30/8/12

El atrezzo de Cuarto Milenio se hace en Valladolid




Concretamente en el término municipal de Cubillas de Santa Marta. La empresa Prometeo, dirigida por Juan Villa tiene desde hace cinco años el privilegiado cometido de fabricar el atrezzo que semanalmente podemos ver en el prestigioso y popular programa Cuarto Milenio dedicado al misterio y dirigido por Iker Jiménez. 



Yetis, todo tipo de animales prehistóricos, cabezas y cuerpos de homínidos, torsos desmembrados, armas medievales, gárgolas, en resumen las magníficas representaciones volumétricas que cada semana vemos en Cuarto Milenio son modeladas en esta empresa afincada en un recóndito y escondido paraje de la urbanización Vegalatorre de Cubillas.
Amontonados en estanterías se encuentran los restos de anteriores trabajos o algunos que esperan para ser expuestos.





Una impresionante  representación de casi 10 metros de altura del mitológico gigante de bronce Talos, guardián de Creta y la cabeza a tamaño natural de un Tiranosaurio emergiendo de la pared nos recibe a la entrada de la nave. 


Talos es sobradamente visible desde el exterior de la valla. Vale la pena acercarse al lugar solo por contemplar a este gigante que a muchos os sonará cobrando vida en la película Jasón y los Argonautas. 



Algunos de los trabajos y colaboraciones que caben destacar del Taller Prometeo son la réplica de arte rupestre de la Cueva del Rincón, o los elefantes para la campaña nacional del Renault Scenic.
En definitiva, otro interesante lugar prácticamente desconocido situado en nuestra provincia.



27/8/12

Los antiguos paradores de la Rinconada

Fotografía realizada hacia 1910

Por Miguel Ángel Pastor
"La Red" ocupaba un amplio espacio, detrás de la Plaza Mayor, dedicado a la venta de pescado. En el siglo XIX se convirtió en mercado público, en el cual no sólo se traficaban estas mercancías sino carnes, tocinos y aves. Lo de "La Red", como puede deducirse, mantenía una preferencia pescatoria. Los historiadores atribuyen a esta plaza diferentes nombres, entre otros "La Rúa", "Rinconada de la Rúa" y "Rinconada del Mercado". Incluso el lugar era lindero a uno de los primitivos barrios de los judíos, precisamente maltratado por el desinterés de unos y otros. ¿Quien no recuerda la calle de la Sionagoga, la de las Lecheras y otras, en el olvido cercano? Ya, en la inmediata lejanía, diferentes paradores, cuando la plaza había recobrado el nombre con el que se la conoce actualmente, fueron cobijo de viajeros de medio pelo, trajinantes de paso, de mozas del partido.
El cercano cuartel de Isabel II, posteriormente, en el umbral de la guerra civil, rebautizado como San Quintín, "La Incubadora" como decían, aportó una excepcional prosperidad a este rincón. Cantaban los soldados aquello de  "Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero, Regimiento San Quintín, primera fila de fuego", vertiente nacionalista de una canción de guerra. Estos paradores, y algunas tascas cercanas de tosca madera, llenaron de vino bronco y nostalgia a los mozos de Zamora, Salamanca, Asturias y Valladolid, que partían al frente. Si algo de amor y de dolor puede comunicarnos esto que ahoranada nos dice es, fuera de historicismos que poco importan, el recuerdo de quienes bebieron, por última vez, ese vino en jarras y dejaron su juventud, su vida, en las heladas aguas del Ebro, en Brunete o en Teruel.

-Fuente: 40 imágenes inolvidables. Escenas históricas de Valladolid y provincia

23/8/12

La Calle de La Piedad




Más que una vía con identidad propia, es un atajo. Emplazada entre la calle del Marqués del Duero y la Calle Prado, La Piedad tiene más importancia por los sitios a dónde lleva que por su propia idiosincrasia. Aún así, posee algo especial, y es que tras pasar por  ella el breve transcurso utilizado para recorrerla cae irremediablemente en el olvido. 
Nada llama en ella la atención, salvo el arco de piedra que preside el número 8. Todo lo demás es común, cotidiano, urbano, sencillo. Habrá quien no la sepa ni  identificar o que no sepa dónde está. Que no se preocupe. Si se imagina una calle prototípica de un barrio cualquiera de cualquier ciudad, esa es, la calle de la Piedad. ¿Se puede pedir más universalidad a una vía?



Significado del nombre
Al final de la calle, en la parte más elevada, se puede ver uno de los laterales y la torre de la Iglesia de San Martín. Esta iglesia, cuyos orígenes se remontan a una ermita del año 1148, destaca principalmente por su torre campanario (de estilo románico) que más tarde fue tomado como modelo para La Antigua. Esta parroquia es la sede de una de las cofradías más antiguas de la Semana Santa vallisoletana, la de Nuestra Señora de la Piedad, y de ahí recibe el nombre.

Curiosidades
Durante mucho tiempo fue habitual que las calles de esta zona sufrieran múltiples daños como consecuencia de las crecidas del Río Esgueva.




20/8/12

El incendio de la Iglesia de San Pablo de 1968




El pavoroso incendio se declaró el 9 de septiembre de 1968. El fuego fue descubierto durante la celebración de una de las misas de primera hora de la tarde. Inmediatamente se dio orden a los fieles para que abandonaran el templo, cosa que llevaron a cabo con relativa calma. 
Rápidamente comenzaron a verse las llamas en la bóveda de la iglesia. A las tres y media de la tarde ya se habían perdido, por lo menos, la mitad de la bóveda, obra de mediados del siglo XV, pintada por Carducho.
Con la mayor celeridad fueron avisados los bomberos del parque de esta ciudad. También fueron avisados los de Palencia.
Tan pronto como fue divulgada la noticia del incendio, se presentaron en el lugar del suceso el capitan general, gobernador civil, alcalde de la ciudad, jefe superior de Policía, delegado provincial del Ministerio de Información y Turismo, jefe de la Policía Armada, otras autoridades y arquitectos municipales.
Se trabajó intensamente para evitar que el fuego se propagase al Museo Nacional de Escultura Policromada, edificio contiguo a la iglesia de San Pablo.
Las pérdidas fueron de gran consideración, debido a las obras de arte que contiene el referido monumento. El siniestro se inició en la bóveda superior del altar mayor.

-Fuente: Diario ABC

17/8/12

Valladolid desde el aire, luz de la noche.





El fotógrafo Jason Hawkes, por primera vez en España, lleva a cabo este sorprendente reportaje fotográfico desde una visión nocturna totalmente novedosa y desconocida de la ciudad de Valladolid.
La noche vallisoletana nos ofrece hoy, más que nunca, una gran variedad de sensaciones y ambientes, vivencias e impresiones que hacen a ciudadanos y visitantes partícipes del latir de la ciudad, reflejo del esplendor de su personalidad y de su riqueza patrimonial y humana.
En esta exposición, pionera en España en cuanto a la visión fotográfica realizada, el fotógrafo Jason Hawkes nos hace viajar por el cielo de la noche mostrándonos un espectáculo visual que presenta como ninguno la extraordinaria fisonomía de Valladolid, dominada, por las torres de sus monumentos testimonio de su vasta historia-, sus puentes, sus nuevas construcciones, así como por edificios y entornos que nos han convertido en referente de sostenibilidad y vanguardia.
Parte muy importante de las imágenes pertenecen a la ruta “Ríos de Luz”, recorrido lumínico por los principales monumentos y entornos de la ciudad, que nos sumerge de noche en Valladolid y en su riqueza pasada, presente y futura.
Les invito a deleitarse con este bello paseo desde las nubes, que muestra la capacidad de esta gran ciudad, que es Valladolid, de conjugar su generoso legado histórico con la tecnología –ciencia e innovación- y el medioambiente, la luz y el desarrollo, y que ha afianzado de forma elocuente su posicionamiento como ciudad del Siglo XXI.
Valladolid, modelo de presente, espacio de futuro. Abróchense el cinturón, disfruten del vuelo y, descubran una nueva perspectiva en la noche. Atrévanse a volar con nosotros por la ciudad en esta exposición, aunque tropiecen con el cielo, ¡merece la pena!
Francisco Javier León de la Riva
Alcalde de Valladolid


El reportaje completo


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15/8/12

El Viejo Estadio José Zorrilla




Por José Miguel Ortega.
Prácticamente desde que se fundó el club, los directivos del Real Valladolid fueron conscientes de la necesidad de construir un nuevo estadio porque la Sociedad Taurina, donde el equipo jugó los primeros años,  resultaba incómodo e insuficiente. 



Los reiterados intentos resultaron, no obstante, vanos hasta que, en 1940, en plena postguerra y por tanto en época de carencias, las intervenciones de Jesús Rivero Meneses, governador civil, que había sido directivo, y del alcalde, Luis Funol, pusieron definitivamente en marcha el proyecto del que sería flamante "stadium municipal".



No es cierto, como durante años se ha creído, que las autoridades presionaron a Norberto Adulce para que cediera gratuitamente unos terrenos de su propiedad delimitados por la calle Puente Colgante, la tapia de la calle Alvarez Taladriz y el río Pisuerga y conocidos como la finca de la Ribera de los Ingleses, porque habían pertenecido al Colegio de San Albano. El señor Adulce vendió al Ayuntamiento a razón de cinco pesetas el metro cuadrado y recibió por ello la cantidad de 386.338,21 pesetas, exactamente.


La ejecución de las obras, que se realizaron en un tiempo récord de nueve o diez meses, supuso otra cantidad parecida. El día 3 de noviembre de 1940, en partido de Segunda División frente al Arenas de Guecho, se inauguraba oficialmente el flamante recinto deportivo, con capacidad para diez mil espectadores. 




Durante batantes años se le llamó simplemente Estadio Municipal y fue ya en la dácada de los 50 cuando se le añadió la denominación de José Zorrilla, precisamente cuando el Ayuntamiento decidió ampliar la denominación de Paseo de Zorrilla hasta La Rubia.


 42 años después de su inauguración, el 7 de febrero de 1982, el Real Valladolid jugaba en el viejo estadio, ante el Osasuna, su último encuentro oficial. La remodelación urbanistica de la zona y la construcción de un nuevo estadio para los Mundiales del 82 precipitaron la desaparición del entrañable estadio "José Zorrilla", tan unido a la historia blanquivioleta.


-Fuente: 40 imágenes inolvidables. Escenas imágenes inolvidables de Valladolid y provincia.

11/8/12

Las Sillas del Hospital Río Hortega




El Hospital Río Hortega de Valladolid, un proyecto de Luis Fernández Inglada que para implantarse necesita crearse una identidad que la integre en el tejido urbano y humano de la ciudad.



Por este motivo, encargan a Estudio Mariscal dirigido por el diseñador industrial valenciano Javier Mariscal (Premio Nacional de Diseño 1999 y autor de emblemas como Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92) la creación de un hito frente a su fachada.




El primer objetivo es construir un espacio en el que las personas puedan protegerse del clima extremo de la zona y aligerarse de la carga emocional que la visita o la estancia en un hospital supone. 
Se parte un trabajo artístico anterior de Mariscal en el que juega con la semántica de la silla y su valor simbólico. De ahí surge esta pérgola hecha de sillas a escala gigante que conforman un refugio para pacientes, visitantes  y trabajadores.




La otra lectura es la de “hito”: sus grandes dimensiones, 170 m de largo x 12 m de altura, permiten verla desde distintas perspectivas, cercanas o lejanas, como un conjunto escultórico que, con el tiempo, será una imagen reconocible, conocida, vecina y amiga, que ayudará a conformar la identidad del hospital, pero también la identidad de la ciudad. 

-Fuente: www.mariscal.com

3/8/12

Dos ilustres poetas en un ilustre parque




Coincidiendo con el centenario del nacimiento en Valladolid del poeta Gaspar Núñez de Arce el Ayuntamiento acordó dedicarle un monumento escogiéndose para su emplazamiento los jardines de la rosaleda del Campo Grande.
Inaugurado el 20 de septiembre de 1932, el concepto que en el diseño manejó su autor, el segoviano Emiliano Barral, representó el abandono radical del realismo mimético, literario o anecdótico que había dominado la escultura hasta entonces y marcó un cambio de rumbo animado por su actitud innovadora y de vanguardia.
El artista, pese a los diferentes elementos que lo componen, lo imaginó como un todo, lo cual constituyó la primera novedad. Su intención fue hacer sentir la sensibilidad y la belleza de la obra del poeta. Integrado su motivo principal en una fuente, tallada en granito rojo de Ávila y resuelta en forma de lira arquitectónica que permite deslizar el agua por sus cuerdas resueltas a manera de estrías, se remata con el busto del escritor cuyo rostro interpretó, muy sumariamente, “con una expresión de franca exaltación, llena de energía reprimida”. Unos bancos trabajados en piedra de Sepúlveda, de acusada plasticidad, delimitan el conjunto en el que también se incluía la lámina de agua de un pequeño estanque.


 La favorable acogida que recibió este monumento animó al Municipio a encargar al mismo escultor otro que por entonces se decidió consagrar al poeta  Leopoldo Cano, homenajeando su recuerdo con la interpretación plástica, en piedra, de su más famosa obra titulada La Frontera para colocarlo en la Plaza de la Libertad próxima a la Catedral. El ambiente prebélico, la ideología del artista y la incomprensión del público que criticó severamente la figura femenina esculpida por Barral, hicieron retirarle y sustituirle por una convencional cabeza del poeta que realizó en 1935, en cobre galvánico, el joven dibujante y escultor Juan José Moreno Llebra, discípulo de Victorio Macho, y que se inauguró en marzo de 1936, en el mismo lugar que había ocupado el de Barral. Posteriormente se trasladó a los jardines del Paseo del Príncipe en el Campo Grande. La cabeza de Cano, trabajada de forma muy esquemática, se dispuso sobre un pilar de piedra blanca evidenciando los escasos recursos con que contó el artista para solucionar el problema de una estatua que había sufrido las consecuencias de la política.


-Fuente: El Campo Grande, un espacio para todos.
 
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