8/4/10

El Monasterio de las Huelgas Reales

El monasterio Santa María la Real de Huelgas es especialmente famoso en los Anales de la Orden Cisterciense debido principalmente a su historia, el empaque de sus construcciones, las joyas artísticas que contiene, la importancia de su Archivo documental, y hasta la nobleza de sus orígenes.
A pesar de ello resulta muy difícil encontrar documentación sobre la vida de esta casa tan noble.
Su nombre, proviene de su emplazamiento en un lugar destinado a recreo y solaz de quien se cree fue su fundadora, la reina doña María de Molina.
Cuando en 1282 sufre el monasterio el fatal incendio que lo destruyó totalmente, lo mismo que sus Archivos, sería ya cisterciense la comunidad y, según Ortega, lo habría fundado doña Sancha, la hermana de don Alfonso VII.
En esa época, la llamada TIERRA DE CAMPOS, era un lugar fronterizo muy codiciado, de manera que Alfonso VII el Emperador se la concedió a su hermana. Al ser nombrada gobernadora, disponía de tierras y dinero y por ello fue fundadora de varios monasterios
La que sería gobernadora de Castilla, cedió su alcázar como nuevo convento para las beatas de la orden del Cister y eligió ya desde entonces el monasterio para su sepultura.
Todavía hubo de sufrir el monasterio una parcial destrucción en 1328, causada por las tropas de Alfonso XI, quien, en parte quizás por esto mismo, quiso compensarlo con la confirmación y ampliación de sus privilegios.
A partir de entonces, la comunidad desenvuelve sin mayores avatares su vida plácidamente y de manera prácticamente ininterrumpida hasta hoy.
Con el tiempo, irían afluyendo con normalidad las vocaciones y, a la vez, iría redondeándose el extenso dominio territorial de las Huelgas con fincas rústicas y urbanas, así como con privilegios y derechos señoriales.
La primera de sus abadesas conocidas, fue doña Teresa Gil, y consta lo era aún en 1298. Tras ella, ocupa el cargo abacial otra gran abadesa, doña Isabel de Herrera, hija de don García de Herrera y doña Elvira de Guzmán. Ella fue quien primero se sometió a la Congregación cisterciense reformada de Castilla, en la persona de su Reformador General en 1482, reinando los Reyes Católicos.
Con esta abadesa, comienzan los años de plenitud del monasterio hasta pasado el primer tercio del siglo XVII.
Cuatro grandes abadesas llenan todo este tiempo. Todas ellas pertenecerían a un mismo linaje, el de los Mendoza: Isabel de Mendoza (1510-1543); Ana Quijada y Mendoza (1543-1590); Ana de Mendoza y Cerda (1596-1599) y por último Isabel de Mendoza II que lo presidió sin interrupción de 1608 a 1614, de nuevo de 1620 a 1626, y el trienio 1629-1632.
Ana de Mendoza Quijada, es quien comienza la obra de la Iglesia, que acabará veinte años mas tarde (1579-1599).


Por referencias documentales de 1537, sabemos la exacta ubicación del antiguo monasterio antes de su incendio, que motivó su traslado a los alcázares junto a la Iglesia de la Magdalena, donde sigue hoy. Parece pro tanto que las "Huelgas viejas" se encontraban localizadas en el Arrabal de la Magdalena, Arrabal de la Cerca (junto a la calle Renedo) y algo del Arrabal de San Juan.
La comunidad cuenta en 1665 con un total considerable de 42 religiosas, 20 criadas, 2 religiosos, 2 criados y 1 ama.
Serán particularmente dramáticos los avatares de la comunidad en el siglo XIX, con los sucesivos desastres de la Guerra de la Independencia, y después del bienio progresista y de la legislación desamortizadora de Mendizábal que acabó con el considerable patrimonio territorial del monasterio. Es ahora cuando demuestra su temple religioso, su capacidad de reacción y su vitalidad para salir adelante.
Tras estos acontecimientos, la comunidad vuelve a ser floreciente. Prueba de ello es la aparición del Colegio, durante el abadiato de Pilar Oña (siete veces abadesa en la casa), quedando formalmente erigido en 1895 con las primeras profesoras tituladas, siendo abadesa Teresa Veneciano.
La comunidad regida por la abadesa Sagrario Martín (1921-1947), capea el temporal de la guerra civil y siendo abadesa la madre Purificación Carlón, puede erigir un Colegio de nueva planta en 1959 que comienza a funcionar desde 1966.
La comunidad fortalecida y bastante numerosa, pudo igualmente hacer frente, en 1980 y siendo abadesa la madre Teresita García, a la restauración por Bellas Artes de la Iglesia Mayor.
Muerta la madre Teresita, el 14 de septiembre de 1989, fue elegida el día 17 del mismo mes para sucederla la madre Mª Ángeles Valle. El 28 de diciembre de 2002 fue elegida abadesa del monasterio sor Mª de Mar (Elena Martínez López) que gobierna ahora a su comunidad.

Fachada Mudejar


Hay que comenzar hablando de una huella insigne de los tiempos mismos de la segunda fundación de las Huelgas: la fachada mudéjar (único ejemplar en su estilo que se conserva hoy en la ciudad), con la puerta de entrada al palacio de la reina fundadora, doña María de Molina, de comienzos del siglo XIV. Este elemento arquitectónico construido con ladrillo, es lo único que nos depara esa primera época del monasterio.

Archivo Documental
Posee el monasterio un espléndido archivo documental con un total de más de 200 pergaminos, algunos de ellos con notables miniaturas y sellos, diversas pinturas de valor, y la original colección de ramos de plata.

Retablo Mayor de la Iglesia


El retablo mayor de la Iglesia fue realizado por el maestro Gregorio Fernández y contratado por la abadesa doña Isabel de Mendoza II el 15 de abril de 1613, exigiendo al autor que estuviese terminado en el plazo de un año.
La madera había de ser de madera de pino de Hontalvilla (Soria), blanca, sin nudos y cortada en buena luna. Así mismo, las figuras debían ser huecas, para evitar que se hendieran.
El retablo mide diez metros de ancho por otros tantos de alto. El cuerpo principal tiene dos pisos, separados por un sencillo friso. Ostenta cuatro relieves muy hermosos con los evangelistas echados, cada uno con su animal heráldico.
Centra el primer piso el famoso relieve de Cristo desclavándose de la cruz para abrazar a San Bernardo. A ambos lados, se disponen sendos lienzos, como los del piso superior obra de Tomás de Prado. En las calles laterales aparecen las figuras de San Juan Bautista y San José con la vara florida y el niño cogido en la mano. La misma composición aparece en le segundo piso, con el relieve central de la Asunción de María y en los laterales, con las figuras de San Benito y San Bernardo.

Retablo del Nacimiento

Capilla del Nacimiento

Existe un segundo retablo del mismo autor conocido como Retablo del Nacimiento (1614), en la capilla que fuera de San Juan, junto al coro, que da a la Sacristía. En el centro del relieve está el Niño en cuna, la Virgen lo adora con las manos plegadas y hay un pastor ofreciendo un cordero. Junto al Niño hay un ángel de rodillas y más arriba están San José y otro pastor. En el fondo, se divisa la choza, con techa de ramaje, y un fondo arquitectónico.

Sepulcro de Doña María de Molina

Sepulcro de Doña María de Molina

Otra importante obra de escultura es el sepulcro de doña María de Molina, reina fundadora del monasterio. Está hecho de alabastro y se sitúa en el centro del crucero de la Iglesia, delante del altar mayor.
Los costados están decorados con escudos de castillos y leones. En el de la derecha hay un relieve de la Virgen con el Niño y un santo benedictino en el de la izquierda. En el lado menor de la cabecera aparecen dos relieves, uno de San Juan Bautista y otro de San Cristóbal.

Iglesia


Otro elemento importante es la iglesia del monasterio (1579). Esta fue edificada en un breve periodo de tiempo y de una sola vez. El exterior es de una gran austeridad y de corte clasicista. El interior es realmente amplio y lleno de la luz que le viene de los vanos termales.
La planta es rectangular, afectando sin embargo la forma de cruz latina, con un amplio crucero. En el ábside cuadrado se sitúa el espléndido retablo de Gregorio Fernández, uno de los mejores del artista.
La nave única se continua con el coro, en el mismo eje longitudinal situándose tres capillas laterales a cada lado de ella. Sobre el entablamento se sitúan los vanos termales y todo ello cubierto con una bóveda de cañón, con arcos fajones y lutenos. El crucero se corona con una media naranja de ocho cascos. La bóveda se decora mediante triángulos y óvalos , y sencillas placas en la media naranja del crucero, sobre pechinas.
La capillas laterales se conforman con sencillas cupulillas y bóvedas. Una de ellas abre al exterior la única puerta de la iglesia.
El templo carece de fachada, sustituída esta de hecho por el coro, dispuesto en tres naves, la central techada con bóveda de cañón rebajada, y de arista en las laterales.


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-Fuente: http://www.huelgasreales.es/monasterio.htm
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