02/04/13

El Pisuerga enfurecido. La gran riada del 6 de marzo de 2001.

Este letrero marca la altura a la que llegó el Pisuerg aquel día


La crecida que experimentó el río Pisuerga a su paso por Valladolid el 6 de marzo de 2001 ha sido una de las peores sufridas en los últimos 40 años. Fue la culminación de un proceso de reiteradas subidas de caudal y de inundaciones desarrolladas a lo largo del invierno 2000-2001.
Tampoco se trató de un episodio de inundación impredecible, como algunos medios de comunicación y los organismos responsables del control de la Cuenca del Duero quisieron hacer ver. Con la evolución que venía teniendo la dinámica atmosférica desde unos meses atrás, y del consiguiente comportamiento del Pisuerga y de otros afluentes del Duero no era en absoluto difícil que este acontecimiento se produjera.


El otoño-invierno 2000-2001 estaba siendo un periodo muy húmedo por las elevadas cuantías pluviométricas registradas, lo que ya venía provocando varios episodios de aguas altas con resultado de inundación. En muchos de los ríos de la Cuenca del Duero la inundación de primeros de marzo ya era la cuarta o quinta padecida. En Valladolid no siempre tuvieron iguales efectos estas subidas pese a que los caudales se mantuvieron altos durante todo el periodo.
Había, por tanto, motivos más que suficientes para estar sobre aviso, puesto que bastantes colectores de la región llevaban más agua que de costumbre y los embalses estaban al máximo de sus posibilidades, con capacidades de resguardo ínfimas y habiéndose realizado los desembalses demasiado tarde. Con este panorama un incremento de caudal podía ser suficiente para que los ríos ocuparan sus lechos menores y alcanzaran los mayores donde les fuera posible, como de hecho sucedió.

Foto: Jaime Orcajo

En cualquier caso, la que sería histórica inundación del 6 de marzo, junto a las otras padecidas aquel invierno, fueron la consecuencia lógica del comportamiento seguido por la dinámica de la atmósfera en aquellos meses, unido a las características físicas de las cuencas hidrográficas afectadas.
La inundación del 6 de marzo de 2001 fue una más de las muchas que ha experimentado este río y de las que le quedan por pasar.


Cronología de los hechos aquel día.
-A las 3 de la madrugada se produjo un repunte causado por los aportes de varios ríos intermedios, “algo que era imprevisible” en palabras del presidente de la CHD. Aunque mejor dicho, fue algo no previsto por el citado organismo.

-A primera hora de la mañana el Pisuerga llevaba en Cabezón el alarmante caudal de 2000 m3/seg, y ascendía a un ritmo de 30 cm por hora. Se había superado con creces la cota de riesgo. Su punta máxima en Valladolid se estableció en 2682 m3/seg a las 16 horas según los medios de comunicación, si bien la CHD lo estimó en torno a 2360 m3/seg (aforo directo medido). Se sobrepasaron en 4,15 m la altura máxima de las cinco anteriores crecidas habidas aquel invierno. El río estuvo a 6,5 m de altura sobre el nivel medio normal.

El puente de Cabezón conserva las marcas de la altura a la que llegó el agua aquel histórico día


-A las 07:45 h de la tarde las aguas ya habían descendido en Valladolid unos 10 cm en el Puente Mayor, con lo que el Pisuerga anunciaba su retirada. Lentamente las aguas fueron volviendo a su cauce. Como era lógico esta crecida con las horas fue propagándose aguas abajo. Así a las 3 de la tarde el caudal del Duero en Tordesillas era de 2500 m3/seg, de 1763 en Toro y de 1635 en el Barrio de Carrascal de la ciudad de Zamora.

Foto: Jaime Orcajo


Los efectos
Las peores consecuencias se centraron en el tramo de meandros de El Cabildo-La Overuela, y en el lóbulo ocupado en su mayor parte por el barrio de Arturo Eyries, teniendo que ser desalojadas algunas familias en estas zonas. También se vieron afectadas urbanizaciones como El Pichón, Entrepinos, La Vega, Camino de Badarroyo y las Aceñas (Simancas). Calles cortadas, aparcamientos inundados, centros culturales y deportivos dañados, como el caso del Museo de la Ciencia, cuyos destrozos se evaluaron en 80 millones de euros, fueron algunas de las consecuencias de esta histórica inundación
Los efectos de la crecida en Valladolid se podrían haber minimizado si hubiera habido, por una parte, la prevención suficiente y las actuaciones consiguientes y por otro, si la ciudad no ocupara el espacio que le pertenece al río. Pero eso implica la restricción de los usos y, por tanto, un coste económico y probablemente político que pocos están dispuestos a asumir.

Descargate el informe completo haciendo click abajo



-Extracto del informe realizado por Mª Teresa Ortega Villazán y Carlos Morales Rodrigez, (CRECIDAS E INUNDACIONES DURANTE EL INVIERNO 2000-2001 EN LA CIUDAD DE VALLADOLID Y SU ENTORNO) del Departamento de Geografía de la Ciudad de Valladolid.

26/03/13

Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido




Este libro, publicado por Juan Carlos Urueña Paredes en enero de 2006 resulta imprescindible para todos los vallisoletanos que sientan curiosidad por saber cómo fue nuestra ciudad en el pasado. Qué palacios, iglesias, conventos... había donde hoy se levantan bloques viviendas o impersonales plazas. 
El libro tuvo tal éxito que se agotó a los pocos meses de su publicación, a pesar de que se hicieron tres reimpresiones del mismo. Con el permiso explícito del autor os lo pongo aquí para que disfruteis de esta joya.

El Alcalde de Valladolid lo prologaba así:
"Dice Juan Carlos Urueña que el objetivo de su obra no ha sido otro que“... convocar a los espíritus” del pasado para, de su mano, reconstruir un Valladolid ya desaparecido, en el que ubicar e imaginar el acontecer de los vallisoletanos de otro tiempo. El reto de Juan Carlos era hacernos ver lo que ellos vieron; sus herramientas, estas cuatro: primera, los testimonios gráficos supervivientes de épocas pasadas; segunda, los estudios históricos existentes sobre nuestro patrimonio monumental y urbanístico; tercera, el software informático de tratamiento de imágenes; y cuarta, el cariño y la devoción por Valladolid y lo vallisoletano.
Los Rincones con fantasma de Urueña Paredes son un excelente ejercicio de reflexión sobre el pasado de nuestro entorno y hemos de mostrar profundo agradecimiento ante la sensibilidad que el autor ha demostrado como artista virtuoso, como lector empedernido de la bibliografía de tema local y, sobre todo, como vallisoletano. En una sociedad como la nuestra, en la que la que el protagonismo de la imagen es absoluto e indiscutible, el trabajo de Juan Carlos pone a nuestro alcance la posibilidad de recorrer virtualmente un Valladolid que ya no existe, ofreciéndonos la oportunidad de disfrutarlo con nuestros propios ojos.
Es tiempo de atrapar, querido lector, las mil y una anécdotas e historias hilvanadas por Juan Carlos Urueña para ayudarnos a identificar los fantasmas de un Valladolid que reclama toda nuestra atención y todo nuestro mimo. Es tiempo de descubrir las mil y una sorpresas que deparan estas páginas a quienes gustan de saber más y más sobre una ciudad que ansía que la amemos, la protejamos y sintamos por ella un infinito orgullo."


Descárgatelo directamente haciendo click abajo: 



20/03/13

La calle más antigua de Valladolid




Por Joaquín Martín de Uña
Alguno de los vecinos que actualmente ocupan viviendas situadas en la calle Don Juan Mambrilla, quizás, no solo desconozcan que "su calle" debe su nombre actual a un desafortunado acuerdo municipal, adoptado hace escasamente un siglo, sino también que antes de dicho acuerdo su nombre fue el de Francos y que es la primera calle de la que se conserva recuerdo en nuestra ciudad.


En su contrastado estudio sobre Las Calles de Valladolid, el investigador Juan Agapito y Revilla analiza documentalmente, la historia de ésta y remonta su antiguedad al Señorío de la villa por el Conde Ansúrez. La primera referencia escrita se encuentra en carta dotal de 21 de mayo de 1095, otorgada por D. Pedro Ansúrez y su mujer Dª. Eylo en favor de la iglesia de Santa María la Mayor, primera Colegiata vallisoletana. Según el citado historiador, las fincas existentes en la margen izquierda del ramal norte del Río Esgueva -cuyo curso discurre en la actualidad bajo la calle Paraíso- fueron cedidas por el Conde a los franceses (francos) que intervinieron junto a las huestes de Alfonso VI en la conquista de Toledo el año 1085.

Pasaje de los Alarcón

Una vez que los soldados francos fueron licenciados, según Floranes en sus Orígenes de los Estudios de Castilla, "tomaron Partido", es decir, pasaron a prestar sus servicios a diversos nobles castellanos. El capitán Martín Franco y su cuadrilla franca "se ajustaron" con el Conde vallisoletano y se instalaron en los  terrenos que les fueron señalados. Lo mismo ocurrió en ciudades de nuestro entorno como León y Zamora, entre otras.

Casa de los Zúñiga

En la actualidad se conservan algunos restos del brillante pasado de esta calle, -llegaron a existir siete casas palaciegas en su trazado- restos que en algunos casos aparecen integrados en las nuevas edificaciones, que no siempre mantienen el carácter tradicional de la calle. En el número tres de la calle se conserva la fachada y un escudo de la casa de los Mendoza y, mediante su reconstruído patio se comunica con la calle Paraíso, a través del Pasaje de los Alarcón.

El comienzo de la calle, en los años sesenta del siglo XX,cuando fue derribado el antiguo Colegio de Sordomudos, presentaba el aspecto que muestra la fotografía en la que puede observarse el tráfico de vehículos en ambos sentidos. (AMV)

  Siguiendo la acera de los números impares nos encontramos con la que fue casa principal del Marqués de Revilla, Alférez Mayor de la ciudad, palacio que más tarde fue propiedad de Diego de La Gasca, hermano del entonces Obispo del Perú quien le encargó reconstruir la primitiva parroquia de la Magdalena. Actualmente el Colegio de la Enseñanza y el Colegio Mayor Monferrant, se levantan sobre el solar de dicha casa señorial.
En el número 33 de la calle se encentra el convento de las Salesas -que anteriormente había sido sede de la Escuela Normal de Maestras- que conserva algunos vestigios de cierto interés.

Convento de las Salesas

En la acera de los números pares, más afectada por nuevas edificaciones, es de destacar el que fuera palacio de los Zúñiga, posteriormente de la Duquesa de Osorno y sede del primer Tribunal de la Inquisición en el cual pudo estar preso Fray Luis de León y del que fue sacado para su ejecución Alvaro de Luna.
Don Juan Mambrilla fue un hombre que, en su tiempo, pudo alcanzar cierta notoriedad, alcanzó el puesto de catedrático de la Facultad de Derecho, pero su posibles méritos, a mi entender, no parecen suficientes para cambiar el nombre de una calle que, durante más de setecientos años, se llamó calle de los Francos.

-Fuente: Valladolid, una ciudad contada. (Joaquín Martín de Uña)

21/02/13

Hostal Lucense; el andamio enquistado.




En 1996 cerraba uno de los hostales con más solera de Valladolid, sobre todo para los aficionados al mundo de los toros, el Lucense, con el objetivo de llevar a cabo una rehabilitación completa del inmueble. Tras 16 años cerrado, el edificio, situado en las confluencias entre el Paseo Zorrilla y la calle Puente Colgante, ha experimentado un visible deterioro que ha obligado a colocar andamios para evitar el desplome de su fachada, protegida en el PGOU. El problema se encontraba en que el edificio tenía múltiples propietarios, lo que ha dificultado que se pusieran de acuerdo a la hora de acometer la intervención. 


No obstante, tras llegar a una cuerdo entre las partes, el año pasado obtuvo la correspondiente licencia de obras tras varios proyectos desestimados. Así, el futuro de ese bloque será respetar la portada de ladrillo existente y levantar una torre de viviendas de modo retranqueado de manera que visualmente la nueva construcción vaya en paralelo a la contigua existente.
Su fachada, que fue limpiada de los carteles que la cubrían en 2010, está anclada a una antiestética estructura metálica desde hace más de una década. 


15/02/13

Un monolito al General Mola



La granja de Aguilarejo está situada en el término municipal de Corcos del Valle (Valladolid). Se distingue por la silueta inconfundible de su casa fuerte, que trasplanta a la Meseta el modelo torreado de palacio montés. Es una construcción de los años veinte que tiene adosada una capilla neorrománica y haciendo corro, en torno al pedestal del Corazón de Jesús, las casas de los aparceros. En la plazuela de la granja un monolito de tiempos de la guerra civil recuerda que aquel era el aeródromo usado por el general Mola en sus visitas bélicas a Valladolid, cuando todavía no existían las pistas de Villanubla


El  3 de  junio  de  1937,  el  general  Mola  fallece  cuando  se dirigía en avión de Vitoria a Valladolid, al chocar  a causa de la  niebla,  contra  un  cerro  en  las  proximidades de  Alcocero.  La noticia conmueve a toda España y se convierte en titular   de primera página  en  la  Prensa mundial. 

Vecinos de la localidad burgalesa de Alcocero (denominada Alcocero de Mola desde el accidente hasta nuestros días) junto a los restos del aparato siniestrado que ellos mismos tuvieron que bajar desde el monte. (Haga clic en la imagen para verla ampliada). 

Mola, organizador del  Movimiento  del  18  de  julio,  rodeado  de  una aureola  extraordinaria (entre el bando nacional se entiende)  muere  en  plena  ofensiva.  Franco  asume  personalmente el  mando  del  Ejército  del  Norte  y  nombra a su  colaborador   el  general  Dávila  como  sustituto  de  Mola.  


 
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