28/5/12

El día en que el Real Valladolid rozó la tragedia

La fotografía del autobús siniestrado fue publicada también en la prensa nacional. El diario MARCA incluía en su primera página esta imagen que reproducimos y que da idea de la violencia del impacto

Si el 20 de junio de 1928 había nacido el Real Valladolid, el 29 de agosto de 1949 debe ser considerada la fecha de su segundo nacimiento puesto que ese día todos sus jugadores salvaron milagrosamente la vida al salir indemnes de un accidente cuando el autocar en el que regresaban de jugar un partido amistoso fue aparatosamente arrollado  por un tren.
Apenas hacía tres meses que las grandes figuras del equipo italiano del Torino habían perecido en la catástrofe aérea de Superga y la opinión pública estaba aún sobrecogida por aquella tragedia, de modo que cuando llegaron a nuestra ciudad las primeras noticias del accidente de la expedición blanquivioleta se originó una gran conmoción, aunque por fortuna lo que pudo ser un drama quedó reducido a un susto que sus protagonistas no olvidarán mientras vivan.
Había jugado el Real Valladolid el último de los encuentros de la pretemporada en Pamplona, frente al Osasuna, saldándolo con una gran actuación y una victoria por 0-3, con goles de Revelta y Coque (2). Y los planes del viaje de regreso incluían pernoctar en Victoria, pero al no encontrar suficientes alojamientos en la capital alavesa decidieron los expedicionarios proseguir la marcha después de cenar. Poco podían sospechar que aquella determinación de reemprender el viaje pudo haberles costado la vida, ya que al llegar a un paso al nivel en la localidad burgalesa de Villafría el autobús fue alcanzado por un tren de marcancías que lo arrastró durante casi doscientos metros antes de que el maquinista consiguiera detener el convoy.

Así reproducía el Norte de Castilla el suceso. La prensa nacional también se hizo eco del suceso.

Con la expedición viajaba Angel Alvaro "Alvarito", redactor del Diario Libertad, quien narró en su crónica el acciente en los términos que reproducimos textualmente: "Era la una y cuarto de la madrugada y la barrera del paso a nivel de Villafría (Burgos), enclavado en una pronunciada curva, estaba levantada haciéndose, por otra parte muy dificil la visibilidad del tren por la falta de luz delantera en la máquina. Apenas hubo franqueado la primera vía el autocar sentimos como un relámpago y un ruido infernal del choque de los dos vehículos. Los asientos del autobús salieron despedidos hacia el techo brutalmente, quedando envueltos los ocupantes entre el amasijo de hierros. Entre las impresiones imborrables de aquel momento guardamos la del ayudante del conductor del coche que salió despedido al exterior por el parabrisas, yendo a caer de manera milagrosa sobre la plataforma de la máquina. A sus gritos de auxilio pudo darse cuenta el maquinista de lo que ocurría parando el tren cuando el autocar había sido arrastrado más de 150 metros. No obstante el momento de terrible impresión, la serenidad fue todo lo grande que se podía en tan dificiles circunstancias. Cuando el ten se detuvo el estado del autobús y el aspecto que ofrecían los ocupantes, conmocionados y heridos, hacía pensar en las más trágicas consecuencias.
Después de los interminables momentos del accidente se produjo un silencio denso, terrible, que rompieron los primeros quejidos. Nadie sabía exactamente qué había ocurrido, pero quien más quien menos intuyó que había sido algo terrible que les había colocado en el umbral de la muerte.
Casi dos horas después del accidente pasó por el lugar un autocar que venía de las fiestas de un pueblo vecino y en él se trasladaron los heridos a la Cruz Roja y Casa de Socorro de Burgos, donde recibieron las primeras curas y fue redactado el parte médico.
Paradójicamente, aquella temporada que empezó con este lamentable episodio concluyó con uno de los más grandes éxitos deportivos: la final de Copa.

-Fuente del texto y de la fotografías: Valladolid, viejas historias deportivas. Jose Miguel Ortega. ISBN: 84-404-7121-1

24/5/12

Ruta de los museos de Valladolid

Museo San Gregorio

La ciudad de Valladolid cuenta con una oferta museística plural cuyos fondos se exhiben en magníficos edificios de gran valor artístico o en rincones emotivos como las casas-museo que recuerdan y ambientan la época en que vivió el personaje.
La variedad temática es amplia, añadiéndose a los museos que albergan los tesoros artísticos de siglos pasados, otros dedicados al arte contemporáneo, a la ciencia, al arte oriental, a personajes ilustres que en Valladolid nacieron o habitaron, etc.
El Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano, contiene una importantísima colección de más de 900 obras de arte contemporáneo español de autores como Dalí, Tapies, Miró, Chillida, que ha servido además para la adecuación arquitectónica de uno de los enclaves de la ciudad, el patio de traza herreriana del antiguo Convento de San Benito.

Museo Patio Herreriano
 El Museo de la Ciencia, proyecto realizado por los arquitectos Rafael Moneo y Enrique de Teresa ha supuesto la construcción de una pasarela peatonal y la integración de la Isla del Palero y una antigua fábrica de harinas. Dentro del Museo pueden visitarse el Planetario Digital, salas temporales y permanentes como la del Mapa y la Neurona.
El Colegio de San Gregorio (1496), bello ejemplo del gótico isabelino, es la sede inicial del Museo Nacional Colegio de San Gregorio que se ampliará a tres edificios del entorno como son el Palacio de Villena, Casa del Sol y la Iglesia de San Benito el Viejo.

Museo de la Ciencia
La colección está formada por un magnífico conjunto de escultura y pintura de los siglos XIII al XVIII, destacando las obras de algunos de los escultores más relevantes de la Escuela Castellana como Alonso Berruguete, Juan de Juni y Gregorio Fernández, máximos exponentes del manierismo expresionista y el naturalismo barroco. También sobresalen la calidad de las piezas de estilo góticoflamenco, hispano-flamenco, renacentista... con obras de Felipe Vigarny, Diego de Siloé, Juan Martínez Montañés y Alonso Cano. Cerca, en la Catedral se encuentra el Museo Diocesano y Catedralicio donde se exhibe una importante colección del tesoro de la Catedral y de parroquias de la diócesis. En la Plaza de Santa Cruz, dentro del Colegio del mismo nombre, se encuentra el Museo de la Universidad (MUVa), y la Colección de la Fundación Alberto Jiménez Arellano Alonso.

Museo Diocesano y Catedralicio
En el Convento de los agustinos filipinos se encuentra el Museo Oriental que acoge una de las mejores colecciones de este tipo de arte en España. Consta de numerosas salas dedicadas al arte chino, filipino y japonés con magníficas muestras de marfiles hispano-filipinos del siglo XVIII, sedas, lacas, bronces,
etc. También vecino del Campo Grande es el Museo de la Academia de Caballería.
En el Palacio de Fabio Nelli, uno de los mejores exponentes de la arquitectura clasicista vallisoletana de finales del siglo XVI, se encuentra el Museo de Valladolid cuyos fondos se distribuyen en dos secciones: Arqueología y Bellas Artes.

Museo del Convento de Santa Isabel
La Casa-Museo de José Zorrilla, casa natal del poeta José Zorrilla contiene objetos y recuerdos personales del escritor, así como una interesante biblioteca.
Otra Casa-Museo de especial interés por la importancia del personaje que la habitó es la de Cervantes. El escritor llegó a nuestra ciudad en 1603 cuando estaba instalada la corte con Felipe III. La casa recrea el ambiente doméstico del siglo XVII. Es además la sede del Museo de la Real Academia de Bellas Artes.
La Casa-Museo Colón, se construyó en 1968 buscando un aspecto típico del siglo XVI, reproduciéndose una posada histórica y el llamado “Palacio del Almirante” situado en la República Dominicana propiedad de Diego Colón. Se trataba de recordar la muerte de Colón acaecida en Valladolid el 20 de mayo de 1506. La ampliación ejecutada en 2006 propuso exteriormente una imagen con reminiscencias a la figura de una carabela e, interiormente, se adaptó a un nuevo proyecto museístico.

Museo Casa Zorrilla
El recorrido continúa por monasterios como el de Santa Isabel con su magnífico claustro del siglo XVI, la capilla, beaterios y sala museo y el de San Joaquín y Santa Ana que alberga piezas de gran valor como las pinturas de Goya y Bayeu.
A partir de 2007, también pueden visitarse la Casa del Río, enfrente del Museo de la Ciencia, y el Museo Taurino, al lado de la Plaza de Toros. La primera nos descubre, a través de un proyecto didáctico e interactivo, los secretos de las aguas del Pisuerga; el segundo, hace un recorrido por la historia del mundo del toro, dedicando un apartado especial a los toreros vallisoletanos y a los que han pasado por el coso local.

21/5/12

Iker Jimenez nos habla de los misterios de Valladolid


El 23 de febrero de 2008 el conocido divulgador del misterio Iker Jimenez y su equipo emitieron su programa Milenio 3 desde la emisora de la Cadena Ser de Valladolid
Fue un programa monográfico muy entretenido que trató sobre los más conocidos e impactantes hechos misteriosos ocurridos en Valladolid y provincia. Entre los temas tratados se encuentran por ejemplo el famoso caso del OVNI de 1965, las misteriosas apariciones en el edificio de la Junta de Castilla y León, apariciones en Santovenia de Pisuerga, el sillón del diablo , el cristo de la cepa y muchos otros terroríficos casos. A continuación puedes escuchar o descargar el programa.

15/5/12

La película de Valladolid que se rodó para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929


Por Andrés Muñoz García
Cuando el 13 de marzo de 1929 la Diputación Provincial de Valladolid se planteaba filmar una película que diera a conocer lo más bello, más típico y más interesante de la provincia, para ser proyectada en las exposiciones Iberoamericana de Sevilla y Universal de Barcelona de aquel mismo año, establecía un punto de partida poco frecuente para el cine de entonces a la hora de hacer una película.
Normalmente las motivaciones siempre eran económicas, y los promotores de películas esperaban desde luego recuperar con creces el dinero invertido, que a fin de cuentas el cinematográfico era un negocio como otro cualquiera.
En este caso sin embargo el carácter institucional del promotor convierte la rentabilidad económica en rentabilidad institucional y la producción de la película pasa de una empresa económica a ser el mero cumplimiento de un encargo.

La película que la Diputación de Valladolid encargó en aquel momento es precisamente el encuentro entre esta doble tensión de fuerzas: el impulso institucional de hacer una película que reflejase la provincia, impulso no exento de una cierta ingenuidad local, y la capacidad técnica y estética del cine de la época de dar adecuada respuesta a este reto.
En realidad el reto era arriesgado y de envergadura. Dar la imagen de toda una provincia, que cumpliera además con las lógicas servidumbres institucionales, suponía decidir qué elementos debían salir en la película y qué otros deberían omitirse.
El resultado patentiza un cierto tono épico, del que no escapan ni los intertítulos (“Valladolid abraza a Barcelona en el regazo maternal de España” reza el primero de ellos), ni la misma secuencia inicial: la narración de la empresa americana a través de la exploración fílmica del monumento a Colón que se encuentra en Valladolid; o el propio clima que flota en el largo travelling que da una amplia panorámica de la ciudad.
La narración de las excelencias de la ciudad y la provincia, aunque fueran con el declarado propósito de hacerlas atractivas a las visitas turísticas, son en realidad los principales condicionantes que acompañan el encargo de realizar la película. Encargo que forzosamente tenía que hacerse a una empresa que radicase en Madrid, la ciudad más próxima en la que por aquel entonces había empresas con la capacidad técnica suficiente como para llevar adelante el cometido. Las otras, o estaban demasiado lejos (Valencia) o sus productoras en franca decadencia (Barcelona).

La elección de motivos a sacar en la película se daba también muy elaborada: de los cuatro rollos de que consta, dos están casi por completo dedicados a la ciudad y otros dos a la provincia. Los centros de interés se reparten entre el patrimonio histórico artístico, las ferias agropecuarias, la singularidad de la Semana Santa y el protagonismo dado a los ejercicios militares, probable consecuencia del momento político, la dictadura del general Primo de Rivera, sin que falten algunos curiosos detalles, ya arcaicos para la época, como las tres salidas de misa que se registran a lo largo de su metraje.
La propia Diputación había designado las personas que por su erudición de lo local establecieran el guión y los intertítulos. Y para redondear este proceso de selección y configuración definitiva, se hizo un preestreno de la película en el teatro Zorrilla el día 4 de mayo de 1929, con un público selecto que creó un agitado debate sobre lo que faltaba o sobraba de la película, que tuvo amplio eco en la prensa local.
Los intertítulos ya parecieron retóricos a muchos e imperdonables ciertas ausencias que al final quedaron sin subsanar: la Semana Santa Vallisoletana, el Museo Nacional de Escultura, y el Archivo de Simancas entre otros.
La película se debió encargar a los laboratorios C. A. F. de Madrid, cuyo propietario era el fotógrafo Alberto Arroyo, que los había fundado en 1923 y se encontraban junto al cine Proyecciones, en la madrileña calle de Fuencarral. Un desgraciado incendio, tan corriente en este tipo de establecimientos, acaecido bastantes años después, nos ha privado de sus archivos y con ellos de un conocimiento más preciso de la película.
lberto Arroyo era uno de los principales directores de fotografía de la etapa de nuestro cine mudo, y lo siguió siendo después, durante los años treinta y cuarenta, hasta que la dedicación al laboratorio fue espaciando sus trabajos en el cine.

Durante la etapa muda intervino como director de fotografía en la versión cinematográfica de Los intereses creados (Jacinto Benavente, 1918), La verbena de la Paloma (José Buchs, 1921), y La aldea maldita (Florián Rey, 1929) entre otras muchas. Es de resaltar que esta última, La aldea maldita, que es la mejor película de todo nuestro cine mudo, se realiza en el mismo año que la que nos ocupa.
Arroyo se había formado como redactor gráfico en el periódico “Los sucesos”, en 1912. Desde 1916 comienza a hacer reportajes cinematográficos y poco después es ya operador de largometrajes. Junto a Enrique Blanco, otro de los grandes de la fotografía del cine mudo, protagonizó algunas hazañas cinematográficas, como el accidente aéreo de la aviadora Madame Briancourt, las inundaciones de Sevilla y muchas corridas de toros. En 1920 es contratado por la productora Atlántida Films.
Alberto Arroyo es un paradigma de lo que sucedía como un fenómeno corriente en el cine español de aquellos años. La actividad de los operadores como técnicos de laboratorio llega a tener una importancia decisiva en la producción cinematográfica, incluso por encima del director, siendo la mayoría de los laboratorios fundados y dirigidos por fotógrafos. Estos laboratorios no se ocupan sólo de procesar los negativos sino que también aceptan encargos como el que nos ocupa.
Valladolid en la Exposición iberoamericana de Sevilla, 1929 es la típica película realizada por un operador: una mezcla entre noticiarios filmados y documentales. En el primer caso una serie de secuencias, en las que prima el movimiento, como las escenas de las ferias de Medina del Campo o Tordesillas, en las que no faltan incluso guiños al costumbrismo folklórico, según el gusto de la época.
Otro importante apartado es el dedicado a lo que en la época se llamaban documentales, que no eran otra cosa que una serie de vistas fijas de los principales monumentos artísticos, posteriormente conocidos como documentales de postales.

En la película hay una gran abundancia de estos planos, muchos de ellos obtenidos de fotografías preexistentes que han podido identificarse como del fotógrafo vallisoletano Gilardi. En algunas se ha tratado de ocultar hábilmente esta ausencia de movimiento por medio de travellings de la cámara verticalmente a lo largo de la fotografía. De esta forma se han resuelto casi enteramente los reportajes dedicados a Nava del Rey, Olmedo, Villalón y buena parte de los de Tordesillas y Medina de Rioseco.
Mención aparte merecen otros fragmentos de la película con unidad propia. Uno de los más interesantes por su valor testimonial es la pequeña secuencia dedicada a la Semana Santa Riosecana. En breves planos-secuencia vemos, con toda la frescura del acontecimiento único, el desfile de los gremios con las autoridades, la procesión en la Rúa, y sobre todo la salida de los pasos conocidos popularmente como el “Longinos” y el “Descendimiento”, elevados a pulso por los cofrades, cuya vuelta en la pequeña plaza de Santa María parece querer compensar el movimiento que no tiene la cámara con que se han filmado, única e inmóvil.
También es sumamente interesante un pequeño documental agrícola, de sabor didáctico, probablemente filmado en tierras riosecanas, que se inserta al comienzo del rollo tercero. Va precedido del intertítulo “Castilla, granero de España”, y es una traslación al cine de bellas estampas de la pintura tradicional (las eras, la siega, rastrillando, aventando), en suaves tonos grises de una extraordinaria calidad fotográfica, y cuyos protagonistas parecen haber posado para las tomas con la ropa nueva de los domingos.
Otros dos documentales de diversa procedencia se insertan en esta película. Uno está compuesto por algunos planos de un partido de polo. Con un cierto tono frívolo se nos presentan los dos equipos que desarrollan a caballo este singular deporte en los terrenos de alguna sociedad hípica de la época. Poco antes un curioso intertítulo anunciaba “El polo, juego aristocrático, muy cultivado en Valladolid”.
El otro documental recoge las prácticas de fin de curso de los cadetes de la Academia de Caballería en la Escuela de Equitación Militar de Madrid ante S. M. el Rey Alfonso XIII. La película está rodada probablemente en 1927, y su presencia aquí tiene que ver con la importancia que se quiere dar a la Academia de Caballería, señera institución de la ciudad.



Se trata de una de las partes más impresionantes de la película por más que su inclusión tenga poca coherencia con el resto. La bajada de unos jinetes montados en caballos por dos empinadas cortaduras nos permite asistir a uno de los espectáculos más fuertemente cinematográficos, que nos recuerda al western. Las escenas muestran con toda su crudeza los descensos, el descabalgamiento de los jinetes, la caída atropellada de unos sobre otros. Incluso su operador se ha permitido la licencia de poetizar el episodio mostrando algunos momentos al ralentí.
La película debió filmarse en un tiempo muy reducido, quizás no más de dos meses. Eso explicaría el apresuramiento de algunas soluciones elegidas en el rodaje como el abuso de las fotos fijas, la utilización de una sola cámara para las tomas, la elección casi exclusivamente de exteriores, o algunos errores como la inserción del ábside de la iglesia de San Pablo de Peñafiel en el Partido judicial de Medina del Campo.
Los signos de puntuación casi se limitan a fundidos y ojo de gato (iris), automatismos de las cámaras de entonces, lo mismo que la división en rollos. Algunos otros efectos como el enmarque ovalado o el halo delatan la formación fotográfica del operador.
No obstante, la aparición de esta película, milagrosamente conservada, supone un motivo de satisfacción y no solo por su valor testimonial y documental de una época, sino por tratarse de una auténtica creación artística, un collage fílmico, forma de arte que constituye exclusiva aportación de nuestro siglo.


14/5/12

La Residencia Universitaria Reyes Católicos




Rematando la pequeña plaza formada entre las calles de Teresa Gil y San Felipe Neri, se encuentra la “Residencia Universitaria de Postgrado Reyes Católicos”, que constituye el telón de fondo de dicha plaza, de peculiares líneas y dotada de moderno mobiliario urbano, así como de un moderno kiosco.
El edificio que actualmente acoge la reseñada residencia, es un edificio construido hace cerca de doscientos años y su historia merece se conocida por quienes gustan de conocer cosas de Valladolid.

La Residencia en los años 70 cuando era Colegio Mayor

 Fue construido por un francés a imitación de los grandes hoteles galos de la época y se designó como “Grand Hotel de France”. En esta primera época estuvo instalada en él la primera emisora de radio de la que dispuso nuestra ciudad. Adquirido por un vallisoletano que castellanizó su nombre por el de “Hotel de Francia”, mantuvo su nombre hasta la guerra civil, en que volvió a mudar su nombre por el de “Hotel de los Reyes Católicos”.

Hall de entrada

Concluida la guerra civil se transformó en “Colegio Mayor Universitario Reyes Católicos, para transformarse a finales del siglo XX en la residencia de estudiantes postgrado bajo disciplina de la Universidad de Valladolid.

-Fuente: Valladolid. Paseos por la ciudad. Joaquín Martín de Uña

11/5/12

Librería Relieve. Los últimos días de un local emblemático.


Es la librería de viejo decana de Valladolid . Fundada en 1951 en la Calle Cánovas del Castillo, 3 de Valladolid, se trasladó en 1996 a los Jardines del Poniente
 El precursor, Domingo Rodríguez, fundó en aquellos difíciles años esta librería - anticuaria, un referente cultural fuera y dentro de Valladolid-. Su hermano José Rodríquez (Pepe Relieve), tomaría el relevo, en el que sigue al frente de la librería. 

También su otro hermano Pablo Rodríguez (Blas Pajarero), impulsó el dinamismo intelectual de la librería. Pepe, con su ánimo a sus 84 abriles y ese amor inseparable a los libros, abre la librería todas las mañanas desde las diez hasta la una y media, más o menos.

Librería Relieve en Cánovas del Castillo, 3. Fotografía de portada de Paisajes desde el tren. Octubre, 1994

Pepe manifiesta con tristeza que al local le quedan pocos meses de vida. El traslado del Mercado del Val con motivo de su rehabilitación a una carpa que se instalará en el parque de Poniente dará la puntilla a este pequeño y añejo edificio que comenzó siendo un bar. Pepe con ojos llorosos dice que el Ayuntamiento le ha ofrecido amablemente varias nuevas ubicaciones, en la Casa de Zorrilla, en la Acera de Recoletos, incluso en la propia carpa en que se instalará provisionalmente el mercado, siendo esta última la que más le convence ya que seguiría en la zona en la que tantos años lleva regentando su querida librería. Lo que está claro es que no está en posición de exigir ya que regenta el local en calidad de precario.

 Librería Relieve en Cánovas del Castillo, 3 
Foto: Henar Sastre (Norte de Castilla)

Tan solo pide que el local disponga de una decoración acorde con el negocio ya que no le va a quedar más remedio que compartir sitio con pescaderías, carnicerías y demás gremios. Al preguntarle que cual será el destino de Relieve cuando el ya no esté Pepe cree que será el fin del negocio, ya que por desgracia ningún familiar está dispuesto a tomar el relevo.


Personalmente creo que es injusto que una librería tan emblemática como esta termine desapareciendo por culpa de la instalación transitoria de una carpa.  

Visita la web de la librería haciendo click en la imagen inferior


10/5/12

El programa Comando Actualidad en el Ikea de Arroyo de la Encomienda


En España hay más de 500 centros comerciales y éste año abrirán siete más. En algunos lugares se concentran 12 en apenas tres kilómetros cuadrados. ¿Existe mercado para semejante oferta? ¿Por qué triunfan o fracasan? 
El programa Comando Actualidad nos desvela los secretos de los centros comerciales, entre ellos el nuevo Ikea de la localidad de Arroyo de la Encomienda. Este es el fragmento del programa emitido por La 1 de TVE el día 09 de mayo en el que tratan de dicho centro.



-Visita la web de Comando Actualidad si quieres ver el programa completo haciendo click aquí. 


8/5/12

FASA 00001. El primer Renault fabricado en Valladolid

El miércoles 12 de agosto de 1953 desfilan sin matrícula por las calles de Valladolid los primeros Renault 4/4 fabricados en FASA. Hicieron el recorrido partiendo de la fábrica y se estacionaron en la Plaza Mayor, delante del Ayuntamiento, para la presentación oficial.
De aquel primer desfile se hacía eco la prensa local, con titulares como “Once Renaults por las calles de Valladolid” o “Los primeros once automóviles de la FASA desfilaron ayer por las calles “.
Enrique Martín Mingarro (Madrid 1949). Restaurador y conservador, localizó en 1997 en un desguace de Madrid el primer Renault 4/4, denominado FASA 00001, que sorprendentemente había sido “tirado” por la mismísima FASA. 

 Estado en que fue encontrado el coche antes de ser "rescatado del desguace"

Tras ser adquirido, en marzo de 2002 comenzó el laborioso proceso de restauración dado el pésimo estado en que se encontraba el vehículo y que finalizaría 18 meses después. Enrique organizó la celebración de 50 años de la Fabricación del 4/4 en Valladolid en Septiembre de 2003, donde se presentó por primera vez el FASA 00001, con matrícula M-106741, ya restaurado y colaboró activamente en la exposición “El 4/4 y FASA. De Valladolid al éxito”, celebrada en el Museo de la Ciencia de Valladolid entre mayo y octubre de 2005, cediendo el nº 00001 y aportando mucho del material expuesto. El pequeño 4/4 fue trasladado pero, sin embargo, volvería al lugar que lo vio nacer el 16 de mayo de 2007: al Museo de la Ciencia, donde permanecerá de manera permanente como muestra fundamental del patrimonio.

 El vehículo una vez restaurado

 No cabe duda de que este coche supuso en su época toda una revolución social, empresarial y económica, y que su rescate es un acontecimiento importante para la historia de Valladolid. De ahí que la Junta de Castilla y León lo declarase el 17 de diciembre de 2004, Bien de Interés Cultural, una distinción única con la que hasta el momento sólo cuenta esta pequeña joya.

“La restauración del FASA 00001 ha consumido una parte importante de mi vida, llevándose dedicación, favores, desembolsos y sacrificios. Se la dedico a mi mujer y mis hijos, con el deseo de que sepan valorar lo que una ilusión hecha realidad puede significar”
Enrique Martín Mingarro

-Fuente de las fotografías: FASA y el 4/4. Así comenzó todo. ISBN: 978-84-92535-14-9. Coordinación editorial: Enrique Berzal de la Rosa. Publicado por el diario El Mundo en 2009.
-Fuente del texto: FASA y el 4/4. Así comenzó todo. ISBN: 978-84-92535-14-9 y      http://blogmuseocienciavalladolid.es

7/5/12

La Feria del Libro rinde homenaje a Joaquín Díaz


No faltó nadie. Amigos, autoridades y un gran número de vallisoletanos arroparon durante el homenaje, celebrado en la Cúpula del Milenio el 6 de mayo de 2012 por la tarde, al músico, estudioso de renombre y divulgador de la cultura tradicional Joaquín Díaz.
El alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, fue el primero en describir a su viejo amigo, con el que comparte amistad desde hace más de 60 años. De él dijo que es “uno de los personajes más célebres de nuestra geografía' y “un icono reconocible de la cultura tradicional, que seguramente se convertirá en talismán a partir de hoy”. Además, De la Riva destacó la necesidad de “seguir en  la actualidad por el camino de la divulgación cultural, el conocimiento científico y la conservación del patrimonio”.
Joaquín Díaz, director de programas de radio y televisión, articulista, músico y divulgador, ha hecho una descripción más detallada de su persona. Según el homenajeado, cuatro son los pilares fundamentales sobre los que se asientan su personalidad: el criterio, para elegir un oficio que le gustase y disfrutase como lo hace; la constancia, uno de sus fundamentales apoyos; la curiosidad, “chispa que enciende el conocimiento y único medio eficaz para curar la pasividad”, y la paciencia, para “actuar, decidir, contestar y escuchar todo lo que de él se dice”.


El homenajeado recibió una obra de la artista vallisoletana Belén González y dos sorpresas durante este acto de reconocimiento a su larga e importante trayectoria por y para la cultura; primero, el mensaje de su amigo el periodista José María Íñigo, y segundo, el concierto del grupo 'Trío de Urueña', también amigos de Díaz.
Fue un homenaje cargado de cariño, respeto y admiración, en el que no podía faltar la música tradicional y en el que también intervinieron Jesús Julio Carnero García, presidente de la Diputación Provincial de Valladolid; José Delfín Val, escritor, periodista y académico de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, y José Ramón Alonso Peña, director general de Políticas Culturales de la Comunidad de Castilla y León.
A continuación puedes ver el video con el contenido casi íntegro de dicho homenaje:




5/5/12

Godofredo Garabito Gregorio


Académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción desde 1982, y del Consejo de Cultura de la Diputación Provincial de Valladolid desde 2001, fue también diputado provincial entre 1967 y 1974, presidente nacional de los Empresarios de la Construcción, y presidente o vicepresidente de múltiples organismos culturales como la Coral Vallisoletana, la Unión Artística Vallisoletana o Amigos de la Zarzuela, desde donde creó varios premios y galardones que aún persisten en la ciudad, entre los que destacan el Premio de Teatro Concha Velasco o el Premio Internacional de Piano Frechilla y Zuloaga.
El Himno para la Coronación Canónica de la Virgen de las Angustias al que puso letra o el Himno para Medina de Rioseco figuran entre otros muchos proyectos de distinta índole cultural.
Su vasta y prolífera obra literaria le ha llevado ’’al Olimpo de las letras castellanas’’ como le dijera el Alcalde de Valladolid al comunicarle por carta que sería el homenajeado de la 44 Feria del Libro.  Más de 50 publicaciones en prosa y verso entre las que destacar  “El ferrocarril de Valladolid a Medina de Rioseco. ‘’Tren Burra’’”, ‘’Rafagas Vallisoletanas’’.  Su obra poética ‘’ El aura del Ciprés me ha dicho’’,  ‘’33 sonetos de amor en azul’’ entre otras tantas publicaciones. 


Amante de todos los campos de la cultura. Se destacó por la colaboración en varios medios escritos, particularmente El Norte de Castilla (de 1978 a 1992), Diario Regional, Diario de Burgos y también de El Día de Valladolid (donde publicó hasta el día de su muerte una columna semanal bajo el título de "Al aire de mi aire")1 así como en medios de radiodifusión y televisión como COPE o Televisión de Castilla y León. Como pregonero de Semana Santa, fue el encargado de encabezar ésta en múltiples ciudades y pueblos de la geografía española (incluyendo Coria, Mérida, Medina del Campo, Medina de Rioseco o Valladolid).
Es autor de la letra de distintas composiciones musicales realizadas en colaboración de músicos como Ignacio Nieva, Pedro Aizpurúa o Ernesto Monsalve. El 20 de julio de 2010 fue anunciada la concesión del Premio Provincia de Valladolid a la trayectoria artística, que concede cada año la Excma. Diputación Provincial de Valladolid que le fue entregado solemnemente el día 30 del mismo mes y año. En esa ocasión expresó que tenía preparado un nuevo proyecto en el que ha volcado sus últimos esfuerzos: un oratorio de título "Natividad" al que ha puesto música Ernesto Monsalve cuyo estreno está aún pendiente.
Su última aparición pública fue el 8 de mayo de 2011 cuando, enmarcado dentro de los actos de clausura de la 44ª Feria del Libro de Valladolid (a la que su trayectoria profesional se ha visto muchas veces ligada) se le rindió un homenaje que estuvo organizado y contó con la representación del Ayuntamiento de Valladolid, la Diputación Provincial de Valladolid y la Junta de Castilla y León así como con la presencia de Concha Velasco, con la cual mantenía una antigua amistad.



Condecoraciones
Entre sus premios, títulos y condecoraciones se encuentran la Cruz de Alfonso X "El Sabio", la Encomienda al Mérito Civil y la Encomienda de Número de Isabel La Católica, todas ellas concedidas por S.M. El Rey Juan Carlos I; la Medalla de la Diputación Provincial al Mérito Artístico 2009, Medalla de Oro de la Coral Vallisoletana, Premio Lírico Félix Arroyo, Medalla de Oro y Brillantes de la Unión Artística Vallisoletana o el I Premio Lázaro Gumiel elegido popularmente por la Defensa de la Semana Santa Vallisoletana.
Es, también, Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén en el Capítulo Noble de Castilla y León, Caballero de la Real Asociación del Monasterio de Yuste y Caballero de Honor de la Hispanidad de Medina del Campo.

Falleció en Valladolid el 8 de febrero de 2012.


2/5/12

La desaparecida fábrica de harinas de La Flecha



Por Antonio Fonseca
No son tantos los años que han pasado desde que, paseando por la orilla del Pisuerga, en La Flecha, lindando con su presa, entre ésta y el Botánico actual, podíamos contemplar las ruinas de la antigua fábrica de harinas que se alzaba majestuosa sobre el río, tres pisos y medio sobre el nivel del agua y dos en la orilla.
La vieja fábrica, de ladrillo, resaltaba por el zócalo en piedra en sus cimientos así como en sus tres arcos por donde entraba el agua a las turbinas; tenía casi 60 metros de largo por 14 de ancho y estuvo funcionando hasta 1962 en que su particular crisis hizo que dejara de molturar, pero hasta entonces fue una industria puntera dentro de las fábricas de harina de Valladolid, industria ésta que destacó especialmente en la segunda mitad del S. XIX siendo nuestra provincia la primera de España en cuanto a fábricas de este tipo, con 14, y sus 429 molinos.
Fue en esta industria donde la burguesía capitalista vallisoletana se volcó invirtiendo grandes capitales y a ello contribuyeron tres causas principales. La primera la Desamortización de 1836 donde pudieron comprar los latifundios de las órdenes religiosas a precios módicos y en ellas iban muchas aceñas y sus correspondientes presas que no dudaron en convertir en más modernas aprovechando la fuerza motriz del agua y los nuevos inventos en el arte de la molienda aparte de que la conclusión de la segunda gran guerra europea tenía al continente sin harina que paliara la hambruna. La segunda fue el transporte, que aquí comenzó su apogeo con la llegada del ramal Sur del Canal de Castilla a Valladolid en 1835. A partir de esa fecha la navegación entre las dársenas de Pucela y Alar del Rey se hizo constante salvando las 25 esclusas de este tramo y con las barcazas arrastradas por los caminos de sirga por yuntas de bueyes que tiraban de la sirga, la maroma a que iban atadas las embarcaciones. En la década de 1850-60 llegaron a ser hasta 350, época de su mayor esplendor pues al Canal a partir de ahí le esperaba el declive por la llegada del ferrocarril; en 1860 a Valladolid y con una línea hasta Alar paralela al Canal de Castilla. Pero si eso fue en detrimento del dicha vía acuática no resultó igual para la industria harinera en general ya que el ferrocarril fue un revulsivo pues acortaba la duración del viaje hasta los puertos de Santander y Bilbao, donde iba a parar casi todo el producto. Y es desde ahí donde inicia un nuevo periplo y encontramos la tercera causa del auge de tal industria y esta no era otra que el proteccionismo estatal sobre el grano y la harina que no dejaba entrar los norteamericanos, mucho más baratos, y nuestra harina navegaba a las colonias antillanas de Cuba y Puerto Rico o a Filipinas, pese al librecambismo entre 1860 y 91 que les afectó bastante. Todo esto sufrió un duro revés tras el 98 y la pérdida de tales colonias ultramarinas, y el varapalo repercutió en los tecnológicamente menos preparados.
En cuanto a nuestra fábrica de harinas de “La Flecha” podemos decir que tras la Desamortización de Mendizabal sus dueños fueron la familia Reynoso, doña Josefa Oscáriz la tenía en 1846 funcionando con 24 pares de piedras, las mismas que la del Cabildo, ambas en el Pisuerga y las más grandes con diferencia sobre el resto. Luego pasó a los Lara Reynoso que la tuvieron funcionando hasta que se quemó el 26 de mayo de 1874. Los actuales dueños hasta entonces eran Manuel de Lara y Reynoso, Mariano Lino y Reynoso, Manuel de Reynoso, Socorro de Lara y Josefa de Lara Pizarro, Joaquina de Lara Garnica, Paz de Lara Crespo, Dolores de Muñoz Velasco y Dionisia de Lara Pinto. No sé si esta última, a tenor de su segundo apellido tenía parentesco con su siguiente dueño, don Manuel Pinto y Moyano, conde de Añorga. Este capitalista vallisoletano que recibió tal título en 1882 de León XIII y sus herederos volvieron a poner en marcha la harinera de la Flecha en 1912, seguramente con todos los adelantos de la época sustituyendo las piedras por cilindros metálicos austro-húngaros y turbinas y que acabaron vendiendo en 1948 a don Ramón Fernández Zúmel, “el Habanero”, quien la tuvo en funcionamiento hasta 1962 molturando una media de 16200 kilos diarios desde el año 43, fecha desde la que se tienen datos en las Memorias anuales de la Cámara de Comercio de Valladolid.
Dar un paseo por nuestra ribera hace unos años y ver la vieja mole, ya sin techo pues sus vigas de madera había desaparecido, formaban parte del paisaje cotidiano, por eso, una vez desaparecida y que tantos vecinos nuevos no la han conocido ha hecho que cuente un poco por encima su historia. Aquí vive aun gente que trabajó entre sus muros.

-Publicado en el diario El Nuevo Arroyo (08-03-2012)


 
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