20/12/14

Viejos cafés de Valladolid (1809 - 1956)



El pasado 17 de diciembre José Miguel Ortega Bariego presentó en la Biblioteca Pública de Valladolid su nuevo libro 'Viejos cafés de Valladolid (1809-1956). Tertulias, conciertos y varietés.

Viejos Cafés de Valladolid es un libro que descubre el apasionante mundo de los cafés del siglo XIX y la primera mitad del XX. Un magnífico trabajo de investigación, permitirá al lector conocer,  no solo los datos de apertura y cierre de estos establecimientos, sino los personajes que los visitaban, el ambiente, las costumbres y las anécdotas que enriquecieron su historia.
Los primeros cafés decimonónicos se establecieron en el entorno de la Fuente Dorada, desde el Corrillo hasta los portales de Guarnicioneros y Espadería, y después buscaron las calles próximas en las que se desarrollaba el comercio vallisoletano. Teresa Gil, Duque de la Victoria, Constitución, Santander y Ferrari era la ruta cafetera de la ciudad a finales de siglo, ampliándose posteriormente a Santiago, la que sería y sigue siendo, arteria principal. Y siempre, con mayor o menor presencia de locales dedicados a este negocio, la Plaza Mayor.
Representaciones teatrales, sesiones de cine, conciertos, canciones y varietés, eran algunas de las curiosas actividades que en ellos se registraban, pero la esencia de los cafés siempre fueron sus tertulias. Empezaron siendo políticas y literarias, después derivaron en taurinas y futboleras, para terminar desapareciendo en este tiempo que nos toca vivir, individualista y apresurado.
Un apasionante recorrido por el más de medio centenar de cafés históricos de Valladolid, que existieron entre 1809 y 1956. Siglo y medio de aromas, tertulias, conciertos y varietés. Se perdieron las tertulias y la mayoría de los cafés, aunque gracias a este libro se podrá recuperar, al menos, su recuerdo.

EL AUTOR
José Miguel Ortega Bariego
Periodista y escritor vallisoletano de larga y brillante trayectoria profesional, ha trabajado en diversos medios de prensa, radio y televisión, aunque ha sido en la radio pública donde más tiempo ha ejercido su profesión, cubriendo numerosos acontecimientos deportivos de carácter internacional.
Buena parte de su producción literaria está relacionada con la historia del deporte vallisoletano y sus principales protagonistas en los siglos XIX, XX y XXI, pero el compromiso con su ciudad natal le ha llevado a explorar  otros aspectos interesantes de la intrahistoria de la capital del Pisuerga, reflejados en libros de gran éxito editorial, como Historia de 100 tabernas vallisoletanas, Valladolid Cotidiano y El Templete de la música, a los que ahora se une Viejos cafés vallisoletanos (1809-1956). Tertulias, conciertos y varietés, un apasionante recorrido por las huellas de aquellos cafés que fueron testigos de un siglo y medio de vida de la ciudad.
  José Miguel Ortega Bariego es presidente de la Federación de la Prensa Deportiva de Castilla y León, miembro del comité directivo de la Asociación Española de la Prensa Deportiva y, recientemente, ha sido nombrado por el Ayuntamiento de Valladolid, Cronista Deportivo de la Ciudad.

18/5/14

La Avenida de Salamanca

Estas imágenes distan al menos 40 años. En ellas se aprecia la increíble metamorfosis experimentada por esta avenida. A la izquierda el Restaurante La Goya, uno de los más longevos de nuestra ciudad, fundado en 1902

En el Plano de Ventura Seco de 1738 figura esta calle como Camino del Prado, por encontrarse en ella el monasterio del mismo nombre.

En el Plano de Ventura Seco de 1738 ya figuraba como Camino del Prado

 Inicialmente se denominó carretera de Salamanca al tramo comprendido desde la pasarela del Arco de Ladrillo hasta el Paseo de Zorrilla, porque era la que empalmaba con la general de Salamanca  que arrancaba de la Plaza de San Bartolomé. 

La expansión hacia el sur de la ciudad promovió la modernización de la avenida y la construcción de nuevos pasos sobre el Pisuerga

Posteriormente al urbanizarse este tramo se la denominó calle de Salamanca pasando a ser en la actualidad Avenida de Salamanca, convirtiéndose en una de las arterias más importantes de nuestra ciudad. 

Vista desde el edificio Duque de Lerma

En 2010 finalizaron las obras de modernización de esta vía incluyendo la creación de un paso subterráneo con objeto de aligerar el tráfico en ese punto. 
En la Avenida de Salamanca sobrevive el Restaurante la Goya, uno de los más antiguos de Valladolid. 

En el plano de 1920 podemos ver el tramo conocido como carretera de Salamanca, entre el Arco de Ladrillo y el Puente Colgante.

23/2/14

El último garrote vil



En febrero de 2015 se cumplirán 60 años de la ejecución a garrote vil del último ajusticiado en Valladolid D. Pedro Morejón Fernández "el Mosco". En la biblioteca de la Audiencia de Valladolid se conservan dos juegos de este sistema de pena capital que fue usado por última vez en 1974 y que estuvieron guardados en sus olvidados sótanos. Valladolid se convirtió en cita obligada de los ejecutores de la justicia, lo que explica que los garrotes de Cáceres y Barcelona acumulen óxido junto a los polvorientos legados que guardan las historias más o menos tenebrosas de la vida judicial de estas tierras. No debía estar bien retribuido el oficio cuando nadie quiso en Valladolid encargarse de "el Mosco".

En Villamuriel de Cerrato aquel 5 de diciembre de 1952, Pedro Morejón (un obrero agrícola soltero de 21 años) se aburría junto a su casa haciendo una pelota de lana.
Cuando Cesárea cruzó junto a su puerta precedente de misa recordó que la solitaria mujer acababa de vender una tierra. Sin pensarlo mucho penetró en la vivienda de su convecina, asaltandola y estrángulándola. El crimen le reportó al "Mosco" un exíguo botín. La anciana apenas llevaba un billete de cinco pesetas encima y otras 60 en su monedero.
Tras cortarse las uñas y lavarse las manos para no dejar huellas, Morejón compró tabaco en el estanco con el dinero robado y se fue con un amigo al cercano Aguilar de Campos donde ahogó la convulsión del momento en la cantina de "Cavila".
Para acompañar el nuevo giro que daba su vida decidió tentar a la suerte con dos décimos de la lotería de Navidad. 

Audiencia Provincial de Valladolid

Sus contínuas visitas a Aguilar para preparar su coartada no le valieron. La Guardia Civil le detuvo cuatro días después. Del botín solo quedaban cinco pesetas. Tras la vista oral que se celebró diez meses después, la Sala de lo Criminal apenas necesitó cuatro días para condenarle a la pena capital. El tribunal calificó los hechos como robo con homicidio y le condenó con las agravantes de "desprecio de sexo en la propia morada de la ofendida" y "alevosa" ante el carácter "joven y hercúleo" del agresor. Los intentos de la defensa de convencer al Supremo de que separara el delito de robo del de homicidio, y el recordatorio de que Pedro Morejón sufrió erosiones en la mano izquierda que demostrarían que Cesarea "se apercibió del ataque y se defendió" no prosperó.



La Sala Segunda del Tribunal Supremo se limitó a confirmar la sentencia sin modificar ni una sola coma, lo que enterró la penúltima posibilidad del "Mosco" de evitar el garrote.
Cerrada la vía judicial tan sólo quedaba la política, marcada en la época por una ejemplaridad que hacía concebir mínimas esperanzas.

Garrote Vil conservado en la Audiencia de Valladolid

"Creo que los magistrados que le condenaron rezaron siempre para que la ejecución no se produjera" aseguró el presidente de La Piedad.
Unas oraciones que de nada le sirvieron a Pero Morejón, un "insolvente de mala conducta" que pasará a la historia como el último ajusticiado por garrote vil en Valladolid.

Garrote Vil conservado en la Audiencia de Valladolid

La Cofradía de la Piedad, cuya labor de asistencia y amparo a los penados era tradicional desde su fundación ayudó al último condenado a garrote vil, Pedro Morejón Fernández "el mosco", en Valladolid a las 6 de la madrugada del 14 de febrero de 1955, al que la cofradía auxilió compartiendo con él la última cena (menú de tortilla de patatas y merluza rebozada, todo ello regado con clarete de la tierra), y haciéndose cargo de su cuerpo. De sus arcas salió el dinero para el nicho en que fue enterrado, cuya sepultura ha tenido en propiedad durante treinta años.

-Fuente: El Norte de Castilla (19 de junio de 1994). Antonio Corbillón

6/2/14

Localizada la partida de bautismo de Manuel Canesi Acevedo ( 09/01/1681 )

Por Francisco Javier Meléndez Valero (Enero 2014) 
Email del autor: AQUAMEL2@YAHOO.ES
Se sabe que Manuel Canesi Acevedo, uno de los historiadores de Valladolid, falleció en abril de 1750, pero hasta ahora no se tenían noticias sobre su fecha de nacimiento.
Se sospechaba que podría haber nacido alrededor de 1680 pero no se había hallado  ningún documento que lo probase.


Fotografía de Héctor Zamora Carreras
El documento se encuentra en el Archivo General Diocesano de Valladolid
 A través de este blog, Vallisoletvm, tengo el placer de comunicar que en septiembre de 2011 localicé la partida de bautismo de Manuel Canesi.
Fue bautizado en la iglesia de San Julián y Santa Basilisa el nueve de enero de 1681 y por lo tanto sabemos ahora que murió a los 69 años de edad.

Firma de Manuel Canesi en el manuscrito de su Historia de Valladolid.
Biblioteca Foral de Bizkaia (Bilbao)

 Gracias a ese documento, hasta ahora inédito, hemos conocido que Canesi fue hijo natural de padres solteros. Sus padres contrajeron matrimonio cuatro años después de que Manuel hubiese nacido, y cuando la pareja ya había tenido sus tres primeros hijos.
 Cuando nació Canesi su madre era una mujer soltera de 25 años de edad mientras que su padre, con 41 años de edad, llevaba viudo dos años y medio y tenía dos hijos de su primer matrimonio.
 Ofrezco en este breve trabajo algunas de las informaciones que he ido recopilando sobre Manuel Canesi y su familia desde el año 2011 hasta ahora, febrero de 2014.

 Firma de Manuel Canesi en su testamento en 1750.
              Fotografía de Ángela Melero
             AHPV  (Archivo histórico provincial de Valladolid).

Algunos de esos datos eran hasta ahora desconocidos y los he obtenido de distintos documentos como partidas sacramentales, testamentos o pleitos de los siglos XVII y XVIII.
 Finalmente quiero referirme a un hecho curioso, relacionado con Canesi, sobre el que ofreceré más detalles en otra ocasión.
En 2011 pude comprobar que en algunos de los folios del manuscrito original de la Historia de Valladolid escrita por Manuel Canesi, fallecido en 1750, se hicieron varias anotaciones o añadidos que fueron escritos en años posteriores a 1750, en los que se daban informaciones sobre hechos ocurridos en distintos años entre 1752 y 1760.

Primera página del manuscrito de la Historia de Valladolid de Manuel Canesi.
Biblioteca Foral de Bizkaia (Bilbao)

 Cuando en 1996 se realizó la transcripción y la edición moderna del manuscrito parece que nadie se dió cuenta de la existencia de esos párrafos añadidos al texto original y fueron transcritos y publicados como si hubiesen sido escritos por el propio Canesi, a pesar de que se aprecia muy fácilmente que el tipo de letra es diferente y de que en ellos se citan años posteriores a 1750. Quienes se encargaron de la revisión histórica de esos párrafos parece que tampoco se dieron cuenta de ese detalle.

Descarga el texto completo haciendo click en la imagen inferior:


15/1/14

Significado y posible origen de la locución “Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…”



Alberto Buitrago afirma en su “Diccionario de dichos y frases hechas” (Espasa Calpe, séptima edición, marzo de 2002):
Usamos esta curiosa frase para indicar que vamos a hablar, o que alguien habla, de algo que no tiene nada que ver con lo que se está tratando. Bueno, ahora que estáis todos contentos porque mañana no hay clase, yo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, os voy a decir cuándo van a salir las fechas de los exámenes. El origen de la frase está muy oscuro. Podría ser que se extendiera durante el siglo XVI, época en la que Valladolid fue capital del Reino, hasta que en 1560 Felipe II trasladó la corte a Madrid, para dar a entender que una ciudad tan importante tenía, sin embargo, un río tan escaso. Con la falta de correspondencia entre el gran esplendor de la capital y la poca importancia de su río explicaríamos el significado del dicho; aunque, claro, por lo mismo y con más razón, deberíamos decir “Aprovechadno que el Manzanares pasa por Madrid…”.

-Consulta el diccionario: http://bit.ly/1j80U8O



 
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