12/11/09

Plaza de Santa Ana y Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana


Por estar muy cerca esta plaza del convento de Trinitarios calzados, en la calle de Doña María de Molina, se la llamó "plazuela de la Trinidad" y así se lee en escritura de 30 de abril de 1523 del Hospital de Esgueva, con casas en la calle San Lorenzo, y así figura en el plano de 1738; pero se hizo en ella de nueva planta, en el mismo siglo XVIII, el convento de religiosas de Santa Ana, y empezó a llamársela "plazuela del Real Monasterio de Santa Ana", como ya se la rotuló en el plano de 1788, y es claro, por la brevedad quedó en "plaza de Santa Ana", oficial desde 31 de Marzo de 1843.

El convento de esta advocación tuvo su origen por traslado de las religiosas de Perales a esta ciudad, en 1596, y protegido por el favor real, se construyó por completo de nuevo, por planos de Sabatini, terminádose las obras en 1787, siendo su inauguración solemne el 1º de Octubre del mismo año.
Aun quiso adornar la iglesia el rey Don Carlos III, con ciertas obras de importancia y encargó la pintura de seis lienzos, tres a Don Ramón Bayeu, que son los de los altares del cuerpo del templo del lado del Evangelio, y otros tres a Don Francisco de Goya, que son los simétricos de aquellos en el lado de la Epístola.


En esta plazuela tuvo sus casas, de debieron de ser las situadas entre Zúñiga y Doña María de Molina, la rica familia de los Boninseni, y en las cuales contó el portugués Pinheiro da Veiga en 1605 hasta 270 aposentos. Muchas habitaciones ma parece; pero allá él. Esas casas se quemaron el 24 de septiembre de 1736, y en ellas tenía un buen taller Pedro Correas, maestro ensamblador y tallista. Sacaron S.M. de San Lorenzo y le tuvieron en la calle de Zúñiga, cantando la letanía de los Santos. La casa se reconstruyó, y antes de ser modernizada, recientemente, sirvió de oficina de telégrafos. Tenía entonces cierto aspecto de mansión señorial.


Fué la "plazuela de Santa Ana" punto muy transitado en otros siglos, por ser paso más corto para desde la Plaza Mayor ir a visitar a la Virgen de San Lorenzo, patrona coronada de la ciudad, y a presanciar las comedias, pues al principio el teatro tuvo su entrada por la calle de San Lorenzo.
El soportal que aún existe en el extremo de la plaza, casa esquina en la calle de San Lorenzo, le había en 1743, y sirvió para colocar en él el altar para la fiesta de la precesión que celebraba la cofradía de la Pasión el 27 de octubre, con motivo de colocar el Santísimo en su iglesis después de adornarla y pintarla de nuevo.


Desde 1978 tiene su sede en este convento el Museo de San Joaquín y Santa Ana.

En su colección se incluyen importantes ejemplos de pintura de la Escuela Castellana del siglo XVI, esculturas de los siglos XIII, XVI y XVIII, así como ornamentos litúrgicos. Entre ellos cabe destacar la escultura de Santa Ana en la fachada de la iglesia, datada en el siglo XVI y procedente del antiguo edificio.

En el interior de la iglesia destacan las pinturas de Ramón Bayeu y Francisco de Goya que cuelgan de sus laterales, así como sus retablos, una de las joyas del museo.

También cuenta con una de las más importantes colecciones de imágenes del Niño Jesús de toda España.


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Fuente: Las Calles de Valladolid. Autor: Juan Agapito y Revilla
(
ISBN:84-9761-142-X)











-Museo de San Joaquín y Santa Ana
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