15/3/10

El café "El Minuto"

Al fondo se puede ver el primer local que albergó a "El minuto", en la plaza de Portugalete.
Como contexto de la imagen una de las comunes riadas del Esgueva


“El Minuto” data de finales del XIX, al menos el primero de los tres locales que ocupó en el mismo barrio.
Hay varias versiones sobre la razón del nombre con el que siempre se le ha conocido pero la más sólida es la que apunta al apodo con que fue conocido su primer propietario, un torero llamado “El Minuto”, como Enrique Vargas González, que fue quien inauguró este mote y que después copiaron al menos otros ocho o diez diestros de desigual fortuna. El “Minuto” original nació en Sevilla en 1870 y estuvo en los carteles hasta 1914, gozando de cierta popularidad ya que suplía las limitaciones de su baja estatura –de ahí su apodo- con un valor grande y una sorprendente habilidad para estoquear a los toros en el hoyo de las agujas.
El minuto de la taberna debió de ser un subalterno, porque su nombre de pila era Segundo y no hay nadie llamado así que llegase a tomar la alternativa.
El primer local estuvo situado en la Plaza de Portugalete
Se trataba de un local amplio y presumiblemente propicio para las tertulias taurinas, siendo quien era su dueño.

Segundo local en la Plaza de la libertad

Algunos años después se pasó a un local más pequeño en la plaza de la Libertad. La razón social de esta nueva ubicación fue “Cafetín del Minuto”. Allí se siguió despachando vino como primera opción y por eso se interesó por el local Vicente Villar, un hombre vinculado a este negocio porque se dedicaba a comprar y vender vino al por mayor. Vicente Villar no tardó en echar el ojo a otro establecimiento en la calle Macías Picavea, que hasta poco antes se había llamado de Cantarranas. Y allí se trasladó en los años treinta dejando el negocio en manos de sus hijos Abdón y Vicente.



El local en la actualidad

Vicente Villar murió hace mas de veinte años y su mujer y sus hijas, que nunca estuvieron en sintonía con este negocio, vendieron el piso y el local. Desiderio García Pérez, cogió el traspaso y realizó un profunda reforma, derribando tabiques y procurando con su hermano Jesús mantener el estilo de la taberna, pero se nos hace difícil reconocer en el nuevo local a la vieja taberna tan cargada de recuerdos felices.


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-Fuente: Historia de 100 tabernas vallisoletanas. - Jose Miguel Ortega Bariego. ISBN: 84-611-2626-2


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2 comentarios:

ROCIO dijo...

Justo justo al lado de casa de mis padres, donde nací y viví, te invito a visitarme http://mrociorc.blogspot.com/.

Un cordial saludo pucelano.

Rocío

vazquez74 dijo...

Lamentable que se pierda el sabor de estos viejos locales.

 
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