29/4/12

El Real Valladolid Campeón de la Copa de la Liga (1984)


La Copa de la Liga fue una competición española de fútbol por eliminación directa que se celebró anualmente entre 1982 y 1986, organizada por la Real Federación Española de Fútbol. Inicialmente solo participaban los equipos de la Primera División de España, aunque también se realizaron ediciones en Segunda División, Segunda B y Tercera.

    
Historia
Fue impulsada por el presidente del FC Barcelona Jose Luís Núñez, con el fin de crear una nueva competición que generase nuevos ingresos económicos a los clubes, tanto en concepto de taquilla como por los derechos de televisión.
En 1986, cuando tan sólo se habían celebrado cuatro ediciones, los clubes se pusieron de acuerdo en cancelar la competición a causa de la saturación del calendario de partidos.

Formato
La Copa de la Liga tendría su propio formato y características: todas las eliminatorias, incluida la final, serían a doble partido. Se jugaba una vez terminado el resto de competiciones nacionales, con lo que junio era su periodo habitual. Habría una competición para cada categoría, desde primera hasta tercera. En la primera edición de la categoría principal participaron los dieciocho equipos de primera división, y a partir de entonces se incorporaban uno de segunda, dos de segunda b y otro de tercera.
A partir de la segunda edición se otorgaría al campeón una plaza en la Copa de la UEFA en un intento por prestigiar el torneo, y es que la Copa de la Liga no funcionaba como se esperaba. Los resultados en taquilla y televisión no fueron tan rentables como se preveían, las fechas no ayudaban y TVE se negó a que las autonómicas pudiesen adquirir los derechos. El torneo no era rentable para la mayoría de clubes. De esta manera, en la 85/86 se disputaría su última edición.






La historia de un club modesto como el Real Valladolid vive de las pequeñas alegrías que suponen las victorias de cada fin de semana y los momentos en que logra mantenerse entre aquellos privilegiados que juegan en Primera División. Sin embargo, en las vitrinas del Estadio José Zorrilla se guarda con especial cuidado el único trofeo oficial del equipo blanquivioleta en la máxima categoría.

El 30 de junio de 1984, el Real Valladolid se alzaba con la Copa de la Liga tras imponerse en Zorrilla al Atlético de Madrid (3-0) ante 33.000 espectadores que abarrotaron las gradas del feudo blanquivioleta.
El triunfo fue agónico, ya que esta competición se decidió con una eliminatoria a ida y vuelta que comenzó con un empate a cero en el Vicente Calderón y que se tuvo que decidir en la prórroga, tras 90 minutos sin goles en Zorrilla.



Antes de llegar a la final, y de quedar exento en la segunda ronda, el Valladolid tuvo que eliminar a equipos del potencial del Zaragoza, Sevilla y Betis, en una temporada cargada de problemas, en la que se estuvo cerca del descenso, García Traid fue destituido como entrenador y fue sustituido por Fernando Redondo.
Un gol de Votava en propia puerta, seguido por dos más de Fortes y Minguela, permitieron que Pepe Moré levantara la Copa de la Liga para escribir la página más gloriosa de la historia del Real Valladolid.
El Capitán. Así, en la memoria colectiva de la afición del Real Valladolid quedaría grabada para siempre la imagen del gran capitán del equipo, Pepe Moré, elevando al cielo el principal trofeo de la historia del club.
Fenoy, Richard, García Navajas, Gail, Aracil, Jorge, Moré, Eusebio, Fortes, López, Minguela, Yáñez y Da Silva protagonizaron la gesta. 

-Fuente del texto: Wikipedia y El día de Valladolid

26/4/12

Viaje a Checoslovaquia en un Seat 1500

Portada de la primera entrega de 'Viaje a Checoslovaquia', 
publicada en la revista madrileña el 25 de mayo de 1968. (FOTO: Revista Triunfo)

Miguel Delibes visitó Checoslovaquia en la primavera de 1968 invitado por la Universidad Jan Evangelista Purkyne de Bmo, y posteriormente por la Universidad Carolina de Praga, para pronunciar unas conferencias sobre novela española de aquel momento. Junto a su esposa Ángeles de Castro recorrió durante dos semanas, en su gran SEAT 1500 negro(*), la que hoy es República Checa en un periplo entre las ciudades de Bmo y Praga durante el cual tomó nota de sus impresiones. Sus opiniones, sensaciones y emociones fueron publicadas junto a comprometidos juicios de valor sobre la situación política del país, pero también sobre el socialismo y las dictaduras autoritarias en general.

Miguel Delibes es quien, agachado en el centro y en compañía de su hermano Manuel y varios de sus hijos, se apresta a repartir el botín de caza obtenido en un lejano domingo de finales de los años 60 del siglo pasado


Miguel Delibes lavando el Seat 1500 
(Fotografía cortesía de Germán Delibes de Castro)

La invitación fue hecha en el contexto histórico de finales de la década de los 60 en que se produjo un proceso de apertura de diálogos entre las naciones a ambos lados de Telón de Acero, con una intención de acercamiento cultural por los países del Este a Occidente.


Las impresiones que causó a Miguel Delibes su estancia en dicho país, en tan señalada fecha, fueron "un motivo de honda meditación", y dio como fruto a nada menos que tres obras de carácter distinto: una serie de artículos para la revista Triunfo (1968), una novela de viajes La primavera de Praga (1969) y la novela, con connotaciones de ensayo político, Parábola del náufrago (1970).
Durante las seis semanas del 25 de mayo al 29 de junio de 1969, sus opiniones y sensaciones fueron publicadas, en sucesivas entregas semanales, bajo el epígrafe "Viaje a Checoslovaquia" en la revista Triunfo.

El Seat 1500
En la localidad de Santovenia de Pisuerga, en un corral propiedad del Carmelo Sanz, hijo de Nicómedes Sanz, el que fuera presidente de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, yace en total estado de abandono, apenas visible bajo una gran capa de suciedad y dado de baja desde hace unos 25 años el SEAT 1500 que don Miguel Delibes y su mujer utilizaron para realizar  el viaje por Checoslovaquia. 

Don Carmelo Sanz me asegura que fue el primer 1500 que circuló por las carreteras de Valladolid. Miguel Delibes se lo vendió a su cuñada y esta posteriormente se lo regaló a la esposa de Carmelo.
Puesto en contacto con Germán Delibes, hijo de Don Miguel, me confirma efectivamente que se trata del coche que fuera propiedad de su padre, que era de color gris marengo y no negro y que lo utilizó para realizar dicho viaje.
No cabe duda de que se trata de una reliquia con enorme valor histórico.

(*) Aseveración de Sigfrido VÁZQUEZ CIENFUEGOS

23/4/12

Una lápida entre rejas


Una de las últimas obras públicas que se conocen del escultor riosecano Rodriguez Carretero (autor entre otros del monumento a José Zorrilla) es la lápida de mármol realizada en homenaje al poeta vallisoletano Emilio Ferrari, cuya colocación tuvo lugar el 25 de septiembre de 1911.

Inauguración de la lápida el 25 de septiembre de 1911.

Se aprovechaba el hecho de que la Corporación Municipal había decidido por estas mismas fechas dar el nombre del poeta a la antigua calle de Fuente Dorada (actual calle Ferrari), en una de cuyas casas, la actual número 12, había nacido en 1830 este discípulo del también poeta vallisoletano Gaspar Núñez de Arce.

















La placa, situada en la fachada exterior de dicho inmueble, es de mármol y lleva en relieve el retrato del poeta -busto de perfil- y por emblema una pluma alusiva a su vocación literaria. Debajo, antecediendo a las fechas de nacimiento y muerte de Ferrari: "22 de febrero 1830- 1 de noviembre 1907" y la inauguración de la lápida, se dispone una inscripción conmemorativa redactada por don Francisco Zarandona: "En esta casa nació el eminente poeta Ferrari. Esta lápida es homenaje sentido que Valladolid dedica a uno de sus más preclaros hijos".


En la actualidad, y desde hace tres años, el edificio en el cual nació el ilustre poeta, debido a su mal estado ha sido vaciado, conservándose únicamente sus fachadas sujetas por un aparatoso y antiestético estabilizador que tapa casi por completo la lápida del poeta. No se sabe cuando podremos volver a disfrutar de esta obra del ilustre escultor, pero si tomamos por ejemplo otros edificios podrían pasar varios años. Tal vez debería quitarse y exponerse en algún museo de la ciudad antes de que resulte dañada a causa de las obras o incluso se caiga a causa de las vibraciones, cosas más difíciles se han visto.


-Fuente: Escultura pública en la ciudad de Valladolid. José Luis Cano de Gardoqui García.

19/4/12

La Fuente de los Colosos


Nacido en Jaén (1946, Lopera), pero residente en Valladolid desde 1978 donde falleció en febrero de 2012, Pedro Monje Lara fue un artista vocacional, de formación autodidacta, que mantuvo una fecunda e intensa labor creativa en campos tan diversos como la escultura, la pintura, la cerámica y el grabado.
La obra de Monje, caracterizada por la sinceridad y universalidad de sus propuestas y, en consecuencia siempre nueva y libre, ha sido objeto de numerosas exposiciones individuales y colectivas, entre las que destacada la celebrada en 1992 en la sala del Palacio de Pimentel en Valladolid con el lema Tierra y Fuego organizada por la Diputación Provincial de Valladolid; la del grabado en la vallisoletana Galería “Lorenzo Colomo” en 1996, o la de pintura y escultura en la sala “Triunfo” de Granada.
Además de la existencia de obras en colecciones permanentes, privadas y públicas, Monje ha realizado diversos trabajos destinados a un emplazamiento público, como los murales para el Centro de Investigación de las Aves en Lagunas de Villafáfila (Zamora); para el proyecto europeo Artecampos o una serie de esculturas para el Parque del Encuentro de Serrada (Valladolid).


Con motivo de las obras de remodelación y urbanización del espacio urbano situado detrás de la Casa Consistorial vallisoletana, gestionadas y contratadas por la propia Corporación Municipal en 1995, el autor del proyecto, el arquitecto Fernando González Poncio, concibió para este ámbito la realización de una fuente monumental en la que quedaría integrado un grupo escultórico de claro sentido simbólico y conmemorativo. Tratábase de tributar homenaje a los primeros hombres que con su trabajo y esfuerzo contribuyeron a la construcción de la ciudad de Valladolid.
El diseño de Poncio, que asumía también la estructura arquitectónica e hidráulica de la fuente tomaba la forma de un gran pilón circular a modo de vaso de granito con borde de bronce, sustentado en dos lados de su borde –significados por sendos bloques rectangulares de granito adosados a la fuente- mediante las figuras de dos hombres desnudos en actitud de empujar con ayuda de sus cuerpos ambos cubos.
Poncio confió la ejecución de estas figuras al escultor Pedro Monje, como también las dos cabezas de carnero –recuerdo de los arietes medievales utilizados para empujar y hendir las puertas de las fortalezas, pero también símbolo de fuerza y potencia- localizadas en los dos bloques de granito restantes y que vienen a completar los elementos decorativos y figurativos añadidos a la estructura principal de la fuente.


Para las esculturas de Los Colosos, Monje desarrolló un complejo trabajo debido fundamentalmente a la forzada posición de las figuras; en principio, trabajo de modelado en arcilla de las esculturas, de tamaño natural, con ayuda de armazón de hierro y tela metálica; más tarde, su vaciado en bronce, confiado a la empresa Bronces Ibéricos.
Tanto las figuras de los hombres como las cabezas de los carneros contribuyen a dotar a todo el conjunto de una idea de esfuerzo y potencia, constituyéndose, pues, en símbolos de la construcción de la ciudad.
Desde el punto de vista formal Monje, a partir del diseño de Poncio, desarrolla una indudable influencia de la escultura clásica aquí materializada en el perfecto sentido de la medida y de la composición, de la armonía de proporciones y la maestría desarrollada en el tratamiento anatómico.
Pero también hay mucho de aportación personal en este grupo, de frescura, de obra sentida; características todas ellas que trascienden su aspecto puramente formal, no sólo por su simbolismo, sino también por el primitivismo espiritual que emana del mismo y que lo aproxima a un surrealismo de carácter poético, del que, por la “proximidad” de los dos colosos, el ciudadano acierta a participar plenamente.

-Fuente: Escultura pública en la ciudad de Valladolid (José Luis Cano de Gardoqui García)

16/4/12

El Palacio de Villena


Fue construido en el siglo XVI, siguiendo la traza del edificio de Francisco de Salamanca (el arquitecto que reconstruyó la Plaza Mayor de Valladolid. Ofrece un proporcionado patio del siglo XVI, con dos pisos, arcos de medio punto apeados sobre columnas jónicas y medallones en las enjutas, al que abre la escalera principal, de tres tramos, abierta al claustro.
Perteneció a don Diego Hurtado de Mendoza, conde de Mélito, hijo segundo del Cardenal Mendoza. Lo heredó su hija doña Ana de Mendoza, casada con el portugués Ruy Gómez de Silva,príncipe de Eboli y marqués de Pastrana.


La princesa de Eboli, tras la muerte de su marido, se haría famosa por sus amoríos con el secretario de Felipe II, Antonio Pérez. Más tarde la casa pasó a propiedad del marqués de Villena y marqués de Alonso Pesquera, que fue su último propietario hasta pasar al destino de Gobierno Civil. Carlos V se alojó en la casa en 1556, camino de Yuste.
Su fachada presenta un esquema horizontal con torres en los extremos, que provienen de una gran reforma del edificio efectuada a finales del siglo XIX. Sobre la portada de entrada, renacentista y con arco de medio punto, podemos observar una regia ventana con las armas del propietario. Estos dos últimos elementos datan de la primera edificación del siglo XVI y presentan gran similitud con los que podemos encontrar en el Palacio del Licenciado Butrón, también en Valladolid.

El Palacio cuando hacía las funciones de Gobierno Civil

El zaguán es de amplísimas dimensiones. Desemboca en un proporcionado patio, de dos pisos de arquerías, en tres lados. Hasta el verano de 1982, esta casa ha sido residencia del Gobierno Civil. Hoy alberga la Biblioteca, la sala de conferencias, los talleres de restauración, el depósito y el Belén napolitano, por lo que es edificio relevante del Museo Nacional Colegio de San Gregorio, aunque su actividad más visible se sitúe en el edificio de enfrente.


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13/4/12

Así se enteró Valladolid de la tragedia del Titanic


Hace 100 años, concretamente el 15 de abril de 1912, el Titanic, que fuera en su tiempo el barco de pasajeros más grande y lujoso del mundo, zarpaba de las costas inglesas rumbo a Nueva York.


Pocos días después, el buque se hundía tras chocar con un iceberg al sur de Terranova, causando la muerte de 1517 personas. La catástrofe del Titanic se convertía en el peor desastre marítimo de la historia hasta esa fecha.

Mediante este artículo publicado el día 16 en El Norte de Castilla se enteraron los vallisoletanos de la catástrofe

En una época en la que el único medio de información era la prensa escrita, los vallisoletanos se enteraron de esta catástrofe a traves del diario El Norte de Castilla que en la página 2 de la edición del día 16 (núm. 21.106) publicaba un breve artículo en el que todavía no se adivinaba la magnitud de lo ocurrido. Decía así:

Naufragio del Titanic. Un marconigrama recibido aquí, dice que el gran paquebote ‘Titanic’ ha chocado con un gran banco de hielo, hundiéndose el soberbio buque. Cuando se despachó el marconigrama se organizaba a bordo el salvamento de las mujeres y demás pasajeros. No se tienen más detalles. Los pasajeros. Ansiedad enorme. A bordo del Titanic viajaban el Coronel Say, presidente de un gran trust, la condesa de Roches, varios periodistas, los banqueros Guguerien, Widner y Strass, tres diputados canadienses, el general Donald y 1380 pasajeros, que embarcaron en Londres. Otros muchos lo hicieron en Cherburgo. Reina una enorme ansiedad, esperando noticias del naufragio.
Más detalles. El pasaje salvado. Nueva York. El Titanic salió el miércoles de Southampton. Efectuaba el buque su primer viaje.
Al recibirse los radiogramas anunciando la catástrofe, dos vapores salieron a toda máquina y lograron llegar a tiempo para salvar todo el pasaje. Momentos después del salvamento se hundió el barco en el mar.
Júbilo en Londres y Nueva York. La noticia del salvamento ha producido en Nueva York y en Londres un gran júbilo. Los periódicos la han fijado en sus transparentes.

Como se puede ver las primeras informaciones fueron bastante imprecisas.


















La información se iría ampliando en la edición del día 17.


En días posteriores El Norte de Castilla iría dando cuenta de la gravedad de lo ocurrido ofreciendo las primeras cifras de fallecidos y los nombres de algunas de las personalidades que viajaban en el buque, así como datos sobre el barco. En la edición del día 17 describía al Titanic como -el mayor barco del mundo.

Edición del día 18

Una ciudad flotante, más extraordinaria como empresa financiera que mecánica- Que pesaba 46000 toneladas, que el precio del pasaje eran 21.525 francos. Que se embarcaron en el Titanic 75000 libras de carne, 15000 botellas de cerveza, 10000 botellas de vinos y 12000 de agua mineral.
Acababa de nacer un mito.

10/4/12

El momento más erótico del deporte vallisoletano


El fútbol en el siglo XX nos dejó muchísimas imagenes inolvidables gracias a la televisión. Con el paso de los años, los aficionados recuerdan partidos, jugadores y torneos, gracias a la tele y a los partidos que hemos podido ver.
Hay veces que se recuerdan goles y otras veces aspectos o anécdotas de un partido que, de un modo u otro, pasan a la historia.
Hoy vamos a recordar una anécdota inolvidable que protagonizaron Míchel y Carlos Valderrama que quizá sea el momento más erótico de la historia del deporte de nuestra ciudad.

Septiembre de 1991
Transcurría la segunda jornada de la temporada 1991-92, se enfrentaban en el Bernabeu el Real Madrid y el Real Valladolid.
Aquel año al Valladolid lo dirigía un técnico colombiano, el “Pacho” Maturana y habían llegado al equipo tres internacionales de dicho país, que habían destacado en el Mundial de Italia 90. Eran el portero René Higuita, y los centrocampistas Leonel Álvarez y Carlos Valderrama.
Valderrama era un excelente media punta, de voluminosa melena rizada rubia, que había aterrizado para triunfar en España.
El partido no pasó a la historia por la calidad del mismo, pero a Míchel, el mítico “8″ Madrid, extraordinario jugador y muy “guasón”, se le ocurrió en un córner a favor del Madrid acercarse a Valderrama y realizarle unos “tocamientos” en cierta parte.
Las cámaras de Canal + recogieron las imagenes y las emitieron al día siguiente en el famoso programa “El Día Después”.
Dieron la vuelta al mundo y aquí os las recuerdo:




No hubo tarjeta para el sobón, pero bastante castigo tuvo (y sigue teniendo) con el hecho de que las cámaras captaran las imágenes.
Míchel intentó excusarse después diciendo que "solo fue una broma que algunos se ve que no entienden". El Pibe Valderrama no quiso echar leña al fuego y se limitó a comentar que le había "sorprendido" lo sucedido.


-Fuente: www.vertele.com

8/4/12

Los desaparecidos Templetes de la Música

Uno de los templetes que hubo en la Plaza Mayor, que era de madera y ladrillo
con columnas de hierro y una cúpula que, para abaratar costes, era de lona. Estuvo en servicio hasta 1926.

A finales del siglo XIX comenzó a generalizarse la afición por la música de los vallisoletanos a todos los niveles. Singular importancia en la difusión de la música tuvieron las audiciones que, generalmente, la Bandas Militares de la Guarnición, ofrecían a los vallisoletanos desde los Templetes de la Música, que durante muchos años estuvieron emplazados en la Plaza Mayor y en el Campo Grande y que amenizaron tanto la afición musical de quienes asistían a las audiciones ocupando sillas en torno de los templetes, como el caminar de los paseantes de la Acera de San Francisco o de la Acera de Recoletos.
De los dos templetes de que disfrutaron los vallisoletanos, el que estuvo emplazado en el mal llamado “Paseo Central del Campo Grande”, frente a la casa “De Resines”, fue el de más larga permanencia en la ciudad, pues tras sucesivas adaptaciones llegó hasta los años sesenta de mil novecientos.

Este templete se inauguró en 1883 en la Plaza Mayor

El que estuviera en la Plaza Mayor fue trasladado a Las Moreras durante la guerra civil, donde tuvieron lugar los últimos Conciertos Militares del tradicional mostrador musical.
La construcción del primer templete de hierro del Campo Grande, que sustituyera al último estable de madera, fue adjudicada en subasta municipal celebrada el día 24 de marzo de 1880 y aunque no pudo ser inaugurado en la fecha fijada en un principio (el día de San Juan de aquel año), su inauguración tuvo lugar el día de la Asunción, de la tradicional Virgen de Agosto, con un concierto extraordinario a cargo de las Bandas de los Regimientos de Isabel II y de Cazadores de la Habana. Conciertos, Misas de Campaña, la celebración del I “Día del Árbol” y concentraciones escolares, se celebraron a lo largo de los años en el templete y en sus proximidades.

Aspecto del elegante templete del Paseo Central del
Campo Grande, inaugurado en 1880 a iniciativa de Miguel Íscar.

Ambos templetes tuvieron una historia similar. Comenzaron siendo poco más que estrados de madera que se montaban cuando era preciso y que después aguardaban desmontados el momento en que fuera necesaria su utilización. Con el paso de los años, los templetes evolucionaron hasta convertirse en construcciones metálicas permanentes, que conocieron más de una modificación.
Derribado el último templete , se construyó el primer Auditorium vallisoletano donde a partir de 1960 se celebraron los Festivales de España, en los que intervenían compañías profesionales del Teatro Nacional, así como espectáculos de ballet, los Grupos de Coros y Danzas y compañías de teatro de aficionados.

-Fuente: Paseos por la ciudad (Joaquín Martín de Uña) y El Templete de la Música (José Miguel Ortega Bariego)

6/4/12

Repartiendo leche en la Calle Santiago


Un amigo me ha pasado una foto familiar inédita en la que se puede ver a su abuelo Antolín Fernández Vela que por aquellos años trabajaba en la Granja los Caleros de Herrera de Duero y su mujer repartiendo leche con su carro en la calle Santiago. La fotografía está datada a finales de los años 40 y los comercios que se ven de trasfondo son Guante Varadé, Calzados Villalonga y Casa Pelayo. Un entrañable recuerdo para muchos vallisoletanos que vivieron aquellos años de penuria económica.

3/4/12

La Plaza del Ochavo


Por Joaquín Martín de Uña.
La Plaza del Ochavo es una de las plazas de la ciudad que mejor se adaptan su nombre y configuración y en la que se reúne una parte importante de la historia vallisoletana, concentrada en su pequeño recinto.
Lo primero que llama la atención del paseante es la peculiar forma de la plaza, (un polígono de ocho lados), que la identifica con la moneda de igual nombre y que fue la primera de esta forma existente en nuestra ciudad, pues la primera plaza de toros y el presidio construido al comienzo del Paseo de Zorrilla (después transformado en Academia de Caballería y asolado por un incendio en 1915), tienen o han tenido esa forma.

La famosa argolla de la Plaza del Ochavo

Si desde fuera de los soportales de especería el paseante levanta su mirada, podrá ver una argolla pendiente de una cadena que tradicionalmente se cree fue el lugar donde fue expuesta la cabeza cortada de Don Álvaro de Luna, a quien la tradición supone ejecutado en la plaza que nos ocupa. Nada más lejos de la realidad. (Leer La ejecución de Don Álvaro de Luna).











La peculiar forma de la plaza quizá se debiera tanto a la necesidad de articular la posibilidad de acceder a la Plaza Mayor desde las calles que confluyen en ella o acceder desde la Plaza Mayor a la Iglesia de la Penitencial de la Santísima Vera Cruz, situada al fondo de la calle de Platerías, dad las excelentes relaciones que existieron entre la cofradía y el Ayuntamiento de la ciudad (especialmente durante el siglo XVII), que entre otros momentos, se manifiesta anualmente en la fiesta de la Santa Cruz (el 3 de mayo de cada año) que contaba con la presencia del Regimiento de la ciudad en la procesión organizada por la cofradía, (como reproduce un cuadro del siglo XVII que recoge la procesión de la Cruz, y en cuyo primer plano, a la derecha, se observa un coche de caballos en el que se encuentra una mujer, quizá la esposa del Regidor al que no podía acompañar en la procesión por estar prohibido a las mujeres).


Junto a su destino de servir de protección a los vendedores situados en ella, la Plaza del Ochavo, debido a su estratégica situación en los itinerarios seguidos por las procesiones (en las que no solía faltar la penitencial de la calle de Platerías), para las cuales el paso por Plaza Mayor solía ser obligado, hicieron de la Plaza del Ochavo uno de los lugares en que organismos y cofradías honraban las imágenes en procesiones y rogativas, con la colocación de altares adornados con tapices, imágenes, espejos y cuantos objetos se consideraban adecuados para honrar el ofrecimiento (abanicos, floreros, plumas exóticas, relicarios, etc.).

Según el Plano de Bentura Seco

Esta costumbre, muy extendida en nuestra ciudad durante el siglo XVII y comienzos del XVIII, alcanzaba su punto más alto en la celebración anual de la Procesión del Corpus Christi, una de las ocasiones en que se colgaba de las cuatro argollas existentes en las esquinas de la calle Platerías, el toldo que protegía de los rigores del sol de verano, época en que solía celebrarse dicha procesión.


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-Fuente: Paseos por la ciudad (Joaquín Martín de Uña). ISBN: 84-932336-1-7
 
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