24/5/11

Putas, pulgas y piojos en Valladolid


Parecía una opinión generalizada entre los viajeros extranjeros que pasaron y vivieron en Valladolid, a principios del siglo XVIII, que esta ciudad era poco recomendable, desde el punto de vista higiénico. Sin embargo, las "Ordenanzas para el buen gobierno de la república de Valladolid" del año 1549, así como las posteriores reediciones de siglos sucesivos, hasta la última del año 1886, hacen gran hincapié en la limpieza de las calles. Tal es así que la segunda ordenanza se titulaba "Para todo lo que toca a la limpieza del pueblo" contando nada menos que con 15 capítulos.
En este sentido, resulta algo difícil hacerse una idea sobre los sistemas de limpieza e higiene de que disponían las ciudades, villas y pueblos en la época medieval y moderna; aunque se puede concluir que debieron ser penosos. Si lo era en una ciudad como Valladolid, comparada con las mejores de Europa: Arras, Bruselas ¿cómo imaginar las poblaciones de menor tamaño? No existía en las villas y pueblos un sistema de alcantarillado, ni canalizaciones, ni desagües, eran las mismas calles que hacían esa función, "las necesidades naturales …se hacían en cacharros y orinales que todos los días se vaciaban en las calles", según describe el viajero Vital. T. Pinheiro es más descriptivo: "…y porque cuanta suciedad y estiércol y pudrición hay en las casas se echa en las calles sin castigo, todas las noches, aún allí donde pasa el río por las puertas …y en lloviendo media hora se reblandece esta brotando lodo que da por la rodilla…". Si existían, en cambio, en algunas viviendas los "pozos negros", los cuales una vez saturados construían otros en la tierra natural.

Las necesidades naturales …se hacían directamente donde daba el apretón o en cacharros y orinales que todos los días se vaciaban en las calles

Esto tenía su contrapartida pues las aguas filtradas de numerosos pozos llegaban a los niveles freáticos contaminándolos. ¿Y el estado de las calles? Parece que parte de ellas se encontraban empedradas. Tenemos noticia de que entre 1497 y 1502 la calle de las Damas (hoy Leopoldo Cano) debió ser empedrada; también la calle "que es comienza desde la casa de carrança …y va hacia la iglesia de sant salvador…(año 1499)". En ellas se vertía todo tipo de inmundicias, de otro modo las Ordenanzas no harían tanto hincapié en esos aspectos. Según señala las prohibiciones de los capítulos 3, 4, 5 de la Ordenanza II: la número 4 dice: "Ningún persona vacié a las puertas caldo de tripas"; la nº 8: "Que en los albañales de las casas no se hechen vacinadas ni mal olor".
A ello hay que añadir la existencia de los dos ramales del río Esgueva que pasaban por el centro de la villa y hacían las veces de cloacas, referido en el quinto capítulo de la Ordenanza II "No se pueden hechar en las esguevas ni ríos cueros a curtir". En fin, que las Ordenanzas estaban hechas para ser transgredidas, el resultado del estado de las calles y la ciudad lo describen viajeros com el francés B. Joly; al llegar a Valladolid dice que "entramos por sucias y fangosas avenidas. Es la más sucia tierra de España, y de más lodo"; también el portugués T. Pinheiro, gran adulador de la ciudad escribe, con olor pestífero… de modo que no dura la vida en Valladolid la mitad que en Lisboa, porque come un polvo en verano y lodo en invierno".

Al rio Esgueva iban a parar todos los desechos e inmundicias

El relato del arquero real holandés Enrique Cock es descorazonador: "Valladolid, tiene en abundancia, pícaros, putas, plaitos, polvos, piedras, puercos, piojos, pulgas, y de continuo nieblas que el día casi se iguala con la noche", para a continuación equiparar a Valladolid con un corral de vacas, si se le compara con Flandes, Roma o Venecia. A todo este cúmulo de aspectos ambientales negativos en los que se desarrolla la vida en los núcleos urbanos, si se le añaden años de malas cosechas o inundaciones (que la hubo y numerosas), se obtienen todos los elementos para que las enfermedades prendiesen inmediatamente en la población originando las temibles "pestes". Años de grandes mortandades fueron 1437, 1441, 1457, 1478, 1488, 1495. En el siglo XVI también fueron cíclicas, la de 1507, año en que se cerraron las puertas de la ciudad; la de 1517 originó que la Corte, Chancillería y acaudalados huyeran de la ciudad; la de 1527, y la década de los años 90 fueron terribles, hasta desembocar en la temible pestilencia del año 1599, que causó una mortandad aproximada de unos 500.000 individuos en todo el país.

Las enfermedades prendieron inmediatamente en la
población originando las temibles "pestes"

Hemos de pensar, sin embargo, que estos testimonios sobre Valladolid parecen algo exagerados. Para enmendar todas esas "pes" de Cock que cuelga a Valladolid, está el vallisoletano Dámaso de Frías, quién en su alabanza a la ciudad, no deja lugar a dudas al referir que "si el mundo fuera huevo, Valladolid fuera la yema".

-Fuente: Historias de Valladolid. (Miguel Ángel Martín Montes). ISBN:84-95389-95-9
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3 comentarios:

Ism@ dijo...

Estupendos la entrada y el blog sobre una ciudad de la que mucho he de aprender todavia. Un saludo.

BIGARIATO dijo...

Que gracia, nunca había sabido de la expresión : caldo de tripas.
Saludos.

CAROLINA dijo...

EL HEREJE DE MIGUEL DELIBES,ME GUSTO TANTO , QUE QUERIA TRASLADARME AL SIGLO XI .ENCONTRE EN EL BLOG ,LO QUE QUERIA. SALUDOS

 
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