30/4/16

Las desaparecidas "Bodegas Caballero"



Hubo desde 1950 una bodega en la calle San Martín nº 8, que antes había ocupado durante tres años un local en la vecina calle La Lira. Me refiero a "Bodegas Caballero", de Román Caballero, productor de Cigales que se vino a la capital aun a sabiendas de que iba a costarle abrirse camino en un marcado amplio pero ya muy saturado.
Repartía a domicilio y vendía a granel en el establecimiento que estaba a un costado de la iglesia de San Martín, esquina con la calle Los Moros. "Caballero" estaba registrado como bodega, pero la fuerza de la costumbre la convertía en taberna porque los parroquianos hacían allí tertulia y de paso se metían entre pecho y espalda unos cuantos campanillos de aquel clarete fresco y espumoso que Román eleboraba en su lagar de Cigales.


El local era amplio, con vivienda en la parte superior y una bodega en el sótano donde Román Cabellero llenaba sus garrafones para repartirlos valiéndose de una bicicleta en la que llegó a cargar hasta cuatro en un ejercicio de habilidad circense muy celebrado por los chicos del barrio. Después compró un remolque, más tarde un Issocarro y por último un 2CV, más adecuado para la demanda creciente de su vino.

El edificio en la actualidad

Vendió mucho y trabajó más, así que un día cerró su bodega y alquiló el local que ha dado para dos bares, en uno venden huevos del fraile y en otro palomitas a una clientela renovada que ignora lo que antes hubo allí porque el vertiginoso paso del tiempo acaba devorando la memoria.

Fuente: Historia de 100 tabernas vallisoletanas (José Miguel Ortega Bariego)



22/4/16

La calle La Lira



Se desconoce cuando y porqué se fijó el nombre de esta calle, pero si puede deducirse la época en la que se abrió la misma probáblemente en 1595.
La calle se abría entre San Martín y Santa Clara y estaría frente a las Casas del infante Don Juan de Granada. A esta calle se la puso o quiso ponérsele nombre oficial en sesión del Ayuntamiento de 10 de Abril de 1863, diciendo: "La travesía desde la calle de S. Martín a la de la Torrecilla se llamará  calle...", pero se dejó el nombre en blanco en el libro de actas ¿Sería, por tanto, el de la Lira?






Fuente: Las Calles de Valladolid. Juan Agapito y Revilla

5/3/16

El castillo de Trigueros del Valle



Iniciadas las obras durante el siglo XIV, no sería hasta mediados de la decimoquinta centuria cuando el castillo de Trigueros del Valle adquiriese su actual morfología, atribuyéndose el mandato de su construcción a los Señores de Valdetrigueros Don Gutierre de Robres y su esposa María de Guevara, cuyos escudos de armas junto a la fecha de 1453, presiden en un blasón la entrada principal al castillo.
En 1521 dentro del contexto de la Guerra de las Comunidades, la población de Trigueros, descontenta con los señores, pidieron amparo al Rey y tomaron al asalto la fortaleza, sufriendo ésta considerables daños que serían reparados y, en previsión de nuevos episodios similares, fue dotado de un segundo recinto externo fortificado.
Así pues, en la actualidad, el castillo de Trigueros presenta un cinturón defensivo externo de planta rectangular de unos 70 x 50 metros rematado en sus cuatro ángulos por otras tantas torres cilíndricas de muy buena cantería y coronadas en su parte superior por boceles dobles y pequeñas aberturas a modo de troneras.


El castillo propiamente dicho, también de plata rectangular de unos 56 x 60 metros repite el esquema de torres angulares, aunque en este caso no de planta cilíndrica sino cuadrangulares y de una altura que apenas sobrepasa la de los lienzos murales. De estas cuatro torres esquineras, solo una de ellas, concretamente la del ángulo suroriental, pareció ser concebida para ser habitable.
La torre del homenaje, parcialmente desmochada, se yergue en el centro del muro norte, presentando hasta el año 2003 en que fue objeto de obras de consolidación un alarmante riesgo de desplome.
Una sexta torre no tan elevada en este caso se alza también en el centro del lienzo oeste, sirviendo de acceso principal al castillo y cuya entrada queda presidida por los mencionados blasones nobiliarios de sus señores Don Gutierre de Robres y Doña María de Guevara, enterrados ambos en una capilla funeraria de la iglesia de San Miguel Arcángel de la propia población.
En origen, este acceso principal a la fortificación contaba como principal recurso defensivo el hecho de que, para rebasarla y acceder al patio de armas, había que superar nada menos que tres portones de madera, de modo que desde su parte superior y a través de diferentes troneras, podía hostigarse al hipotético asaltante mediante piedras, flechas o incluso vertiendo aceite hirviendo.
En el centro del patio de armas se dispone el aljibe, siendo en origen accesibles desde el mismo las diferentes estancias del castillo; tanto residenciales (habitaciones, salas noble) como de servicio (almacenes, caballerizas, etcétera). Llama la atención en el castillo de Trigueros la existencia de varias estancias subterráneas abovedadas.
En definitiva, el castillo de Trigueros del Valle responde al típico modelo de fortificación señorial castellana bajomedieval. Pese a las reformas de emergencia acometidas en el año 2003, su actual estado de conservación es bastante precario, siendo merecedor por su relevancia histórica y artística de una pronta restauración.

Fuente: http://www.arteguias.com/valladolid/triguerosdelvalle.htm

29/2/16

El Palacio de Justicia de Valladolid (Audiencia Provincial)

Foto: europaenfotos.com

En 1505 los Reyes Católicos compraron el edificio de la Real Chancillería y el Palacio de los Vivero para instalar la Real Audicencia y Chancillería como máxima instancia jurídica de la Corona de Castilla. En 1834 fue suprimida y sustituida por la Audiencia Territorial (actual Tribunal Superior de Justicia). Hacia mediados del siglo XX se trasladó a la calle Corredera de San Pablo (actual calle Angustias) y pasó a llamarse Palacio de Justicia, incluyéndose en él la Audiencia Provincial.


Así nos mostraba la zona Ventura Seco en su plano de 1738


Los primeros pasos para su construcción se dieron en los años de la República y en 1936 ya se habían comenzado las expropiaciones, la mayoría tierras de labor (desde la calle Conde de Ribadeo hasta la Plaza de San Miguel eran tierras de labranza y una carbonería; la calle Felipe II no existía). En junio de ese mismo año se amplió el ámbito de expropiación a las huertas vecinas, que ocuparían posteriormente casas judiciales. En 1945 se hicieron los cimientos del actual Palacio de Justicia (pilares de hormigón armado, solidez absoluta y piedras traídas probablemente de Campaspero); la obra estuvo mucho  tiempo parada, no se sabe si por motivos económicos o de otra índole. En 1948 se aumenta nuevamente el ámbito de construcción hasta la calle Conde de Ribadeo, finalmente se ceden los terrenos el Estado en 1949.


Hall de entrada al edificio

El edificio de lenguaje clasicista, ya estaba en construcción en 1940, y por tanto el proyecto definitivo que hace José María Rodríguez Cano en 1951 debío de incorporar lo ya realizado. Como nota curiosa  hay que destacar que el mármol que adorna las paredes de este Palacio de Justicia fue extraído expresamente de Carrara, ciudad italiana situada al pie de los Alpes.



La construcción del palacio de Justicia coincidió en el tiempo con la inauguración en Valladolid de tres grandes fábricas: NICAS, ENDASA Y TAFISA y dos industrias del automóvil, FASA Y SAVA. Estas empresas dotaron a la ciudad del Pisuerga de un aire de prosperidad económica, ambición de sus habitantes por vivir bien y la paulatina transformación urbana de Valladolid. Lógicamente la actividad fabril conlleva el aumento de pleitos judiciales con lo cual el Palacio de los Vivero se quedaba pequeño.

Al fondo a la izquierda el Palacio de Justica. En frente el moderno edificio de los juzgados.

Gracias a una visita del Candido Conde-Pumpido (el padre del conocido fiscal jefe), Presidente de la Audiencia Territorial, las obras se aceleraron y el Palacio de Justicia se inauguró en 1960, con la presencia del entonces Ministro de Justicia Don Antonio Iturmendi Bañales, entre otras personalidades.
Toda la administración de Justicia se albergó en el edificio, más el Colegio de Abogados y el de Procuradores; también había, aparte, una capilla, un bar, un estanco y la vivienda del presidente de la Audiencia Territorial y la del Fiscal Jefe. Con el tiempo estas dependencias, debido a la escasez de espacio, se habilitaron para despachos y oficinas.
El palacio de Justicia de Valladolid, como ocurre con la mayoría de los edificios públicos, ha sufrido cambios en su estructura a lo largo de los años, como consecuencia natural de la distinta organización de los servicios. Cuando se inauguró ya se vislumbró pequeño, de ahí la creación en la década de los 90 del edificio de los juzgados enfrente, la dispersión de las sedes judiciales y la creación en un "futuro no muy lejano" del Campus de la Justicia.


21/2/16

La fotografía más antigua de Valladolid



La fotografía que aquí os pongo es una estereoscópica que se conserva en el Archivo Municipal, en la que se ven las aceñas del Pisuerga aún en pie y la puerta del Puente Mayor. Dado que la puerta se derribó en la década de 1850 o 60 es casi con seguridad la foto más antigua que se conoce de nuestra ciudad.
Ésta que aquí veis es una imagen filtrada y mejorada del original cortesía de Juan Carlos Urueña Paredes autor del libro Rincones con Fantasma.
 
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