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19/12/09

Un nuevo libro sobre Valladolid, una nueva alegría

Que alegría esta mañana mientras me dedicaba a la compra de los regalos de Reyes en uno de los grandes centros comerciales de nuestra ciudad, me topo en la sección de librería con una nueva publicación titulada "Guia misteriosa de Valladolid". No pude evitarlo me lo autorregalé. Seguro que disfrutaré de su lectura.

La ‘Guía Misteriosa de Valladolid’ recorre historias, leyendas y tradiciones de cementerios, devociones marianas, fantasmas, cuerpos incorruptos y aventuras paranormales de Zorrilla.


El historiador Javier Burrieza reúne 60 historias en la Guía Misteriosa de Valladolid, que bajo el denominador común de la ciudad y de lo desconocido invita al lector al «detenimiento» y «pensamiento» sobre algunos de los rincones de la villa.
El primero de los misterios que aborda la publicación, editada por Castilla y León Tradicional, es precisamente el del nombre de la ciudad, una ‘zona cero especial’ centrada en la leyenda que los propios historiadores buscaban para Valladolid, según reconoció el autor.
De este modo, en la Guía Misteriosa de Valladolid se recorren historias, leyendas o tradiciones que van desde los lugares «de encuentro entre la vida y la muerte», los cementerios; las devociones marianas, los sonidos de ultratumba del convento de Santa Clara; la «convivencia» del poeta José Zorrilla con lo «desconocido» -la existencia de lo sobrenatural era necesario para un poeta del Romanticismo-, los duelos «vengados» desde la otra existencia; el sepulcro abandonado y «desconocido» del convento de San Francisco o la historia policíaca que se tejió sobre el cuerpo incorrupto de un joven jesuita tocado por la santidad.
Las historias recuperadas por Burrieza abordan también el misterio en el campo histórico -«todo lo que ignoramos es un misterio»-como la leyenda sobre la salida del príncipe Felipe II por una ventana del palacio de Pimentel; la supuesta marcha del arquitecto de la catedral para hacerse cargo de las obras de El Escorial o la Semana Santa forman parte también de esta obra, en la que ocupan un lugar también destacado los «videntes» de la época como Marina Escobar, quien tenía visiones e incluso era transportada por los ángeles, o la madre Luisa de la Ascensión, una monja de Carrión de los Condes que murió en Valladolid, ciudad a la que fue traída por la fama de sus milagros.
Las «momias» de la ciudad, la procedencia de las reliquias, los santos milagrosos y protectores de la ciudad o de los campos, el «miedo» a colectivos; misterios en las apariciones de lo sagrado o «miedo» a la locura, a los fenómenos y accidentes naturales, a la herejía, a las reuniones secretas o a las decisiones políticas que no fueron explicadas completan este volumen que, según su autor, constituye «una especie de manual de las mentalidades».

-Fuente: http://www.eldiadevalladolid.com/noticia.cfm/Vivir/20091219/burrieza/reune/60/historias/misteriosas/valladolid/A3583AAD-1A64-968D-59A1E6E69C4826F2

El Barrio Girón


El barrio Girón está ubicado en la margen derecha del río Pisuerga. Linda por el norte con el barrio de La Victoria, al oeste con la Ronda , y por el sur y por el este con Huerta del Rey. Tiene una extensión de 1,9 km2.
Fue proyectado en 1957 para 723 viviendas como una experiencia singular en el panorama de la vivienda pública de la ciudad, con una configuración morfológica de viviendas cerradas formadas por parcelas de casas unifamiliares y espacios públicos diseñados con voluntad urbana de configurar calles y plazas. El nombre se lo debe al entonces Ministro de Trabajo José Antonio Girón.


Las aceras, por lo general, están arboladas y bien cuidadas.
La arteria principal del barrio de Girón es la avenida de los Cerros, que atraviesa de este a oeste el barrio, y es la entrada y la salida más importante hacia el centro de la ciudad. Perpendicular a ésta se encuentra la avenida de las Contiendas, principal travesía en los tránsitos norte-sur.
En la zona norte hay una cierta actividad de desarrollo urbanístico, con nuevas promociones como “Las Cumbres”.
El barrio Girón es eminentemente residencial. No se encuentra ninguna industria relevante, y la actividad comercial se reduce a algunos establecimientos para cubrir las necesidades básicas. Hay dos centros educativos, el Instituto Politécnico Cristo Rey y el Colegio Público M. Teresa Íñigo de Toro, así como una zona destinada a uso deportivo.
La mayor parte de la extensión del barrio está ocupada por la zona verde del cerro de las Contiendas, área en donde se encuentra el nuevo Cementerio Municipal de Valladolid “Las Contiendas”.




Los Inicios
Los primeros pobladores del barrio tuvieron que luchar contra multitud de vicisitudes tales como la carencia de las más elementales necesidades: luz, agua potable, calles asfaltadas, transporte, servicios... y eran un proyecto las escuelas y la Iglesia.
Las peripecias sufridas para poder llegar hasta el barrio, cada día, desde el centro, tras la jornada laboral o escolar. Solamente el simple hecho de cruzar el río Pisuerga, cuando únicamente existían, por un extremo el Puente Mayor y por el otro el Colgante, era una auténtica odisea, hasta que años más tarde se hizo el de Poniente y una carretera, que aunque no era muy buena, servia de enlace en línea recta con el centro de la ciudad.

Este era el penoso estado de las calles en los años 70

Solo había una línea de autobús urbano, que finalizaba en el Canal de Castilla, luego., un largo camino hasta casa y penalidades (principalmente en Otoño-lnvierno) cuando anochecía y por los caminos te llenaban de barro ó polvo, calor ó lluvia, dependiendo de la climatología.
Debido a la mala fama, con la que contaba, los taxistas ponían pegas cuando se les necesitaba, se oían comentarios como: "la pequeña Rusia... "la pradera sin ley”..pero pocos sabían ó comprendían el porqué, ignoraban que la administración había provocado o impulsado enfrentamientos familiares, algunas veces se producían, al meter a tres familias distintas en la misma casa, con situaciones precarias, bajo nivel cultural y económico.

El Cine Castilla, cerrado desde hace varios años

El mal estado de las calles sin asfaltar y carentes de alumbrado, baches, mal alcantarillado, que provocaba que las calles se inundaran. Algunos vecinos se unieron, para ir a los organismos oficiales, a preguntar el porqué de ese abandono... después de muchos desaires y visitas, hasta el año 1 973, no se incluyó, a Girón, en un proyecto del Ayuntamiento de urbanismo de barrios, de esa forma llegó el primer arreglo o parcheo de las calles.
Uno de los problemas que los vecinos de Girón han tenido que soportar a lo largo de muchos años, han sido los generados por el envejecimiento de la red de agua potable, (falta de presión en las viviendas, continuos cortes de agua, reventones de tuberías, etc.)
La situación en el año 90 era insufrible en algunas zonas del Barrio principalmente en la zona alta. En este año se consiguió que el Ayuntamiento acometiera la renovación de la red de tuberías en una primera fase, en las calles Panorama y Escalinata.
En Julio del 93 comienzan las obras para renovar toda la red de agua potable. Hasta la primavera del año 94 el Barrio Girón estuvo completamente levantado, con zanjas y maquinaria por todas las calles.
Unido a las obras del agua potable estaba la canalización del gas natural. Había que aprovechar que se iba a levantar el Barrio) para que Gas Valladolid acometiera a la vez sus canalizaciones.
La cosa no fue fácil, pues a Gas Valladolid había que convencerle de la rentabilidad de su inversión en el Barrio. Después de varios sondeos, reuniones y asambleas, se comprobó que la demanda de los vecinos de Girón en canalizar el gas a sus viviendas se podía aproximar al 80%, como así fue en realidad.
En la primavera de 1.993 comienzan a trabajar las empresas instaladoras de las canalizaciones exteriores. Todo vecino que lo deseó pudo tener en su vivienda la acometida por un coste de 49.910 pesetas. En agosto del mismo año consumen gas natural los primeros vecinos, haciéndolo el resto de los usuarios en la primavera del año 94.

La Actualidad
Actualmente es de resaltar la evolución tan importante que ha tenido el Barrio Girón. Por un lado urbanísticamente no se parece en nada la actual situación (calles bien asfaltadas, jardines en calles y plazas, alumbrado público, etc.), a la primitiva urbanización del barrio.


En las viviendas cuya calidad de construcción fue ínfima, hoy se pueden ver una mayoría de viviendas muy arregladas y que nada tienen que envidiar a las del resto de la ciudad, con el máximo de comodidades y en su conjunto con un nivel aceptable de calidad de vida.

Por otro lado es reseñable y no menos importante la evolución sociológica experimentada por los vecinos de Girón. Ha pasado de ser uno de los barrios con más problemas de marginación y convivencia, (en la actualidad se mantienen casos aislados de marginación) a disfrutar de una buena convivencia entre vecinos, siendo esto un detalle a destacar.


Ver mapa más grande

-Fotografías e información cortesía de Jorge de la Fuente Serrano.

17/12/09

El Portillo de la Merced


Antes de la creación del tunel de las Delicias el paso natural hacia la carretera de Segovia, arteria esencial de esta parte de la ciudad, era el Portillo de la Merced, donde estuvo el convento de la Merced Descalza hasta la remodelación urbanística impuesta por la llegada de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España.
Allí, entre la calle de Labradores y la de Segovia se instaló un paso a nivel, puerta principal de entrada y salida de la barriada que no tardó en sufrir las consecuencias del progreso del ferrocarril y de las imprudencias humanas. Unas veces porque el guardabarreras no estaba y otras, las más, porque la gente no tenía paciencia para esperar a que hubiera pasado el convoy, el Portillo de la Merced se convirtió en un punto negro y trágico que se cobraba vidas humanas con harta frecuencia.

Antiguo convento de la Merced Descalza

Las constantes maniobras que realizaban los trenes obligaban a cerrar constantemente el paso a nivel del Portillo de la Merced a los carros y coches que circulaban en dirección a Segovia, los peatones, que en su mayoría eran obreros de la Estación, pasaban por los huecos que dejaban momentáneamente. El alcalde Federico Santander, en 3 de junio de 1921, informa a la Corporación de las gestiones que ha realizado en Madrid con respecto a la construcción de una pasarela para peatones en el Portillo de la Merced: Solicitó de la Compañía del Norte el auxilio necesario para su construcción encontrado solo una acogida cortés. Cosa contraria con el ministro La Cierva, quien ofreció 10.000 pesetas para su construcción. Se aprueba el pliego de condiciones en 16 junio de 1922 y se adjudican las obras a Agustín Herrera. Cuando se fue a inaugurar la pasarela de la Merced, no se puede hacer por no haber colocado el contratista la barandilla, han transcurrido seis meses desde que debía haberse terminado. El contratista se resiste a ejecutar las obras necesarias para dejarla en condiciones de ser recibida. En febrero de 1924 el contratista ha desaparecido, el publico la está utilizando y todavía no ha sido recibida, se debe de impedir.

Portillo de la Merced según el plano de Bentura (con B) Seco

La construcción de la pasarela para peatones sobre el ferrocarril en el Portillo de la Merced originó constantes problemas durante más de diez años: desaparición del contratista Agustín Herrera, abandono de la obra, fallos en la construcción, rescisión del contrato. El Ayuntamiento no hizo la recepción definitiva de la obra, el contratista acudió al Supremo y perdió el pleito, la Corporación le requirió para que se presentase, y no lo hizo. La pasarela es inadecuada y peligrosa, nadie la usa. Las reparaciones se harán con la parte que falta de pagar al contratista. En septiembre de 1932 el Ayuntamiento decide que colocando un alumbrado toda la noche es útil la pasarela. Se le da el nombre de Campuzano, edil fallecido hace años. En el momento de ir a abrirla al público, los técnicos municipales detectan que la barandilla tiene unos huecos grandes que constituyen un peligro para los niños, el ingeniero ha dicho que si se cerrasen quedaría afeado el conjunto. La Corporación decide que es preferible esto a que los niños se caigan a los trenes. En mayo de 1952 se inaugura el paso de peatones bajo el ferrocarril en la calle Labradores y en marzo siguiente el de vehículos. La pasarela, que no llegó a utilizarse, se instala en el Canal de Castilla para comunicar La Victoria con Fuente el Sol.