2/11/09

El Teatro Zorrilla

Fachada de la Calle Constitución

Inaugurado en octubre de 1884 con una obra de José Zorrilla, este espacio cultural ha sido escenario de zarzuelas, teatro de vanguardia o proyecciones cinematográficas.

Hablar del Teatro Zorrilla es hacerlo de un espacio cultural lleno de historia: la suya propia y la heredada del terreno donde se levantó. Y es que antes de albergar dramas, comedias, conciertos y películas, ese espacio de la Plaza Mayor albergó el Convento de San Francisco, fundado en el siglo XIII, demolido a principios del siglo XIX y que tuvo entre sus visitantes a Cristóbal Colón, quien fue enterrado en una capilla de dicho convento en 1506.


El edificio teatral en sí fue construido en el año 1884 por una sociedad formada al efecto. La licencia fue solicitada en el mes de mayo, siendo inaugurado el 31 de octubre de ese mismo año sin estar concluidas las obras. Según relata el cronista Casmirio G. García-Valladolid en su tercer tomo de ‘Valladolid. Recuerdos y Grandezas’, la obra elegida para la inauguración fue el drama Traidor, inconfeso y mártir, de José Zorrilla, poeta que acudió a esta primera representación, a la que también asistió Emilio Ferrari, quienes con otros poetas de la localidad leyeron varias poesías dedicadas a la fiesta inaugural. Para la historia de la capital vallisoletana queda que esa primera obra fue representada por la compañía de los señores Bueno y Argüelles.

Acceso por la Plaza Mayor

Este primer teatro estaba compuesto por tres pisos: el de butacas, el de palcos y el de galerías. Aunque nunca contó con grandes dimensiones ni con un excesivo aforo, su cuidada decoración y su fachada exterior realizada con ladrillo prensado le valió inmediatamente el cariño del mundo cultural vallisoletano. Así, y según relata García-Valladolid, a principios del siglo XX se convirtió en «el teatro favorito del pueblo vallisoletano», que acudía a él a escuchar las funciones de zarzuelas que se programaban.
Para valorar esa predilección por el Teatro Zorrilla hay que tener en cuenta que en 1861 y en 1865 ya se había inaugurado el Lope de Vega y el Calderón, respectivamente. Ambos construidos bajo la dirección del arquitecto Jerónimo de la Gándara. De esta labor se ocupó en el Teatro Zorrilla Joaquín Ruiz Sierra.


Cine y vanguardia. Durante el siglo que permaneció abierto durante su primera época, supo ser el referente en Valladolid del progreso cultural que se vivió en esas décadas en España. Así, fue el primer escenario de la provincia en albergar sesiones de cine sonoro, en los años 30. Esta relación con el séptimo arte se mantuvo durante décadas, ofreciendo sesiones matinales, ensayos y convirtiéndose en una de las sedes de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, hecho que ha recuperado tras su reapertura el pasado año.
Tampoco faltaron representaciones del teatro que por los años 60 y 70 se definió como ‘experimental’. Por esta sala de arte y ensayo pasaron numerosos grupos universitarios y compañías independientes ofreciendo unas representaciones comprometidas, que atraían a un público deseoso de descubrir un arte social y de vanguardia.
Llegados los años 90 del siglo pasado, el mal estado del edificio obligó a su cierre ante el peligro real de derrumbe que existía.

Obras de restauración del teatro


Hubo que esperar hasta el siglo XXI para que este espacio teatral recuperase parte de su esplendor. Primero con su compra por parte de la Diputación, en el año 2001, y luego con el principio de las obras hace ahora un lustro. Tras una inversión que sobrepasa los nueve millones de euros, financiado principalmente por la institución provincial y con algo de ayuda por parte de la Junta de Castilla y León, el Teatro Zorrilla, vivió su reapertura en otoño de 2009, bajo la batuta de Enrique Cornejo, actual gerente de la sala.


El conjunto del Teatro Zorrilla está formado por dos edificios, uno con acceso desde la Plaza Mayor, donde antes existía un hostal y otro con acceso desde la calle Constitución, en el que se asienta la sala principal. En el edificio de la Plaza Mayor sólo se ha conservado la fachada, siendo el resto totalmente nuevo, y se ha reducido la profundidad de este edificio para la creación de un nuevo vestíbulo de acceso a la sala.
Nuevas instalaciones. Según informa el propio Teatro Zorrilla, el patio de butacas, que era la pieza más representativa y de más interés y valor del teatro, se ha rehabilitado para dejarla con su aspecto original, cambiándose el color beige por un azul para hacerla más funcional.


En el edificio de la Plaza Mayor se ha ubicado una sala experimental y de ensayos en el sótano, un cafetería como «lugar de encuentro» -que a día de hoy está sin abrir-; una sala de conferencias con un espacio para exposiciones temporales en la planta segunda; una zona de despachos en la planta tercera y en la última planta, aprovechando la estructura y el espacio del bajo cubierta, se ha ubicado un archivo y videoteca, para crear un centro de documentación relacionado con el teatro y el mundo del espectáculo.

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