25/8/10

El Colegio de los Escoceses


En 1771 se instaló en Valladolid este Colegio Seminario de Escoceses, al ser trasladado desde Madrid. El carácter de la ciudad como centro de enseñanza superior experimenta de esta manera un sintomático refuerzo, por el hecho de que el alumnado que acude es de origen extranjero. Recuérdese un Valladolid con Universidad, Colegio de San Gregorio, Colegio-seminario de Jesuitas, Colegio de Ingleses, Colegio-seminario de Filipinos y finalmente Colegio de Escoceses.


El colegio se funda en Madrid por el caballero Guillermo Semple, noble escocés, coronel del Ejército, que sirvió la causa católica en inteligencia con el rey Felipe II, conocedor de la situación de su patria, impulsó la idea de establecer un seminario para la formación de clero escocés. La fundación tuvo lugar en Madrid, el 10 de mayo de 1627, haciéndose cargo de la dirección del colegio los Padres jesuitas. Semple estaba casado con la española doña María de Ledesma.
Al suceder la expulsión de los jesuitas en tiempos de Carlos III, por estar regentado por éstos el Colegio Escocés madrileño fue inmediatamente cerrado y luego incorporado al Colegio de Irlandeses de Alcalá de Henares. Tuvo lugar entonces un providencial suceso: la llegada a España del escocés don Juan Geddes. Había nacido en 1735, recibiendo instrucción sacerdotal en Roma. Su llegada estaba motivada por el propósito de reclamar las propiedades de los escoceses. Pero hay que ligar los acontecimientos a lo que sucedía por entonces en Valladolid.


El colegio de Ingleses había sido acogido al patronato regio, concediéndosele el edificio de San Albano, que fuera de los jesuitas. En Valladolid había quedado desocupado el Colegio de San Ambrosio. Lo que fueron Generales se destinó a Convictorio, es decir, residencia de estudiantes y aulas para enseñanza de Gramática y Primeras Letras; la iglesia se convirtió en parroquia de San Esteban. El bloque intermedio fue cedido al Hospital de Esgueva, pero el centro no aceptó la donación por considerarla no apropiada. Se pensó en concederla para ampliación de los Generales, ahora pasados al servicio real. En esto fue recibida la petición de don Juan Geddes, que deseaba establecer en Valladolid el Colegio de Escoceses, trasladando para ello el de Madrid. El Rey Carlos III estudió la propuesta y decidió en 1771 conceder al Colegio la parte del extinguido Colegio de San Ambrosio, es decir, la zona de celda de Padres, relicario, refectorio y otras dependencias. En la motivación para la concesión, se aduce la petición de los obispos católicos de Escocia, que se inclinaban a fundar en Valladolid sobre todo por "estar más inmediata a los puertos por donde deben venir y volver los alumnos escoceses a su Patria y no ser los víveres tan caros.


Para hacer la distribución examinaron el terreno don Juan Geddes y don Felipe Perry, rector del Colegio de los Ingleses, que tan vivos deseos tenían de ver instalados en Valladolid a coterráneos. Se manda levantar un plano de todo el Colegio de San Ambrosio al arquitecto don Manuel Godoy, marcando con tinta azul la zona que pasaría a poder de los escoceses. El 12 de enero de 1772 se hizo la toma de posesión del edificio, asistiendo don Juan Geddes, don Felipe Perry, don Manuel Godoy, el Corregidor y otras autoridades.

En torno a la iglesia, se quiso levantar todo un centro espiritual de referencia nacional. Un nuevo proyecto inconcluso para Valladolid

Pero pronto se dieron cuenta los escoceses que el edificio les resultaba pequeño. Por eso hicieron una serie de peticiones para ocupar parte de lo restante. En primero lugar demandaron la Capilla de la Concepción, que se les da en 1773; de esta suerte pudieron contar con la iglesia. Después incrementaron las dependencias con un patio central y lo que le envolvía, para poder disponer de aulas. Y en 1783, don Juan Geddes, que había dejado de ser ya rector del colegio pero que a la sazón era obispo titular de Marruecos, solicitó otra zona de la parte central, que le fue concedida.
Juan Geddes desempeñó el rectorado del Colegio durante diez años, de 1770 a 1780; fue la época crucial, pues hubo que resolver los problemas de instalación. Naturalmente fue un periodo de obras, para procurar el debido acomodo. Contaban, naturalmente, con que una comunidad substituía a otra, de suerte que la iglesia, refectorio, celdas y aulas eran dependencias similares, aunque con la particularidad de que se disponía de menor espacio, pues eran tres los ocupantes del viejo Colegio de San Ambrosio.


Sucedió al Padre Geddes en el rectorado al Padre Alexander Cameron. El hecho más reseñable durante su periodo fue la obtención de una finca de recreo. El Ayuntamiento de Boecillo vendió a los escoceses dos obradas de terreno, con el fin de que pudieran construir casa. El edificio ya estaba concluido en 1798. Se halla en un emplazamiento envidiable, pues se percibe el valle del Duero, con la vista sobre El Abrojo.
En 1988 los escoceses deciden trasladarse a Salamanca y ponen a la venta el inmueble, la Diócesis de Valladolid lo adquiere y desde 1991 establece en él el actual Centro Diocesano de Espiritualidad del Corazón de Jesús.


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Fuente: Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. Parte Segunda. Juan José Martín González y Fco. Javier de la Plaza Santiago. ISBN: 84-505-5518-3
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2 comentarios:

Marti dijo...

Que interesante la historia de este emblemático edificio de Valladolid, construido por unos jóvenes escoceses con vocación religiosa.

Se agradece la información.

Salu2 desde Espacio Galáctico!!

Pedro Escudero Zumel dijo...

Mira, lo de los escoceses sí que lo conocía, aunque no en tanta profundidad.

Estupendo tu blog. Mucha suerte el certamen :)

 
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