27/10/10

¿Que fue de la reliquia de San Benito?

Entrada de la reliquia de San Benito en Valladolid.
(Zaguán del Palacio de Pimentel
)

Las reliquias estuvieron de moda siempre. Y de super-moda durante los siglos XV y XVI. Cuando murió San Pedro Regalado, del monasterio de La Aguilera en Burgos se trasladó a Valladolid uno de sus huesos y se organizaron fiestas por todo lo alto.
Cuando murió Santa Teresa en Alba de Tormes en 1582, se le arrancaron el corazón y un brazo. El corazón se conserva en el altar mayor del convento del Alba y el brazo lo tuvo Franco, temeroso de Dios y de que, dado el carácter de la santa, algún día pudiera darle el brazo un capón.
Pero a lo que íbamos. ¿Dónde está el hueso del muslo de San Benito que vino como venerada reliquia a Valladolid cierto día de no sabemos qué año, pero reinando Felipe II? El historiador escribió: “Don Diego de Álava, gentilhombre de Felipe II donó al monasterio de benedictinos de Valladolid, donde tenía un sobrino profeso, una reliquia que consistía en un hueso del muslo de San Benito, reliquia que el rey Carlos Onceno de Francia regaló a su padre don Francés de Alva, hallándose de embajador de Felipe II en la corte de aquel soberano”.

Procesión de la reliquia de San Benito
(Zaguán del Palacio de Pimentel)

Las fiestas que se hicieron en Valladolid con motivo del traslado de esta reliquia fueron costosísimas. El día en que llegaron a la ciudad, salieron todas las comunidades religiosas en procesión acompañadas de las autoridades y se celebraron fiestas con toros y juego de cañas. El hueso del muslo de San Benito quedó depositado en la Iglesia Mayor (Santa María la Mayor, frente a la Universidad) y el 22 de julio de 1594 fue trasladado al monasterio de San Benito. Además de engalanarse las calles por donde pasaba el santo muslo, los comerciantes y escribanos levantaron arcos de triunfo florales muy vistosos y aparentes.


Usted, lector amigo, si ha llegado hasta aquí empujado por la curiosidad, se estará haciendo ya la pregunta de rigor. ¿Está aún en San Benito la reliquia del Santo? Pues, no. San Benito, iglesia y convento, fue esquilmado durante la Desamortización de Mandizábal a partir de 1836 y no sólo fue desmontado a golpe de hacha el retablo de Alonso Berruguete (que se conserva en el Museo Nacional de Escultura) sino que, además, desaparecieron todas las reliquias y las joyas que pudieran contenerlas. La primera desamortización, la de Mendizábal, quiso acabar con las propiedades de la iglesia y convertirlo todo en mercancía civil; y la segunda, la de Pascual Madoz, ayudó a rematar la faena. Nada es de extrañar que del hueso del santo muslo sólo quede el recuerdo.

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