27/11/09

El edificio de la Electra Popular Vallisoletana

El edificio de la Electra, entre las calles Veinte de Febrero y Paseo de Isabel la Católica, construido a caballo de 1906 y 1907, ha sido objeto de atención desde hace algún tiempo. Obra maestra de la Arquitectura Industrial, ha sido justamente encomiada por el profesor Nicolás García Tapia. Ello no ha impedido que esté amenazada de destrucción al haber sido planteada la construcción de un gran hotel en los terrenos que ocupa.
Puede y debe esperarse, no obstante, que la alta sensibilidad histórica y artística de los actuales responsables de Iberdrola en Castilla y León evite despropósitos irremediables, lo que resultará todavía más factible si la opinión pública se manifiesta de modo inequívoco en un sentido conservacionista.
Tal apelación a la responsabilidad de toda la ciudadanía, y no solo de los responsables de la empresa, se hace necesaria por cuanto se trata de la preservación de uno de los edificios más valiosos, desde el punto de vista arquitectónico e industrial, del pasado de nuestra ciudad y aun de toda la región castellana y leonesa.
El edificio original de la Electra, que cuenta con algún grado de protección derivada del Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid, fue diseñado en 1905 por el ingeniero industrial Isidro Rodríguez Zarracina. El edificio conoció una ampliación en la década de 1920, que no goza de protección, pero que fue asimismo obra de otro profesional emérito: el arquitecto palentino Jerónimo Arroyo, cuya figura y realizaciones, en Valladolid y en Palencia, gozan de una elevada consideración.

Además, por si lo anterior todavía no resultara suficiente, la Electra tuvo una gran importancia económica para Valladolid y otras áreas próximas. No se trató de la empresa pionera en la introducción de la energía eléctrica en la ciudad del Pisuerga. Ese honor le correspondió a su predecesora, la Sociedad Electricista Castellana, constituida en 1887. Pero la Electra Popular Vallisoletana fue representativa de las empresas eléctricas de segunda generación vinculadas al transporte de energía hidroeléctrica lejana. 'Electra' se constituyó para distribuir en Valladolid la energía del salto de San Román de El Porvenir de Zamora, finalizado en 1902. La Sociedad Electricista Castellana producía mayoritariamente energía térmica, de superior coste y, como es natural, de mercado más reducido (escasos abonados de luz, casi nula difusión de motores eléctricos) y prestaba servicio, además, en condiciones muy deficientes. La energía hidroeléctrica que llegó a Valladolid permitió extender el consumo de electricidad entre las clases media y baja de la población, crear tranvías eléctricos e impulsar la electrificación de la industria, muy en especial la de los talleres del Ferrocarril del Norte.

Vista desde la calle 20 de febrero

Así pues, la Electra estuvo ligada a un proyecto de regeneración económica de Valladolid. Su gran impulsor fue Santiago Alba, prohombre de la Restauración, varias veces ministro y figura señera en la economía y la política nacionales. Entre sus colaboradores destacó Julio Guillén, padre del inmortal poeta Jorge Guillén, luego accionista y consejero de la empresa como lo había sido su padre. Otro nombre ilustre entre los consejeros fundadores: el del eminente catedrático y político republicano José Muro, cuyo nombre designa una de las principales arterias de la ciudad.


Las referencias socioeconómicas podrían prodigarse mucho más. Porque hablar de la Electra es hablar de uno de los núcleos de la economía y la política locales. La misma Electra que han conocido por ese nombre muchos vallisoletanos, aun después de desaparecer jurídicamente en 1973, al ser absorbida por Iberduero, hoy Iberdrola.
Por todo ello la centenaria Electra no debe caer en el olvido. El edificio amenazado de demolición, aparte de su valor en sí mismo, nos remite a profesionales de la enjundia de Isidro Rodríguez Zarracina y Jerónimo Arroyo. La historia de la empresa que tuvo en él su sede social nos conduce a personajes de la talla de Santiago Alba, José Muro o Julio Guillén, padre del poeta Jorge Guillén. La peor piqueta es la desmemoria. No debemos caer en ella.


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-Fuente: http://www.nortecastilla.es/pg060531/prensa/noticias/Articulos_Opinion/200605/31/VAL-OPI-216.html
-Fuente: http://www.astrored.org/enciclopedia/wiki/Econom%C3%ADa_de_Valladolid
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1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre he admirado este edificio, a pesar del estado en el que se encuentra actualmente. Ojalá que se pueda rehabilitar de alguna manera y si van a usar los terrenos para un hotel se podrían plantear muy seriamente reacondicionar el edificio. Esperemos que así sea.

 
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