión de billetes, comienza a ampliar su red de sucursales, que en aquel momento se limitaba a Valencia y Alicante. En Valladolid, donde no había ningún banco de emisión operativo, el Banco inicia sus operaciones en enero de 1875, instalándose en una casa alquilada en la calle del Duque de la Victoria, nº14.
Desde 1875 a 1879 el Banco está instalado en un inmueble alquilado situado en la Calle Duque de la Victoria, número 14.


Antiguo edificio del Banco de España (izquierda). Fotografía de principios del siglo X

En 1879 se inaugura un nuevo edificio en propiedad, en el solar de 1208 m2 comprado al Ayuntamiento, hasta aquel momento ocupado por el matadero municipal. En este lugar está el edificio del Banco de España hasta que en 1954 es demolido para la construcción sobre el mismo solar del edificio actual, hoy Plaza de España, número 15.

EL EDIFICIO DEL BANCO DE ESPAÑA EN VALLADOLID
El edificio actual de la Sucursal del Banco de España en Valladolid es construido entre 1955 y 1958, según proyecto del arquitecto del Banco D. Romualdo de Madariaga y Céspedes. Parte de la superficie corresponde a terrenos sobre el río Esgueva, desviado en el siglo XX, al convertirse la zona en el centro de la ciudad.
El inmueble, que tiene estructura y cimentación de hormigón armado, se compone de una planta semisótano y cuatro más sobre rasante.

Al fondo de la fotografía podemos ver el actual edificio al poco de ser construido
Madariaga realiza un proyecto totalmente clasicista que huye de repertorios ornamentales, aplicando una esquematización a los elementos y eliminando capiteles y frontones.
Aun así, mantiene el sentido monumental acentuado por el empleo del granito procedente de las canteras de Mingorria (Ávila) y la piedra caliza de Boñar (León).
El edificio, que tiene fachadas a la Plaza de España, Claudio Moyano y Miguel Íscar, no ha sufrido variaciones de consideración desde su construcción, manteniendo intacta su configuración arquitectónica y disposición estructural.

SERVICIOS AL CIUDADANO
El Banco de España desarrolla sus funciones a través de sus centros de trabajo, ubicados en Madrid y en una red de 22 sucursales repartidas por toda la geografía nacional.
La sucursal del Banco de España en Valladolid opera con entidades de crédito y ofrece, entre otros, en horario de 8.30 a 14.00 horas, los siguientes servicios al público: operaciones de canje de pesetas por euros, recogida de billetes y monedas falsos, canje de billetes deteriorados, suscripción de Deuda Pública, solicitud de información de la Central de Riesgos y presentación ante el Servicio de Reclamaciones de quejas y consultas relativas a los servicios bancarios que prestan las entidades de crédito.
Otros servicios e información de interés están a disposición del ciudadano en la página web del Banco de España (www.bde.es).

4/3/11

La iglesia y convento de Santa Clara


Es uno de los más antiguos de Valladolid, localizado en zona de extramuros de la primitiva villa. Antolinez de Burgos, Canesi, Sangrador y González García-Valladolid trataron de los orígenes y patronos del convento; la etapa de su fundación ha sido especialmente estudiada por Fray Modesto Sarasola.
Primeramente se instalaron los frailes de San Francisco, pero sin tardar las Clarisas lo hacen asimismo en la ciudad. El Papa Inocencio IV otorga bula, en 1246, permitiendo a la comunidad femenina de Valladolid que construyesen iglesia y monasterio. Siguieron diversas bulas dirigidas al obispo de Palencia y Abad de Valladolid rogando dieran todo género de facilidades a las madres para instalarse definitivamente.


El pueblo de Valladolid las acogió con benevolencia. Igual recomendación hizo el Papa al Príncipe don Alfonso, primogénito del Rey de Castilla y que luego reinaría como Alfonso X el Savio. Alejandro IV, que sucedió al Papa anterior, prosiguió su tarea a favor de las monjas, que primeramente se llamaron de San Francisco. Se establecieron en casa de una ilustre dama vallisoletana, llamada doña Sol. En esta morada nació pues, el primitivo monasterio. Al fallecer el hijo de ésta, Martín Fernández, recibió sepultura en el convento, hecho que motivó la excomunión por el abad de la colegiata de Valladolid. Acudieron las madres al Pontífice Alejandro IV, quien autorizó el obispo de Zamora para que levantara la pena. Los Papas concedieron a la familia de doña Sol diversas mercedes, para corresponder a la generosidad que éstos mostraban con la comunidad franciscana. Gracias a la documentación del convento, leída por el Padre Sarasola, conocemos los beneficios, exenciones y mercedes que otorgan los reyes Alfonso X, Sancho IV, Fernando IV y otros monarcas.


En relación con el convento, circula la tradición de la protección que dispensara al convento don Alonso de Castilla. Se decía que este caballero era hijo natural de don Pedro de Castilla y de una dama inglesa. Ordenó ser enterrado en el monasterio, en la capilla que había fundado en el coro. Cuando alguna persona estaba próxima a morir, dentro del ataud se oían ruidos que anunciaban el acontecimiento (tema que trataremos en un artículo aparte del blog). Aunque nebulosa la historia, parece cierta su relación con el convento.
Diversas personas han sido protectoras del convento. Así don Juan Arias del Villar, obispo de Sigüenza y Presidente de la Chancillería de Valladolid, quien edifica hacia 1485 la iglesia gótica. Sus armas consistían en cuatro veneras, flor de lis y orla con cinco estrellas, según Canesi. El cuerpo de la iglesia se conserva, aunque fuera reformado como se dirá en el siglo XVIII, se debe a su protección. También otorgó su ayuda doña Inés de Guzmán, Condesa de Trastámara. En primeras nupcias estuvo casada con don Pedro Álvarez Osorio. Casó después del fallecimiento de éste con don Alonso Pérez de Vivero. Después de enviudar, ingresó en el convento de Santa Clara, construyó una capilla, donde fue sepultada, conservándose la lápida en el coro.


También considera Canesi gran bienhechor al licenciado Rodrigo Juárez, abogado de la Real Chancillería, quien donó un retablo que estaba en el lado del Evangelio de la iglesia.
Hecho decisivo fue la adquisición del patronato de la capilla mayor por don Galván de Boninseni. La escritura de compra se firmó el 19 de septiembre de 1525. En virtud de ella, él y su mujer (Catalina Perrota) adquieren dicha capilla para establecer el enterramiento familiar. Se le permitía poner sus armas y modificar lo que quisiere, lo que le sirvió para retirar los escudos de su antecesor en el patronato, el obispo Juan Arias de Villar. Asimismo, se pondría una reja para separar la Coapilla del ámbito del templo. Dejaba para el culto una dotación de casullas, dalmáticas y frontales. Don Galván era señor de Villarmentero y llegó a ser regidor de Valladolid, cargo que ostentaron sus herederos. Poseía un magnífico palacio en la Plaza de la Trinidad (hoy de Santa Ana), que ensalza Pinheiro de Veiga, diciendo que poseía 390 aposentos.


Estas casas principales sufrieron un grave incendio en 1736, descrito por Canesi, quedando muy malparadas. Tuvieron un hijo, Antonio de Boninseni, quien casó con María de Nava. Era hija ésta de don Pedro de Nava y doña Juana de Ondegardo y hermana de don Juan de Nava. En la iglesia se hallan los sepulcros de doña Isabel de Nava y Boninseni y de su tío Pedro de Boninseni, y el de don Juan de Nava, pero don Galván, poseedor del patronato, no llegó a recibir sepultura en esta capilla.
En el siglo XVIII la iglesia experimentó una notable mejora. En 1730 se concertaba el retablo mayor, con el ensamblador y escultor de Valladolid Pedro de Correas. Tan grandiosa obra hizo necesaria una transformación del templo, que recibió sobre todo un espléndido abovedamiento. En rigor se hizo una reedificación, pues el edificio amenazaba ruina. Según Canesi, la iglesia fue demolida “desde los cimientos, y dando principio a su reedificación, toda la piedra conforme antes estaba, la concluyeron en el cuarenta y dos”. Quier decir, que se respetó la estructura del templo e incluso una gran parte de sus materiales.

Sepulcro de Juan de Nava

El retablo, que acababa de ser inaugurado, tuvo que ser desmontado mientras se hacían las obras. De éstas hay información en el libro de cuentas del convento. En 1740 comenzaron los trabajos. El importe de la obra ascendió a 60.000 reales, pero se hicieron mejoras. No sabemos quien dio la traza, pero el ejecutor fue el maestro de obras de Valladolid José Morante. Para reconocer el trabajo y tasar, intervino el arquitecto Manuel Serrano, que era vecino de Madrid pero residía en Valladolid, empeñado en realizar las iglesias de Rueda y Renedo. La obra concluyó en 1742. Ventura Pérez recoge el hecho y aclara su alcance: ”deshicieron el lienzo de pared que mira a la calle y las bóvedas”. Y en efecto, el examen del edificio acredita que se conserva en lo substancial el edificio del siglo XV.


Ver mapa más grande


-Fuente: Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. Parte Segunda. (Juan José Martín González – Fco. Javier de la Plaza Santiago. ISBN: 84-505-5518-3

2/3/11

Valladolid hace 100 años (Joaquín Díaz)

Publicado en 2008, este libro constituye un evocador recorrido literario y gráfico por el Valladolid de finales del siglo XIX y comienzos del XX firmado el musicólogo y etnógrafo Joaquín Díaz en lo que ha denominado "una aventura, un resumen amable, un paseo virtual" por lo que era la ciudad hace un siglo poco más o menos.
Más de doscientas fotografías en blanco y negro, procedentes de colecciones particulares y archivos como el de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de la capital, ilustran "Valladolid hace 100 años", título de un libro que supuso el bautismo editorial de Castilla Tradicional, propiedad de Manuel Bahillo.
La imagen de portada, "como si de una pintura de época se tratara", lleva fecha de 1908 y refleja la imagen de la ciudad hace una centuria en sus principales actores: un burgués situado en primer plano como representante de una clase social en alza y dos labriegos con manta al hombro retratados en la Plaza Mayor.
Es precisamente este lugar donde el autor de la obra propone al lector el inicio de un recorrido para el que le pide "como único requisito" que ejercite "su espíritu de observación", y que "deje deambular su imaginación por las calles de la ciudad de Valladolid tal y como estarían hace un siglo".


El trayecto, que acaba en la calle de Doctrinos y en el aledaño puente del Pisuerga como símbolo de la expansión urbanística que llegaría con los años, escudriña recodos, rincones, esquinas, calles y plazas, evocados también mediante los comercios allí situados y cuya publicidad de la época figuran en las páginas del libro procedentes en su mayoría del rotativo "El Norte de Castilla".
En los albores del siglo XX la ciudad tenía 70.000 almas y unos 5.000 edificios, aumentaba la defunción, comenzaba a estancarse la natalidad y en ella convivían una creciente burguesía industrial, principalmente ligada a la industria harinera, con una nutrida clase obrera vinculada básicamente a la compañía de ferrocarriles.
El patrimonio material, pero también el inmaterial sugeridos a partir de los personajes protagonistas de las fotografías, destacan como principal atractivo de una ciudad prácticamente irreconocible por quienes ahora cuenten con menos de cincuenta años de edad.
Entre el repertorio de ausencias de este "paseo virtual y diacrónico", Joaquín Díaz echa en falta el Teatro Pradera, junto al Campo Grande, por las resonancias y vivencias que allí experimentó de niño y adolescente.
"Valladolid hace 100 años" es el primer título de Castilla Tradicional, dirigida por el editor cántabro Manuel Bahillo, radicada en Urueña (Valladolid).

-Fuente: El Norte de Castilla
 
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