30/10/11

El Zócalo de Azulejos del Palacio Pimentel


Entre 1939 y 1940 se instaló en El Zaguán del Palacio de Pimentel un zócalo de azulejos con 12 escenas de episodios históricos de la ciudad de Valladolid, realizados por el ceramista talaverano J.Ruiz de Luna.
El zaguán es un amplio vestíbulo rectangular que pone en comunicación la calle con el patio.
La tradición mudéjar los disponía, como en este caso, con el eje desenfilado, de forma que no se veía el patio desde la calle. Se cubre con artesonado de bóveda.

Haciendo click sobre el título de cada imagen obtendrás información detallada sobre la misma


La plaza de San Pablo con el pasadizo que se construyó desde la ventana del palacio hasta la iglesia a fin de que pasase la comitiva bautismal del futuro Felipe II. El pasadizo era de madera y estaba cubierto en toda su extensión de frondoso ramaje y adornado de frutas y verduras.


El miércoles 5 de junio de 1527 Felipe II era bautizado en la iglesia de San Pablo por el arzobispo de Toledo. Con este motivo hubo en Valladolid grandes fiestas con toda clase de juegos, toros y torneos.

Con ocasión de la primera visita del emperador Carlos a Valladolid y la celebración de Cortes entre noviembre de 1517 y marzo del siguiente año tienen lugar en Valladolid grandes fiestas con toda clase de juegos. Uno de ellos fue este "torneo a la francesa".

"Castilla por el rey Don Felipe nuestro señor" fue la fórmula utilizada para proclamar rey a Felipe II el 28 de marzo de 1556.

El día 21 de mayo de 1559 fue elegido para la presentación de Don Juan de Austria, hijo bastardo del emperador Carlos, a la reina gobernadora. Aquel día se celebró un auto de fe en el que se quemó a 15 condenados, entre ellos al doctor Cazalla.

En septiembre de 1559 Felipe II viene por primera vez a Valladolid tras su coronación. Después del traslado de la Corte a Madrid, ya no volvería a Valladolid sino fugazmente en tiempos de Felipe III.

En 1590, con ocasión de la donación al monasterio de San Benito de una reliquia del santo titular, se invitó a Felipe II para que asistiera al acto. El rey no pudo asistir pero envió su mejor litera para trasladar la reliquia.

La procesión celebrada con ocasión del traslado de la Reliquia de San Benito se institucionalizo celebrándose todos los años. La costumbre llegó hasta el siglo XIX.

Es uno de los edificios más emblemáticos de Valladolid. Se construyó inicialmente como capilla privada del conde Ansúrez, fundador de la ciudad, juntamente con la Colegiata de Santa María la Mayor.

El 21 de septiembre de 1561, día de San Mateo, padeció Valladolid el más horroroso incendio que prendió en la ciudad. En las cincuenta horas que duró, destruyó 440 casas.

La destrucción que produjo el incendio de 1561 ofrecía una buena oportunidad para modernizar el trazado urbanístico de la ciudad todavía medieval. Las calles se trazan ahora a cordel y se hacen más anchas y con soportales.

Salieron de Medina del Campo al anochecer del 9 de agosto de 1568, y recorrieron durante la noche, para evitar los rigores del calor, las nueve leguas que hay hasta Valladolid. Teresa de Jesús venía a fundar el primer convento de la reforma de la orden del Carmen.

29/10/11

El antiguo Sanatorio Antituberculoso de Valladolid

El Sanatorio de Valladolid estaba en la calle de Muro y tenía en su fachada algunos
rótulos que invitaban a prevenir con higiene y tratamiento la cruel dolencia
Foto: Colección Fundación Joaquín Diaz

La lucha contra la Tuberculosis en Valladolid durante el siglo XX tuvo en el Doctor Leopoldo Cortejoso –humanista, escritor y académico- su principal activo. Algunos de sus escritos (El dolor en la vida y el arte: ensayos médico-biográficos sobre tuberculosos célebres o La enfermera en la lucha antituberculosa, por ejemplo) descubrieron la especial sensibilidad de las personas que sufrían una enfermedad que, a su juicio, provocaba más dolor en el alma que en el cuerpo.



El centro en la actualidad

La tuberculosis fue la principal causa de mortalidad, particularmente entre las clases menos favorecidas, hasta que la superó el cáncer a comienzos del siglo XX. La Reina Victoria Eugenia patrocinó e inauguró algunos sanatorios que se fueron construyendo en España en las primeras décadas del siglo pasado. El de Valladolid estaba en la calle de Muro y tenía en su fachada algunos rótulos que invitaban a prevenir con higiene y tratamiento la cruel dolencia.

Fotografía publicada en la revista Blanco y Negro el 28-09-1919, con motivo de la inauguración del dispensario.



Fue inaugurado el 21 de Septiembre de 1919 con el nombre "Real Dispensario Antituberculoso Victoria Eugenia" por iniciativa y gestiones del entonces Director de Sanidad de esta provincia el Exmo. Sr.Don Román Durán, el cual fue su primer director. Tras ser clausurado, estuvo en desuso muchos años, siendo reformado y convertido en el año 1983 en el actual Centro de Educación de Personas Adultas Muro.



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-Fuente: Álbum de Valladolid (Joaquín Díaz). ISBN: 978-84-938164-0-7

28/10/11

La Biblioteca de la Casa de Zorrilla


En 1920, Narciso Alonso Cortés donó a la Casa de Zorrilla todos sus libros “de” y “sobre” Zorrilla, para que sirvieran como núcleo fundacional de la recién instalada casa-museo.
En 1969, el maestro cedió su valiosa biblioteca personal a la ciudad de Valladolid. La obras y publicaciones periódicas sobre Valladolid se integraron en el Archivo Municipal; el resto de monografías y revistas fueron asignadas a la Casa de Zorrilla. Esta donación marca la pauta cualitativa de la biblioteca.




A mediados de 2006, Rosa Antón hizo entrega al Ayuntamiento de Valladolid de la biblioteca de su cuñado, el crítico teatral vallisoletano. Este fondo enriquece sustancialmente la sección de teatro de la biblioteca.
A lo largo del tiempo, otras entidades como el Ateneo de Valladolid y la extinta Asociación “Amigos de Zorrilla” han hecho aportaciones bibliográficas importantes a la colección.
La colección está integrada por 10.000 monografías y en ella están representadas, además, 350 publicaciones periódicas. Sin duda, en su conjunto, un fondo de enorme interés para los estudiosos de la lengua, la literatura, el folclore y, por supuesto, la figura del inigualable José Zorrilla.



Ámbitos temáticos representados en la colección:
-Valladolid y su provincia. Castilla
-Otros lugares geográficos
-Poesía, novela, teatro, literatura clásica
-Arte. Música
-Folclore. Literatura popular
-Historia y biografías
-José Zorrilla
-Miguel de Cervantes
-Obras de referencia (diccionarios, enciclopedias, manuales, etc.)

Dentro de la nueva estructura de la Casa de José Zorrilla, la biblioteca prestará servicio adscrita al Servicio de Archivo Municipal, que actuará como garante del rigor técnico de su tratamiento y que velará por la integridad de la colección.

Horario de atención a los investigadores: Martes a viernes, de 10 a 14 horas Tel.; 983426100 [ext. 7786]

26/10/11

Un desconocido cuadro del Conde Ansúrez


En la localidad de Mucientes, en el interior del Ayuntamiento se conserva un cuadro de 1,13x1,48 metros no expuesto al público, datado en 1890, obra del artista vallisoletano Luciano Sánchez Santarén. Este cuadro representa un improbable episodio histórico; "El Conde Ansúrez contempla los planos de la Antigua".
En esta obra podemos ver a D. Pedro Ansúrez, acompañado presumiblemente de su esposa Doña Eylo contemplando de mano de un arquitecto los planos de lo que sería la iglesia de Santa María de la Antigua.

Con este lienzo concursó en la exposición celebrada aquel año por el Círculo Calderón de la Barca y seguramente llamaría la atención por la bellísima figura del paje que sostiene el plano y que tiene evidentes recuerdos de Fortuny o Palmaroli así como la soltura técnica de todo el conjunto. Puede recordarse que en 1901 Eugenio Oliva volvió a tratar idéntico asunto en la decoración del Círculo de Recreo.

En la actualidad esta pintura ha salido publicada como portada del cuarto Volumen de la serie "Conocer Valladolid", que reúne las contribuciones científicas presentadas a dicho concurso, celebrado en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid.
Otras obras de este artista son "La Toñina", "Alegoría de la Agricultura" y "Cielo con Angelitos".
Se puede enmarcar a este autor dentro del resurgir artístico que se aprecia en Valladolid durante el último tercio del siglo XIX y en el que la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción jugó papel tan destacado. La modestia que le caracterizó hizo malograr sus indiscutibles dotes de buen pintor y gran dibujante. Sus obras más interesantes y originales fueron hechas antes de 1910 y, aunque continuó pintando y dibujando hasta el final de sus días, su ciclo artístico ya lo había concluido en esta fecha. Morirá el 11 de enero de 1945.

-Agradezco a Jesús Urrea (Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción) y a Javier Cantalapiedra (Departamento de Publicaciones del Ayto de Valladolid) la información aportada.

El Museo de Valladolid


El Museo de Valladolid fue creado como Museo Provincial de Antigüedades en 1879. Estuvo instalado en el Palacio de Santa Cruz hasta 1967, año en que fue trasladado al Palacio de Fabio Nelli de Espinosa, banquero vallisoletano, de ascendencia sienesa, que después de haber residido gran parte de su vida en Sevilla dedicado a los negocios, hace construir el palacio para establecerse definitivamente en su ciudad natal.


El edificio es uno de los mejores exponentes de la arquitectura clasicista vallisoletana de finales del siglo XVI. En su construcción intervienen los arquitectos Juan de Lastra, Diego de Praves y Pedro de Mazuecos, así como el escultor Francisco de la Maza a quien se debe la obra del patio y la escalera. La portada ostenta el escudo del Marqués de la Vega de Boecillo, título que ennobleció a la familia Nelli desde 1663.
El palacio tuvo una rica ornamentación de la que aún dan testimonio el gran artesonado que cubre la escalera principal y la serie de azulejos de interesante iconografía emblemática que realizara Hernando de Loaysa, en su alfar de Valladolid en 1586.


Las colecciones del Museo abarcan el ámbito de la Arqueología y de las Bellas Artes. A través de ellas es posible recorrer la historia de la provincia, desde el Paleolítico a la Edad Media, recrear el pasado de la ciudad y acontecimientos de su historia, así como conocer aspectos particulares de la historia del arte español en las series que el Museo ofrece de pintura en tabla, orfebrería, mobiliario, tapices o cerámica.
La exposición del Museo se organiza en dos secciones: ARQUEOLOGÍA Y BELLAS ARTES. En esta última se incluye además un pequeño apartado dedicado a la Historia de la Ciudad.

SECCIÓN DE ARQUEOLOGÍA
Ocupa las diez primeras salas del Museo y ofrece un amplio abanico de materiales que permite establecer una secuencia ininterrumpida de la evolución de la escultura material de todas las etapas desde el Paleolítico a la Alta Edad Media, con conjuntos de materiales tan destacables como el ajuar campaniforme de Fuente Olmedo, los tesorillos celtibéricos de Padilla de Duero, la Tésera de Hospitalidad de Montealegre, los mosaicos romanos de las Villas de Prado y de Santa Cruz, o las cerámicas hispanovisigodas de Piña de Esgueva y el tenante de altar de Wamba.

SALA I.
Prehistoria. Materiales paleolíticos. Ajuares neolíticos. Materiales calcolíticos. Ajuar campaniforme de Fuente Olmedo. Materiales de la Edad de Bronce.


SALA II.
Primera Edad del Hierro. Materiales de los poblados de la Mota, Soto de Medinilla y Zorita.

SALA III.
Segunda Edad del Hierro. Celtiberismo, colonizaciones, exvotos ibéricos, cerámicas celtibéricas del Soto de Medinilla. Casco montefortino de Gorrita.

SALA IV.
Segunda Edad del Hierro. Orfebrería celtibérica y ajuares funerarios de Padilla de Duero. Numismática ibérica e iberromana.

SALA V.
Romanización. Estatua de Isis. Tésera de hospitalidad, bronces y lanx vítreo de Montealegre. Escultura.

SALA VI.
Romanización. Busto Romano de Villalba de los Alcores. Cerámica y numismática romana.

SALA VII.
Romanización. Epigrafía romana. Mosaico de las Palomas de la Villa del Prado.

SALA VIII.
Romanización. Escultura romana. Villas romanas de Santa Cruz, Almenara de Adaja y Prado. Mosaico de las Estaciones.

SALA IX.
Romanización. Necrópolis tardorromanas. Mosaico de los Guerreros.

SALA X.
Visigodo y Alto medieval. Cerámica hispanovisigoda. Tenante de altar visigodo de Wamba. Arquitectura mozárabe.


SECCIÓN DE BELLAS ARTES.
Se distribuye en las restantes salas. Cuenta con obras de origen muy variado, entre las que un buen número pueden relacionarse con el ámbito provincial. Sobresalen las pinturas murales de los siglos XIII y XV del convento de San Pablo de Peñafiel, el conjunto sepulcral del infante de Castilla D.Alfonso, la colección de pintura en tabla de los siglos XV y XVI, el tapiz francés de la Presentación del Libro y de la Espada, y las maquetas del antiguo Ayuntamiento y del Monasterio del Prado de Valladolid.

SALA XI.
Pintura mural gótica. Conjunto sepulcral del infante Don Alfonso. Escultura.

SALA XII.
Pintura. Objetos litúrgicos.

SALA XIII.
Pintura de Vicente Macip y escuela valenciana. Esmaltes, marfiles. Escultura. Mobiliario.

SALA XIV.
Pintura del Maestro de Osma. Mobiliario. Tapiz de la Presentación del Libro y de la Espada. Retrato del Cardenal Mendoza.

SALA XV.
Orfebrería. Pintura.

SALA XVI.
Cerámica española de los siglos XVI a XIX. Pintura.

SALAS XVII y XVIII.
Maquetas de edificios vallisoletanos. Pintura. Mobiliario. Planos y objetos relacionados con la historia de la Ciudad.

INFORMACIÓN GENERAL
Web oficial del Museo
Plaza de Fabio Nelli, s/n 47003 Valladolid
T. 983.351.389 Fax 983.350.422
E-mail: museo.valladolid@jcyl.es

HORARIO DE VISITA
Martes a sábados:
de 10:00 a 14:00 horas
de 16:00 a 19:00 h. (octubre-junio)
de 17:00 a 20:00 h (julio-septiembre)
Domingos: de 10:00 a 14:00 h.
Lunes y tardes de domingo cerrado.

ENTRADA:
Básica: 1,20 €
Reducida: 0,60 €. Grupos, previa concertación, formados por 15 o más miembros.


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24/10/11

Al retrete por decreto

Dibujo de Carlos Velasco Plaza

Ya se ha comentado en este blog (Putas, pulgas y piojos en Valladolid), cómo las aguas fecales se vertían en las calles (aquello del ¡Agua va!) y se arrojaban a los ríos, siendo una de las causas de pestilencias las cuales acababan diezmando las poblaciones de forma periódica. A ello se añadía un problema más: el fatalismo, pues no existía, ni se conocía remedio alguno para atajar estas calamidades. A cualquier infección vírica o unas fiebres, se aplicaba la “sangría”, para eliminar los “males”, consiguiendo de paso debilitar más al enfermo.

En la fachada de la Residencia de Ancianos Nuestra Señora del Carmen hay un letrero apenas visible advirtiendo de las consecuencias de entre otras cosas orinar en la calle. Dice así: "DE ORDEN DE LA AUTORIDAD SE PROHIBE FIJAR CARTELES, HACER AGUAS MAYORES Y MENORES Y JUGAR A LA PELOTA BAJO LA MULTA DE 5 PESETAS"

Las medidas higiénicas de construcción de retretes y la creación de las redes de alcantarillado se comenzaron a realizar en Valladolid a principios del siglo XX, normalizándolas a través de un “Reglamento para la construcción de retretes y desagües de aguas negras y pluviales de las viviendas de Valladolid”, que data del año 1908. En las poblaciones rurales tardaría al menos medio siglo más. En estos núcleos la gente acudía al tan socorrido corral por donde deambulaban las gallinas, perros y toda suerte de animales domésticos, donde de un alambre sobre la pared colgaban unos recortes de periódicos, en el mejor de los casos, si tenemos en cuenta que éste medio normalmente no llegaba a estas localidades.


En fin, en el artículo 1º del Título I de 1908 sobre los retretes, se dice que “En los edificios que se construyan de nueva planta, deberá instalarse un retrete en cada una de las habitaciones en que esté dividida la casa… En los edificios destinados a teatros, fábricas, talleres, cafés, oficinas, escuelas el Ayuntamiento al otorgar la licencia de construcciones fijará el número de retretes que habrán de instalarse…”. No hace falta imaginarse donde evacuaba la gente cuando acudía a estos lugares, concretamente en las escuelas rurales, sin retretes, a un lado de las mismas los niños competían y alardeaban de su precisión mingitoria. El reglamento en su artículo 2º señala cómo deben ser los retretes. “Deberán recibir aire y luz directa, para lo cual tendrán un vano a un patio o a la fachada del edificio …se recomienda que bajo el enlosado y alrededor del recipiente se coloque una chapa de plomo que impida el paso de las humedades”. El artículo 3º hace referencia a que “Todo retrete irá provisto de un depósito de agua que se llenará por medio de un injerto en la canalización del edificio… la capacidad será lo suficiente para que arroje agua en cantidad bastante para lavar la cubeta y arrastrar fácilmente las materias…”
Hoy resulta inconcebible que cualquier vivienda, por pequeña que resulte, carezca de un habitáculo donde se reúnen numerosos elementos higiénicos, siendo el lugar que con más frecuencia se visita o se habita.


-Fuente: Historias de Valladolid. (Miguel Ángel Martín Montes) ISBN: 84-95389-95-9


23/10/11

La Calle del Cardenal Cos



En un principio se llamó a esta calle "Calle de la Catedral" por estar situada al costado de la derecha de la iglesia principal de la ciudad. Y se le cambió el nombre por el que ahora tiene en recuerdo del Cardenal Don José María de Cos y Macho, que regentó este arzobispado desde 1901 hasta su fallecimiento ocurrido el 16 de diciembre de 1919.


Había sido antes obispo de Mondoñedo (1886); luego de Santiago de Cuba (1890), más tarde de Madrid-Alcalá (1892). A fines de 1912, siendo arzobispo de nuestra archidiócesis, fue creado Cardenal de la Santa Iglesia romana, por Su Santidad Pio X, con el título de Santa María in Populo. Había nacido este ilustre prelado y notable predicador, que había sido magistral de Oviedo, en Terán (Santander en 1838).


En esta calle se encuentra el Café Berlín, todo un clásico que lleva más de 25 años siendo todo un referente de la noche vallisoletana.


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20/10/11

'Scarlett en la calle del Olvido'. 50 años del Barrio Girón

La productora de Manteca Imagen, La Industria Visual, estrenó en la 56 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), dentro de su sección Work in Progress, el documental ‘Scarlett en la calle del Olvido’, un proyecto realizado junto al colectivo Rémora y en el que se rememoran los últimos 50 años del barrio Girón de Valladolid y su abandonado cine Castilla a través de las vivencias de sus vecinos.

Vídeo - Previo




SINOPSIS
Tras la guerra y el exilio generalizado de 1940, el dictador Franco inicia su política de reocupación construyendo en Valladolid un nuevo barrio: Girón. Junto a la iglesia, uno de los primeros edificios que se erige es el cine. La mala fama, la marginalidad y el hambre del barrio son atenuados por horas infinitas de películas, desde un western hasta las epopeyas de romanos o las aventuras de emigrantes españoles de la década de 1960.
Los años pasan, muere el dictador, cambia de dueño el cine y entran, por primera vez y ya sin censura, las primeras películas de autor: Bergmann, Buñuel, Visconti y Godard se mezclan con el panadero o con José el del Quiosco. Pero al llegar la democracia, el cine debe cerrar. Para recuperarlo, los vecinos deciden contar su historia protagonizando las películas que los criaran.

Más información sobre este documental en el blog de La Industria Visual.

Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid

Capilla de San Llorente

El Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid se encuentra en el interior de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid. Fue inaugurado en 1965, por iniciativa del entonces Arzobispo de Valladolid, José García Goldáraz y sus fondos se encuentran repartidos a lo largo de once capillas restauradas y acondicionadas al efecto, que tuvieron un carácter funerario dentro de la antigua Colegiata de Santa María. En la actualidad posee más de 450 piezas entre pintura, escultura policromada, orfebrería y marfiles. Destacan, por su calidad y por ser representativas del arte del Barroco español, las obras del Ecce Homo de Gregorio Fernández y la Custodia de Juan de Arfe.



Capilla de Santo Tomás
En la capilla de Santo Tomás se exhibe una colección de Vírgenes, la mayoría góticas y un retablo procedente de la iglesia de Santa María La Antigua, con pinturas dedicadas a Santa Ana. Desde su recinto se pasa al único resto visible del claustro primitivo en el que se encontraba la portada sur de la Colegiata, en estilo cisterciense. Cobijado en su interior figura un grupo del Llanto sobre Cristo muerto, de estilo hispano flamenco atribuido al maestro de San Pablo de la Moraleja, cuyo fuerte expresionismo contrasta con la elegancia de los atavíos. A Gregorio Fernández pertenece la escultura del arcángel San Gabriel de estilizada silueta y muy importante, por ser uno de los pocos desnudos de nuestra escultura.


Los sitiales proceden del coro de la capilla del Colegio de San Gregorio (una de las sedes del Museo Nacional de Escultura) y las puertas que se hallan distribuidas por varias capillas del Museo formaron en su día los respaldos de la sillería hispano flamenca de la Colegiata.

Arcangel San Gabriel (Gregorio Fernández)

Capilla de San Lorenzo
La capilla de San Lorenzo (o de San Llorente), se construyó a partir de 1345, cubriéndose con dos cúpulas mudéjares decoradas con motivos geométricos y heráldicos; en ella se exhiben piezas como los sepulcros del siglo XIII, procedentes del monasterio bernardo de Palazuelos, varias esculturas de Alejo de Vahía, un retablo de la Piedad, original de Francisco Giralte y una terracota de tema similar modelada por el escultor de origen francés Juan de Juni a quien también corresponde el busto del Ecce Homo.

Capilla de San Llorente

Otra obra destacable es el relieve policromado del Llanto sobre Cristo Muerto de Isidro de Villoldo.
En esta sala se encuentran asimismo el grupo de San Martín con el pobre, obra de Gregorio Fernández, siendo esta su primera obra conocida y la Magdalena realizada por Pedro de Ávila.
Desde la capilla de San Lorenzo se accede a la Sala Capitular cuya sillería fue tallada en 1764 por Felipe de Espinabete. El Apostolado que se encuentra en sus muros lo pintó el conquense Cristóbal García Salmerón, mientras que el Cristo que preside la sala es obra de Gregorio Fernández.

Ecce Homo de Gregorio Fernández

Capilla de San Blas y San Juan Evangelista
La capilla dedicada a San Blas y San Juan Evangelista se construyó en 1337; desde su interior es visible la estructura interior de la torre románica de la Colegiata, que también desempeñaba la misión de pórtico.
En este recinto han sido instalados los fondos de orfebrería del museo. Un buen ejemplo es la Custodia procesional realizada por Juan de Arfe en 1590. El resto del tesoro lo forman un altar de plata de la patrona del Cabildo catedralicio, labrado en estilo rococó por el vallisoletano Miguel Fernández y el cordobés Damián de Castro; la cruz renacentista de Manzanillo, original del palentino Paredes, cálices, copones y navetas góticas y renacentistas de diversas parroquias, una cruz de cristal de roca, marfiles etc.

Capilla de Santa Inés

Capilla de Santa Inés
La capilla de Santa Inés se cierra con un artesonado mudéjar y es una de las que mejor conserva su original ambiente funerario; en ella se encuentra una de las joyas del museo, un Ecce Homo tallado por Gregorio Fernández, obra cumbre de la escultura naturalista por su acabado estudio anatómico y la captación de sentimientos.

Maqueta de la Catedral. Proyecto de Juan Herrera

Pinacoteca
La última sala del museo está dedicada a fondos pictóricos, exhibiéndose varias pinturas del Maestro de Portillo y del de Osma, otras originales de los vallisoletanos Francisco Martínez, Diego Valentín Díaz y Felipe Gil de Mena, artistas del siglo XVII, y un lienzo, con el tema de San Pedro Regalado, santo patrón de Valladolid, resucitando para dar de comer a un mendigo, original del pintor romano Placido Costanzi que lo pintaría hacia 1746, fecha en la que fue canonizado el santo vallisoletano.

Cabeza de San Juan Bautista

18/10/11

La Leyenda del Cristo de la Cepa


Allá por el tiempo en que los judíos invadieron España, vivía en la imperial ciudad de Toledo uno tan aferrado a su ley y por ende enemigo acérrimo del cristianismo, que haciendo alarde de sus creencias y mofa constante de los cristianos, no encontraba otra satisfacción ni gusto mayores, que burlarse de las doctrinas enseñadas por éstos y muy principalmente de la que Jesucristo es el verdadero Mesías prometido, clavado en la cruz.
Absorto se hallaba cierto día en tales ideas mientras podaba una de las hermosas viñas de sus extensas posesiones, cuando de improviso le llamó la atención un objeto extraño que apareció sobre una cepa: se acercó lleno de curiosidad y vió sorprendido que era un Crucifijo.
Obrando entonces la gracia de Dios en su alma, cayó de rodillas anonadado, tomó en sus manos la efigie bendita, besóla con humildad profunda, inundóla de lágrimas y reconociendo sus errores, convirtiose y pronto recibió el bautismo, administrándole este Santo Sacramento el Reverendísimo señor Cardenal Arzobispo de Toledo, Don Sancho de Rojas.
Fundado en Valladolid el memorable monasterio de San Benito el Real, dicho prelado, entrególes el milagro Crucifijo, que se llamó desde entonces el Santísimo Cristo de la Cepa.


En la suntuosa iglesia del famoso convento recibió culto ferviente, constando que el día 5 de diciembre del año 1739, a causa de la horrorosa inundación que experimentó la ciudad, los religiosos sacaron el Santísimo Cristo de la Cepa a la puerta del templo; que el día 25 de mayo de 1753, con motivo de una pertinaz sequía destructora de nuestras cosechas, "sacaron por la tarde al portentoso milagro del Santo Cristo de la Cepa; que "a principios del mes de junio del año 1764, se celebró en la citada iglesia de San Benito, solemne novena de rogativa al Santísimo Cristo de la Cepa por falta de agua (1).
De la iglesia de San Benito, se le trasladó el año 1835 a la Santa Iglesia Catedral (2), donde actualmente se conserva, concretamente en el Museo Diocesano y Catedralicio, constituyendo tan apreciable Crucifijo uno de los tesoros más ricos de la religiosa piead del pueblo vallisoletano.
Este Santo Crucifijo es como de unos veinte centímetros, toscamente labrado, sobresaliendo la cabeza, muy bien configurada, de gran expresión y de tamaño mayor que el correspondiente al resto de la figura. Le sirve de cruz un tronco de cepa natural, y la cabellera y la barba del Divino Señor, están formadas por las mismas raices de aquella, infundiendo su vista admiración profunda, mucho respeto y suma devoción.

(1) Don Vetura Pérez, Diaro de Valladolid
(2) Don Mariano González Moral, El Indicador de Valladolid

-Texto: "Valladolid, recuerdos y grandezas" Año 1900 Tomo I. pág 91 y ss.
 
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