15/2/12

¡Se queda afuera!


Por José Manuel Parra
Fueron los comentarios de la Guardia Civil de Valladolid cuando, durante la fase de grupos del Mundial 82, la selección de Kuwait intentó introducir a su mascota, un enorme camello, dentro del terreno de juego.
La historia es de cine. De hecho, no sé como todavía no se ha realizado ninguna película sobre el asunto porque conociendo el humor español, habría arrasado en taquillas. Y es que Kuwait, ese pequeño país que muchos no saben ni siquiera donde queda, consiguió el pase para disputar su primer Mundial tras superar su respectiva fase de clasificación, allá por 1981.


Así pues y con todo, Kuwait, que tenía asignados sus dos primeros partidos en el estado José Zorrilla, llegó a Valladolid con tiempo, el 15 de junio, aunque no se presentaron solos. A la expedición kuwaití les acompañaba un camello, de origen marroquí, que había sido transportado desde Magreb en camión. Al parecer, la selección de Kuwait, en sus viajes al extranjero, solía ir acompañado de uno de estos animales, llegando a poseer incluso visado propio en algunas aduanas. El deseo del combinado de Oriente era que el dromedario diera algunas vueltas al campo de fútbol antes de comenzar el partido, como marca la tradición de su país, cosa que no pudo ser posible ante la negativa de las fuerzas del orden.
Una lástima porque el camello ya sabía de antemano lo que era cargar con la presión frente a miles de personas, pues “Míster K”, como era conocido, fue protagonista anteriormente de dos películas de éxito, una con Anthony Quinn y otra con Claude Brasseur.
Así pues, seguro que la negativa a que la mascota del equipo cumpliera con las costumbres de su país fue la causa de los malos resultados cosechados por la selección de Kuwait. Si bien en el primer partido pudo obtener un empate a uno ante la selección de Checoslovaquia, menos suerte hubo contra Francia e Inglaterra. De hecho, el enfrentamiento contra los franceses recorrió el mundo debido a los graves y curiosos acontecimientos que tuvieron lugar.

-Fuente: La esencia del futbol
Imprime este artículo
 
Subir