La estampa que ofrece Valladolid desde la peana de sus cerros colindantes es la de un desafinado barullo. Pero luego el trasiego por sus calles sorprende grátamente, a pesar del repertorio de denuestos sobr

Mejor no recordar las chanzas venenosas de Góngora y quedarnos con las nobles referencias de Cervantes, que también aquí pasó por presidio a cuenta de una historia de sangre y adulterio que salpicó su casa. Fueron cinco años sembrados de recepciones, banquetes, saraos, cañas, espectáculos de toros en el Pisuerga y cacerias en los espacios de diversión creados por la Corte, como los jardines del Espolón, el Prado de la Magdalena o la Huerta del Rey. "De Valladolid la Rica, /arrepentido de verla,/ la mas sonadas del mundo/ por romadizos que engrenda", escribió Quevedo. O sea, por los catarros. De toda aquella excitación en palacios y riberas nos queda la crónica irreverente y jugosa del portugués Tomé Pinheiro de Veiga.
Fuente: Tierra de Horizontes- Ernesto Escapa (Pág- 185)
(ISBN: 978-84-7852-956-8)

Comentarios
Los versos correctos son: "De Valladolid la rica, /arrepentido de verla,/ la más sonada del mundo/ por romadizos que engendra".
Es decir: "rica", en minúscula; "más", con tilde (en el original no lleva tilde, pero la norma ortográfica actual exige tilde diacrítica); "sonada", y no "sonadas"; y "engendra", y no "engrenda".
Si además el autor del blog se hubiera tomado la molestia de explicar qué tienen que ver esos versos con los catarros, mucho mejor aún, ya que dudo mucho que actualmente alguien conozca el significado de la palabra "romadizo" (catarro de la membrana pituitaria).
Un saludo.