2/11/10

El Convento de Porta Coeli


Situado en la calle Teresa Gil se trata de un monumento excepcional, en rigor sede de arte cortesano en razón al mecenazgo que sobre él ejerció don Rodrigo Calderón, Marqués de Siete Iglesias.
El 19 de diciembre de 1601 fundaba doña Mariana de Paz el convento. En esta fecha era viuda de don Juan Bautista Gallo, regidor de la ciudad y depositario general. Recibió el convento el nombre de Nuestra Señora de Porta Coeli. Dona para alojamiento de la localidad unas casas que poseía en la calle de Ollero (hoy Duque de la Victoria), “a las espaldas de las casas principales que vulgarmente llaman de las Aldabas”.


Se acogerían a la orden de San Francisco, y habrían de llevar las madres el hábito y escapulario de azul y blanco, con el escudo de la Concepción. Pero debido a las numerosas deudas que gravitaban sobre ellas, decidió doña Mariana ceder y traspasar la fundación y patronato perpetuo del convento, junto con una huerta adquirida de doña Isabel de Santisteban y los ornamentos y objetos de plata para el culto, según escritura de 6 de octubre de 1606, a favor de Don Rodrigo Calderón, Marqués de Siete Iglesias.


El Papa firmó dos breves en 1608 y 1609 para que se cambiase la regla de San Francisco por la de Santo Domingo. El 2 de noviembre de 1609 se otorgó la nueva escritura de fundación y concesión del patronato, mediante lo cual el nuevo patrono iniciaba su tarea de mecenas, mediante la construcción del edificio.

Iglesia del Convento

Una vez ajusticiado D. Rodrigo Calderón, las religiosas de Porta Coeli obtuvieron el cadáver, el cual se encuentra en la clausura del convento. Los restos de su padre, don Francisco Calderón, tambien reposan en el convento. Ambos lucen espléndidas esculturas funerarias.
La escritura de fundación del convento, una vez que don Rodrigo logró que doña Mariana de Paz se lo traspasara, contiene una serie de capítulos, en que con todo rigor se precisan las circunstancias. Como la fecha escritura de definitiva fundación es de 7 de mayo del año 1615, se puede saber cuál era el estado del edificio en tal momento.

Sala Capitular

El Marqués hace entrega de “las casas e iglesia nueva que para este efecto ha edificado desde sus cimientos… a su propia costa y de todos los retablos de piedra y pinturas que están en la dicha iglesia, y de las tapicerías y ornamentos… que están en la sacristía, candeleros de plata, cristal, bronce y ébano y otros muchos ornamentos y aderezos de altar y coro que hasta ahora su señoría les tiene entregados y de todas las pinturas e imágenes que están por todo el dicho convento, y de las piedras de jaspes y mármoles”. También concedía 3600 ducados de renta perpetua al año.


En la iglesia no podrían hacerse más sepulcros que los de la familia propietaria del patronato; también se preveía hacer cripta para depositar los cadáveres. Diariamente se había de decir misa conventual en sufragio por la familia del señor marqués. Como el palacio de las Aldabas estaba colindante, quedaba dispuesto lo referente a comunicación con la iglesia y monasterio. Así se dispondría una puerta que comunica el palacio y el coro, para que la patrona pudiera entrar libremente en el monasterio. Otra puerta en planta baja serviría para que el patrono y familia entrara en la iglesia a los oficios religiosos, si bien no podían hacerlo durante la noche. También se dispondrían tres tribunas sobre la iglesia, una sobre la capilla mayor, para uso del señor marqués y familia, de tal manera que la iglesia pudiera servir como si fuera “un oratorio particular que tuviera dentro de la misma casa”.

Huerta del convento

Todas estas condiciones se cumplieron. El marqués amplió la donación de obras de arte, como sabemos por el recibo de entrega, fechado en 3 de mayo de 1616.
El 4 de noviembre de 1614 se formalizó la compra de las casas principales de don Carlos Ladrón de Guevara para proseguir la edificación del monasterio. Naturalmente era difícil en todo el centro de la población edificar todo el vasto conjunto de instalaciones, incluyendo la huerta. Por eso se hizo esta adquisición, por precio de 11.000 ducados.


Las dichas casas lindaban con el monasterio de un lado y las casas de don Pedro Osorio de Cáceres por otro. En 1626 el rey Felipe IV donaba al convento las Casas de Picos, que estaban medio arruinadas. Estas casas habían sido confiscadas a don Rodrigo Calderón, como todos sus bienes.

Casa de los picos

Tienen que ser las que están en la calle de Teresa Gil con puerta de arco apuntado y escudos de la familia de don Juan de la Cerda, Zúñiga y Gonzáles de Illescas y Reinoso. La decoración de picos o diamantes es lo que daba nombre a la vivienda.


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-Fuente: Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. (Juan José Martín González -Fco. Javier de la Plaza Santiago). ISBN:84-505-5518-3

-http://www.dominicos.org/monjas/conventos/portacoeli.htm

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