9/1/10

La Calle Cadenas de San Gregorio

El nombre de esta calle se debe a que a lo largo de la fachada del Colegio de San Gregorio, hubo una serie de pilares de piedra, colocados paralelamente a aquella, que sostenian cadenas de hierro. Esos pilares fueron desmontados por el estorbo que causaban al intensificarse el paso de carruajes una vez se hizo la carretera de Santander.
En los primeros años de hacerse el colegio de San Gregorio, se llamaba a la calle "del colegio del obispo de Palencia" ya que la construcción del colegio se debió a Fr. Alonso de Burgos, el cual incluso se preocupó de arreglar la calle, y aún de formar la plazoleta que existe frente a la portada del colegio (actual Plaza de Federico Wattenberg).

En el plano de Bentura Seco (con B) se pueden ver claramente las antiguas cadenas.



Estuvo esta calle predestinada a magnificencias y grandezas. Cuando se extinguió el Colegio sirvió para Gobierno Civil, Delegación de Hacienda, Instituto de Segunda Enseñanza, Escuela normal de maestros y en la actualidad es sede del Museo Nacional de Escultura.




En la misma acera, que el Colegio de San Gregorio, está la Iglesia de San Pablo y en el otro extremo, hacia Santa Clara, está la llamada "Casa del Sol", por el sol que se puede ver en el remate superior de la fachada. Fué construida en el año 1540 para el licenciado Don Sancho Díaz de Leguizamón, Alcalde de Corte y miembro del Consejo de S.M. A principios del siglo XVII fue adquirida por D. Diego Sarmiento de Acuña, embajador y Conde de Gondomar quien en 1612, encargó la conclusión del edificio bajo la supervisión del arquitecto Francisco de Práves, a la vez que concluyen el vecino templo de San Benito el Viejo, cuyo pratronazgo ostentaba su familia. En el interior del palacio el propietario reunió una de las más importantes bibliotecas del reino. Propiedad del Estado, está adscrita a Museo Nacional de Escultura.

Palacio de los Condes de Gondomar (Casa del Sol)

No menos importante fue la otra acera de casas donde nos encontramos el Palacio de Villena y posteriormente en la esquina de la calle a la "Corredera de San Pablo" (Actual Calle Angustias) el Palacio de Pimentel

Palacio de Villena


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Fuente: Las Calles de Valladolid. Autor: Juan Agapito y Revilla


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3 comentarios:

vazquez74 dijo...

Qué pena ese edificio moderno delante de la esplendida fachada.

vallisoletano dijo...

La barbarie urbanística de las últimas décadas no tiene perdón. Hoy eso sería considerado delictivo. Pero desgraciadamente, nada se puede hacer con carácter retroactivo al respecto. A mi no sólo me da pena, es que me enerva y me llena de indignación y de impotencia. ¿Nos merecimos los vallisoletanos esto? Invito a reflexionar a fondo.

Gracias por sacar esta calle tan emotiva de la ciudad. El día en que la Casa del Sol se dote de uso museístico, aunque se centre en lo administrativo, y se recuperen espacios del Museo actual y del Villena será un cogollo hermoso y completo.

Un abrazo.

Ignacio dijo...

Es sorprendente con la soltura que expresamos nuestras opiniones sobre las cosas que acontecieron en el pasado pertrechándonos de la moral y las posibilidades en curso. El denostado edificio se terminó de construir en el año 1968, lo se muy bien porque ese año contando 12 me llevaron mis padres a vivir en él. En aquellos años primaba la necesidad social de dotar de vivienda a la riada que suponía el traslado de trabajadores del campo a la capital para emplearse en la Fasa u otras empresas. Aún así, los arquitectos, Rios y Paredes, y el promotor, D. Natividad del Rio propietario del inmueble preexistente, concibieron y realizaron un edificio que si bien no tiene ni una muy lejana comparación con los de su entorno, es cierto que se diferencia notablemente de su colindante o de sus vecinos del barrio de la Rondilla. Hoy en día probablemente no se hubiera podido construir y se hubiera abogado por dejar los monumentos próximos vacíos de su entorno, como se ha hecho con la Antigua, robando así el devenir histórico que lo ha acompañado a lo largo de los años o los siglos. No miremos el pasado con nuestros acomodados y políticamente correctos ojos de hoy sino mas bien intentando comprender las circunstancias y las formas de pensar y vivir que hicieron posible lo que vemos y disfrutamos. En cualquier caso y a pesar de la cantidad de años en que la calle estaba adoquinada y pasaban los camiones de Campsa continuamente, ha sido un privilegio vivir allí todos estos años

un saludo

 
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