28/12/11

"Historias Notorias de Valladolid" de José Delfín Val



El escritor y periodista José Delfín Val recopila 89 de sus artículos sobre curiosidades históricas de Valladolid publicados en periódicos y revistas en los últimos tres años bajo el título 'Historias notorias de Valladolid', presentado este martes en la capital.

Se trata del quinto libro sobre Valladolid que publica la editorial Castilla Tradicional, y que se suma a otros como 'Valladolid hace 100 años' o 'Guía Misteriosa de Valladolid. En la primera edición se editaron 800 ejemplares al precio de 22 euros.
En declaraciones recogidas por Europa Press, Val ha explicado que se trata de artículos "reescritos y ampliados" debido a que el texto original se encontraba "constreñido" por la disponibilidad de espacio en las distintas publicaciones.
Asimismo, ha desvelado que el título original de la obra iba a ser 'Historias de Valladolid', el cual hubo de ser modificado puesto que ya existe otra con el mismo nombre, editada por el Ayuntamiento de la capital, por lo que apostó por "adjetivar el hecho histórico" con el término 'notorias', una fórmula "cacofónica pero simpática", inspirada en 'Don Juan Tenorio', representación dramática típica de la fiesta de Todos los Santos, época en la que optó por él.
Por otro lado, el autor ha ensalzado la figura del periodista como "cronista de la historia", una historia narrada "en flecos" que son las distintas noticias publicadas, muchas de las cuales "son sucesos que no han llegado a hechos históricos".



ACCIDENTE AÉREO
Entre esas historias sacadas del olvido, José Delfín Val ha destacado la historia del Raid Salamanca-Valladolid, un concurso de aviación celebrado en septiembre de 1911 y en el que el piloto francés Pierre Lecombe salió prácticamente ileso después de que su aparato se estrellara tras despegar de la pista vallisoletana de La Rubia.
Precisamente, la imagen del accidente ilustra la portada del libro, obra del fotógrafo salmantino afincado en Valladolid Marcelino Muñoz, quien abrió un estudio de la calle Hostieros y trabajó como minutero en el Campo Grande.
El periodista y escritor, también de origen salmantino, ha recordado que tanto Muñoz como él son vallisoletanos adoptivos "de hecho y de derecho" y ha confesado que la instantánea fue "rescatada milagrosamente" del estudio del nieto de Muñoz.
Por otro lado, Val ha recordado especialmente la historia de 'La reina vallisoletana de los Tres Mosqueteros', en relación a la infanta Ana Mauricia de Austria, hija de Felipe III y nacida en Valladolid, la cual casó con el monarca francés Luis XIII y está presente en la famosa novela de Alejandro Dumas.
De cara al futuro, el autor ha mostrado su intención de continuar con estos artículos, entre los que ha avanzado un "hallazgo reciente" sobre un vecino de Fuensaldaña que viajó en la Santa María, la nao capitana en el primer viaje a América de Cristóbal Colón.
José Delfín Val también ha avanzado que en la próxima primavera publicará una nueva obra sobre la Semana Santa vallisoletana, centrado en los detalles menos conocidos de los pasos, gracias a su estudio detallado en los fondos del Museo Nacional de Escultura Colegio de San Gregorio.

-Fuente: EUROPA PRESS

27/12/11

La antigua Casa Consistorial de Valladolid


En esta fotografía podemos ver la que fue antigua sede del consistorio vallisoletano cerrada por ruina en 1879. A juzgar por las cortinas existentes en las dos primeras plantas, fue tomada en verano. Delante unas acacias de bola, y salpicando el conjunto, algunas farolas de gas. Las torres están coronadas por chapiteles al estilo “austriaco” y en el centro de la fábrica y despegada, otra para sustentar las campanas que daban la hora detrás de un reloj “iluminado como en París”, que dijo Teófilo Gautier en su “Viaje por España”. Casi en el centro y algo a la izquierda asoma la cresta de la fachada de la iglesia de Jesús Nazareno. El edificio fue proyectado por Juan Sanz de Escalante con posteriores modificaciones de Francisco de Salamanca y de Juan de Herrera y seguía el modelo austero impuesto por la casa de Austria.
El Valladolid de entonces tenía verdaderos deseos de contar con otro Palacio Consistorial. Hacía mucha falta. De todos modos, aquel inmueble, hecho en los más dorados tiempos, a raíz del incendio de 1561, continuó metido en el corazón de nuestros antepasados. Lo prueba el hecho de que todavía se conserva una maqueta del mismo en el Museo Arqueológico de la ciudad.

Maqueta conservada en el Museo Arqueológico de Valladolid

A Miguel Iscar, el alcalde “que estuvo en todo”, no le hacía ninguna gracia que Valladolid, una gran ciudad, tuviera tan deplorable sede. El pleno municipal del 10 de febrero acordó el derribo de este viejo consistorio para la construcción de otro más moderno y que contaría con mayor capacidad. El derribo se inició el 12 de agosto de 1879 y sus restos fueron empleados para la construcción de la cascada y el estanque del parque del Campo Grande. Concibió entonces un edificio de nueva planta; pero la vida de aquel gran hombre prescribió antes de ver comenzada la encantadora iniciativa. El resto lo conoce casi todo el mundo. Concurso de proyectos, reformas, vuelta atrás, a partir del que presentó don Antonio Iturralde y, al fin, otro de don Enrique María Repullés que prevaleció.

-Fuente: -Fuente: Valladolid, ciudad. (Crónicas de ayer y de hoy). Luis Calabia Ibañez.
-Fuente: Wikipedia

24/12/11

El desaparecido fotógrafo del Campo Grande


Vicente Muñoz era parte integrante del paisaje del Campo Grande donde siempre había ejercido como “minutero”, denominación un tanto clasicista con que los fotógrafos de estudio diferenciaban a los que hacían en las calles, en los parques o en las ferias todo su trabajo, desde el enfoque hasta el revelado. Sus clientes eran, preferentemente, los soldados sin graduación y las chicas de servicio, las parejas de novios que salían del Salón Pradera tras un programa doble, las familias engominadas y las gentes de los pueblos que venían en coche de línea a pasar el día en la capital.
Embutido en su guardapolvo gris, Vicente esperaba al paseante junto al trípode que sostenía una cámara artesanal y si éste accedía a posar, iniciaba un rito que tenía algo de mágico y misterioso, oculto tras la amplia manguera desde la que impartía órdenes, centraba el objetivo, avisaba de la inminente llegada del pajarito y apretaba el botón de una pera para inmortalizar al sujeto que, nervioso e ilusionado, esperaba en un banco cercano a la última parte del trabajo, el revelado que se hacía en el calderín de cobre en el que Vicente mezclaba líquidos de unas botellas de cristal oscuro, como un brujo sabio y hábil.


Su padre, Marcelino Muñoz fue un excelente artista de la fotografía que recaló en Valladolid desde su Béjar natal a finales del siglo XIX para instalarse en la calle Hostieros.
Prendió la pasión de la fotografía en su hijo Vicente, nacido en Valladolid en 1913. Decía Vicente que había viajado a todas las ferias de los pueblos y ciudades cercanas a Valladolid, pero que el Campo Grande era donde más a gusto se sentía y mejor trabajaba, especialmente los días de procesiones y desfiles.


La cámara oscura que coronaba el trípode era de fabricación artesanal, aquella vieja máquina tenía una óptica extraordinaria, un objetivo Voiglander que le costó un buen dinero que dio por bien empleado ante la calidad y resistencia de unas lentes que retrataron a miles de personas en los cuarenta años de profesión de aquel entrañable minutero. Falleció a principios de los años 90.


Fue inmortalizado en una escultura espléndida colocada en el mismo sitio donde cada día había estado él durante cuarenta años; está con su guardapolvos, oculto tras la manguera y con el fuelle del objetivo desplegado, avisando al cliente de la inminente aparición del pajarito para que sonría.

-Fuente: Valladolid Cotidiano (1939-1959) – José Miguel Ortega Bariego. ISBN: 84-95917-40-8


19/12/11

Tres Goyas en Valladolid

Convento de San Joaquín y Santa Ana

En el convento de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid se conservan tres cuadros obra de Francisco de Goya. La razón de pintar Goya para Valladolid se debe a que cinco meses antes de ser inaugurado dicho convento ninguno de los cuadros de su viejo templo se acomodaba a las dimensiones de los nuevos retablos. La monjas suplicaron al rey, y entonces Sabatini, en una comunicación, propuso que "en caso de acceder su majestad a la solicitud de la comunidad, podrán encargarse las seis que se necesitan (se refiere a las pinturas) a los pintores don Ramón Bayeu y don Francisco de Goya, respecto de que gozan sueldo y tengo confianza de su habilidad; a quienes luego se les pase la orden, daré las dimensiones y noticias que necesiten para su desempeño".

Muerte de San José

En el primer periódico de Valladolid, (Diario Pinciano), coetáneo del tiempo en que era construido el convento, se publicó prolijamente la solemne inauguración del templo. El "diarista" dijo en qué habian consistido los actos, sin hacer referencia a las obras de arte que entraron entonces en aquella santa casa. El rico inmueble, asomado al Pisuerga para solaz de las mujeres enclaustradas, fuen proyectado por el "arquitecto mayor don Francisco Sabatini, mariscal de campo de sus reales ejércitos", y dirigió las obras don Francisco Valsania.
Solo andando el tiempo se supo que dentro de aquel recoleto edificio existía un museo de cierta importancia, que, poco a poco, por necesidades insoslayables y muchas veces harto perentorias de escasez, iba perdiendo importancia. A principios del siglo XX todavía se guardaba una capa pluvial orlada de perlas, óleos abundanes y buenas tallas.
El primer historiador de Valladolid, Sangrador Vítores (1854), rompió el fuego en favor del recuerdo de extraña manera, sin embargo; las pinturas de "la derecha son obra del distinguido Francisco de Goya, y las de la izquierda, del no menos célebre, don Ramón Bayeu".

San Bernardo y el pobre

Araujo Sánchez publicó en su día una carta de Goya a su amigo Zapater, que es muy conocida, con fecha 6 de junio de 1787: "Para el día de Santa Ana an de estar tres quadros de figuras del natural colocados en su sitio y de composición, el uno en tránsito de San Josef, otro de San Bernardo y otro de Santa Ludgarda, y aún no tengo empezado nada p´ tal obra y se a de acer porq lo ha mandado el rey, conq mira si estaré contento. La mulas buenas, la berlina buena, y no voy en ella aunq la he estrenado"... Es extraño que este mismo autor dudase después de la posibilidad de terminar una obra en tan corto espacio de tiempo -Santa Ana es el 26 de julio-.
El argumento de tal duda cae por su propio peso, considerando que once años más tarde los frescos de San Antonio de la Florida los realizó Goya en cuatro meses. Y si para tan importante obra bastó ese tiempo, no andaría muy apretado para ultimar los tres cuadros de Valladolid, por más que el monasterio no fuera inaugurado en la fecha prevista, sin mucho después. Goya, acuciado y preocupado por tantos encargos como se cernían sobre su cabeza y pesaban sobre su popularidad creciente, terminó el trabajo "porque se lo había mandando el rey". Quizá fuera el último encargo de Carlos III.

Santa Ludgarda

Los cuadros de Valladolid son muy clasicistas, pero al propio tiempo tan modernos que todavía sorprenden al espectador, abrumándole de emoción. Es aquella la época gris plata -familia del duque de Osuna- y estos efluvios que pasan a través de los rayos del sol en el "Transito de San José" impregnan de unción a una escena de exaltación de valores religiosos.
De las tres telas, no obstante, puede parecer la de "Santa Ludgarda" la más admirable. Aquella hermosa virgen cisterciense, arrodillada en éxtasis delante de un crucifijo al que se está encomendando, es un bello lienzo, aun reconociendo que el discreto tenebrismo disminuye el encanto, en busca, acaso, de ese sentimiento piadoso, que era su preocupación.
...Análogo brío en delicadeza y suavidad de policromía, y con ciertos errores de dibujo tapados a fuerza de oficio, el cuadro de "San Bernardo y San Roberto" bautizando a un joven impedido, completa el tríptico de los Goya de Valladolid.



Podemos ver estos cuadros junto con otras obras en el museo de San Joaquín y Santa Ana, sito en el interior del monasterio:

* De Semana Santa (incluida) al 31 de octubre: L a V de 10:00 a 13:30 // 17:00 a 20:00 S de 10:00 a 14:30 D y F cerrado

* Resto del año L a V de 10:00 a 13:30 // 17:00 a 19:00 S de 10:00 a 14:30 D y F cerrado

*TARIFAS General: la voluntad Grupos: 2 Euros (Incluye visita guiada)


17/12/11

El invierno más crudo de la historia de nuestra ciudad.

Este no es el Pisuerga, pero nos da una idea de lo que fue aquel crudo invierno

El invierno más crudo del que hemos encontrado noticias fue el de 1729. C0n heladas cercanas a los 30 grados bajo cero, el Pisuerga se heló hasta el punto de que por la superficie pasaban los carros desde una orilla a la otra. Matías Sangrador, cronista oficial de la ciudad, escribió así: "...fueron tan intensos los fríos y tan continuadas las escarchas durante el invierno... que con grande admiración se heló el Pisuerga, permaneciendo en este estado desde el día 17 de enero hasta el 1º de febrero. Durante estos días hubo algunos particulares que, herrando sus caballos con clavos a punta de diamante, pasearon el río cruzando por debajo del Puente Mayor hasta el Monasterio de los Santos Mártires: hubo sobre el hielo juego de barra, danzas y grandes reuniones, sin haber ocurrido más que una sola desgracia.

A lo largo de la historia nuestro río se ha helado en numerosas ocasiones. Foto: AMVA

El sacristán de San Pedro, empeñado en conocer la grosura del hielo, comenzó a cavar con un azadón frente a la iglesia de San Nicolás y cuando ya iba a quedar satisfecha su curiosidad, se abrió el hielo y se sumergió en el río, quedando degollado en el acto".
Otro historiador, que ha guardado el anonimato, añadió: "La nieve que a la escasa influencia del sol se derretía en los tejados, formaba témpanos de a vara, que exponían al transeúnte; por lo cual el corregidor mandó que se desgarraran y cubrieran las calle con estiércol para evitar las caídas. Duró esta crudeza del temporal hasta el 10 de febrero.

13/12/11

1935, Valladolid ve nacer la Vuelta Ciclista a España

Antoine Dignet (a la derecha) y Mariano Cañardo, clasificados en primera y segunda
posición en aquella histórica etapa de la Vuelta Ciclista a España, aparecen
rodeados de aficionados vallisoletanos en la Acera de Recoletos, entonces llamada Avenida de la República

El 30 de abril de 1935 se ponía en marcha, en la Glorieta de Atocha de Madrid, la primera edición de la Vuelta Ciclista a España con 50 participantes, de los que 17 eran extranjeros.
El trazado, de 3431 kilómetros, había establecido la primera etapa entre Madrid y Valladolid por lo que semanas antes de iniciarse la carrera habían llegado a nuestra ciudad, López Dóriga, Leblanc y otros miembros de la organización para crear un Comité de Honor, en el que estaban las fuerzas vivas -Gobernador, Presidente de la Diputación y alcalde- así como también los redactores deportivos de "El Norte de Castilla", "Diario Regional" y "La Libertad", el vicepresidente y el secretario del Valladolid Deportivo- lo de "Real" lo prohibió la República- y hasta la madrina del club blanquivioleta. También se creó un Jurado Técnico que encabezaba Nicanor Marcos, a la sazón presidente del Valladolid Ciclo Excursionista.
Se cuidaron los detalles al máximo, colocando carteles desde Boecillo para indicar a los ciclistas los kilómetros que restaban para llegar a la meta y una vez superado el Arco de Ladrillo, un rótulo señalaba el camino de los corredores y otro el de los coches para evitar peligrosas aglomeraciones. La línea de meta se había establecido frente al número 11 de la Acera de Recoletos -entonces llamada Avenida de la República- mientras que el control para los participantes estaba en el Café Avenida, algo alejado de la llegada.
A las nueve menos cuarto, con algo de retraso, el Ministro de Obras Públicas dio el banderazo de salida a los participantes entre los aplausos de la multitud y algún tiempo después afrontaban la primera y única dificultad montañosa puntuable de la jornada, el Alto del León, donde se impuso el suizo Leo Amberg, que debutaba aquel año de profesional y que ya había acreditado sus grandes dotes de escalador ganando la Subida al Mont Faron.


Para el público vallisoletano concentrado en las inmediaciones de la meta no había otras noticias del desarrollo de la carrera que las que facilitaban los enviados especiales de los periódicos y que tampoco eran demasiado exactas porque se habían tenido que adelantar para ubicarse convenientemente en la línea de llegada. Precisamente la aparición de los coches de "Informaciones", "Blanco y Negro", "El diluvio" y otros rotativos y revistas logró desencadenar ese murmullo de expectación que precede al momento culminante del final de etapa.
Como la representación extranjera no era numerosa y además estaba muy repartida, la Organización estimó conveniente agrupar a los 50 participantes en sólo dos bandos o equipos, uno azul y otro verde, que estaban patrocinados por las dos firmas d biciclietas españolas más prestigiosos: B.H y Orbea.
La realidad, sin embargo, era que cada uno corría a su aire y, olvidándose del color de su camiseta, los belgas se ayudaban entre sí, lo mismo que los franceses e italianos, cosa que lamentablemente no ocurría siempre con los españoles. Así, pocos kilómetros antes de llegar a Valladolid, demarró el belga Antoine Dignef y por falta de colaboración nadie se decidió a anular la escapada, así que aquel mocetón no precisó sprintar para anotarse la histórica victoria de la primera etapa de la primera vuelta ciclista a España, que había rendido viaje en nuestra ciudad. Después fueron entrando Mariano Cañardo, Marinus Valentyn, Manuel Capella, Max Bulla..., hasta el último clasificado, el italiano Sebastiano Picardo, que apareció en la meta ¡dos horas más tarde!, cuando ya no quedaba casi nadie.

La firma B.H. editó este cartel conmemorativo de la primera edición de la Vuelta
Ciclista a España en la que obtuvo siete triunfos de etapa y la clasificación general de Gustavo Deloor.

Ni que decir tiene que la estancia de la caravana ciclista constituyó todo un acontecimiento para los vallisoletanos, que se arremolinaban en las puertas de los hoteles y pensiones ansisoso de ver de cerca a sus ídolos e incluso cambiar con ellos impresiones. Los ciclistas de entonces eran mucho más comunicativos y accesibles que los de ahora, sin duda porque antes la popularidad era su principal recompensa.
Pero los "gigantes del macadán" -así bautizados por un cronista de la época, haciendo referancia al pavimento por el que discurrían las etapas- se retiraron pronto para descansar porque el control de firma se había fijado para las cinco y media, ¡aún de noche!, en la Plaza de la Rinconada, desde donde se dió la salida neutralizada para cubrir la segunda etapa, hacia la capital de Cantabria. Los 49 supervivientes -Mostajo, de Calatayud, no compareció- circularon por las calles de la ciudad escoltados por el aplauso del público para tomar la salida oficial en el fielato de la Carretera de Santander.
El prestigioso crítico "Rienzi" vertió grandes elogios en su crónica de "Informaciones" sobre la perfecta organización y comportamiento de los aficionados vallisoletanos, poniendo a nuestra ciudad como ejemplo par los demás finales de etapa. Y lo que entonces decía "Rienzi" iba a misa.

La infanta y la ventana.


En 1602 se fecha el retrato que el vallisoletano Juan Pantoja de la Cruz, retratista y pintor de la Corte, hizo a la infanta Ana Mauricia, la primogénita de Felipe III y Margarita de Austria, nacida en Valladolid el 22 de septiembre de 1601, en el Palacio del Conde de Benavente (actual biblioteca de San Nicolás) donde los monarcas vivieron antes de trasladarse al que el duque de Lerma poseía en la Plaza de San Pablo. Como es bastante frecuente en retratos o incluso en pinturas de otro asunto, el pintor, buscando alargar la perspectiva de la composición, introduce el exterior en el cuadro; en este caso, tras la figura de la infanta, Pantoja sitúa una especie de ventana desde la que se contempla un paisaje.


Lo que se ve, además del río, son algunos edificios situados en la orilla derecha –no sabemos si representados con absoluta fidelidad o con intención de la fantasía del artista- y el inicio del camino que conduce a Villanubla (actual carretera de León) abriéndose paso entre los páramos, así como el arroyo que bajaba en la misma dirección y el puentecillo que lo salvaba antes de desaguar en el Pisuerga, en el cual se harían reparaciones en 1796. En el primer término, hombres y caballerizas cargadas con sacos vienen seguramente de las aceñas, situadas sobre una azud del río junto al puente, que eran propiedad del convento de la Trinidad. También se ve una embarcación que parece de recreo, algo habitual durante la estancia de la Corte aunque antes y después de ese momento también había interesado hacer navegable el Pisuerga.


Centrándonos de nuevo en el puente, vemos que, seguramente por la disposición sesgada que tenía desde el palacio, Pantoja representa sólo los últimos cinco ojos; al extremo de ellos se adivina más que se ve una puerta respaldada por elevadas paredes laterales, quizá almenadas, que no sabemos cuándo se construyó.

Disposición del Puente Mayor y el Palacio de los Condes
de Benavente según el plano de Bentura Seco de 1738


Los pretiles parecen estar desnudos y no está nada claro si fue el año siguiente, 1603, cuando se adornaron con bolas de estirpe herreriana, similares a las que se estaban colocando también en el Espolón viejo, o si –como dice Floranes- “se coronó el Puente Mayor de bolas” a comienzos del siglo XVIII, al tiempo que se hacía el Espolón Nuevo. Todo ello no impide que en 1635 se trabaje nuevamente en el Puente, en este caso con intervención de Bartolomé del Castillo y Juan Vélez de Lencín.

-Fuente: Conocer Valladolid. IV Curso de patrimonio cultural 2010/11. ISBN: 978-84-96864-63-4

10/12/11

Celtas Cortos; buque insignia de la música vallisoletana


Hablar de Celtas Cortos, es aludir al grupo más emblemático de nuestra ciudad; su trayectoria jalonada de éxitos así lo ratifica.
El grupo se forma en 1986, de la unión de varios amigos, algunos procedentes de “Almenara”, bajo el nombre de “Colectivo Eurofolk”. Con esta denominación se presentan a un concurso, de los muchos que se organizaban en esos años para grupos noveles, y ganan. A partir de ese momento deciden cambiar su nombre por el que sería definitivo de “Celtas Cortos”, nombre que tomaron de la famosa cajetilla de cigarrillos de la que utilizaron el emblema del paquete sustituyendo el escudo del guerrero celta por una guitarra. Ganaron otro concurso en abril de 1987, cuyo premio era la grabación de un disco compartido con otros dos grupos, por lo que editaron tres canciones en el disco titulado “Así es como suena: folk joven”.


Tras ser rechazados por las discográficas, recibieron respuesta del productor ejecutivo Paco Martín para editar su primer disco: “Salida de emergencia” que contenía sólo canciones instrumentales. Para el siguiente trabajo, Gente Impresentable, a la potente instrumentación se unió la voz y las letras de Jesús H. Cifuentes (Cifu). Su rock celta se combinaba con algunas letras reivindicativas y otras más melancólicas. Con el paso de los años su estilo fue mezclándose con otros muchos como la música caribeña, el flamenco, la música electrónica o el reggae. Alcanzan una larga lista de éxitos que encabezan temas como 20 de abril, La senda del tiempo, Tranquilo majete, No nos podrán parar, o Haz turismo.


En el año 2002 se produce la marcha de Cifu, que supone un giro definitivo después de los anteriores abandonos de César Cuenca y Nacho Martín. Será sustituido por Antuán Muñoz. A comienzos de 2004, Carlos Soto (flauta y saxo) abandona el grupo para crear Awen Magic Land, su nuevo proyecto junto a María Desbordes. Posteriormente a inicios de 2006 Cifu vuelve al grupo (con la salida de Antuán) y comienzan a ensayar juntos de nuevo y a preparar su siguiente disco en el que se incluye su éxito Hay que volver, cuando se cumplieron 20 años de su fundación. Durante 2008 graban un nuevo disco que salió a la venta en septiembre de ese año titulado 40 de abril.


En sus inicios, los Celtas tenían un importante grupo de seguidores, pero no eran muy apreciados por el público joven de forma mayoritaria que andaba por otros derroteros musicales. La amistad de sus componentes era un factor determinante de cohesión y fortaleza.



Su sencillez y ausencia de parafernalia, que rodeó a tantos grupos de menor recorrido musical en aquella época, eran su principal tarjeta de presentación, unidas a su novedosa idea musical y su calidad indiscutible, junto a la capacidad de trabajo. Sin embargo, su apuesta era arriesgada en una Comunidad como Castilla y León, donde la música de origen Celta no tiene gran tradición salvo en zonas limítrofes con Galicia o Asturias.
Radio 3 apostó por ellos y de alguna forma fue su trampolín definitivo de lanzamiento.


8/12/11

Ikea en Valladolid


IKEA Ibérica S.A., compañía de origen sueco de venta de muebles y accesorios de decoración para el hogar, abrió sus puertas el martes 20 de diciembre de 2011. Con una superficie de 34.700 metros cuadrados, IKEA Valladolid está concebida para dar servicio a la comunidad de Castilla y León y será la segunda tienda más grande de España.
Según indicaron fuentes de la marca, la tienda vallisoletana generará alrededor de 250 puestos de trabajo directos y unos 50 indirectos.
La nueva tienda forma parte del Centro Comercial Río Shopping, desarrollado también por el Grupo IKEA y que supone una inversión de 200 millones de euros y la generación de alrededor de 2.000 nuevos empleos, entre directos e indirectos. La tienda cuenta con más de 700 plazas de parking propias gratuitas además de las 4.000 compartidas con el centro comercial, también de carácter gratuito.
La tienda tiene una nueva parada de autobús resultante de la ampliación de las líneas municipales 1 (La Flecha) y 2 (La Vega) de Arroyo de la Encomienda, que cubren el trayecto entre el municipio y la estación de autobuses de Valladolid.

Descarga o visualiza el catálogo haciendo click sobre la imagen

Además, la tienda será un 20 por ciento más eficiente energéticamente que el estándar habitual que ha venido utilizando IKEA en sus edificios del país ya que incorporará un paquete completo de medidas en materia de sostenibilidad que minimizarán el impacto ambiental de la tienda.
Así, incorpora, por primera vez en España en una de sus tiendas, un sistema de trigeneración que permite la generación de energía in-situ para la climatización del edificio y para el suministro de electricidad a la red, equivalente al 35 por ciento del consumo energético anual del edificio. La principal característica de esta tecnología es que se reducen entre un 25 por ciento y un 57 las emisiones a la atmósfera con respecto a un sistema tradicional.

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El sistema de iluminación de la tienda utilizará soluciones de bajo consumo y tecnología LED que supone un ahorro de un 40 por ciento en concepto de iluminación. Además, cuenta, entre otras soluciones, con cargadores gratuitos de vehículos eléctricos para clientes, una instalación fotovoltaica en la cubierta del edificio que supondrá una producción anual estimada de 1.160 megavatios o un sistema de climatización inteligente cuya potencia se adaptará en función del número de clientes y empleados presentes en cada momento en las instalaciones.
La tienda de Valladolid va a ser única. Es muy grande y será un centro de inspiración, de ideas, de diseño y de calidad a unos precios muy bajos. La tienda tiene restaurante, cafetería, guardería, tienda sueca..., todos los elementos para pasar una buena jornada.
La tienda va a traer gente de Valladolid, de la provincia y de Burgos, Zamora, Palencia y Salamanca. Pero también llegará gente de León, Burgos, Ávila y Segovia. Nosotros tenemos todo tipo de clientes, estudiantes, familias, mayores de 45 años y muchas de esas visitas se hacen en familia.

Como llegar
-Si vienes por la A-62 (Palencia), toma la salida 128 y sigue las indicaciones.
-Si vienes por la A-62 (Salamanca), toma la salida 128 y sigue las indicaciones.
-Si vienes por N-601 (León/M. Rioseco) según se entra en la ciudad permanecer en el carril derecho y tomar la salida Salamanca/Madrid E-80, A62. En la siguiente intersección continuar recto e incorporarse a la A-62. Una vez en la A-62 tomar la salida 128 y seguir las indicaciones.
-Si vienes por la CL-601/A601 (Segovia/Cuellar) tomar la salida VA-30 Salamanca, incorporarse a la VA-30 y tomar la salida 21 (A-62 Palencia/Burgos), una vez en esta vía tomar la salida 128 y seguir las indicaciones.
-Si vienes por la N-601 (Madrid/Olmedo), una vez pasada la localidad de Laguna de Duero, tomar la salida (VA-30 Salamanca), incorporarse a la VA-30 y tomar la salida 21 (A-62 Palencia/Burgos), una vez en esta vía tomar la salida 128 y seguir las indicaciones.
-Si vienes por la A-11 (Soria/Peñafiel), nada mas pasar la localidad de la Cistérniga tomar la salida (VA-30 Salamanca-Segovia), incorporarse a la VA-30 y tomar la salida 21 (A-62 Palencia/Burgos), una vez en esta vía tomar la salida 128 y seguir las indicaciones.

5/12/11

Un cementerio bajo la plaza. Las criptas de la Iglesia del Salvador


En el siglo XIII, la ermita de Santa Elena ubicada en la plaza del Salvador estaba rodeada por un cementerio. Las excavaciones arqueológicas no han encontrado restos de este antiguo templo pero sí se han hallado varias tumbas del camposanto que se extendía a su alrededor.


Con la repoblación de Castilla este lugar de culto se quedó pequeño y se decide tirarla y construir de nuevo, ubicando los cimientos sobre el antiguo cementerio.












Ya entre el siglo XIV y XV, de nuevo se vuelve a derribar la iglesia, excepto la capilla de la familia González de Illesca, muy cercanos a los Reyes Católicos, para construir otra.


Es bajo esta capilla donde se encuentra la cripta con las tumbas y los esqueletos, que en un principio fue el lugar de enterramiento de esta poderosa familia y que más tarde se convirtió en un cementerio de niños, por las más de setenta tumbas infantiles encontradas. Eran enterrados sin ningún elemento de ajuar, según la costumbre de la época.


En las labores de restauración llevadas a cabo el objetivo era rehabilitar esta capilla que poco a poco se caía a pedazos y encontrar esa cripta conocida por los escritos de la época, la sorpresa fue encontrar también otra cripta similar con varios túneles, la cual se desconocía, ambas construídas en piedra; la más profunda y antigua responde al espacio reservado por el fundador como sepultura familiar; la otra constucción se añadió más tarde una vez clausurada la primera, sirviendo también para el enterramiento de parroquianos destacados.













Esta cripta, bajo el suelo de la iglesia del mismo nombre, esconde las tumbas más antiguas encontradas en la ciudad.


Tumbas antropomórficas la mayoría excavadas directamente en la piedra y la tierra con la forma del cuerpo humano, algunos sarcófagos de piedra tallados con la misma forma y otras construídas con ladrillos.













Bajo el pavimento puede apreciarse el exterior de la bóveda de piedra de la última de estas criptas, cuya construcción, entre los siglos XVI y XVII, obligó a elevar el suelo de la capilla, originalmente al nivel que marca la celosía que puede también verse bajo la actual puerta de separación hacia el altar.


Ver mapa más grande


Vease también el artículo "La Iglesia del Salvador"

2/12/11

Joaquín Díaz y José Delfín Val presentan el libro "Enciclopedia de la Industria y el Comercio de Valladolid"

Joaquín Díaz y José Delfín Val han reunido en el libro 'Enciclopedia de la Industria y el Comercio de Valladolid' la "riqueza y variedad" del comercio de la ciudad entre los años 1850 y 1950, coincidiendo con las llegadas del ferrocarril, en el siglo XIX, y de FASA, en el XX.
La publicación, fruto de dos años de trabajo y del encargo realizado por la Cámara de Comercio con motivo de los 125 años de su creación, recoge 4.000 reseñas de comercios de Valladolid a las que, desde el próximo 14 de diciembre, se sumarán otras 6.000 en una web en la que los ciudadanos podrán dejar sus aportaciones vinculadas a referencias de otros comercios no recogidos ni en la web ni en la publicación.
El trabajo previo en la obra 'Diseño Gráfico en el Comercio de Valladolid' permitió comprobar el material que, "increíblemente rico", existía sobre este tema y podía ser aprovechado y puesto a disposición de todo el mundo, lo que se plasmará, según Joaquín Díaz, en la apertura de la web para recibir aportaciones de los ciudadanos y "aprovechar" los 10.000 documentos recopilados.
No obstante, las más de 300 páginas de la publicación son "suficientes" para mostrar la "riqueza y variedad" del comercio de la ciudad a lo largo de los 100 años que transcurren entre los hitos de la llegada del ferrocarril, nueva "fuente de riqueza", y la de la construcción de las instalaciones de FASA, que propició la llegada de gente de fuera y cambió la vida ciudadana.
Los anuncios reunidos, llegados en algunos casos de muy lejos de Valladolid, fueron seleccionados según criterios gráficos: los que, procedentes de sus colecciones o de las de otras personas, contenían elementos gráficos, tenían prioridad para contar con un hueco en el libro sobre los que se acompañaban únicamente de datos.

Los establecimientos y las zonas
"Este es el comienzo de un trabajo muy curioso en el que puede participar todo aquel con curiosidad", destacó Díaz, quien durante su comparecencia ante los medios reconoció que la obra permite comprobar la desaparición de establecimientos como los conocidos ultramarinos o los de comestibles así como la delimitación de la zona comercial de entonces, que giraba alrededor de la calle Santiago aunque con los años se extendió a otras como Regalado, Fuente Dorada, Platerías o Teresa Gil.


La publicación, es una obra "necesaria" y "aún no escrita" en Valladolid, según Val, quien justificó su opinión en la "importante" aportación de datos documentales y gráficos sobre el comercio y la industria de la ciudad que, a partir de ahora, conformarán una documentación inexistente en muchos casos y que podría ser de utilidad para "futuros escritores".
Entre las fotografías recogidas, Díaz destacó una inédita de la Gran Zapatería Modelo que, ubicada en la calle Santiago, esconde tanto al propio fotógrafo como el establecimiento ubicado en la acera de enfrente, la corsetería Cabello.
"Nos hemos divertido mucho haciéndolo", ha reconocido Díaz, quien ha explicado que en la actualidad se ha producido una homogeneización del comercio de manera que, en las principales calles de cualquier ciudad del mundo, se pueden encontrar los mismos establecimientos, a lo que José Delfín Val sumó el cambio experimentado en el "buen gusto" por el diseño exterior.
El fin del colonialismo supuso, también para Valladolid, un problema por la ruptura de líneas comerciales pero el "desmoronamiento" que conlleva se supera, años después, con una recuperación de la que es muestra la reunión organizada por la Cámara de Comercio con entidades hermanas de toda España.

 
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