28/2/12

La finca y el castillo de Canterac

Fachada posterior del Palacio de Canterac asentado en la parte posterior en
que actualmente esta asentado el Centro de Personas Mayores Juan Carlos I
Foto: Manuel Lázaro Cuellar

En el jardin del Centro de Personas Mayores Juan Carlos I del barrio de Las Delicias, aún quedan restos de lo que en tiempos fuera una gran finca de más de 90 hectáreas.

José de Canterac
Foto: AMVA

Lo único que conocemos actualmente son los diferentes propietarios de la Finca de Canterac a lo largo de la historia:
En 1826, el Prior y Depositario del Convento de San Pablo de Valladolid, firma escritura de venta, a favor del general de origen francés Don Cesar José de Canterac.
En 1850 vendió la viuda de Cesar José de Canterac la finca a los Condes de la Oliva y Marqueses de Sieteiglesias. Posteriormente estos edifican en dicha finca un palacio, también conocido como Castillo de Canterac.

Puerta de entrada a la finca de Canterac, con arco ojival, verjas de hierro forjado,
con dos torretas almenadas a ambos lados situadas en medio de un muro de unos 100 metros.
Foto: Manuel Lázaro Cuellar. AMVA


Castillo de Canterac y Paseo Juan Carlos I

En 1918 la Orden de los Escoceses compra la finca.
En 1943 se derriba el palacio.
En 1970 es cedida y vendida al Ayuntamiento de Valladolid. Ceden 70 ha pero con la condición de no edificar viviendas, y venden las otras 13 ha.


En la zona cedida es donde en la actualidad se ubican los servicios dotacionales del Barrio de Delicias (Parque de Canterac, Colegio, Instituto, Centro de Personas Mayores, Ambulatorio, Espacios deportivos, Bomberos y Policia Municipal).

26/2/12

El desaperacido Hospital de la Caridad

Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes

En la calle de San Ignacio estuvo el hospital de la Caridad o de la Misercordia, que ejerció largos años su piadosa función, según Canesi, sostenido por linajudas familias pero no por eso sobrado de recursos.


Poco aludido en los libros antiguos, presentamos como única curiosidad su reconstrucción, por su vetusto aspecto.

Así luciría el edificio si se conservase en la actualidad
Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes


Éste sería el aspecto aproximado del Hospital de la Caridad a mediados del siglo XVII. Gracias a la documentación aportada por Jesús Urrea en su obra "Arquitectura y nobleza", sabemos que lindaba con el palacio de los Pesoa o casa de la Cadena, del que solo se conserva la puerta y las columnas de su patio interior. Es curioso el tosco balcón que dividía su gran portal en dos alturas, que no se sabe la función que pudiera tener.


Podemos ver su situación en el plano de Bentura Seco y el dibujo de Ventura Pérez que ha servido para su reconstrucción.



18/2/12

La desaparecida Casa del Cordón

La casa del Cordón podría lucir así, ciñéndonos literalmente al dibujo de la
Biblioteca Nacional obra de Valentín Cardereda (1836) y su situación según el plano de Ventura Seco.
Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes

En Valladolid también tuvimos nuestra Casa del Cordón y Casa de las Conchas, como en Salamanca y Burgos, pero aquí desaparecieron.
La de las Conchas o de las Veneras estuvo en frente del colegio de Santa Cruz, y al no conservarse ni rastro de cómo era no se ha podido reconstruir. Sin embargo, se conserva un dibujo de la del Cordón, recopilado en el libro "Arquitectura y Nobleza" por Jesús Urrea. Es un mero apunte que se conserva en la Biblioteca Nacional, pero que permite recrear este vetusto edificio que perteneció al marqués de Aguilafuente, y que se quemó en 1898 cuando estaba dedicado a manicomio municipal.


El dibujo no es más que un bosquejo y poco deja entrever. La reconstrucción ha sido dificultosa, pues los elementos no están nada claros. El remate triangular en forma de frontón de tres de sus ventanas no corresponde a un edificio del siglo XV, lo que hizo pensar en una actuación posterior que aportase tales adornos clásicos. Efectivamente, Jesús Urrea en su libro "Arquitectura y nobleza" documenta el reparo que sufrió en 1668 cuando se cambiaron suelos, puertas y ventanas de toda la casa.

Fotomontaje de Juan Carlos Urueña Paredes

En la actualidad

El mismo autor opina que el edificio sería de ladrillo salvo la portada y la cimentación. El dibujo parece darle la razón, pues los rasgos de la portada delimitan lo que parecen sillares y los del resto de la fachada son más menudos.

Según el Plano de Bentura Seco

Sin embargo, consultadas otras opiniones dignas de crédito, se nos sugirió la posibilidad de que todo el edificio fuese de piedra dado el empaque de su portada. Ante la duda se optó por una solución intermedia, y se ha recreado con un tipo de piedra más pequeña e irregular que la de la portada. Otras fuentes, a la vista del dibujo, indicaron que los frontones de las ventanas parecían en realidad tejadisos de madera, y así se han representado.


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-Fuente: Rincones Con Fantasma (Juan Carlos Urueña Paredes)

15/2/12

¡Se queda afuera!


Por José Manuel Parra
Fueron los comentarios de la Guardia Civil de Valladolid cuando, durante la fase de grupos del Mundial 82, la selección de Kuwait intentó introducir a su mascota, un enorme camello, dentro del terreno de juego.
La historia es de cine. De hecho, no sé como todavía no se ha realizado ninguna película sobre el asunto porque conociendo el humor español, habría arrasado en taquillas. Y es que Kuwait, ese pequeño país que muchos no saben ni siquiera donde queda, consiguió el pase para disputar su primer Mundial tras superar su respectiva fase de clasificación, allá por 1981.


Así pues y con todo, Kuwait, que tenía asignados sus dos primeros partidos en el estado José Zorrilla, llegó a Valladolid con tiempo, el 15 de junio, aunque no se presentaron solos. A la expedición kuwaití les acompañaba un camello, de origen marroquí, que había sido transportado desde Magreb en camión. Al parecer, la selección de Kuwait, en sus viajes al extranjero, solía ir acompañado de uno de estos animales, llegando a poseer incluso visado propio en algunas aduanas. El deseo del combinado de Oriente era que el dromedario diera algunas vueltas al campo de fútbol antes de comenzar el partido, como marca la tradición de su país, cosa que no pudo ser posible ante la negativa de las fuerzas del orden.
Una lástima porque el camello ya sabía de antemano lo que era cargar con la presión frente a miles de personas, pues “Míster K”, como era conocido, fue protagonista anteriormente de dos películas de éxito, una con Anthony Quinn y otra con Claude Brasseur.
Así pues, seguro que la negativa a que la mascota del equipo cumpliera con las costumbres de su país fue la causa de los malos resultados cosechados por la selección de Kuwait. Si bien en el primer partido pudo obtener un empate a uno ante la selección de Checoslovaquia, menos suerte hubo contra Francia e Inglaterra. De hecho, el enfrentamiento contra los franceses recorrió el mundo debido a los graves y curiosos acontecimientos que tuvieron lugar.

-Fuente: La esencia del futbol

12/2/12

La Plaza Circular

Foto: Wikipedia

En las puertas de Tudela de la antigua cerca de la villa existía desde antiguo un espacio por el que el brazo sur del Esgueva entraba en el casco urbano y al que confluían varias calles provenientes tanto de los Vadillos como de la Cruz Verde y Santa Cruz.

La Plaza en los años 60.
Foto: Archivo Municipal de Valladolid

En 1884, con Benedicto y Lombía de arquitecto, se proyecta la creación de una plaza de forma circular que regularizara la zona. Cabe reseñar en este punto que el planteamiento incial de Benedicto y Lombía era crear una plaza de mayor tamaño de la que finalmente se realizó, que es la que existe en la actualidad.

Foto: Archivo Municipal de Valladolid

El proyecto definitivo de la plaza una vez reducido su tamaño inicial, fue aprobado en junio de 1884.

La Plaza en los años 60.
Foto: Archivo Municipal de Valladolid

En 2006 se llevaron a cabo obras de urbanización del entorno de la Plaza Circular y la construcción de un parking subterraneo para residentes.


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-Fuente: El siglo en que cambió la ciudad. (José Miguel Ortega del Rio)

10/2/12

El Colegio El Salvador


Un día de 1906, un grupo de profesores se reunió en una cervecería situada en la calle del Salvador de Valladolid. Algunos de ellos, a cuya cabeza se encontraba D. Agustín Enciso, tenían la idea de fundar un colegio e iniciar las actividades del mismo lo antes posible.
En la reunión acordaron alquilar el edificio situado en el número 1 de esa misma calle, que además le dio nombre. Según la tradición oral, los primeros alumnos acudieron ya en el curso 1906-07.
Pero el edificio que nos ocupa no fue sede del Colegio hasta 1918, cuando D. Agustín adquirió en propiedad el caserón situado en el número 2 de la Plaza de San Pablo. De este modo, la familia Enciso quedó ligada a “El Salvador” hasta 2003, el año de su cierre.
Remontándonos a 1605, el inmueble recién adquirido por el profesor rebosaba historia por los cuatro costados, ya que formaba parte de los edificios auxiliares del cercano Palacio Real (actual Capitanía General). En concreto, la nueva sede de “El Salvador” era la Casa del Conde de Miranda, que fue reformada en el reinado de Felipe III y destinada a salón de baile.

Antiguo edificio del colegio, derruido en 1957

En la Corte se conoció a la construcción como “El Salón de los Saraos” y alcanzó su momento más importante cuando el monarca Felipe IV, de regreso de la frontera francesa, visito la ciudad que le vio nacer y se representó en él una comedia.
Al igual que actualmente, pasado el oropel de la Corte, el caserón se dejó abandonado y permaneció así hasta que en 1786 se volvió a reformar para albergar el Sanatorio Psiquiátrico de San Rafael.


Volviendo a los años 20, la dirección del centro decía poseer “una hermosa finca de cultivo y otra dedicada exclusivamente al deporte, de tal amplitud que pueden celebrarse simultáneamente juegos que, como el football, croquet, lawn tennis y tiro al blanco, necesitan el mayor campo” hecho que podemos comprobar en la fotografía del satélite.
Como hemos comentado, el Colegio El Salvador debe su nombre a la calle en la que se ubicó su primera sede y no a un carácter religioso.
No obstante se contaba entre el profesorado con un capellán y un director espiritual que aseguraban un catolicismo “laico, abierto y tolerante, basado en la práctica libre y voluntaria”
Por aquellos años, los honorarios eran de 10 pesetas al mes por la enseñanza de primer grado, 15 por la de segundo y 20 por la de tercero. La segunda enseñanza, comercio, ciencias y peritos agrícolas, 30 pesetas mensuales.


Los internos pagaban 4 pesetas diarias más una de enseñanza y los alumnos universitarios una pensión mensual de 150 pesetas más 50 por la enseñanza.
En los años 30 se renovaron las instalaciones, dotando al centro de calefacción central, cuarto de baño y duchas, un patio de 2000 metros cuadrados y un frontón.
Es por esta época cuando se construye el pabellón para chicas que “sometidas al mismo régimen de los varones, pero con estudio y vigilancia en absoluto independiente de éstos, pueden asistir a las enseñanzas del Colegio las señoritas que lo deseen”.

Obras de construcción del coleio El Salvador en el año 1957. Foto: AMVA

En la actualidad

En 1957 el Ayuntamiento de Valladolid otorga la Medalla de Oro de la Ciudad al Colegio y ese mismo año, el viejo caserón que lo albergaba es sustituido por un edificio de nueva planta que diseñaron dos antiguos alumnos, Ángel Ríos e Isaías Paredes.
Durante cuatro décadas más, el Colegio continuó funcionando con normalidad.
Miles de alumnos pasaron por las aulas del majestuoso inmueble hasta junio de 2003, cuando el centro vivió su último día lectivo tras haber sido vendido por la familia Enciso el año anterior.
En estas imágenes de 1998, capturadas de un documental cedido por RTTVIDEO, podemos ver un día cualquiera en al vida del centro, como un aula repleta de alumnos, la clase de gimnasia en el patio y las instalaciones deportivas, que contaban con un campo de rugby.




El alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, ha considerado que la ubicación "ideal" para el futuro Palacio de Congresos sería la del actual colegio de El Salvador, aunque ha reconocido las dificultades que entrañará el alcanzar un acuerdo para la adquisición de la parcela.

Cronología del Colegio de El Salvador desde su cierre
Enero del 2005. La sociedad Hotel San Pablo S. L. estudia la construcción de un hotel de cinco estrellas en el edificio con 154 habitaciones, balneario urbano, un gran patio acristalado y un aparcamiento para cien coches.
Enero del 2006. El proyecto del hotel entra en vía muerta. Ayuntamiento y empresa no llegan a un acuerdo económico para recalificar el centro. Los promotores ofrecen 2,4 millones de euros y el Consistorio pide el doble.
Junio del 2006. El Gobierno analiza la viabilidad de convertir el colegio en la Ciudad de la Justicia. Los propietarios piden 30 millones.
Junio del 2007. El ministro Bermejo descarta la compra del colegio por ser una venta «especulativa».
Abril del 2009. El Ayuntamiento desestima el uso hotelero del colegio.




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-Fuente: Y me quedé esperando al tren

9/2/12

Viejos cafés de Valladolid (1809 - 1956)



El pasado 17 de diciembre José Miguel Ortega Bariego presentó en la Biblioteca Pública de Valladolid su nuevo libro 'Viejos cafés de Valladolid (1809-1956). Tertulias, conciertos y varietés.

Viejos Cafés de Valladolid es un libro que descubre el apasionante mundo de los cafés del siglo XIX y la primera mitad del XX. Un magnífico trabajo de investigación, permitirá al lector conocer,  no solo los datos de apertura y cierre de estos establecimientos, sino los personajes que los visitaban, el ambiente, las costumbres y las anécdotas que enriquecieron su historia.
Los primeros cafés decimonónicos se establecieron en el entorno de la Fuente Dorada, desde el Corrillo hasta los portales de Guarnicioneros y Espadería, y después buscaron las calles próximas en las que se desarrollaba el comercio vallisoletano. Teresa Gil, Duque de la Victoria, Constitución, Santander y Ferrari era la ruta cafetera de la ciudad a finales de siglo, ampliándose posteriormente a Santiago, la que sería y sigue siendo, arteria principal. Y siempre, con mayor o menor presencia de locales dedicados a este negocio, la Plaza Mayor.
Representaciones teatrales, sesiones de cine, conciertos, canciones y varietés, eran algunas de las curiosas actividades que en ellos se registraban, pero la esencia de los cafés siempre fueron sus tertulias. Empezaron siendo políticas y literarias, después derivaron en taurinas y futboleras, para terminar desapareciendo en este tiempo que nos toca vivir, individualista y apresurado.
Un apasionante recorrido por el más de medio centenar de cafés históricos de Valladolid, que existieron entre 1809 y 1956. Siglo y medio de aromas, tertulias, conciertos y varietés. Se perdieron las tertulias y la mayoría de los cafés, aunque gracias a este libro se podrá recuperar, al menos, su recuerdo.

EL AUTOR
José Miguel Ortega Bariego
Periodista y escritor vallisoletano de larga y brillante trayectoria profesional, ha trabajado en diversos medios de prensa, radio y televisión, aunque ha sido en la radio pública donde más tiempo ha ejercido su profesión, cubriendo numerosos acontecimientos deportivos de carácter internacional.
Buena parte de su producción literaria está relacionada con la historia del deporte vallisoletano y sus principales protagonistas en los siglos XIX, XX y XXI, pero el compromiso con su ciudad natal le ha llevado a explorar  otros aspectos interesantes de la intrahistoria de la capital del Pisuerga, reflejados en libros de gran éxito editorial, como Historia de 100 tabernas vallisoletanas, Valladolid Cotidiano y El Templete de la música, a los que ahora se une Viejos cafés vallisoletanos (1809-1956). Tertulias, conciertos y varietés, un apasionante recorrido por las huellas de aquellos cafés que fueron testigos de un siglo y medio de vida de la ciudad.
  José Miguel Ortega Bariego es presidente de la Federación de la Prensa Deportiva de Castilla y León, miembro del comité directivo de la Asociación Española de la Prensa Deportiva y, recientemente, ha sido nombrado por el Ayuntamiento de Valladolid, Cronista Deportivo de la Ciudad.

8/2/12

Un ahorcado muy vivo

Todo estaba preparado en la Plaza Mayor vallisoletana, la mañana del 29 de diciembre de 1802, para ser escenario de uno de los espectáculos multitudinarios del Antiguo Régimen: una ejecución pública. El soldado Mariano Coronado había sido condenado a la horca por la autoridad militar. El capellán del Regimiento de Voluntarios fue el encargado de reconfortar su alma. Tampoco faltaron los cofrades de la Pasión, que acompañaron al reo hasta el suplicio y dispondrían su sepultura.
Ya en la Plaza, pusieron al reo bajo la bandera y le leyeron la sentencia. Después llegó al pie del suplicio donde se reconcilió. Subió al cadalso, el ejecutor le echó dos dogales y el condenado le dijo que esperara un poco, que tenía que hablar. Mandó que le rezaran dos Salves y un Credo. Cuando rezaba el capellán el Credo, el verdugo, siguiendo su oficio procedió a ejecutar la sentencia.
Al cuarto de hora, el clérigo mandó que se le bajara del cadalso y se lo entregó a la cofradía, para que organizase el entierro. Entonces tuvo lugar un hecho extraordinario:

“Cojió la caridad a el reo y le puso en el sitio que acostumbra para desde allí formar su entierro. Y a corto rato que allí se allaba quando enpezó la gente que el aorcado estaba bibo, a lo que fue tanto el concurso de gente que se juntó, que tuvo por pronta providencia la cofradía meterle en su sala”.

Refugiado en la iglesia de la cofradía, ésta le asistió hasta su restablecimiento, a la vez que envió dos comisionados para dar la noticia de lo acaecido al Capitán General que se encontraba en La Espina. Nada menos que lograrían el perdón del reo.


El reo había sido condenado a la horca y, efectivamente, había sido ahorcado, por lo que su deuda con la justicia había sido satisfecha. Ahora, que saliera vivo de dicha situación no era algo que corriera por su cuenta. Así, sorprendentemente, nuestro amigo Mariano, salio libre e “ileso” (al fin de cuentas no le habían hecho ningún daño) de aquel complicado dilema.
Pero la historia no acaba aquí, puesto que después de lo sucedido se proceso al verdugo, por considerarlo culpable de que el reo siguiera vivo (en todo sentido de la palabra). Afortunadamente para el verdugo, el juez decidió que él había hecho bien su trabajo y que la culpa del “desafortunado” (depende de donde se lo mire) hecho residía en haberlo bajado demasiado pronto de la soga.
En conclusión, Mariano Coronado había sido condenado a la horca y fue ahorcado, por lo que su deuda con la justicia estaba saldada. Ahora, si salio vivo o muerto de la horca, no era interés de nadie (excepto de Mariano, claro).

-Fuente: Frentes Avanzados de la Historia
-Fuente: Saber Historia

6/2/12

El Nuevo Estadio José Zorrilla




La mejor muestra de la vocación del Ayuntamiento por dotar a la ciudad de las instalaciones deportivas que necesitaba, fue la solicitud de formar parte de las sedes del Campeonato del Mundo de fútbol de 1982 que la FIFA había concedido a España, que llevaba aparejada la construcción de un estadio, el único de nueva construcción de los 14 que albergaron encuentros de aquel evento.


Después de barajar varias opciones, se optó por la de construir el recinto en unos terrenos cedidos por la Diputación Provincial en el denominado Pago de "La Barquilla", en la zona oeste de la ciudad y muy cerca de la zona residencial Parquesol, que aún se hallaba en embrión.

Obras de construcción del Nuevo Estadio

En tiempo record, el alcalde Rodriguez Bolaños presentó a los medios informativos el 28 de noviembre de 1981 el avanzado estado de las obras del nuevo estadio con capacidad para 33.000 espectadores y posibilidad de aumentar el aforo hasta 45.000. El campo, con accesos y amplias zonas de aparcamiento ocupaba una superficie de 25 hectáreas, rondando los 700 millones de pesetas el coste de la construcción.


El gran beneficiado, independientemente de la imagen de la ciudad que el Campeonato iba a proyectar al mundo entero, fue el Real Valladolid, que seguía jugando sus encuentros en el vetusto estadio "José Zorrilla", con 40 años de antiguedad y una capacidad de 22.000 espectadores, a todas luces insuficiente para un equipo que militaba en 1ºª división y contaba con 15.000 abonados.

Viejo estadio Zorrilla

Independientemente de la proyección exterior que la ciudad obtuvo con el Mundial 82, la inauguración del nuevo estadio fue la gran noticia deportiva del año. La condición que la FIFA impuso a Valladolid para albergar una de las subsedes del Campeonato fue la construcción de un campo nuevo, que fue realidad en poco más de un año.

El estadio al poco de su inauguración

El 20 de febrero de 1982, cuatro meses antes del comienzo del Mundial, se inauguró el "Nuevo Zorrilla" con un partido de liga entre el Real Valladolid y el Athletic de Bilbao. En el minuto 84, Jorge Alonso consiguió el triunfo blanquivioleta con un gol histórico, el primero del equipo local en su nueva casa.
Como el de Valladolid era el único campo de nueva construcción de cara al Campeonato del Mundo, la Federación Española también designó la capital del Pisuerga para acoger la final de la Copa del Rey, que disputaron Real Madrid y Sporting de Gijón, saldada con victoria madridista por 2-1, aunque se habló mucho más del frío que del resultado.

Inauguración. Bailes regionales previos.

Pese a estar ya en primavera (13 de abril) el viento y la baja temperatura convirtieron el recinto en una nevera que descubría el error de los arquitectos que diseñaron el estadio, al dejar los dos fondos a un nivel más bajo que las gradas laterales.
Después, en los tres encuentros del Mundial que acogió en el mes de junio, se agradecía la brisa que soplaba del páramo pero ya se tuvo claro que había que cerrar con urgencia el fondo norte.








Alineaciones iniciales el día de la inauguración y el gol de Jorge Alonso.

El acontecimiento deportivo más importante de la historia -nunca antes se había celebrado un campeonato del mundo de cualquier deporte en esta ciudad- no dejó tanto dinero como se había pronosticado, pero al menos, y gracias a la iniciativa municipal, sí sirvió para sustituir el viejo campo del Paseo de Zorrilla por una instalación moderna, espaciosa y... aireada.



-Fotografías obtenidas del Archivo Municipal de Valladolid, de la web del Real Valladolid y de la web Pasión Violeta.-Fuente del texto: 30 años de deporte municipal. ISBN: 978-84-96864-54-2

4/2/12

El desaparecido convento de Nuestra Señora de la Laura

OBRAS DE PAVIMENTACIÓN EN EL ENTORNO DEL MONUMENTO
A COLÓN. AL FONDO EL CONVENTO DE LAS LAURAS Y LA GASOLINERA, HOY DESAPARECIDOS. FOTO:AMVA

Por su fundación, este convento está ligado a lo más linajudo de la nobleza española: los Duques de Alba. Don García de Toledo, marqués de Villafranca, era primo de don Fernando Álvarez de Toledo, el llamado “Gran Duque de Alba”. Don García contrajo matrimonio con doña Victoria Colonna, de cuyo enlace nació en el año 1554 en Nápoles doña María, que habría de ser la fundadora del convento de Nuestra Señora de la Laura. El padre fue designado Virrey de Barcelona, viniendo toda la familia a residir a esta ciudad. La niña fue colocada al cuidado del convento de Santa Catalina, de la orden dominicana. En 1564 falleció doña Victoria Colonna, pidiendo a su marido que enviase a su hija María para que residiese en Castilla al cuidado de la Duquesa de Alba. Los Duques de Alba se hicieron cargo de su sobrina María en Alba de Tormes.

VISTA DE LA PLAZA CON EL MONUMENTO A COLÓN EN EL CENTRO.
AL FONDO LA ESTACIÓN DEL NORTE. A LA DERECHA LA GASOLINERA
Y EL CONVENTO DE LAS LAURAS, HOY DESAPARECIDOS. FOTO:AMVA

Allí atendió a su formación doña Juana de Toledo, hermana del Duque don Fernando. La inclinación de la joven María era para el claustro, cuando hubo de cumplir el designio de su padre Don García, quien antes de fallecer instó a su hija para que contrajera matrimonio con su primo Fadrique Álvarez de Toledo, para asegurar la sucesión, ya que no cabía esperarla de don Fernando, hermano de doña María. Forzada contra su voluntad, siguiendo el parecer de su padre y de sus tíos los Duques de Alba contrajo matrimonio con don Álvarez de Toledo en 1578. Tuvieron la esperada descendencia en un hijo, llamado don Fernando; pero falleció a los dieciocho meses, y poco después el propio marido. De esta manera en 1585 quedaba viuda y sin hijo doña María; era el momento de volver a su primitiva orientación: el retiro religioso. Todos esos pormenores aparecen contados en el manuscrito de los Anales del Convento.


Mediante los consejos de su confesor, el padre Diego de Yanguas, determinó fundar un monasterio de dominicas. No pudo hacerlos en Alba ni en Piedrahita; tuvo que aceptar el ofrecimiento de su hermano don Fernando, de realizarlo en Villafranca, donde poseía el marquesado. Pero aunque se construyó el convento, ya con la vocación de Nuestra Señora de la Laura, doña María pretendió un mejor establecimiento, decidiendo su traslado a Valladolid. En 1606 se pidió autorización al Ayuntamiento de Valladolid para la instalación, aceptando muy gustosamente éste. Eran los últimos días de la estancia de la Corte y el Ayuntamiento multiplicaba las atenciones para evitar el traslado. Ocuparon unas casas propiedad de don Bernardino de Velasco, conde de Salazar, en el Campo Grande, linderas por una parte con el convento del Carmen Calzado y por otra con la ermita de San Juan de Letrán. La Duquesa mandó seguidamente construir un nuevo monasterio a sus expensas. Mientras tanto estableció su vivienda junto al convento, teniendo tribuna junto a la iglesia.

Entrada a la iglesia de Nuestra Señora de la Laura. FOTO: AMVA

Tenía autorización para penetrar en la clausura, siendo muy apreciada por la comunidad. Vestía con hábito de sayal y no salía de los dominios del convento, hasta el extremo de que la propia reina doña Margarita llegó a visitarla en este edificio. Hizo testamento en 1608, disponiendo ser enterrada en el convento. Mandaba que con su legado se fuera comprando solar para proseguir las obras, conforme a la traza ordenada por Francisco de Mora. En aquel momento no estaba edificada la iglesia, por cuando lo deja previsto: “mando que lo primero que después de mi vida se haga en esta fábrica sea la iglesia, con toda la hermosura que en la traza y en la instrucción pareciese”. Dispone que en medio de la capilla mayor del nuevo templo se habría de poner el sepulcro del Duque su marido, que sería “de jaspe, armado y de rodillas, son su sitial, y al lado el bulto de Fernando Álvarez de Toledo su hijo, teniéndole la rodela”. Es evidente que estaba pensando la Duquesa fundadora en los sepulcros de los Duques de Lerma, en San Pablo de Valladolid, que eran de bronce. En un memorial que publica Martí se dan a conocer otras disposiciones. Se ordenaba traer de Cartagena el sepulcro de jaspe para colocar las figuras de bronce; sin duda este jaspe era importado de Italia. en cuanto a las figuras de bronce las había encargado su primo el Duque don Fernando de Toledo, en Florencia. También disponía hacer el retablo mayor y los colaterales, preparados para colocar “ochenta medios cuerpos” para contener reliquias. En el retablo mayor había de estar Nuestra Señora de la Laura, de plata. En dicho retablo se colocarían seis columnas, hechas con pasta de vidrio, todo pintado, de manera que pareciera de esmeralda y rubí. Hacía mención de diversas obras de arte que donaba al monasterio.

Según el plano de Diego Pérez

Falleció doña María el dos de diciembre de 1612, en sus casas principales contiguas al monasterio. Fue sepultada en el capítulo del monasterio viejo. Varios años después se concluyó el nuevo monasterio, pero las previsiones de lujo que dejó la fundadora no tuvieron cumplimiento, de suerte que en punto a edificio era uno de los más modestos de Valladolid.
Los testamentos cambiaron el lujo por la modestia. En 1615 al escultor catalán Antonio Riera se reservaba el hacer el retablo, nichos, bultos de mármol, bultos y sillería del convento, pero el sepulcro no llegó a hacerse. Del bronce y de la factura italiana, se pasaba al mármol y a la mano española, pero todo quedó en proyectos.

El sudario
El convento fue muy conocido en Valladolid, por poseer una copia de la Sábana Santa de Turín, donada por su fundadora, a la que la leyenda la atribuía poderes milagrosos, y por tanto muy venerada. Los tuviera o no, el caso es que a partir del Domingo de Resurrección se celebraba una romería y fiestas que duraban tres días, esta era la "Feria del Sudario". Se instalaban tenderetes de comida y artesanía en el Paseo de Filipinos, y más modernamente en la Acera Recoletos se colocaban tiovivos y atracciones de feria para los niños. El "Sudario" se celebró durante varios siglos, hasta mediados del siglo XX.

Fotografía obtenida de la web Domus Pucelae

El retablo mayor, construido a principios del siglo XIX, era de orden dórico y constaba de un solo cuerpo. Otros dos retablos parecidos, se situaban a cada lado de la nave.

Los edificios
El edificio del convento, que ocupaba toda la manzana, era muy modesto. La fachada, de tres pisos sin separación, no tenía ningún adorno y estaba rematada por un alero mudéjar.
La iglesia era pequeña y de techo bajo, con una sola nave alargada, dividida en cuatro tramos cubiertos con bóvedas de arista, decoradas con motivos geométricos. A los pies del templo estaban los coros bajo y alto.
Fue derribado a finales de los años 80, y su lugar lo ocupa hoy el Hospital del Campo grande y otros.

Fuente: Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. - Juan José Martín González - Francisco Javier de la Plaza Santiago. ISBN: 84-505-5518-3
-Valladolid Web
 
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