27/11/12

El desaparecido convento de San Bartolomé

El nº 62 marca la situación del desaparecido convento


Al otro lado del Puente Mayor existía el Hospital de San Bartolomé, sobre cuyas ruinas fue edificado el convento del mismo nombre para las religiosas de la Santísima Trinidad, sufragando los gastos el artífice platero y Regidor de la ciudad, D. Francisco Díez de Hurtado y su esposa.
El hecho se produjo años después de fusionarse el Hospital citado al General de Valladolid, en 1628, autorizando en esta misma fecha la fundación del nuevo monasterio de monjas Trinitarias sobre el mismo solar en que estuvo el antiguo hospital.
Refiere Matías Sangrador que la obra estaba concluida en 1632. Sufrió graves desperfectos cuando la inundación del Pisuerga del año 1636, así como las consecuencias de la acometida de agua que se traía de la Fuente del Sol, dañando las paredes de la iglesia.
Fue invadido por la francesada y derribado en 1837. Las religiosas se pasaron al convento de Jesús y María
Sobre el solar de este convento de San Bartolomé estuvo la estación de Ferrocarril de Rioseco, desaparecida también; a sus expensas se ha remodelado la actual Plaza de San Bartolomé.

-Fuente: Urbanismo y arquitectura de Valladolid en los siglos XVII y XVIII. Tomo I Siglo XVII

21/11/12

La Fuente El Sol




El paraje de la fuente el Sol era muy querido en el siglo XX, lugar a donde acudía mucha gente a pasar los días festivos y merendar; por eso, en julio de 1933, el concejal Cobos propuso, además de una plantación de árboles "que se limpien los caños de Morante y  Fuente el Sol, parajes a los que acude bastante público en los días festivos, y se instalen a mayor altura que están en la actualidad para que no abreven las ovejas, y el Ayuntamiento acordó repararlas con urgencia.


Fuente el Sol en el día de la inauguración de la reforma que se hizo en 1938

Las aguas de la fuente el Sol se consideraban de buena calidad. Tal es así, que en ocasiones se solicitaba el aprovechamiento particular de sus aguas.
Tan valorada era esta fuente que el mes de junio de 1934 se constituyó la "Asociación de Amigos de la Fuente del Sol" . 




Varias reuniones se celebraron de Junta Directiva y Junta General: 25 de junio, 20 de julio y 12 de diciembre de 1935. Estas reuniones solían celebrarse en la Casa Consistorial y alguna hizo la Comisión Promotora en las oficinas de la Fábrica de Harinas La Perla, sita en la Plaza de San Bartolomé.



El 7 de julio de 1936, fecha de la última reunión de esta Asociación se acordó presentar una instancia al alcalde para acondicionar la fuente y los accesos a la misma.
Tan emblemática era la fuente, que en plena guerra civil, y concretamente en 1938, el alcalde Luis Funoll, acometió su reforma, cuya inauguración se rodeó de una gran manifestación de boato y popularidad, y contó con la presencia de las autoridades civiles, militares y religiosas, y numerosísimo público.



Ver mapa más grande


-Fuente:  Fuentes de Vecindad en Valladolid. (Jesús Anta Roca)

16/11/12

Valladolid ve la luz

Edificio de la Electra Popular Vallisoletana


Por Joaquín Martín de Uña
Si a los primitivos habitantes del caserío vallisoletano se les hubiera ocurrido pensar que llegaría el momento en que la iluminación de sus vías públicas dejaría de ser un problema y se convertiría en algo tan habitual que únicamente la falta de suministro haría recordar lo imprescindible de la iluminación nocturna, quizá hubieran pensado que se trataba de un sueño irrealizable que tendría lugar muchos años después. Y estarían en lo cierto.
Quizá primero fueran las rondas nocturnas de las fuerzas de orden de la ciudad quienes aportaran la luz vacilante de sus rudimentarios medios, luz y compañía a los transeúntes en las oscuras noches.
Años más tarde las vías públicas principales comenzaron a iluminarse con antorchas y recipientes de barro que contenían aceite y una mecha situados en lugares oportunos y de forma constante, sistemas de iluminación utilizados en la celebración de fiestas públicas uno de cuyos complementos fue la iluminación de algunos edificios públicos, así como la de fachadas y altares de las iglesias penitenciales.
A mediados del siglo XIX, cuando ya la iluminación pública correspondía a los ayuntamientos, comenzaron a instalarse en las esquinas de las calles faroles de reverbero de aceite (1837), gas (1850) y petróleo (1870), así como en paseos y plazas se situaron farolas de candelabro, con un número variable de brazos, alimentadas por dichos combustibles, lo que dio lugar a que se hiciera familiar en las calles vallisoletanas la presencia de los faroleros, llevando una escalera y una larga caña con una mecha y un cono de zinc, con el cual encendían y apagaban faroles. Al final del siglo llegó la revolución de la luz eléctrica.



Traslado a los Filipinos de los restos de Fray Alonso de Orozco el 8 de diciembre de 1882. / M. DE U.

Inauguración
En una noticia publicada por EL NORTE DE CASTILLA en 1882 se comunicaba la inauguración de la luz eléctrica «en todos los establecimientos de esta capital y algunos particulares», si bien continuaron en servicio mil farolas de reverbero y gas, como recoge María Antonia Virgili en 'Urbanismo y Arquitectura en Valladolid en el siglo XIX'. En 1906 comenzó a funcionar la Electra Popular Vallisoletana, tras acuerdos con El Porvenir de Zamora y Electricista Castellana, siendo propietaria del salto de agua del Cabildo e inaugurándose la central el 20 de febrero en 1906. En 1908 la firma vallisoletana Anselmo León SA inauguró el salto de agua situado en la desembocadura del Esgueva.
Las ferias y fiestas de San Mateo fueron una de las grandes beneficiadas por el nuevo descubrimiento, no solo por la iluminación de paseos y templetes durante su celebración, sino por su utilización en las primeras proyecciones cinematográficas y en la música de los discos que alegraron dichas celebraciones. 
En las ferias de 1885 se resaltó «la brillante iluminación de gran novedad y sorprendente efecto», así como «la iluminación de forma caprichosa del templete de la glorieta de la Plaza Mayor». En 1888 se iluminaron el Campo Grande y el templete de la Plaza Mayor «por medio de seis arcos voltaicos». La iluminación electrónica, las lámparas de bajo consumo y un largo etcétera vendrían más tarde.

-Fuente:  El Norte de Castilla


13/11/12

La tumba del General Malher


En la puerta principal de la Iglesia de San Pedro Apostol, en el suelo, se puede ver una original y tenebrosa lápida. Tenebrosa por la calavera con dos tibias (como era costumbre marcarlas en el siglo XVIII) que se puede ver en la parte inferior de la misma. Bajo dicha lápida yace el General Jean-Pierre Firmin Malher, oficial del ejército napoleónico fallecido en trágicas circunstancias en unos ejercicios de tiro realizados en el Campo de San Isidro. 

Sebastian Blaze en sus memorias nos narra como murió el general: 
"Me reuní en Valladolid con el 2º cuerpo de observación de la Gironda, que allí quedó hasta el 17 de marzo. El 15 nos topamos una guerrilla en una vega cerca de la ciudad, y el general de división Malher fue muerto con la baqueta que un soldado dejó por inadvertencia en el cañón de su fusil. Enseguida se pasó revista de armas para dar con el culpable, es decir con el imprudente: dieciocho baquetas faltaban en las armas de la fila, cuyos tiros se dirigían hacia el general. Verdad es que el cuerpo estaba en su casi totalidad compuesto de quintos. Malher fue la primera víctima que tuvimos en una tierra que no tardó en ser regada con la sangre francesa".


Jean-Pierre Firmin Malher (Foto obtenida de Wikipedia)

Casimiro García Valladolid al tratar de la Iglesia de San Pedro en su obra "Valladolid, sus recuerdos y grandezas" (Tomo I, pág. 683) así lo narraba: 
“En ella está enterrado el general francés Malher, muerto el día 13 de Marzo de 1808 hallándose pasando revista á sus tropas en el campo de San Isidro, por una baqueta lanzada por el fusil de uno de sus soldados al hacer los ejercicios de fuego: tuvo lugar su sepelio el día 15 inmediato, después de los funerales que se celebraron en la misma iglesia, siendo acompañado el cadaver por toda la oficialidad del ejército francés acuartelado en Valladolid, desde el palacio de la Excma. Señora Marquesa del Arco, en la calle de Herradores, hoy de Alonso Pesquera, donde se hospedaba". (Información facilitada amablemente por el autor del blog Cofradías Sacramentales y de Gloria en Valladolid)


También Matías Sangrador Vítores en su obra "Historia de la muy noble y leal Ciudad de Valladolid", en el tomo II, página 208, confirma aunque sin entrar en tantos detalles que dicho general yace en esta iglesia.
Moraleja: hay que sacar la baqueta del cañón antes de disparar, al menos eso nos enseñaron en la mili.


 
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