1/8/13

Valladolid a vista de...¿globo? El grabado de Alfred Guesdon


Esta lámina coloreada, “vestida” de grabado y firmada por Alfred Guesdon, nos muestra un Valladolid de hace alrededor de ciento sesenta años, o acaso más, con unas características formales y parecido integral a la ciudad que por aquellos días sumaría unos 40.000 habitantes.
Estudiar el grabado francés lleva un par de horas de buena contemplación en busca de la fecha adecuada: después de 1852 y antes de 1864. Aquel Valladolid debió de ser un encanto, dispuesto como mandan los cánones cartográficos: arriba, el Norte con casa-ermita en el camino de Cigales, meandros del río y cárcavas de Cabezón; al Sur, el convento de Sancti-Spíritus, Puertas del Carmen, al lado de los Carmelitas Calzados, en él estuvo enterrado Gregorio Fernández y hoy es Hospital Militar; al Este, perdido en la lejanía, la chimenea de la fábrica de papel, de Garaizábal; y, al Oeste, el Pisuerga, barrio de la Victoria y Huerta del Rey. La línea inferior, la tapia frontera y fielato revelan o parecen revelar que el tomavistas estuvo en globo, acaso, más de una vez, antes de redondear el trabajo expresando cómo era la ciudad desde las nubes, a cielo abierto, embelleciendo un mundo de tejados. Parece que hay tema para un libro, sobrevolándolo todo desde las citadas Puertas del Carmen, de Madrid o de Carlos III, la isla de los Frailes a lo que ahora es la Plaza de Zorrilla. Aquí se contempla que estaba construido el Presidio Modelo que en 1852 ya era Colegio del Arma de Caballería, recién llegados los alumnos –cadetes- de Alcalá de Henares. Y como está intacta la Puerta del Campo –derrocada en 1864- hay dos hitos seguros para limitar el tiempo del dibujo. Desde el observatorio están claros el paseo de las Moreras y el plantío de olmos del paseo Alto. Están, asimismo, bien definidas tres de las cuatro puertas –la de Tudela se salió del grabado- y se pierden en el paisaje y sus encrucijadas los portillos del Prado, Polvora, Merced y Balboa. Aparecen, mal que bien o no aparecen catorce parroquias, con cinco templos agregados; 35 monasterios de monjas y frailes, cinco capillas y dos oratorios, muchos desabitados después de la exclaustración de Mendizabal.


 
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