23/10/10

La Casa de los Miranda


Entre las calles Santuario y Enrique IV se encontraba la llamada Casa de Los Miranda. Para conocer la historia de esta casa, hay que acudir al fastuoso libro Arquitectura y Nobleza. Casa y Palacios de Valladolid, escrito por Jesús Urrea y publicado en 1996 (con la colaboración de la JCyL e Iberdrola) para conmemorar el IV Centenario de la concesión del título de ciudad a Valladolid. El autor, tras hacer la historia del edificio y de quienes fueron sus propietarios y habitantes, señala lo siguiente: “La parte inferior de su fachada parece ser de fecha anterior al resto del edificio, que se levantaría en el último tercio el siglo XVI. Su patio es, sin duda, uno de los más bellos que se construyeron en Valladolid dentro del gusto clasicista”.


Pero no es sólo el patio de la Casa de los Miranda lo que a los historiadores de la arquitectura y el arte llamó la atención. Ahí van dos ejemplos: Antonio Ponz en su Viaje a España (1789) elogia la casa en su conjunto y de su fachada, de manera especial, su hermosa ventana “de excelente gusto”. Otro viajero por España, Isidoro Bosarte (1804) repara en otros detalles de la casa y la pone como ejemplo para los futuros arquitectos. De esa ventana dice: “Lo que más prisa corre para el progreso del estudio nacional de la arquitectura es una ventana de una casa próxima al la iglesia del Salvador. No puede haber cosa mejor.


Es menester verla para tomar una idea justa de la simplicidad y elegancia de que es susceptible esta parte de los edificios. Si el arquitecto hubiera seguido haciendo otras ventanas como aquella en la misma casa, o si se hiciese una casa con ventanaje idéntico a aquella, sería la delicia de los que profesan la arquitectura como ánimo de buscar la perfección. En atención, pues, a tanto mérito, la señalamos por pieza de estudio nacional en la arquitectura con el sentimiento de no saber su autor”.

Fachada de la Casa de los Miranda antes de la rehablitación. EFE

En 1852 el propietario de la casa estaba obligado a “conservar perfectamente la ventana que está sobre la puerta principal de la entrada de la casa por la calle del Salvador en la forma y dimensiones que hoy tiene y en consideración a su mérito artístico”. Desde la fecha de su construcción, hacia el último tercio del siglo XVI, la casa ha sufrido (o gozado) algunas transformaciones. Poseía un torreón situado, posiblemente, en la esquina de las calles Santuario con la antigua calle de la Longaniza (hoy Enrique IV), que fue desmochado en 1738 y derribado ciento dos años más tarde, en 1840.

La casa durante el proceso de rehabilitación.
Foto: Flickr. (Angeldp)

La Casa de los Miranda padeció un grave deterioro en las últimas décadas. Su reciente restauración, impulsada por la iniciativa privada, ha permitido preservar importantes elementos arquitectónicos del inmueble, como el patio toscano de su interior, además de la portada blasonada.

Lateral de la Casa de los Miranda antes de la rehablitación

El palacio, cuya superficie construida tras la restauración es de 1.900 metros cuadrados, fue administrado por el Cabildo Catedralicio desde mediados del siglo XVIII y destacaba por sus cuidadas proporciones y un conjunto arquitectónico clasicista muy bien adaptado al solar, situado en el casco histórico, junto a la iglesia de El Salvador.

Vista aérea del solar durante su rehabilitación

El permiso municipal fue otorgado por el Ayuntamiento en noviembre de 2005. Casi cuatro años después, la imagen del edificio quedó recuperada por completo para el paisaje urbano de Valladolid, después de haber sufrido un largo deterioro que también ha afectado a la calle donde se encuentra.


Ver mapa más grande

-Fuente: Aire de Siglos (Selección de Articulos) . José Delfín Val. ISBN:84-95389-82-7 y 84-96186-05-9
-Fuente: El Día de Valladolid

Imprime este artículo

1 comentario:

vallisoletano dijo...

Más que una casa rehabilitada, a mi modo de ver se trata de una edificación nueva. Mucho llega demasiado tarde en Valladolid. Y se queda en fachadismo.

Bien por tu labor de información consistente y de consulta obligada.

Un abrazo.

 
Subir