30/9/12

Aparecen nuevos restos de la cloaca del siglo XVII en un solar de Angustias

Fuente de la ilustración: Diario de Valladolid. El Mundo

"La historia de esta cloaca de la calle las Angustias es una historia de redescubrimientos", escribió el arqueólo Arturo Balado Pachón en EL MUNDO de Valladolid el 22 de marzo de 1993, cuando se realizó una excavación en el solar situado entre las calles de las Angustias y Magaña, muy cerca de la iglesia en honor de la virgen del mismo nombre. Bajo estas líneas podemos ver el artículo publicado aquel año (Cortesía de Arturo Balado)


















Casi veinte años después, una nueva excavación para la construcción de un edificio en la misma calle las Angustias, a continuación de la realizada en los números 14 al 18, ha vuelto a aflorar la monumental cloaca de estructura abovedada que no por conocida deja de sorprender.
El citado Balado Pachón, en el informe por él redactado en 1993, dice que "es esta canalización la encontrada en 1788 durante las obras de limpieza de la manguardia del Esgueva, tras la grave inundación sufrida aquel año".

Interior de la cloaca.
Cortesía de Arturo Balado Pachón

"Por lo tanto parece que en 1788", añade Balado, "cuando se redescubre la alcantarilla, esta se encontraba oculta y era desconocida para los encargados municipales; es más, se llega a decir que lleva 'tapado desde tiempo inmemorial'".
En los pasados meses, los autores del proyecto de nueva construcción en las Angustias ya sabían con lo que se iban a encontrar: restos de una monumental conducción, de 4 metros de ancho en la parte externa, que como sucedió en 1993, la excavación arqueológica no se ha podido completar por la aparición del nivel freático.
La presencia de agua y lodo -ya que está junto al antiguo cauce del Esgueva- ha impedido obtener noticias directas. "Lo único que queda claro es que a fines del siglo XVIII, la cloaca llevaba tiempo construida", según Balado.

Imagen cortesía del blog Píllala

Del trazado de la conducción se puede interpretar que es posterior a la construcción de la iglesia de las Angustias, que data del 1597. ¿Cuanto posterior? Dificil precisarlo, ya que en las últimas dos excavaciones por la acumulación de escombros y lodo no se encontró material arqueológico relevante. Pero si se da por bueno el supuesto de que el trazado de la conducción elude la existencia de la iglesia de las Angustias, una fecha 'post quem' es la de 1597 (inicio de las obras).
"Si tenemos en cuenta que en 1788 se dice que la cloaca llevaba oculta desde tiempo inmemorial parece lógico pensar que durante todo lo que se llevaba de siglo XVIII no se había tenido conocimiento de ella, lo que nos dejaría el siglo XVII como periodo de mayor probabilidad para que su construcción hubiera tenido lugar,
fecha que concuerda además con los escasos datos obtenidos por el material arqueológico recuperado en el transcurso de la excavación", según Balado.
Dado el interés histórico, los restos arqueológicos se preservarán en el proyecto del futuro inmueble de la calle las Angustias, según fuentes de Patrimonio.

-Fuente: Diario de Valladolid. El Mundo (10-01-12)

27/9/12

Las desaparecidas pilastras del Puente de Isabel la Católica





En el inicio de las barandillas del puente del Cubo o de Isabel la Católica había unas pilastras de piedra, talladas con el escudo de Valladolid y la fecha de inauguración: 1956.
Hace ya más de un año de la remodelación del Puente y a pesar de las exigencias de un colectivo vecinal tratando de recuperarlas la respuesta del Ayuntamiento ha sido contundente: «Los sillares son relativamente modernos, no tienen valor patrimonial alguno, sí pueden tenerlo testimonial por lo que significaron donde estuvieron ubicados, y no volverán a su sitio de origen porque no son acordes al estilo moderno impregnado en este paso de una ribera a otra».


Esto ya ha pasado antes. Plaza Universidad: desaparece una farola con base de piedra o banco octogonal y 4 brazos, así como la fuente de piedra de la isleta de la plaza. Resultado: ante cierto clamor popular se repuso la farola con base de piedra, delante del edificio de la Universidad. La fuente de piedra se trasladó a los jardines, frente a la estatua de Cervantes.
Plaza Fuente Dorada: En la rehabilitación de un edificio con soportales se retiraron varias columnas de piedra antiguas. Resultado: hubo que buscar las citadas columnas de piedra donde estaban y reponerlas al lugar donde llevaban varios cientos de años.

El Puente sin las pilastras después de su restauración


Estas pilastras forman parte de esa pequeña historia de Valladolid que se va escribiendo a través de pequeños detalles, rincones, etc., que en muchos casos se ha perdido, pero que si nos lo proponemos no siempre tiene que ser así. 





25/9/12

La calle Caridad




Curiosidades:
- La entrada a la calle Caridad desde Pasión se hace por un “pasadizo” que se sitúa en la planta baja de un edificio habitado (todo un ejercicio de aprovechamiento del espacio).
- La Calle Caridad se recorre en un suspiro, no llega los 100 metros de longitud.
- Es una calle completamente peatonal.


Al caminante le gusta perderse para volverse a encontrar, callejear por una ciudad con los cinco sentidos abiertos dejando que la ciudad le sorprenda al doblar cada esquina. En Valladolid, el mejor lugar para hacer esto es cerca de la simetría de la Plaza Mayor, en las callejuelas peatonales que se extienden por la parte vieja de Valladolid en dirección al río. Es una zona con una gran oferta hostelera, por lo que suele haber bullicio. No obstante, pasear por esa zona en la quietud de la madrugada o con los primeros rayos de la mañana (antes de que se abran los comercios) es uno de los pequeños placeres que ofrece la capital del Pisuerga.
De entre todas esas callejas y pasajes que se hilan como una tela de araña, una de las más curiosas es la Calle Caridad. A simple vista parece un callejón sin salida y en muchos de los mapas de la ciudad aparece como tal. La razón es que al final de la calle, cuando desemboca en la Calle Pasión, hay unos simpáticos soportales completamente cerrados que son como una especie de agujero en la pared por la que se cuelan los curiosos para entrar en su madriguera. Aquellos que sigan caminado, descubrirán que la Calle Caridad es muy corta y que casi sin darse cuenta han terminado en la Calle Calixto Fernández de la Torre. 



Significado del nombre
El significado de caridad más o menos todo el mundo lo tiene claro. Ahora bien, si se abre el diccionario de la Real Academia Española (RAE) puede que se descubran algunas acepciones curiosas y que están muy en relación con la Semana Santa vallisoletana. En primer lugar, la RAE define caridad como “una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos”. En segundo lugar, se dice que el termino caridad es antagónico a envidia y animadversión.


En tercer lugar, se define caridad como la limosna que se da a los necesitados, una acepción que está en relación con la cuarta. Y en quinto lugar, está en un contexto que esta cayendo en desuso, la RAE la define como “refresco de vino, pan y queso u otro refrigerio, que en algunos lugares dan las cofradías a quienes asisten a la fiesta del santo que se celebra”. 



23/9/12

Las fuentes del Pisuerga

Frente a la antigua cárcel de Chancillería

La subida de las aguas del Pisuerga permitió instalar varias fuentes en la ciudad, entre ellas las llamadas portátiles, y con ellas establecer una nueva red de fuentes, además de las que abastecía la traída de Argales. 

En la Plaza del Rosarillo

Pero, sobre todo, llegar a barrios a los que hasta entonces no se llegaba a causa de que estaban a mayor altitud que el nivel de la conducción de Argales, lo que hacía imposible instalar fuente alguna. 


F

En efecto, en el verano de 1876 se pusieron cinco fuentes en los siguientes lugares: plazuela de la Trinidad, calle de la Concepción, plazuela del Rosarillo, plazuela de la libertad y atrio de Santiago. 
La posibilidad de instalar nuevas fuentes aprovechando la subida de aguas del Pisuerga hizo que se vieran diversas peticiones: en abril de 1877 el concejal Sánchez Arcilla apremió al alcalde Miguel Íscar para que extendiera la red de abastecimiento al barrio de San Juan y al de San Pedro. Y en octubre de ese mismo año, el concejal Barbero indicó que la misma conducción se ampliara hasta Santa Clara.

Plaza de la Universidad

Las obras de extensión de la red avanzaron a buen ritmo. En 1877 se crearon los ramales que suministraban al barrio de San Juan y Santa Clara.

Antigua fuente de la Plaza del Val

En febrero de 1878 llegó la canalización de las aguas del Pisuerga hasta Chancillería. Entre el verano de 1876 y el invierno de 1878 se instalaron al menos 11 fuentes en Valladolid.

-Fuente: Fuentes de Vecindad. Jesús Anta Roca

19/9/12

La Plaza del Val


Val es apócope de valle, y, por lo mismo, se llamó "Val" al paraje en el que el río Esgueva formaba un valle pronunciado desde Platería a San Benito. 


La "calle de Val" fue siempre muy concurrida y había un puente sobre el Esgueva para pasar al otro lado. 


La actual plaza, estaba formada por el cauce del río, era una calle ancha, por ello, al cerrarse del lado de Platerías quedó constituída en plazuela, siempre con los accesorios de esta principal calle y de los de Especería y Conde Ansúrez.


Y digo que al cerrarse del lado de Platería, porque tuvo comunicación esta calle con la hoy plaza del Val.


Antiguamente tuvo una fuente de piedra en el centro. En la actualidad, tras haber sido remodelada se ha instalado otra moderna fuente.


-Fuente: Las calles de Valladolid. Juan Agapito y Revilla

16/9/12

Las Fuentes de Piedra

Fuente de la Plaza Tenerías


En la primera mitad del siglo XX se adopta para la generalidad de las fuentes públicas una estructura con base de piedra, como de metro y medio de altura, con el escudo de la ciudad de Valladolid como mascarón, con la variante de uno o dos caños de bronce con sus correspondientes pilas, y coronadas, al principio con una farola y más tarde en los años 50, con un bolo también de piedra.
La Comisión Permanente, en noviembre de 1950, acordó instalar una fuente de piedra labrada, por un importe aproximado de 2.250 pesetas, en el andén situado frente al matadero municipal. La fuente sería abastecida por la conducción de las Arcas Reales primero, y con las aguas del canal más tarde.

Plaza Universidad

En la segunda mitad del siglo XX se levantaron o renovaron fuentes con fábrica de piedra en diversas calles y barrios. En 1952 se fechan las de plaza de Cruz Verde, plaza de Carmen Ferreiro, plaza de la Universidad y plaza de San Nicolás; en 1953 la de plaza Tenerías; y en 1958 en la calle Claudio Moyano esquina con calle Santa María. Y esta misma labra es la que se extiende por los numerosos lugares en los que se fueron instalando fuentes en los años siguientes: barrio de España, avenida de Palencia, plaza Circular, plaza de Rosarillo, plazuela de los Ciegos, plaza San Juan, plaza Rafael Cano, etc.

Plaza de la Cruz Verde

También se instalaron fuentes de piedra, pero más pequeñas y sin bolo ni escudo en otras calles: frente a Chancillería, plaza de San Pablo, Arco de Ladrillo, en la Plaza de Fuente Dorada, y en calles de barrios como Pilarica.
Las fuentes de piedra han convivido y conviven, con otras fuentes de estructura metálica, cilíndricas y dotadas con un sencillo grifo, en barrios como San Adrián, Belén o Pilarica.

-Fuente:  Fuentes de Vecindad en Valladolid. Jesús Anta Roca



12/9/12

El busto de Miguel Íscar




Además de la Fuente de la Fama, erigida por la ciudad en su memoria, al alcalde Miguel Íscar se le recuerda en el parque que él mismo creó a través de un busto, hoy medio oculto entre los paseos.
En 1884 se trató por primera vez de colocar en el Campo Grande un busto de Iscar. Aquel año, el escultor José González Jiménez, profesor de la Academia de la Concepción de Valladolid, modeló “en yeso, en tamaño mayor del natural” un busto de Miguel Íscar en el que, según El Norte de Castilla, había conseguido un exacto parecido. El escultor pensaba ofrecerlo al Ayuntamiento “para que se colocase en los jardines del Campo Grande”. El Ayuntamiento aceptó, agradeciendo la oferta, y acordó que la comisión de gobierno propusiera el destino que había de darse al busto. Nada más sabemos del asunto.


El mismo planteamiento se repite en 1906, siendo esta vez el escultor, Aurelio R. Carretero. El busto se ofrece como el primero de una serie dedicada a perpetuar la memoria de ilustres vallisoletanos, destinada también en este caso, a embellecer los jardines de nuestro primer parque. Fue el Ayuntamiento quien decidió que la primera efigie fuera la de Miguel Íscar. El ofrecimiento, gratuito; de Carretero tenía un fin puramente publicitario de su propia obra. La recepción provisional del busto se hizo en octubre de 1907.
Estuvo colocado, en principio, en medio de una plazoleta cercana a la pajarera de la Rosaleda, teniendo al fondo la fuente de La Fama, y en 1932 fue trasladado a su nuevo emplazamiento, en lo alto de un macizo decorativo.
El busto, en bronce, que reproduce la efigie del alcalde vallisoletano, con semblante serio y grandes patillas, se dispone sobre una pirámide truncada de piedra.

-Fuente:  Desarrollo urbano y proceso histórico del Campo Grande de Valladolid. María Antonia Fernández Del Hoyo. ISBN: 84-500-4970-9

9/9/12

Aquel Valladolid de perfil bajo. Las casas molineras



A principios del siglo XX inmigrantes procedentes de las zonas rurales castellanas se asentaron en el cinturón exterior de la ciudad, ocupando tierras de labranza y construyendo sus casas al margen de la legalidad. 

Calle Vegafría

Se trataba de lo que tradicionalmente se ha venido llamando casas molineras y que constituyó la generalidad del caserío de los últimos años del siglo XIX en la calle Clodoaldo Tranque, avenida de Segovia o el Paseo de San Isidro en el barrio de Las Delicias. Se trataba, pues, de edificaciones dispersas que en su mayoría se habían levantado sin ningún tipo de licencia.

Calle Vegafría

Fue en el término denominado Vegafría donde podría haberse concentrado, en un principio, un número mayor de casas molineras.
Se trataba de casa de planta baja distribuidas en torno a un pasillo central que daba entrada a tres o cuatro habitaciones. Además, estas ocupaban una superficie útil entre cuarenta y cincuenta metros cuadrados, aparte del corral que se ubicaba en la parte trasera.

Calle Julio Ruiz de Alda

En ocasiones, con el tiempo los patios ocuparon una superficie que triplicó o cuadruplicó la superficie  construida del inmueble. Sus accesos, a veces, no se situaron en el interior del edificio, sino que inmediatos a ellos, posibilitando la entrada y salida a través, por ejemplo, de un paso de carros.

En la calle Canarias

En un primer momento, la solicitud de licencia de obras de una simple tapia de cerramiento o la construcción de un primer cuerpo de fachada podía encerrar la idea de edificar una casa molinera. Además, muchas de estas viviendas mutaron de tipología cuando sobre sus plantas bajas se proyectaron nuevos pisos. De hecho, a la hora de accederse a las licencias de obras, los proyectos de casas molineras debían demostrar que su construcción podía soportar, para el futuro, la elevación de sucesivas plantas. Y así fue.



Si damos un paseo por la calle Vegafría y alrededores podemos ver todavía en pie alguna de estas reliquias la mayoría en ruina y abandonada esperando una buena oferta por parte de alguna constructora, cosa que, en los tiempos que corren veo harto difícil.



-Fuente: El Valladolid de los Ortiz de Urbina. Fco. Javier Dominguez Burrieza

6/9/12

Fiestas de San Mateo del año 1965.





Con motivo de las Ferias y Fiestas que esta semana estamos disfrutando en nuestra ciudad, os pongo este vídeo extraído del documental sobre Valladolid grabado por el Doctor Montero en el año 1965. En el podéis ver como se divertían los vallisoletanos en las ferias y fiestas de San Mateo de aquel año. Una lástima la mala calidad o ausencia de audio en la mayor parte del metraje.


4/9/12

La Fuente de la Salud



La fuente de la Salud, situada detrás del barrio de Pajarillos, en las laderas de San Isidro, ya era conocida en el siglo XVI, pues en 1586 se acordó la necesidad de repararla aduciendo que “es de muy buena agua y necesaria para la provisión de los vecinos de esta villa”. Fuente muy atendida por el Municipio, se ha venido poniendo mucho interés en que estuviera corriente y con abundante caudal. A ello contribuyeron en buena medida los gremios. En 1625, el Ayuntamiento decidió arreglarla, para lo cual no escatimaría piedra sobrante de otras obras, como la que había en la puerta del Consistorio y en la fuente de la Rinconada. Tal obra se realizó, finalmente, en 1631. Se arregló a conciencia encañando sus aguas, haciendo arcas, alcantarillado y un pilón para las cabalgaduras. Además se la edificó con paredones, antepechos, bolas, enlosado, asientos, columnas, mascarón y caño.

Personas cogiendo agua de la fuente de la Salud en el barrio de Pajarillos

A mediados del siglo XVIII conoció gran afluencia de gente al formarse el paseo de San Isidro desde las puertas de Tudela: en 1725 el Ayuntamiento libró 3000 reales para acabar de hacer que corriera el agua, importe que incluía el coste de una plantación de árboles que desde la puerta de Tudela seguía el camino hasta la Ermita de San Isidro. En 1787, bajo la dirección de Gabriel Mozo, se adecentó recomponiendo su enlosado, caños y asientos, y se procedió a limpiar su encañado. 
A finales de ese siglo, la fuente suministraba agua a los habitantes del arrabal de la Cistérniga. Hay noticias de que en 1863 se llegó a secar; y en 1875 se hicieron nuevos arreglos en sus cañerías.


La fuente y paseo de la Salud, como otros parajes de la ciudad, tenía guarda municipal, por eso, cuando en 1859 murió Tacho Quintana, que hasta entonces era el guarda de la fuente, al día siguiente de su fallecimiento, se registran en el Ayuntamiento nueve solicitudes de aspirantes al puesto. Este, oficialmente, se denominaba “Guarda y caminero del Paseo y Fuente de la Salud”. Para facilitar la tarea de guarda se construyó en 1862 una casilla donde pudiera guarecerse.
La última restauración data del año 1992.



Ver mapa más grande

-Fuente:  Fuentes de Vecindad. Jesús Anta Roca


2/9/12

La momia de Don Rodrigo Calderón

Una de las imágenes más perdurables asociadas al ocaso del valimiento del duque de Lerma fue la del favorito don Rodrigo Calderón camino del cadalso. Mitificado en la muerte, de una trayectoria política y personal plagada de desaciertos y excesos pero singular y meteórica. Marqués de Siete Iglesias y conde de la Oliva, capitán de la Guarda Alemana, secretario de cámara del rey y embajador extraordinario en los Países Bajos, don Rodrigo fue uno de los más poderosos y controvertidos ministros de Felipe III. Su notoria influencia cimiento de un asombroso patrimonio, amasado no siempre de manera lícita, conseguida por ser un apoyo imprescindible para el duque de Lerma, le permitió erigirse en poco tiempo en el alter ego del valido. Sucumbió, como un Faetón destronado del cielo que rimase Quevedo, a la pérdida del favor regio de su patrón y a las presiones de una oposición nacida en el propio seno del clan dirigente. Sometido a un largo proceso judicial en 1619, a tormento y privaciones, fue hallado culpable de decenas de delitos y condenado a la pena capital. Fue arrestado y el día 7 de enero de 1621 fue salvajemente torturado para conseguir que confesase los cargos que contra él pesaban de asesinato y brujería. Su ejecución pública en la Plaza Mayor de Madrid el 21 de octubre de ese mismo año fue, en palabras de Andrés de Almansa y Mendoza, «el día más famoso que ha mirado este siglo».


La momia

En Valladolid se conserva – o quizá sería mejor decir sobrevive– la momia de D. Rodrigo Caldéron, que vela con justificado celo la comunidad dominica de Porta Coeli, las “Calderonas” (c/Teresa Gil, 20).

Sala Capitular donde se encuentran los restos de Don Rodrigo Calderón.
A la derecha se puede ver la celosía de madera tras la que se guardan dichos restos

El que fuera todopoderoso ministro de Felipe III, Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias, conde de la Oliva, comendador de Ocaña, capitán de la Guarda Alemana de Su Majestad, secretario de cámara del rey, regidor perpetuo, alguacil y registrador mayor de la Chancillería de Valladolid, embajador extraordinario en Francia y los Países Bajos, fue ajusticiado en la Plaza Mayor de Madrid, el 21 de octubre de 1621, acusado de numerosos delitos (asesinatos, fraude, cohecho y malversación de caudales públicos).


La degollación fue el método de ejecución aplicado al reo, circunstancia que permitió tras una hemorragia masiva y su posterior inhumación sobre tierra, que su cuerpo de momificase de manera natural. Trasladado pocos años después a Valladolid, se conserva en el mismo arcón en que vino de Madrid. Desgraciadamente, los restos perviven muy deteriorados al paso del tiempo, pese al cuidado de las madres dominicas.



El desaparecido doctor Federico Carrascal realizó en 1984 un interesante estudio forense del cuerpo. Sus conclusiones han resultado muy valiosas para determinar los rasgos físicos del que fuera valido del duque de Lerma. Las horrendas huellas de la degollación – como también las de las torturas a las que fue sometido durante su proceso judicial– son hoy perfectamente visibles en el cuerpo.


La importancia de un personaje tan relevante de la Historia de España obligaría a proceder de inmediato a aplicar las medidas necesarias para la mejor conservación de los restos y a realizar un análisis más moderno que determinase cuestiones igualmente interesantes como las enfermedades que padeció, su alimentación, su talla (dado que las piernas fueron quebradas a la altura de las rótulas para poder introducirlo en el arcón de metro y medio de longitud) e incluso sus facciones (que hoy conocemos idealizadas a través de varios retratos de época). Si estuviéramos en cualquier otro país de Europa, más sensible e interesado de su Historia, el cuerpo de D. Rodrigo gozaría de mucha mayor atención y cuidado.




Acaso no han merecido recursos y atención de los medios los transitados despojos de Cristóbal Colón. ¿Por qué no tratar a la momia de don Rodrigo con la misma atención que han merecido las de San Juan de la Cruz (Segovia), Sor María de Jesús de Ágreda (Soria), Enrique IV (Guadalupe), el infante don Sancho (Toledo), Fernando III (Sevilla) o San Diego de Alcalá (Alcalá de Henares), entre otras?.




-Fuente: Diezsantos.es
-Fuente del texto "La Momia de Rodrigo Calderón": SANTIAGO MARTíNEZ HERNáNDEZ. http://servicios.nortecastilla.es/tu-noticia/tu_noticia_ver/momia-Rodrigo-Calderon-marques/33022/1.htm

-Mi agradecimiento al Vicario del Arzobispado de Valladolid D. Félix López Zarzuelo, así como a las hermanas del Convento de Porta Coeli por su amabilidad y entrega a la hora de facilitarme la visita a los restos de D. Rodrigo.

1/9/12

¿Qué fue de los primitivos faroles decorativos del Campo Grande?

En esta fotografía de finales del siglo XIX podemos ver dos de las cuatro farolas que flanqueaban el acceso al Paseo Central del Campo Grande


En el año 1878 se llevó a cabo la más importante reforma del alumbrado en la zona del Campo Grande, unida, naturalmente, a la gran transformación realizada en dicho parque por el alcalde Miguel Iscar

Obras de instalación de la farola de la Solanilla de la Antigua en los años 60
A finales del mes de abril se decidió acometer la colocación de faroles del paseo Central, trasladando los antiguos a la Acera de Recoletos. Se pensaba colocar un grupo de faroles a la entrada del paseo y luego 42, más sencillos, distribuidos  a ambos lados.


Farol sito en la Solanilla de la Antigua


Para decorar el comienzo y el final del Salón central se decidió colocar cuatro candelabros decorativos de fundición de hierro, dos en cada extremo.


 El vallisoletano taller de fundición Gabilondo trabajó en la creación de estos faroles monumentales. Nos interesa de manera especial cuanto refiere a estos candelabros, ya que constituyen prácticamente casi el único elemento decorativo de cierta importancia que ha llegado hasta nosotros de la fecha de creación del Campo Grande.
Conocemos el emplazamiento de tres de los cuatro candelabros que permanecieron en el Paseo Central hasta una fecha, imprecisa, del primer cuarto del siglo XX. Tras haber recorrido diversas zonas de la ciudad, hoy se hallan situados dos de ellos en la Rosaleda del parque de las Moreras y un tercero en la Solanilla de La Antigua.

Farolas sitas en el Parque de las Moreras

Los candelabros son de un bello diseño. De cinco brazos, el fuste se adorna con niños semidesnudos. En la base, octogonal, entre escudos municipales se lee con toda claridad en dos carteles: “Fundición de Gabilondo Hs. Valladolid” por un lado, y en el otro “Ayuntamiento de Valladolid, 1878”.
Esperemos que este artículo sirva al menos para que no queden en el olvido estos faroles y su importancia histórica, no sea que a alguien, algún día, le de por sustituirlos por otros más modernos y los perdamos definitivamente. También sería interesante saber que fue del cuarto de ellos.

-Fuente:  Desarrollo urbano y proceso histórico del Campo Grande de Valladolid. María Antonia Fernández Del Hoyo. ISBN: 84-500-4970-9


 
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