26/3/13

Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido




Este libro, publicado por Juan Carlos Urueña Paredes en enero de 2006 resulta imprescindible para todos los vallisoletanos que sientan curiosidad por saber cómo fue nuestra ciudad en el pasado. Qué palacios, iglesias, conventos... había donde hoy se levantan bloques viviendas o impersonales plazas. 
El libro tuvo tal éxito que se agotó a los pocos meses de su publicación, a pesar de que se hicieron tres reimpresiones del mismo. Con el permiso explícito del autor os lo pongo aquí para que disfruteis de esta joya.

El Alcalde de Valladolid lo prologaba así:
"Dice Juan Carlos Urueña que el objetivo de su obra no ha sido otro que“... convocar a los espíritus” del pasado para, de su mano, reconstruir un Valladolid ya desaparecido, en el que ubicar e imaginar el acontecer de los vallisoletanos de otro tiempo. El reto de Juan Carlos era hacernos ver lo que ellos vieron; sus herramientas, estas cuatro: primera, los testimonios gráficos supervivientes de épocas pasadas; segunda, los estudios históricos existentes sobre nuestro patrimonio monumental y urbanístico; tercera, el software informático de tratamiento de imágenes; y cuarta, el cariño y la devoción por Valladolid y lo vallisoletano.
Los Rincones con fantasma de Urueña Paredes son un excelente ejercicio de reflexión sobre el pasado de nuestro entorno y hemos de mostrar profundo agradecimiento ante la sensibilidad que el autor ha demostrado como artista virtuoso, como lector empedernido de la bibliografía de tema local y, sobre todo, como vallisoletano. En una sociedad como la nuestra, en la que la que el protagonismo de la imagen es absoluto e indiscutible, el trabajo de Juan Carlos pone a nuestro alcance la posibilidad de recorrer virtualmente un Valladolid que ya no existe, ofreciéndonos la oportunidad de disfrutarlo con nuestros propios ojos.
Es tiempo de atrapar, querido lector, las mil y una anécdotas e historias hilvanadas por Juan Carlos Urueña para ayudarnos a identificar los fantasmas de un Valladolid que reclama toda nuestra atención y todo nuestro mimo. Es tiempo de descubrir las mil y una sorpresas que deparan estas páginas a quienes gustan de saber más y más sobre una ciudad que ansía que la amemos, la protejamos y sintamos por ella un infinito orgullo."


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20/3/13

La calle más antigua de Valladolid




Por Joaquín Martín de Uña
Alguno de los vecinos que actualmente ocupan viviendas situadas en la calle Don Juan Mambrilla, quizás, no solo desconozcan que "su calle" debe su nombre actual a un desafortunado acuerdo municipal, adoptado hace escasamente un siglo, sino también que antes de dicho acuerdo su nombre fue el de Francos y que es la primera calle de la que se conserva recuerdo en nuestra ciudad.


Casa de los Zúñiga

En su contrastado estudio sobre Las Calles de Valladolid, el investigador Juan Agapito y Revilla analiza documentalmente, la historia de ésta y remonta su antiguedad al Señorío de la villa por el Conde Ansúrez. La primera referencia escrita se encuentra en carta dotal de 21 de mayo de 1095, otorgada por D. Pedro Ansúrez y su mujer Dª. Eylo en favor de la iglesia de Santa María la Mayor, primera Colegiata vallisoletana. Según el citado historiador, las fincas existentes en la margen izquierda del ramal norte del Río Esgueva -cuyo curso discurre en la actualidad bajo la calle Paraíso- fueron cedidas por el Conde a los franceses (francos) que intervinieron junto a las huestes de Alfonso VI en la conquista de Toledo el año 1085.

Pasaje de los Alarcón

Una vez que los soldados francos fueron licenciados, según Floranes en sus Orígenes de los Estudios de Castilla, "tomaron Partido", es decir, pasaron a prestar sus servicios a diversos nobles castellanos. El capitán Martín Franco y su cuadrilla franca "se ajustaron" con el Conde vallisoletano y se instalaron en los  terrenos que les fueron señalados. Lo mismo ocurrió en ciudades de nuestro entorno como León y Zamora, entre otras.

En el plano de Ventura Seco se aprecia la calle con su primitivo nombre de Calle de Francos


En la actualidad se conservan algunos restos del brillante pasado de esta calle, -llegaron a existir siete casas palaciegas en su trazado- restos que en algunos casos aparecen integrados en las nuevas edificaciones, que no siempre mantienen el carácter tradicional de la calle. En el número tres de la calle se conserva la fachada y un escudo de la casa de los Mendoza y, mediante su reconstruído patio se comunica con la calle Paraíso, a través del Pasaje de los Alarcón.
  Siguiendo la acera de los números impares nos encontramos con la que fue casa principal del Marqués de Revilla, Alférez Mayor de la ciudad, palacio que más tarde fue propiedad de Diego de La Gasca, hermano del entonces Obispo del Perú quien le encargó reconstruir la primitiva parroquia de la Magdalena. Actualmente el Colegio de la Enseñanza y el Colegio Mayor Monferrant, se levantan sobre el solar de dicha casa señorial.
En el número 33 de la calle se encentra el convento de las Salesas -que anteriormente había sido sede de la Escuela Normal de Maestras- que conserva algunos vestigios de cierto interés.

Convento de las Salesas

En la acera de los números pares, más afectada por nuevas edificaciones, es de destacar el que fuera palacio de los Zúñiga, posteriormente de la Duquesa de Osorno y sede del primer Tribunal de la Inquisición en el cual pudo estar preso Fray Luis de León y del que fue sacado para su ejecución Alvaro de Luna.
Don Juan Mambrilla fue un hombre que, en su tiempo, pudo alcanzar cierta notoriedad, alcanzó el puesto de catedrático de la Facultad de Derecho, pero su posibles méritos, a mi entender, no parecen suficientes para cambiar el nombre de una calle que, durante más de setecientos años, se llamó calle de los Francos.

-Fuente: Valladolid, una ciudad contada. (Joaquín Martín de Uña)
 
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